La campaña obvia

Se veía venir y llegó. Al ritmo que llevábamos alguien tenía que proponer en su programa político los más elementales principios de convivencia y entendimiento, aquéllos de los que ya no se hablaba por creer que estaban garantizados y que ahora, al oírlos como argumentos de campaña, suenan a cantos celestiales e himnos vanguardistas.
Vean, por ejemplo, lo que prometen Ciudadanos: Que en cualquier comunidad del Estado, los padres tengan el derecho constitucional de educar a los hijos en cualquiera de las lenguas cooficiales de su territorio. ¡Toma castaña! ¡Lo nunca visto! Un periódico extranjero podría titular esa información diciendo: “Los españoles podrán recibir la enseñanza en español”. Claro, es una lengua emergente desde que a Cervantes le dio por escribir el Quijote. Menuda suerte los tíos.
Pero no se queda ahí la cosa. A poco que nos pongamos las pilas es muy probable que entre en vigor la ley. ¿Qué ley?, se preguntará el despistado. La ley, en general; la que condena a Atutxa por no cumplirla, al conductor que arrasa a un ciclista por imprudente y al que la jura en vano. Va a ser una medida muy interesante que puede dar excelentes resultados. Es cuestión de probar, a ver qué tal nos va si lo hacemos así.
El autor de la propuesta idiomática, Albert Rivera, define a su formación como “el partido de las obviedades”, y es cierto que si hace algunos años se presenta con ellas a la conquista del voto, su familia lo interna en un sanatorio antes de que asome la cabeza por la ventanilla del Registro.
Pero hoy no, ya ven. Dice lo de la enseñanza en un mitin y la gente se desgañita en vítores y aplausos.
_¡Bravo, Rivera! ¡Ahora di aquello tan bonito de que quien mata es un asesino!
Y lo dice. Y suena bien; a novedad, a revolución, al sueño de una noche de verano.

5 Comentarios a “La campaña obvia”

  1. jabato

    Leo con suma atención la intervención del Sr. Manel, prolija en su extensión pero muy aprovechable desde el principio hasta el final.

    Por mi parte, quiero comenzar la mía atribuyendo al Sr. Manel una capacidad para opinar sobre este asunto muy superior a la del que suscribe. Sus circunstancias personales, tanto en lo personal (residencia en Cataluña) como en lo profesional (docente), junto con la capacidad crítica que ha demostrado en otras intervenciones en esta bitácora, hacen que su juicio sobre este concreto asunto sea mucho más autorizado que la mía.

    Estoy de acuerdo en la necesidad de proteger las lenguas minoritarias. No veo ni el gallego ni el catalán en peligro de desaparición actual, me parecería catastrofista afirmar tal cosa. Pero está claro que en algún momento alguien pensó lo mismo de alguna de las 3000 lenguas (no recuerdo donde lo he leído) que se calcula que han desaparecido en el mundo.

    Por tanto, soy partidario de la existencia de políticas activas destinadas a proteger estos idiomas. Otra cosa es que, en la concepción, desarrollo y aplicación de tales políticas puedan llegar a cometerse verdaderas atrocidades.

    El Sr. Manel expone en su intervención numerosos hechos, además de opiniones. De las opiniones puedo discrepar, pero de la veracidad de los hechos no tengo el más mínimo motivo para dudar. A pesar de ello, hay cosas que no terminan de encajarme, entre la realidad que él describe y la que nos presentan (quizá de forma interesada) determinados medios de comunicación.

    Si se me permite, me gustaría plantear la siguiente cuestión: ¿existe algún colegio oficial en Cataluña donde la mitad de las asignaturas se impartan de forma obligatoria en catalán y la otra mitad de forma obligatoria en castellano? ¿es posible para el padre que así lo deseara acceder a una plaza escolar para su hijo que cumpla los requerimientos anteriores?.

    Si la respuesta es afirmativa, no tendré el más mínimo reparo en convenir con el Sr. Manel que no existe tal problema lingüístico en Cataluña.

