Declaración de dictadura

Niña con motivaciones políticas contra otra

Vamos que pensar que los golpes recibidos por una alumna de siete años a la que no se le perdona llevar una pegatina de la bandera española en el cuaderno de Lengua Castellana son cosas de niños, como justifica su comprensiva tutora. Pero en cualquier caso coincidirá tan resabiada pedagoga, que esos niños de la agresión son malvados, gilipollas y manipulados. Y que hay que educarlos.

Pero no. Al paso que van, acabarán convirtiéndolos en héroes, los héroes del moratón y el cardenal por la causa catalana. Es tal el grado de degeneración alcanzado, que incluso entre quienes se tienen por abanderados del pacifismo comienza a triunfar el pérfido argumento del Ritz, aquél que encuentra motivaciones políticas exculpatorias para el tiro en la nuca y el puñetazo en los morros de la niña.

Claro que hay motivaciones políticas, como las hubo en Hitler, en Franco y en Idi Amin Dada, pero eso no significa que tuviesen carta blanca para acabar con judíos, rojos y acholis. Ellos sí, ellos sí la tienen, porque su política es divinal.

Cuando un parlamento vota por mayoría contra una resolución que pretende “una enseñanza no politizada en la que esté garantizada la libertad de pensamiento”, quiere decir que están votando a favor de “una enseñanza politizada que elimine la libertad de pensamiento”, que es la que realmente se impone desde hace tiempo con los resultados que a la vista están.

En Alemania tardaron tanto en darse cuenta del horror, que cuando lo hicieron ya estaban los aliados desembarcando en Normandía, eso sí, también por motivaciones políticas.

Ahora el entretenimiento es aforar o no a Juan Carlos. Valiente tontuna. Ante el imparable avance de la degradación deberían aforarnos a todos porque la dictadura encubierta campa por sus respetos hasta en los parlamentos.

Un comentario a “Declaración de dictadura”

  1. MIRANDA

    La historia se repite. O la tolemia va por barrios.
    Porque un vecino lucense, bien conocido de todos, que tuvo la osadía de utilizar un móvil con una pegatina de la bandera española en una calle de Santiago, fue apaleado por un puñado de enxebres peligrosos que le pusieron la cara como un pan y un ojo a la funerala.
    Es lo que se conoce como talante y cintura democrática….selectiva.

    Ahora, en Cataluña y Vascongadas el mal se extiende a los colegios, porque de lo que se come se cría, y son años de adoctrinar y lavar el coco a las criaturas con las vomitonas excluyentes de casta superior explotada por la madrastra España.

    Así, ocurre que los niños se burlan o le zumban la badana a los compañeros insuficientemente catalanizados o charnegos indecisos mientras sus profes y padres, en lugar de corregirlos y educarlos, los justifican, porque a fin de cuentas, los niños hacen lo que ven hacer, las criaturitas.

    En las Vascongadas, las autoridades directamente tratan de “inmigrantes” o “extranjeros” a los españoles de otras regiones pero, como los catalanes, sólo mientras no les salgan las cuentas, porque en cuanto el gobierno español les conceda un buen puñado de privilegios, desgravaciones, subvenciones y prebendas, volverán a callar como colipoterras y a anestesiar sus ansias independentistas otros cuantos años más, porque de lo que se trata es seguir tirando de la teta nutricia de la vaca española y que los empresarios que sostienen el chiringo estén contentos y no se lo lleven a otra parte.

    En efecto, Boss, los nacionalismos se sabe cómo empiezan pero nunca cómo terminan, y el ejemplo alemán es definitivo. Nadie parece enterarse de nada hasta que sienten el pestazo de los hornos crematorios en el pais vecino….

    De igual manera, se empieza torturando a escolares que no se dejan adoctrinar, politizando la formación y la información, censurando opiniones, imponiendo el pensamiento único, excluyendo al vecino español…y acabas buscando ladrillos refractarios para instalar el crematorio.

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