Fútbol total

El vejamazo

Humillación, tristeza, desconsuelo, escándalo, catástrofe: “Alemania destroza la historia de Brasil”, incluyendo a Jorge Amado y a Vinicius de Moraes. “Vexame dos vexames”, titula otro periódico. Vejamen de los vejámenes. El vejamazo.

Desde luego los periodistas escribimos cada cosa que válgame Dios, que es la calle donde vivía Antonio Machado.

Con calificativos así después nos extrañamos de que las masas enfurecidas se echen a las calles destrozando todo lo que encuentran a su paso. Están humilladas, están vejadas, y buscan la redención a través de la catarsis, pero la catarsis del adoquín y el tente tieso que no suele purificar nada, salvo que la ciudad esté llena de basuras y se la lleven en su enloquecida carrera hacia ninguna parte.

Sí, a Brasil le han metido siete goles como siete soles, pero sigue jugando muy bien al fútbol, al menos tan bien como dos horas antes de terminar el partido. Los colegas cariocas también habían sacado su lengua a pacer con motivo de la eliminación de España en un intento de inyectarnos la vergüenza en vena, de modo que ahora son consecuentes y se meten un chute de desesperación esproncediana: La llama de un incendio / que corra devorando / y muertos apilando / quisiera yo encender.

¡Jesús, qué carácter!

A Di Stéfano, enterrado ayer, le dedicaron mil piropos, pero muchos de ellos llevaban una absurda disculpa inicial. Algo así como “a pesar de no ser yo del Real Madrid, sentido pésame”, que es como si a los deudos de García Márquez les dicen “a pesar de no ser yo colombiano…”

Dicen que el fútbol ha sustituido a las guerras, y eso tenemos que agradecérselo, pero cuando asoma la patita bélica, dan ganas de aficionarse al tenis de mesa. Por cierto, esta tarde tengo partido y el rival se llama Estéfano. Voy a entrenar para ver si lo humillo. Por asturiano.

Un comentario a “Fútbol total”

  1. SEito

    Eso, y antes de la partida recuerdele lo de Ría de Ribadeo, para abrir boca .

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