El chip prodigioso

Casi no duermo pensando en el Observatorio de la Laicidad que se avecina. ¡Jesús! ¡Qué cruz! ¡Qué Calvario! Trataba de recordar algún parangón histórico y el único que me salía, como siempre, era Bananas. Hay que ver lo pelmas que están con la dichosa laicidad, como si hubiera poca.
Dicen estar obsesionados con los privilegios de unas confesiones respecto sobre otras, y entonces sospechas que su preocupación surge al comprobar que la mayoritaria donde gobiernan es la católica. Menudo problemón del copón bendito. Es muy parecido al que tienen en la India, donde el 80 por ciento de la población es hinduista. ¡La Virgen! Esto hay que solucionarlo, y por los clavos de Cristo que se soluciona.
La primera medida va a ser imponer la cuota religiosa. Ya saben que esto de las cuotas, las paridades y los cánones les encanta. De esta forma, a cada nacido se le adjudica una religión y la cosa queda más repartida. Tú, cristiano; tú, de la fe Bahá´i; tú, adventista del séptimo día… y en cuanto crezcan, todos laicos. Va a ser una bendición de Dios.
Desde el Observatorio, que en su propia esencia recuerda a esas torres de vigilancia que instalaban en las esquinas de los campos de concentración, se va a controlar la Libertad de Conciencia y de Creencias. No me pregunten cómo, pero se controlará. Puede ser, por ejemplo, que el Observatorio observe en un artículo de periódico demasiadas alusiones a una doctrina determinada; verbigracia: “alto como una catedral”, “se armó el Belén” o “le hicieron comulgar con ruedas de molino”. En ese caso se lanza una admonición al director para que al día siguiente diga: “alto como una mezquita”, “se armó la Marimorena” y “le hicieron tragar sapos”. Cosas así que ayuden a la libertad de creencias, pero ¡por todos los santos! ¿Cómo controlará el Observatorio la Libertad de Conciencia?
Mucho nos tememos que… ¡están perfeccionando en secreto el chip cerebral! ¡La Biblia en verso!

5 Comentarios a “El chip prodigioso”

  1. Manel

    Todo es mucho mas sencillo, Cora, si partimos de los siguientes supuestos:
    1)La religion y el Estado deben ser independientes uno de otro. Uno no debe inmiscuirse en los temas del otro. Recuerda que el mismo Cristo dijo : “a Dios lo que es de Dios…”.
    2) Partiendo del principio anterior, sobran porcentajes. En todo caso siempre he creido que el numero de católicos en España está muy inflado. Al menos sobra uno de los que cuentan, que soy yo.
    3) La Iglesia se apartó de los principios evangélicos en el momento en que se inmiscuyó en los asuntos mundanos, con la caída del imperio romano, cuando se propone suplantarlo.
    4) La opción religisa pertenece al ámbito de lo privado, como una opcion política, afectiva, sexual o de ocio. Esto es de perogrullo. En el momento en que una religion intenta colarse en los poderes del Estado y adquirir posiciones de privilegio, simplemente esta jugando sucio.
    5) El historial del catolicismo en España deja tanto que desear, que ya va siendo hora de que este país se libere de su lastre, y de que, de una vez por todas, no este donde no tiene que estar.Llevamos dos siglos peleando por ello y ya es hora de cerrar este capítulo.
    6) En ningun momento se trata de ir contra la Iglesia. Es al revés, se trata de que la Iglesia no vaya en contra de los que no nos sentimos parte de ella.
    Una anécdota. Recuerdo que en la manifestación contra De Juana Chaos habia personas con hábito religioso en ella. Sin entrar en el fondo y finalidad de dicho acto, uno se pregunta : ¿Qué testimonio pretende dar la Iglesia en un acto como ese y como encaja esto con las enseñanzas del Evangelio?. Qué contradicciones, ¿no?.
    Salutacions

  2. quasimodo

    ¿Religión mayoritaria la Católica?
    Pues si. Sobre todo teniendo en cuenta que en esta país hasta hace no mucho te bautizaban “de oficio” y ya quedabas inscrito a perpetuidad en dicha creencia, aunque solo pisaras la iglesia en las bodas y funerales de tus familiares más directos, como acto social ineludible. E intenta tú apostatar, ya verás que fácil te lo ponen.
    Está claro que si no fuese ilegal, algunos apuntarían a sus recién nacidos en las listas de algún partido. Pero eso no parece razonable, ¿verdad?. ¿Por qué el apuntarlos a una creencia religiosa lo es?
    También se podría proponer que el Real Madrid estuviese subvencionado por el estado, ya que creo que es el equipo que más hinchas tiene de España. ¿Y el Barça, el Atlético y el Bilbao? ¡que se jodan y hagan campaña!
    La revisión del concordato con la iglesia católica y el cese de su financiación por parte del estado es algo que ya fue pactado hace décadas con sus dirigentes, pero ahora parecen parecer amnesia y defienden lo indefendible con uñas y dientes. Igual que Cora y su cotorra particular.

