Mantas y cobertores

Buzón para Pujol

Lo de Pujol no es corrupción, es cobertura. En concreto, “cobertura de lo que tiene por debajo”, en palabras de Felipe González.

La perífrasis ha sido interpretada sin grandes trabajos como una referencia a su prole, pero también podría referirse a su partido, o a los vecinos de un primero, viviendo él en un segundo. Incluso, si nos remontamos unos años, lo que Pujol tenía por debajo era Cataluña. Hay disculpas que acusan.

En fin, admitamos que González se ceñía al ámbito familiar, que parece lo obvio. No hacen falta grandes esfuerzos para advertir que el planteamiento nace viciado, porque si el personaje ha dado cobertura a la corrupción familiar, es imposible que supere la prueba del algodón y salga del envite más limpio que un plato de caldo en casa del pobre.

Es de todos conocido que en los grandes robos, algunos de los ladrones se encargan de dar cobertura a los que se apoderan del botín, pero quien lo perpetra es la banda.

Se entiende que Felipe González no sea la persona más adecuada para tirarse al cuello de Pujol, quien le permitió gobernar en 1993, cuando el declive de sus mayorías absolutas. Si el caso va hacia delante en la dirección que se intuye, González tendrá que reconocer, como poco, que su socio de Gobierno en esos años era al mismo tiempo un corrupto. Por eso no tira de la manta y se queda con el cobertor.

Quienes sí quieren hacerlo son los ciudadanos que elevan sus peticiones a change.org, la plataforma de iniciativas particulares que comienza a acumular la solicitud de diversas acciones contra el clan Pujol, como retirada de homenajes públicos, devolución de dinero, investigación e incluso la reapertura del caso Banca Catalana, que muchos consideran cerrado en falso.

En change.org nadie habla de cobertores, sino de mantas.

Un comentario a “Mantas y cobertores”

  1. Bartolo

    Para no perder la costumbre siempre nos escoramos hacia un lado, no sé si FG. miente ó no, es posible que al principio no supieran nada, pero a partir de la 2ª legislatura de Felipe y las dos de Aznar tenian que estar al cabo de la calle, lo que sucede es que que era un ladino moderado, hablaba de contribuir a la gobernabilidad, etc. Ahora, por intereses de Estado…….se destapa el caso, es posible que haya engañado como a chinos a Felipe y Aznar aunque tenía muy claro lo de su independentismo, pero tuvo habilidad y astucia y los sucesivos gobiernos necesitaban su apoyo para sobrevivir. Así consiguió de Aznar las competencias que nunca se debieron ceder: educacion e interior, y se puso manos a la obra de promover un victimismo y resentimiento contra todo lo que significa ESPAÑA.
    Dicen que Josep Tarradellas, el “viejo” Presidente que además era honrado y carecía de fortuna personal, si que poseía un sentido del Estado en el que para nada figuraba la ruptura, y lo conocía muy bien, era muy crítico con él debido al escándalo de Banca Catalana y por su nacionalismo soterrado que para nada compartía.

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