Prohibir Alá

Alá para quien lo trabaja

Malasia no ha aforado a su rey, sino a su dios. El máximo tribunal de aquel país prohíbe al cuarenta por ciento de su población _ los malasios que no son musulmanes _, pronunciar la palabra Alá/Allah, ni para bien, ni mucho menos para mal.

En Europa los judíos se abstenían de pronunciar ciertas palabras porque su uso les delataba ante los miembros de la Suprema y podía acarrearles un peligroso proceso. Se autocensuraban como medida profiláctica para vivir su fe clandestinamente. Ahora los malasios no musulmanes van a tener los límites mucho más claros. Deben borrar la palabra de su mente y se ahorrarán problemas. La censura viene impuesta desde arriba, de modo que no hay que darle muchas vueltas a la cabeza.

Comentando la medida, un diplomático español, de cuyo nombre no se informa, manifestó que era como si la Generalitat prohibiese a los no catalanes pronunciar la palabra Jordi, obligándoles a decir Jorge.

Por algún complejo mecanismo cerebral, al diplomático le vino la comparación con Cataluña y mira tú que podría haber escogido regímenes y lugares por el mundo adelante. Pero claro, cuando acaba de leer que algunos de sus ciudadanos, mediatizados por una propaganda tan cerril como la malasia, persiguen, golpean o se burlan de quienes pronuncian las palabras Vicente del Bosque, Torres, Villa o Mata, dioses futbolísticos de niños y adultos, enseguida enhebró los cabos sueltos y estableció el cotejo por el absurdo.

Sí, sería un absurdo que se prohibiese la palabra Jordi a los no catalanes, pero también lo es que un español no pueda decir que lo es en tierra española, o en Malasia, valga el símil.

Por eso no nos extrañaría que al diplomático alguien le busque las cosquillas.

2 Comentarios a “Prohibir Alá”

  1. Aureliano Buendía

    La sociedad catalana está evolucionando a una velocidad tal que, quizá, dentro de poco no haya que recurrir a la comparación entre el fanatismo musulmán y el nacionalista, porque a lo mejor hay convergencia (y unión) entre ellos.

    Leo, con cierto asombro (cada vez más difícil, esto de asombrarse) que anda revoloteando por ahí un proyecto para convertir la plaza de toros Monumental de Barcelona (ahora sin uso, por razones de todos conocidas) en una mezquita, que sería la tercera en tamaño del mundo, y con un minarete de 300 metros de altura. Costaría la broma unos 2.200 millones (no sé si de euros o de dólares) y correría con los gastos el emir de Qatar.

    No sé si es algo serio, o una leyenda urbana de éstas que nacen en cualquier esquina y explotan en la Red.

    Podría ser el embrión de una futura República Islámica, con capital en Barcelona.

    Y ya puestos a elucubrar, no dudo de que se reciclarían para ejercer el poder buena parte de los ahora laicos independentistas. Artur Mas, creo que no da el tipo. El turbante le sentaría muy mal. En cambio, Oriol Junqueras encajaría perfectamente en la túnica. Incluso, no desespero de ver vestido de hurí a Don Sandalio, el de las CUP.

  2. MIRANDA

    El fundamentalismo islámico es la gran lacra, la mayor desgracia del s.XXI, seguido de cerca por los nacionalismos excluyentes.
    Los ingenuos que hablaban de “primavera” ignoraban que el Islam es mucho más que una religión, es un corsé mental, es una política social, es una forma de vida que sigue agarrotando los cerebros generación tras generación, y mantiene a millones de seres humanos, pueblos enteros, anclados en el Medioevo, la sumisión, la injusticia, la exclusión y el machismo más repugnante.

    El rey-dios de los malasios puede prohibir o castigar lo que se le ponga en los adornos colgantes, porque sabe que sus súbditos-fieles son fanáticos abducidos y consideran enemigo merecedor de muerte a todo infiel ajeno a su sacrosanto islamismo.

    Siguiendo la secuela de lacras y desgracias del s.XXI, los nacionalismos excluyentes permiten que las autoridades vascas en sus disposiciones tilden de “inmigrantes o extranjeros” a los españoles de cualquier provincia no vascuence.

    O que las autoridades catalanas consientan los malos tratos y matonismo colegial contra los niños y jóvenes no catalanes, hasta el punto de que cuando los padres de los chavales torturados se quejan a la dirección, les contestan que el colegio refleja la situación real de la sociedad, donde por lo visto, como no bailes la sardana te has ganado una golpisa o algo peor.

    Lo del diplomático no fue un lapsus calami ni un patinazo, Boss, fue un reflejo condicionado por la realidad ambiental de un pais de taifas ruinosas, gestionadas por una pandilla de chupópteros aprovechados y soberbios que están armando bulla y presionando a un gobierno de maricomplejines para tratar de sonsacar a la madrastra Egpaña más y más y mucho más.

    Más autonomía, más derechos, más pasta, más privilegios, más de todo, que ríete tu del reyezuelo malayo, boss.

    P.D. Anoche ardieron las fallas de s, Juan y Alicante va recuperando hoy la normalidad. La navaja inglesa sigue en la liga, procurándome más de un sobresalto, mucha intriga y múltiples sofocos. Cómo me eres, Boss….

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