La pitonisa Henar

Una pose y una profecía

A Henar Ortiz no le gusta que le llamen la tía de la reina, pero resulta que es la tía de la reina, de modo que una de dos. O se separa de su hermano y se hace llamar López, o seguirá con ese vínculo familiar mientras viva ella y su sobrina sea lo que es.

A la tía de la reina le hacen entrevistas, no por ser Henar Ortiz, sino por lo otro. Y claro, la tía va y responde, lo cual nos permite conocer al resto de súbditos cómo tiene amueblada la cabeza, ella que es decoradora de interiores.

Y a la vista de la última entrega, firmada por Eduardo Verbo este fin de semana, se deduce que en política Henar tiene una cabeza de Ikea, repleta de módulos prefabricados, latiguillos de baratillo y estanterías móntatelotúmismo, lo cual es muy cómodo para participar en una tertulia de amigos porque nunca te vas a quedar callada, pues siempre hay a mano un derecho a decidir, una corrupción generalizada o un “están desmantelando el país”. Estándares nada originales, pero que cuelan como ideas propias en Catoira, donde ella se encuentra, o en el Congreso de los Diputados, donde también se dicen.

Más le vale que acuda a las rebajas de los lugares comunes, porque cuando Henar intenta alguna aportación personal, digamos que no le luce el pelo, como es de suponer lo haga en su faceta de decoradora. Para la crónica bufa de la proclamación de su sobrina quedará grabada en letras de iridio tornasolado la profecía emitida por su tía el año anterior, cuando proclamó en bonito reportaje a toda plana de Vanity Fair que no llegaría a reinar nunca; no se sabe si por haberlo soñado, como consecuencia de consultar las runas o porque vino el pajarito de Maduro a decírselo desde la ventana.

Ahora, en la entrevista de Verbo para El Mundo, nos ofrece otra perla, pues ve a Podemos en el Gobierno. ¿Volvería el pajarito a visitarla?

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