Cinco años

Ante el Pilar

Cinco años es el plazo que se da el Estado Islámico para pintar de negro los países del Mediterráneo, incluida la península Ibérica por completo y algunos que no llegan a tener frontera con el mar, plagados de infieles a los que pretenden dar muerte si no acceden a una conversión tan sincera como espontánea.

Curiosamente, Italia, sede de la capital espiritual de muchos de los infieles, se salva de figurar en el mapa, al menos en lo que se refiere a este quinquenio negro.

Para ir abriendo boca, miembros del EI se han hecho selfies delante de algunos monumentos significativos, como el Pilar de Zaragoza. Seguramente lo hacen con el fin de aclarar que no van de boquilla. También se sabe que han señalado otros objetivos estratégicos en los sectores energéticos y de comunicaciones; algo lógico si quieres sembrar el pánico para apoderarte de un estado sin contar con las urnas, salvo con las funerarias.

Como no podía ser de otra forma, el disparate _ real o aparente _, está originando comentarios que lo superan con creces y cuya simple lectura, redes adelante, debe producirnos tanto o más pavor que la amenaza, pues ponen de manifiesto que la ignorancia, el fanatismo o la vulgar estupidez ya han sentado sus reales entre nosotros sin necesidad de que los importemos de entre los sueños imperialistas de la yihad. Vamos, que se van a encontrar el campo abonado.

Cinco años es corto plazo para tan inmensos resultados, de modo que el avance tiene que ser perceptible a poco que nos fijemos y quizá con él se gane en conciencia de lo que significa la civilización occidental y del peligro de un mapa absolutamente negro sin el más mínimo resquicio de libertad.

De momento, ante el panorama de las cabezas cortadas lejos de aquí, solo se escucha un leve guirigay confuso e irreconocible.

4 Comentarios a “Cinco años”

  1. Aureliano Buendía

    ¡Alarmismo, Cora, alarmismo innecesario, es lo que tú haces!.

    En lugar de alianzar las civilizaciones, y respetar las “peculiaridades” del ser musulmán, nos dedicamos a sembrar dudas e insidias entre la gente, sobre estos muchachos del ISIS, Estado Islámico, o como se llamen. Porque, en realidad, esta gente, ¿qué ha hecho?. Matar a unos cientos de miles de personas en Siria e Irak, degollar a un periodista americano en directo… ¡Pues no creo yo que sea para tanto!.

    Por encima de esos “detalles menores”, está el hecho de que luchan contra el Imperio, contra el malvado Lado Oscuro: los Estados Unidos. Y todo buen progresista debe apoyar esa lucha y ser clemente con los “errorcillos” que en la misma puedan cometerse.

    En realidad, los medios de comunicación deberían prestar menos atención (todavía) al ISIS y sus aventuras; todas las cámaras y micrófonos del mundo deberían estar (todavía más) orientadas a Gaza, donde uno de los múltiples brazos de la Hidra norteamericana está matando palestinos a manta.

    ¿Que mueren más iraquíes y sirios a manos del ISIS en un día, que en todo lo que se lleva de intervención en Gaza? ¿Que van 2.000 muertos en Gaza, y 200.000 en la guerra de Siria?. ¡Bah! Ya volvemos con cuestiones menores y con cifras molestas.

    Y sobre la reconquista de Al-Andalus, tampoco creo que haya que ser tan alarmistas. Francamente, pienso que en cinco años, Europa en general y España en particular todavía no habrán conseguido completar el proceso de degradación moral, social y política que les ponga en situación de ser conquistados (desde fuera o desde dentro) por el Islam. Puede que en diez años, sí. Pero cinco me parecen muy pocos. O sea que, ¿de qué preocuparse?.

  2. MIRANDA

    Es cierto, Boss. Tanto o más pavor que la amenaza del fanatismo islámico radical es el papanatismo, la ignorancia y la estulticia que muestran mucho progre a la violeta, que se creyó aquel esperpento socialista de la “alianza de civilizaciones”, ignorando que el Corán prohibe drásticamente toda alianza con infieles.
    Y lo que es peor, cuanto más papanatas, más denostan la civilización occidental, y hasta pretenden buscar paralelismo de fanatismos homologables dentro de la Iglesia, el Opus, los kikos, el tea party, Le Pen, Pio Moa……y todos esos que se dedican a decapitar criaturas, volar torres de oficinas o incendiar templos llenos de gente en sus ratos libres.
    La ignorancia es osada, Boss, y el desconocimiento del percal de chilabas y turbantes es bastante general, sobre todo en las grandes capitales europeas, donde medran ghettos en que jóvenes nacidos y crecidos in the Western style, se han radicalizado de forma preocupante, y gracias a las redes sociales,
    se encuentran, se convocan, se adiestran y se disponen a destruir el mundo “infiel”.

    Alguno se preguntará por qué no empiezan los islamistas dibujando de negro los paises propiamente Arabes, como los Emiratos del Golfo, etc., que además de compartir religión, son ricos y tienen petróleo.

    La respuesta es simple. Allí no andan con pamemas, ni “alianzas” ni corrección política, la aplicación de la ley es brutal y no hay derechos sino para los nativos. Sólo con contrato de ida-vuelta puede alguien instalarse allí, sus hijos no pueden ir a los colegios de niños árabes, y los no cualificados son auténticos esclavos, hacinados en pestilentes y sofocantes campamentos tipo campo de concentración (indios, paquistaníes..)y con salarios de miseria.
    El que se queja, es expulsado del pais.

    Parece mucho más fácil acometer la conquista de esos paises buenistas y comprensivos que miran hacia otra parte cuando estos salvajes ignorantes, anclados en el medioevo, cortan cabezas, lapidan, cercenan, violan, castran y amenazan, y encimo lo graban todo para presumir de high tech, manda carallo Boss.

    Es una pena que tanto pánfilo tontainez de aquí mismo no se vaya a vivir a Iran, Irak, Afganistán y demás paraisos terrenales. Esta sociedad ganaría mucho en sentidiño

  3. Admin

    ¿Errorcillos? Entonces no me preocuparé cuando le toque a usted.

  4. Aureliano Buendía

    Quiero pensar que no es el administrador-propietario-director de este foro el que me contesta.

    Si no hemos visto las comillas en lo de “errorcillos” ni hemos percibido la ironía (o más bien, sarcasmo), en toda mi intervención, entonces quizá debería retirarme al Tibet a meditar, mientras este lector busca una óptica donde le regulen unas gafas que le harán inclinar la cabeza (no por el reconocimiento del error, sino por el peso)

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