Karmele, un Sí

Objetividad y equidistancia: El Sí incluído

No podía ser de otra forma. Karmele Marchante se posiciona al lado de Mas, que la recibe encantado para popularizar el proceso. Es un fichaje fundamental por dos razones de peso. Karmele es una de esas personas privilegiadas que hablan a diario a millones de personas gracias a la generosidad de la telebasura, que es como la huelga de Lugo transmitida en directo.

En la actualidad no sé dónde lo hace, pero seguro que nos la encontramos por doquier ahora que la niña de la Pantoja ha roto con su amor eterno, pillado decúbito prono sobre un cuerpo femenino que no era el de la rapaza. Ella y sus conmilitones abordarán el tema desde todas las perspectivas, ángulos, pros y contras. Ya lo verán.

De ese modo, entre sesuda sentencia sobre el empitone y cabal reflexión sobre el mal de amores de la casa Pantoja, Karmele podrá soltar el bonito lema de la campaña: “9N. Votar es normal en un paIS normal”, con el SI aviesamente inserto en la tipografía para que a nadie se le ocurra pensar que votar NO también puede ser normal dentro de la subnormalidad generalizada.

E incluso puede añadir eso de que “España nos roba”, que no hay frase más gloriosa desde las que pronuncia Antonio Pérez para alentar la leyenda negra.

En segundo lugar, el fichaje de Karmele es de una trascendencia extraordinaria, porque siendo ella hija de un coronel de Infantería, a cuyo amparo vivió, comió y creció en sabiduría todo lo que pudo, queda demostrado que el independentismo nace por un igual en casa de un militar español, que en la de Jordi Pujol, cuyo padre era banquero y experto en cambio de divisas; dicho todo ello sin doble intención.

Tertuliana e hija de militar. En el 9N hay un antes y un después.

Un comentario a “Karmele, un Sí”

  1. MIRANDA

    Es natural. Una sacerdotisa de la basura se posiciona a favor de un proyecto basura con un futuro basura gestionado por políticos basura expertos en trasegar basura, que sueñan con cubrir España de basura y con que los españolazos comamos basura.
    Si es que la cosa cae de cajón, Boss. Los británicos dicen que los pájaros de igual plumaje vuelan juntos.

    Es grande la responsabilidad de las cadenas que emiten basura, impregnan el ambiente de basura y nutren a las nuevas generaciones de basura. Como es grande el daño que han hecho a esta sociedad aborregada e ignorante, que antaño, cuando solo había una única televisión represiva y oprimente, solían ver teatro clásico en verso, conciertos de Ataulfo Argenta, debates de Balbín, entrevistas de Soler Serrano, divertimentos de Ibañez Serrador, humoristas diversos como Gila o Eugenio, comedias y series con lo mejor del teatro nacional, progamas mediambientales y de fauna como lo del amigo Felix, y solo Iñigo se permitía alguna frivolité en el late night.

    La pocilga en que se ha convertido la telekk, el vertido de intimidades y promiscuidades de gentecilla anodina que no debería interesar lo más mínimo a nadie, porque no son nadie ni han hecho nada salvo acostarse con, ser hijo o cuñada o yerno de, y demás “medallas” de pantojas, rocíos y janeiros.

    Que las Karmeles, JorgeJavieres, Patiños y Belenes se hayan convertido en iconos de la sociedad mediática. Que los políticos los reclamen en sus campañas y la masa borrega compre sus vomitonas en la tele o en versión papel (!meu deus!), dice a las claras la gravedad de la situación intelectual de los españoles y allegados.

    Los padres, con o sin uniforme, no son responsables de los derroteros que tomen sus vástagos, porque no siempre se cría de lo que se mama y porque hay quien renuncia a sus valores y convicciones más arraigadas por el vil metal. Si Roma tuvo traidores, ¿cómo no va a tenerlos España?

    Hasblando de basura, como ando en ruta compruebo que todo el pais está al tanto del asedio basurero de nuestro Luguiño. Dondequiera que voy, me preguntan y hacen bromas con el curioso caso de la conspiración para que la ciudad desaparezca de todos los circuitos y se pierda en la bruma de la incuria y el abandono.

    Haz algo, Boss, que como vuelva y me encuentre el pastel, me voy a pillar un cabreo más que regular.

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