    Si la respuesta es negativa, entonces tal vez tendré que pensar que no se trata de políticas activas para poner al catalán en pie de igualdad social con el castellano (lo que me parecería totalmente normal), sino de medidas claramente orientadas a buscar la preponderancia del primero sobre el segundo. Si así es, lo único que estaremos haciendo es dar la vuelta a la tortilla que hace 40 años se cocinaba, y que seguiría siendo igual de incomestible.

    Todo lo anterior, vale también para el gallego, que es mi idioma materno, familiar y habitual. De hecho, puedo decir que, viviendo en Galicia, sólo utilizo el castellano por motivos laborales o sociales, cuando trato con personas que me consta, o tengo indicios para suponer, que no dominan la lengua gallega.

    He de indicar también que yo he hablado siempre en gallego, pero sin embargo aprendí (no sin esfuerzo) a escribir en esta lengua, ya adulto, por la sencilla razón de que no se me ofreció esa posibilidad durante mi trayectoria académica. Me gustaría haber tenido la posibilidad de acceder, no a una única asignatura de gallego, sino a poder realizar una parte (he dicho la mitad porque en ella suele estar el equilibrio) de todos mis estudios en gallego. Yo no tuve esa oportunidad, y considero que la situación que yo viví no es deseable. Si ahora ocurre lo mismo en Cataluña (aunque la lengua preterida sea otra), el panorama será igual de censurable: la persecución lingüística es deplorable, y me da igual que el que la auspicie se llame Franco o Puigcercós (por decir un nombre).

  2. Uno

    El señor Cora malgasta hoy su espacio defendiendo al peligroso fascista Rivera, representante de un partido que no acepta la diversidad, el buen rollito y el no pasa nada. Menos mal que tanto él como su familia ya están convenientemente amenazados de muerte, como debe ser (por cierto, esta noticia la pudimos leer en alguna prensa, no toda, en pequeños caracteres y como de mala gana).
    No, señor Cora, de esos no se habla. Parece mentira que un hombre tan informado como usted no esté al tanto de las consignas: ese partido no existe, los bancos no les dan un duro y los progres ya digo, les llaman fascistas. Como debe ser. Siempre como debe ser. Fascistas. Todos: Boadella, Savater, Díez, Vargas Llosa y quien sea que se apunte a esa organización. Ya lo decía aquella pancarta con la que se topó Muñoz Molina en Cataluña: Bilinguismo es fascismo. Toma del frasco, Carrasco.
    Ah, por cierto: ¿Qué es el fascismo? Lo digo porque ni yo ni otros muchos lo tenemos ya muy claro, a la vista de lo que vemos.

