Los extremos en Lugo

Patricia Martínez Paz

La mindoniense Patricia Martínez Paz está en el extremo opuesto del hijo de los duques de Lugo, como certifica el 9,96 obtenido en las pruebas de Selectividad, una nota que la aleja cuatro centésimas de la perfección académica. Dónde ha perdido esas centésimas es misterio que ni ella sabrá resolver. Un adjetivo mal empleado, la fecha de una batalla datada un mes antes de cuando ocurre, una obra de Lope olvidada en el tintero… algo así tuvo que ser.

Los extremos se tocan. Los duques de Lugo y la alumna de Mondoñedo.

Además de rozar la perfección, Patricia expresó muy atinadas reflexiones sobre la enseñanza pública, la lucha contra la precariedad y el esfuerzo personal. Ésas han sido las notas distintivas de todos los alumnos entrevistados por sus buenas calificaciones, procedan de la pública o de la privada. Como dice uno de ellos, puedes tener todos los medios del mundo o estar dotado de unas condiciones especiales, “pero como no te esfuerces, nunca lograrás nada”.

Es posible que esas sabias recomendaciones dictadas desde la experiencia de los mejores alumnos españoles suenen a chino entre quienes defienden otro tipo de planteamientos educativos donde no tienen cabida ni la excelencia, ni los esfuerzos. Por fortuna, sus malas influencias no han calado lo suficiente en la comunidad educativa y cada año se suceden los actos de reconocimiento a quienes más han destacado por superarse, aunque se queden a cuatro centésimas del último escalón.

La diferencia con quien ocupa el otro extremo de la lista no han de ser los medios económicos de padres o centros, ni la dotación del individuo para la actividad intelectual, sino el esfuerzo y el trabajo dedicados a conseguirlo. Ojalá en Sigüenza encuentre las motivaciones para enderezar el rumbo.

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