  3. jabato

    En primer lugar, indicar que lo del “observatorio de la laicidad” me parece un solemne disparate, que no podría mover más que a hilaridad si no fuera porque tras estas iniciativas se perciben sentimientos poco loables. En tiempos pretéritos y afortunadamente superados, hemos tenido ya en España un “observatorio” de éstos, sólo que no “observaba” la laicidad, sino más bien todo lo contrario. Se llamaba Tribunal del Santo Oficio, y tenía la misma actitud hacia los no católicos que la que algunos muestran ahora hacia los católicos. Malo lo de antes, malo lo de ahora. Y, si alguien me dijera que la comparación es desorbitada, le diré que la actitud es la misma, sólo que ahora, afortunadamente, no se quema a la gente en la hoguera.

    Siguiendo el hilo argumental que tan acertadamente abre el Sr. Manel, que manifiesta opiniones generalmente muy distintas a las mías, pero en un tono de auténtico debate (que es lo que falta en este país) y no de fanfarria demagógica (que también se ve en este blog, tanto a babor como a estribor), indicaré que el tema de la separación Iglesia-Estado me parece más complejo de lo que creen aquellos que lo resuelven con fórmulas de dos palabras.

    Estoy totalmente convencido de que el Estado y la Iglesia, en su esencia, deben estar separados. Las teocracias quizá tuvieron sentido en épocas anteriores de la Historia, cuando el desarrollo del pensamiento humano y la evolución social se encontraban en fases mucho menos avanzadas. Hoy en día, considero rechazable cualquier régimen en el que la política y la religión no se encuentren perfectamente diferenciadas. Por ello, mi rechazo y desconfianza hacia los regímenes imperantes en la mayoría del mundo musulmán (tan del gusto de muchos de los que en España se rasgan las vestiduras nada más ver una cruz, en lo que constituye un ejercicio de doble moral escandaloso).

    Sin embargo, la separación estructural entre Iglesia y Estado, que como he dicho considero absolutamente imprescindible, no puede implicar tampoco una absoluta desvinculación entre ambas realidades, ya que ello carecería igualmente de sentido. La religión (más allá de lo que signifique individualmente para los creyentes) es un fenómeno social, y el Estado o poder público no puede ignorar o permanecer impermeable a los fenómenos que se producen en la sociedad cuya gestión en beneficio de todos es la propia esencia y fin del Estado.

    Dicho de otra forma, creo que el Estado no debe tener religión, pero ha de respetarlas todas. Por ello, creo también que el poder público ha de tener en cuenta las creencias religiosas de sus ciudadanos, sin que ello suponga ninguna forma de subordinación ni interacción perniciosa con las estructuras de cualquier religión, y sin que ello suponga merma alguna de la capacidad del Estado para legislar, capacidad que sólo a él corresponde.

    Ciñéndonos a asuntos más concretos, como el vil metal, creo que el Estado debe subvencionar o financiar a la Iglesia en cuanto ésta presta servicios de índole no estrictamente religiosa a la sociedad y mantiene un patrimonio cultural e histórico-artístico que está a disposición de todos. Por esas únicas y concretas razones, y en la medida en que las mismas existan en cada momento, debe continuar la financiación pública a la Iglesia, de la misma forma que se subvencionan otras organizaciones sociales en la medida en que prestan servicios de interés social (o en la medida en que son afines al poder de turno, por desgracia).

    En contrapartida, creo que la financiación a la Iglesia Católica por el mero hecho de representar a la religión mayoritaria en España debe finalizar. En lo que se refiere a su propia existencia, prescindiendo de los servicios que puede prestar a la sociedad en cada momento, la Iglesia Católica (al igual que las demás confesiones) debe autofinanciarse. Creo que una parte de la jerarquía católica no está de acuerdo con esto, pero estoy convencido de que esta desvinculación financiera supondría más libertad tanto para la Iglesia como para el Estado.

    Sobre la relación histórica de España con el catolicismo, que el Sr. Manel presenta como algo intrínsecamente negativo, sí me gustaría comentarle que estoy de acuerdo en que la Iglesia Católica ha tenido una estrecha relación con el devenir histórico de nuestro país, pero tanto en los momentos más nefastos (Inquisición, Guerra Civil y dictadura de Franco) como en los más gloriosos (Descubrimiento de América, Reconquista).

    Espero (aunque no soy muy optimista sobre ello) que la evolución de nuestra sociedad vaya suavizando las aristas actualmente existentes, y que pueda configurarse una relación entre la Iglesia Católica y el Estado español propia del año 2008 y de una sociedad democrática. Para ello tenemos que apartarnos de las posiciones extremas. La relación entre la Iglesia y el Estado ha de plantearse en términos de respeto absoluto a la mutua independencia y, dentro de ese respeto, colaboración en todo aquello que pueda repercutir en beneficio del conjunto social. Los resultados que da plantear el asunto en términos de subordinación o confrontación son ya conocidos. Ni la España del Concilio de Trento ni la España de 1936 son espejos en los que podamos mirarnos con orgullo.

  4. Manel

    Jabato: Estoy al 95 % de acuerdo con lo que dices. Seria ideal que las cosas discurriesen por ese cauce. Sólo me queda una duda: ¿Crees que la jerarquia católica española esta dispuesta a asumir los planteamientos que tan meridianamente expones en tu comentario?.
    Salutacions cordials

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