Parecidos víricos

Idénticos, dice algún medio

Me intriga saber qué dirán en las actuales facultades de Periodismo cuando analicen algunas de las informaciones a las que llamamos virales, por lo rápido y mucho que se expanden, aunque algunas se merecen el calificativo porque pueden producir una pandemia de gilipollez ingobernable.

Por ejemplo, qué se dirá del caso de La mujer que se parecía un poquito a Hugo Chávez, auténtico fenómeno de masas que conmociona al universo como ninguna otra foto había logrado desde que Ana Obregón hizo su primer posado en bikini, allá por los ochenta.

Resulta que una mujer, de no se sabe dónde, se parece algo a Hugo Chávez, como les ocurre a otros dos o tres millones de personas. Un señor, o señora, de vacaciones le hace una foto, la cuelga al lado de otra del bolivariano, y el mundo se queda apampado frente a la comparativa, originando una cadena de efectos devastadores.

«¡Son igualitos!», exclamamos en solitario para luego correr a enviárselo al Óscar, no vaya a ser que le llegue antes por otra vía, y cuando se lo mandemos, nos conteste con la frase más desagradable y demoledora de estos últimos tiempos: «Ya lo conocía. Te mando el vídeo del pollito».

Y tú, que aún no sabes de qué coño va lo del pollito, te tienes que tragar a la señora de Hugo Chávez, al pollito y a Jennifer López tirándose un cubo de hielo por la cabeza, como una posesa recién salida del frenopático.

Entonces se te ocurre la única venganza posible a este tipo de afrentas tecnológicas. Un mensaje que le hará llorar de envidia al vírico ese. Vas a la jaula del canario, te haces un selfie con el pájaro y le envías la foto con el siguiente texto: «Esta tarde me ha venido a ver Hugo Chávez y nos hemos hecho esta foto juntos». Así aprenderá a no chafar exclusivas víricas.

¿Qué comentarán en las facultades de todo esto?

3 Comentarios a “Parecidos víricos”

  1. Aureliano Buendía

    Sería cuestión de gustos considerar guapo o no al difunto Coronel Chávez (q.e.p.d.), pero lo que está claro es que sus peculiares rasgos, trasladados al género femenino, generan un resultado manifiestamente mejorable, por decirlo de alguna forma.

    De hecho, si no viviéramos bajo la férrea dictadura de la corrección política, podríamos decir que la señora es más fea que Picio.

    Sobre el denominado “fenómeno viral”, que determina que una imagen o sonido, más generalmente un vídeo, por lo común sin interés informativo (una chorrada, vamos) se difunda en progresión geométrica y a una velocidad de vértigo por las redes sociales, pues creo que no es nada extraño.

    Por las redes sociales circula la información. La información es lo que el hombre produce o recoge en su actividad diaria. Si nuestra actividad diaria está llena de estupideces, es normal que la información esté también trufada de ellas. Como, además, las chorradas tienen un efecto atractivo y una capacidad de expansión muy superiores, no es aventurado decir que más de la mitad de lo que circula por la red, es mierda, con perdón.

    No sé que dirían de esto, en las facultades.

  2. SEito

    ¿ Pero existen todavía las facultades ? .

  3. MIRANDA

    Desengáñate, Boss. No se puede ir contra los tiempos y las corrientes que generan. La Universidad, la Real Academia, la Prensa, la Sociedad…todos tendrán que aceptar las tendencias que imponen los nuevos usos tecnológicos, la información viral e incluso el súbito afan de vivir en permanente comunicación con otros.

    Se diría que hay una cierta infantilización colectiva en la pulsión de compartir fotos, vivencias y bromas todo el tiempo con tododios.
    El loro parlante, el niño anestesiado que vuelve del dentista, el desnudo de la actriz, el niño del pollito, la señora Chavez rediviva…..la gente se pasa el dia enviando y reenviando chorradillas, porque las tendencias son contagiosas, y seguramente porque la gilipollez se ha universalizado.

    Inútil resistirse al hecho del uso intenso de las Redes sociales, incluso para hacer proselitismo político, pero sobre todo por la necesidad de los humanos de expresarse y hacerse notar y reconocer por otros.

    Decía Aristóteles que el Hombre es un ser sociable por naturaleza pues para satisfacer sus exigencias físicas y espirituales necesita vivir en sociedad, ya que al ser una criatura racional e individual, no es autosuficiente y requiere la ayuda y protección de los demás de su especie, por ello forma comunidades.

    Así contemplado, admitamos que las Redes facilitan encuentros y reencuentros,
    acompaña y entretiene a los solitarios y mayores, permite movilizar a mucha gente en casos solidarios , ayuda a encontrar amigos con los que compartir intereses, e incluso pareja si se desea, ayuda a sobrellevar el alejamiento de hijos y nietos con fotitos y mensajes, rompe fronteras geográficas y derriba barreras idiomáticas permite conexiones profesionales y culturales y hasta participar en actos y eventos lejanos.

    Junto a tantas ventajas y otras más, hay que tener cuidadín cuidadín con mantener a salvo la privacidad, sobre todo entre los menores, porque se pueden dar casos de suplantación, secuestro, robo de datos, acoso obsesivo, abusos de menores, adicción con merma de tiempo de ocio o estudio y todo eso que conviene evitar, y desde luego, vigilar en los menores desavisados e inexpertos.

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