Un hombre rico

El hombre de la corbata roja

Escrachistas, wilitoledistas y allegados se han merendado la memoria de Emilio Botín antes de que su hija fuese nombrada sucesora, y eso que la transición se produjo con la celeridad cósmica apropiada al caso.

La urgencia por wilipendiar al fallecido es clara y manifiesta, y su mensaje se viene repitiendo con machacona insistencia: Olvidad toda esperanza. Nadie que cree riqueza va a ser perdonado, y menos con preferentes en danza.

Es el Spanish way of life, el grito unamuniano revisitado: Que la creen ellos! O mejor todavía. Y que después nos la den a nosotros en forma de renta básica. Nosotros estamos para otras cosas. Cuáles puedan ser, no es objetivo que esté todavía muy claro, pero suele emparentarse con revoluciones pendientes, si viene por la derecha, o bolivarianas, si por la izquierda. El caso es que no estén ya, no vaya a ser que nos pillen de por medio y tengamos que ponernos a trabajar.

Además de su condición de banquero _ que lo era desde hacía medio siglo y seis años _, Botín había destacado en los últimos meses por una característica que produce horror y profundo malestar entre las filas de quienes tanto se apresuraron a lanzarse sobre su cadáver. Era optimista sobre la recuperación española y así lo volvió a manifestar en su testamento periodístico de Milán, confesado a los colegas cinco días antes de su muerte. “Soy más optimista que vosotros”.

Se puede pensar que siendo él quien era, tenía más fundamentos para el optimismo que el resto, pero también, por las mismas razones, más que perder que el resto.

Era un hombre rico, triunfador y poderoso. Demasiados adjetivos para dejarlo marchar sin un buen tirón de orejas. ¡Rico! Con la que está cayendo. Estas cosas no se hacen, al menos en España.

5 Comentarios a “Un hombre rico”

  1. Aureliano Buendía

    Cuando tengo noticia de la muerte de un hombre como Botín, el primer pensamiento que se me viene a la cabeza es, al modo manriqueño, la consideración de que, por encima de todo el oro y el poder que uno pueda acumular en vida, estamos igualados en el final de la misma, como lo estuvimos en el principio. Sin nada llegamos a este mundo, y sin nada nos iremos, seamos Botín o uno de los desahuciados por su banco.

    Más allá de reflexiones trascendentes, me ha llamado la atención (que no sorprendido) la retahíla de insultos y vejaciones que sobre sí ha atraído este hombre, en el momento supremo de la muerte. Para algunos, Botín era la personificación de todos los males: el capital, la banca, el mercado, el dinero… ¡una especie de Satán sin cuernos, vamos!.

    Creo que, más allá de cualquier consideración ideológica o política, el respeto a la muerte debería bastar para abstenernos del insulto. Ni la crisis debería justificar el mal gusto.

    Lo que ocurre es que, también más allá de profundidades ideológicas, hemos de reconocer que el pecado de Botín era imperdonable, tal y como es la sociedad española: un hombre que representaba el triunfo económico y profesional no puede estar bien visto en la patria de la envidia.

    Y aunque no hubiera crisis ni desahucios, muchos hubieran expelido comentarios groseros sobre su muerte, porque este país de nuestros dolores, es así.

    La única diferencia, en los tiempos actuales, es que antes tales comentarios se harían en la barra del bar, o en la cama con la parienta, o en la cola del autobús; ahora, tenemos twitter, y la cosa se nota más.

  2. Bartolo

    Es verdad que he leido barbaridades en las redes sociales, yo admiro su capacidad para hacer de un banco mediano un referente a nivel mundial, me he sentido muy orgulloso en Inglaterra de ver lo que supone el Santander, lo que no quita sus sombras Cora, lo de Suiza etc. En fin, creo que recien fallecido lo que procede es un Descanse en paz y meditar un poco que cuando nos vamos no nos llevamos nada, todo queda aquí. Condolencias a la familia.

  3. Bolita

    Hombre Cora, este hombre ha hecho cosas buenas para España, y hay que reconocérselo, aparte de un banco a nivel mundial estan sus mezcenazgos, pero crear riqueza no debe dar patente de corso, y no lo digo yo, el Tribunal Supremo dijo de él que “su actuación transgrede la ética y repugna socialmente” cuando lo de los 2.000 millones de € en Suiza, por su parte la “Doctrina Botín” es el paradigma de cómo hay que embridar a la chusma -que diria mi amiga Miranda- jejeje (es broma, no te enfades) para que no pueda ejercer el derecho la acusación popular, reconocida por la Constitución. Y estas cosas llevan a otras, corrupción y delitos contra el Fisco existen en todas partes, por desgracia es la impunidad lo que nos diferencia.
    Cosa distinta es la falta de oportunidad de muchos, recién fallecido, a pesar de nuestra costumbre de alabar a todo recién finado, puede ser debido al “cabreo general”.

  4. Bolita

    Por cierto, impagable la opinión del siempre agrio Anasagasti, que como en tantas otras cosas, le puede el resentimiento y no asume que la pérdida del BBVA, aunque la mano ejecutora fuese Aznar, corresponde única y exclusivamente a sus accionistas, de Neguri en su mayoria, que no supieron defender lo que tenian, sin embargo, no por eso deja de reflejar ciertas verdades.

    http://www.diariocritico.com/opinion-analisis/inaki-anasagasti/462196

  5. Bartolo

    Hoy Jesus Cacho si le da un buen repaso. No sé que pensará Cora de este periodista adalid del Liberalismo.

    http://vozpopuli.com/economia-y-finanzas/49365-la-muerte-de-emilio-botin-o-el-funeral-de-un-jefe-de-estado

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