La señora de los anillos

Jessica Rabbit no tiene culpa de que la hayan dibujado así

Otra mujer le disputó a Ana Botella la unanimidad en las portadas de ayer, la juez Alaya. Hoy será Emilio Botín quien le haga sombra al primer encuentro Rajoy/Sánchez en el Congreso.

La magistrada astigiana _ es decir, nacida en Écija _, va camino de convertir su apellido en la versión judicial de antiguas sagas literarias protagonizadas por el hilo conductor de un héroe: Alaya y los ERE, Alaya y los cursos de formación, Alaya y los cazasubvenciones… Alaya y el macroproceso.

En sus manos, Andalucía parece la Tierra Media de Tolkien, donde las más fabulosas aventuras son posibles si por medio hay dinero público a repartir. Ella es Frodo Bolsón, claro, y en su viaje se destapan cientos de orcos beneficiarios, dadores o consentidores de los anillos, hasta que en un capítulo final el lector descubra quién es Sauron, el Señor Oscuro, la fuente del poder.

Se pregunta el público si no es mucha tela para que la corte un héroe solo, si no son muchos millones de folios para un solo arúspice, si no es demasiado extensa la Tierra de Mordor para un solo hobbit, olvidándose que de las gestas, al menos las de la épica, tienen al frente a un único protagonista que se busca sus colaboradores necesarios.

Lo de Alaya es épico, o lo parece. Ella podría decir también aquella frase incendiaria de Jessica Rabbit: “Yo no soy mala, es que me han dibujado así”, pero en versión judicial: “Yo no me invento los casos, es que Andalucía es así”.

Por desgracia, no hay ficción en las aventuras de esta dama andante, sino un tinglado de no te menees, la madre de todos los tinglados, el Tingladón; aunque al decir eso en España, con la competencia que hay por llevarse el entorchado de la corrupción, se corre siempre el riesgo de la exageración. Ella está dispuesta a demostrar que no, que el anillo de oro está allí.

2 Comentarios a “La señora de los anillos”

  1. Aureliano Buendía

    En un país como éste, es dificilísimo ser Juez.

    Parece que ahora, con tanto caso de corrupción martilleándonos los oídos, hayamos caído en la cuenta de un problema secular español: que somos muy poco dados a respetar la ley.

    De esto ya era consciente Don Quijote, cuando le dice a Sancho: “leyes, pocas y que se cumplan”.

    Aquí, es justo lo contrario: hipertrofia normativa, leyes y reglamentos para todo, absolutamente todo está regulado… para que termine cayéndose en el incumplimiento general.

    Y reconducir la situación, hasta que este país pueda transformarse, sino en algo perfecto, sí homologable con las democracias más avanzadas, requiere, entre otras cosas, de Jueces valientes, que sean capaces de desenvolver su labor en permanente lucha contra los elementos (políticos, prensa) que la hacen casi imposible.

    Alguno (y alguna, que diría Pedro Sánchez) hay; pero no sé si será suficiente.

  2. Observador

    Nadie se está dando cuenta. El Partido Popular está decidido a asaltar sin límite ni medida todo el Sistema Político y el Judicial, repito ¡TODO!, con Federico Trillo llegaron a la conclusión de que tenían que dominar más todo el sitema judicial. ¡Y se han empleado a fondo promocionando siempre con preferencia a alguien del área del PP!

    El aforamiento en España ha tenido tres principales propósitos en democracia, uno evitar el enjuiciamiento de franquistas por temas pendientes. Un segundo es proteger al juez en su independencia, en su autonomía, en que no temiese al sistema político, al poder establecido -si bien se los controla bastante ya desde el Consejo General del Poder Judicial-. Y tercer motivo se aseguró a políticos el aforamiento para que pudieran tener capacidad de creación, de acción innovadora o transformadora de la sociedad a salvaguarda del PODER establecido, de los militares y del sistema franquista que los bloquearía sin dudarlo si no tuviesen esa protección. Esto es muy antiguo, en la época de la Roma antes de los césares (es decir antes de la dictadura) existían los Tribunos de la Plebe y los Senadores. A los Tribunos -que no llegaban a hacer leyes, ni gobernaban- se les asignaba una especie de protección, de un aforamiento, que sin ello la dependencia-temor al poder les impediría el control de éste, de sus excesos. El aforamiento tiene un fuerte componente de respetar y favorecer al representante político para que éste pueda hablar sin miedo, en poder plantear cambios incluso del propio sistema… pero sin el aforamiento su capacidad se limita muchísimo. Y ahora en España al perder el aforamiento, los jueces y los políticos tedrán muy cerquita la amenaza del palo por “si se salen del camino”, y aquí la situación es diferente al resto de paises europeos. En absoluto hablo de privilegio, ni del abuso en muchos casos, hablo de la naturaleza del aforamiento, porque nuestro problema de la corrupcion política está en otro sitio.

    Ante todo se trata de tener casi dominados a todos los jueces, esa es la jugada.

    Porque el aforamiento NO ES EL PROBLEMA, NO, si lo es en cambio la falta de medios deliberada a la policía y al sistema judicial ESO SÍ QUE ES DEFINITIVO. Años y años y años de instrucción, con trabas de todo tipo, eso SI ES LO DEFINITIVO. Bloquear de inmediato a los que planean reformas a bloquear a jueces con Ruz, como el juez Castro sobre Urdangarín (si el juez no estuviese aforado ¿ustedes creen que habría podido aguantar la presión?)

    Ahora hay jueces que por toda España tienen que juzgar la Gurtel y otras corrupciones. Es el plan de Gallardón… Tristemente hoy la justicia está siendo golpeada para hacerla dócil, más dócil a la medida del Partido Popular. Es el desastre… a los políticos reformadores será facilísimo bloquearlos, amedrantar jueces… Ya lo verán. No hay que quitar el aforamiento, sí hay que DAR MEDIOS A LOS JUECES, ACELERAR ESPECIALMENTE LOS PROCESOS AL POLÍTICO para juzgarlo rápido… pero eso no lo quiere el Partido Popular. Un terrible error quitar el aforamiento a los jueces y a los políticos, un error interesado por el Partido Popular. Piensen en ello.

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