  3. Manel

    Llevo trabajando en la enseñanza desde bastante antes del 1983, año en que el llamado “proceso de inmersión lingüística” se puso en marcha en Cataluña. He trabajado y trabajo en la periferia de Barcelona, zona donde inmigrantes o hijos de inmigrantes conforman la gran mayoría de la población. Por tanto castellanohablante . Y por tanto, zona que podría ser más conflictiva a la hora de implantar el proceso de inmersión.
    Considero pues que puedo hablar de este asunto con un cierto grado de conocimiento.
    1) No existe conflicto lingüístico alguno en Cataluña. En todos estos años no se me ha dado ni un solo caso en el que los padres plantearan el problema como lo plantea Albert Rivera. En el sentido contrario sí ha habido quejas, frecuentemente desde un punto de vista práctico: padres que se quejaban de que a sus hijos no se les enseñaba bien el catalán (hay que reconocer que en un principio no todo el profesorado estaba adecuadamente preparado), y que el día de mañana no estarían bien preparados en catalán, y por tanto, estarían en inferioridad de condiciones.
    2) El proceso de inmersión lingüística no es un invento nuestro. Se puso en práctica en Canadá y Bélgica, países bilingües, donde una lengua estaba en inferioridad de condiciones. Y los resultados fueron positivos. Como aquí.
    3) El castellano también se enseña. Faltaría más. El currículo especifica que, al terminar la escolaridad, el alumno ha de dominar por igual las dos lenguas. La dos son oficiales, por tanto, si tenemos presente la Constitución, se entiende que se han de dominar las dos lenguas. Pero las dos.
    4) Aprender el catalán es antes un DERECHO que una obligación. Pero también es una obligación, como es la de estudiar Historia , Matemáticas o Arte. ¿En virtud de qué hay que negar este derecho?. Forma parte de la riqueza cultural y social de un pueblo. Es absurdo negar esto. Tal vez este valor de la lengua no sea compartido en algunos sectores gallegos, donde su idioma – mi idioma-, todavía es considerado como propio de ignorantes, de pueblerinos. Véase sino algunos comentarios de blogs de este diario. En Cataluña el dominio del catalán es un valor social y cultural reconocido por la sociedad en general.
    5) No se niega el derecho a hablar en castellano. Pero es evidente que el catalán esta en inferioridad de condiciones. Véanse medios de comunicación, cine, teatro. O basta con hacer una vigilancia de patio para comprobarlo. Por tanto, si no se potencia y refuerza desde las instituciones su uso, simplemente desaparecerá como otros idiomas han desaparecido. Si eso no importa, es otra cosa.
    6) Crear dos tipos de escuelas es una monstruosidad. Seria como fomentar dos tipos de sociedades: los catalanes y los no catalanes. Cataluña ha hecho y hace grandes esfuerzos para integrar a los que llegan. Y creo que ha sido y es un modelo de integración. No se puede negar esta labor encomiable y los resultados.
    7) Las posiciones como la del Sr. Albert Rivera son absolutamente minoritarias en Cataluña. Suponen un desconocimiento absoluto de la realidad lingüística o, lo que me temo, mala fe. Se trata de un debate ficticio, pero que hace daño porque da alas y argumentos a los que muestran su desafección por el resto de España. Su posición no es nueva. Ya la planteó a principios del siglo pasado un joven periodista llama llamado Alejandro Lerroux. Y quien quiera conocer el calado de ese personaje puede acercarse a cualquier manual de historia.
    8) Entendería que el comentario de Cora viniera de un murciano o un cacerño. Pero de un gallego no .En Galicia tenemos una lengua maravillosa que hay que mimar, que padece los problemas de las lenguas minoritarias. En épocas de globalizaciones, si no se hace una política lingüística adecuada, el gallego será fagocitado por el castellano y pronto tendremos que hacer safaris a las reservas de Caurel o del Monte Faro para escuchar algo exótico.
    9) Los idiomas son algo más que un medio de comunicación. Son un valor que debemos preservar, representan la psicología y la forma de ser de un pueblo. Me siento gallego de nacimiento y catalán de adopción. Por desgracia no domino del todo el gallego escrito, pero sí el catalán. Los hablo siempre que puedo. Y me siento tan afortunado por dominar las dos lenguas como del castellano (y alguna otra por ahí).
    10) Plantear este tema en términos de libertad es un sinsentido. Evidentemente cada uno puede hablar el idioma que quiera, pero para ello ha de dominar los dos.
    A desgracia mais grande dun pobo e avergonzarse de si mesmo, renegar da sua forma de ser. Por sorte en Galiza cada vegada son mais os que loitan pola sua identidade. Pro, como dice o noso himno, “mais soio os ignorantes non nos entenden, non..”.

    Saudos. Saludos. Salutacions.

  4. asombrado

    Chapeau Manel!

    Parece que la unica manera de escuchar comentarios pensados, informados y argumentados con pies y cabeza en este blog es leer los que tu escribes. Y esto incluye al “Boss”.

    JCora! Cedele el Blog a Manel pero ya! (Bitacora de Manel?) Ya sabemos que no es un “De Cora” pero estoy seguro que el “Nuevo Progreso” reservara algun espacio para la meritocracia…

    A Brado

  5. CARYLON

    RANDOM

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