El Pollito Invidente

Desde que en Andalucía editaron una guía para transformar los juegos tradicionales en un modelo de sociedad paritaria y correcta, en casa nos preocupamos de vigilar el comportamiento de la prole para que se mantenga dentro de los cánones, no vaya a ser que nos multen, o que nos quiten la patria potestad.
Por ejemplo, cuando observamos que juegan a la Gallinita Ciega, les advertimos que el próximo juego ha de ser el del Pollito Invidente, cuyas bases son muy similares, pero cuyo lenguaje no. Aquí, al que hace de Pollito se le tapan los ojos con un pañuelo rosa, para que haya interactividad entre los sexos y los colores. ¡La que se puede armar como sea azul y el rosa se reserve para la gallina! ¡Salen tarados!
También estamos muy pendientes de quien gana o pierde para que siempre salga niño, niña; niño, niña y así sucesivamente. Como sólo tenemos una niña, está encantada porque gana un 33,3 por ciento más veces que sus hermanos. Eso también nos hace dudar. ¿Estaremos primando el rol femenino paritario y se va a desgraciar la chiquilla? Habrá que acudir al manual, a ver qué dice del papel de la gallina en un mundo de pollos.
Como otra de las recomendaciones es evitar el afán competitivo, nosotros felicitamos a los que pierden, y al que gana le decimos: ¡Anda, tonto; que eres un tonto!
¡Hay que ver cómo luchan por perder! Pero claro, sólo pierden un 50 por ciento de las veces, para que no se rompa la igualdad y no sufran un brusco bajón de la autoestima. Antes, cuando hacían carreras por el pasillo siempre vencía el más rápido. Afortunadamente, eso ya es historia. Ahora ganan por riguroso orden alfabético y se lo pasan bomba haciendo apuestas que nunca fallan.
Lo que no sabemos es qué pasará cuando descubran que en la vida, todo eso es absolutamente falso.

5 Comentarios a “El Pollito Invidente”

  1. Manel

    La verdad Cora, que hoy no estas muy inspirado, a mi entender. Tu bitacora me resulta mas bien birriosilla, con perdon. Tal vez porque el tema de la igualdad hombre-mujer no de para muchas ironias, aunque si para frivolidades.
    Salutacions cordials

  2. quasimodo

    Efectivamente, Cora, la vida es dura.
    Por ejemplo, hay gente con un expediente académico fantástico y unas cualidades magníficas para su profesión, que nunca desputarán por falta de un trampolín que les dé el primer impulso, mientras que hay otros, que siendo mediocres, heredan un negocio familiar y, arrimándose a profesionales competentes que disimularán su ineptitud, incluso consiguen que su “trabajo” salga a la calle.
    El jurgol es asín.

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