El ascensor del terror

En cualquier momento la niña puede abalanzarse sobre el alcalde

Cuando habla de mujeres el señor León de la Riva, que es ginecólogo y alcalde de Valladolid, no le sale una a derechas, y eso que es del PP. Será la cercanía del contacto que tuvo con ellas en el ejercicio de su profesión, será que es de lenguaje llano, será que le puede el machismo del que le acusan sus adversarios, el caso es que el alcalde se convierte en piedra de escándalo cada vez que abre la boca en femenino.

La última fue para expresar los temores que le asaltan si tiene que compartir el ascensor con una mujer, pues le da por pensar que ésta bien podría arrancarse el sostén y salir gritando despavorida que ha sido víctima de tocamientos por parte de la primera autoridad municipal, lo que supondría el fin de su carrera política. Eso último no lo dice, pero se intuye.

Vamos a ver. Ese riesgo existe, naturalmente, pero no es digno ni de mencionarse, porque si todos pensásemos así, no habría ni un ginecólogo. “¿Y si a la paciente le da por salir de la clínica gritando in puribus?”

¿Y por qué reducir los temores al ámbito de un ascensor? ¿Acaso no tiembla pensando que le puede ocurrir lo mismo cuando acuda a consultar la declaración de la renta con su asesora fiscal? “Puede desgravar por su segunda vivienda, pero ahora… ¡zaca! ¡Te vas a enterar, alcalde!”

Cuando comprobamos que la violación está a la orden del día, con vídeo y recochineo mediático para más inri, sufrir por la posible escena del ascensor es menos oportuno que usar gasolina para apagar un incendio forestal. Hemos comprendido su miedo, alcalde; pero no parece que usted haya hecho lo propio con todas esas mujeres que caen en manos de auténticos desalmados y que al ultraje recibido deben sumar la dificilísima tarea de demostrarlo.

Cuando arreglemos eso, nos ocuparemos de lo suyo.

2 Comentarios a “El ascensor del terror”

  1. SEito

    Al D La Riba se lo quieren cargar como sea, no sea que se eternice en el puesto gracias al trabajo de obra vista realizado de forma constante en su ciudad . Entre las argucias está sacar de contexto lo que larga porque se atreve, aunque sea el más mínimo pensamiento sobre lo que le podría pasar .
    Curiosa la sociedad de información patria, eximiendo a otros protolideres de cualquier roce que les llegue de los portalcachofas o simplemente de contertulianos, mientras se rompen tiestos cambiándolos de lugar a quien cuida de su ciudad y lo apoyan los votos .
    Claro, no me acordaba de que las voces y los votos se utilizan de aquella manera y mientras unas veces se defienden las primarias, por ejemplo, para la elección de un candidato, ese mismo no ve efectivo idéntico sistema cuando se eligen varios de una lista para gobernar el municipio .

  2. Bartolo

    Llama la atención que las Señoras de su partido guarden silencio ante sus palabras que son un insulto generalizado a la mujer, por convertirlas en sospechosas por razón de su género, y de un paternalismo trasnochado al decirles por donde y a que horas deben ir como si fuera el consejo paterno a una adolescente, actitud propia de una España profunda y atrasada, con el agravante y la manipulación de generalizar, no debe ignorar que según las estadisticas las denuncias falsas por violación son mínimas, y que está penado por la Ley, se mire como se mire además de reincidente es una metedura de pata impropia de un político e intolerable en un médico.
    En ese sentido igualmente de impresentable el de Toledo, cuando tiene abundante material para una crítica política que entra en el sueldo de cualquier representante popular, sin entrar al tema personal y clasista.

Comenta