El intríngulis

El Consejo, de uniforme

El Consejo de Garantías Estatutarias catalán tiene como principal cometido vigilar que las disposiciones de la Generalitat se ajusten al Estatuto y a la Constitución, o lo que es lo mismo, si le damos la vuelta al calcetín, dar apariencia jurídica para que las disposiciones de la Generalitat se alejen lo máximo posible del Estatuto y de la Constitución.

En realidad fue creado para que esta semana avalase la consulta con el estrecho, pero suficiente margen, con el que la avaló. Si alguien pensaba que podría producirse otra recomendación _ no fallo, porque el Consejo carece del poder para dictar sentencias _, es señal de que vive en Babia, como los reyes de León cuando querían desconectar.

Sus miembros son nombrados por el presidente catalán y por el Parlamento, respondiendo con fidelidad al reparto de fuerzas políticas, una relación que cumplen a rajatabla, lo que hace predecible cualquiera de sus recomendaciones. Si a CiU, ERC o el PP interesa, se vota X; si no interesa, se vota Y. Cualquier educando con leve dominio de la tabla de sumar sabría la opinión del Consejo sobre tal o cual asunto.

Aún así, la ley de consultas es todavía un híbrido de aparente legalidad para propiciar un resultado de aparente ilegalidad. Ingeniería jurídica que tuvo que consumir no pocas horas de meticulosa formulación, no ya en el seno del Consejo, sino mucho antes, cuando se diseña todo lo que ahora estamos viendo en los papeles.

“Consultar a los ciudadanos sobre todo lo que interese a la Generalitat”, es una contradicción en si misma cuando lo que se consulta es la independencia, pues ésta no podría ser nunca de interés para esa institución, al menos de acuerdo con la leyes que la hacen posible.

El enredo es monumental y sus consecuencias, imprevisibles. De modo que a esperar.

2 Comentarios a “El intríngulis”

  1. MIRANDA

    El Consejo de Garantías Estatutarias tiene, en efecto, la función de controlar al Parlamento catalán para evitar que se tire al monte, pero en esta ocasión el Consejo no ha acertado a ver la trampa bajo el disfraz de disposición jurídica.

    Es sabido que la Generalitat con Más al frente quieren celebrar la consulta independentist que disfrazan con eufemismos del tipo “decidir el futuro de Cataluñá”. Pero la Ley vigente lo impide así que están buscando triquiñuelas y resquicios legales, pidiendo al Gobierno central que no les ponga trabas….sin dejar de hacer victimismo ante su gente. o sea, “Qué malos son los españoles que además de robarnos, no nos dejan votar”

    Así que como los referendums son inconstitucionales, lo llaman “consulta no referendaria” que es algo así como llamar Concha a Concepción, o Pepe a José.

    El problema de la inconstitucionalidad de la consulta no se resuelve, casi la mitad de los constituyentes del Consejo le ponen veto a la trampa, y el Tribunal Constitucional carga la escopeta apostado en una esquina, con el ligero temblor que le produce la risa floja por las incansables argucias catalanistas.

  2. Bartolo

    Intringulis en La Justicia parece que hay abondo:

    http://elpais.com/politica/2014/08/23/actualidad/1408795182_956125.html

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