Las cifras de Felipe VI

Moneda de Felipe VI. El reverso muestra las alegorías del frontón del Congreso, sobre los leones de Cibeles, Hipómenes y Atalanta, que no se ven, claro

Hoy será un día especial. Un día con dos reyes, dos reinas, un príncipe y una princesa de Asturias. Y todo con el 85 por ciento del Congreso y el 89 por ciento del Senado a favor. Al republicanismo se le pueden atragantar las cifras y los monarcas, pero seguirán siendo las que son porque por encima de los experimentos, en 1975 y 1978 acordamos emprender un camino y en él estamos. Lo que pueda haber en su trayectoria ni está cerrado, ni imposibilitado, pero deberá aparecer en la propia hoja de ruta, con las mayorías necesarias y la misma tranquilidad con la que se dijo el sí a esta manera de convivir.

El día es ciertamente histórico porque los relevos en la Jefatura del Estado son trascendentes, pero al mismo tiempo comparte la normalidad del resto de las jornadas, ya que se trata de un acontecimiento sabido desde hace treinta y nueve años. Tarde o temprano, sin modificación de las leyes, tenía que suceder.

El momento es complicado. Sí, pero ninguno a lo largo de la historia estuvo libre de problemas y muchos lo fueron de peor naturaleza que los actuales. Si los porcentajes a los que nos referíamos al principio de la columna son cercanos al 90 por ciento de la voluntad política de los españoles quiere decir sencillamente que existe una amplísima mayoría convencida de que la ruta está bien trazada y de que la sucesión servirá para mejorarla en todos los sentidos. Eso no es una especulación, sino una expresión matemática. El resto hay que enmarcarlo en la libertad que nos damos para que cada cual aspire a la organización que más le plazca. El reto de Felipe VI radica en mantener y aumentar esas cifras, porque será señal de que los españoles siguen confiando en el plan de viaje.

La Constitución fue aprobada con un 87,78 por ciento, justo en el medio entre el Congreso y el Senado actuales.

2 Comentarios a “Las cifras de Felipe VI”

  1. forneas

    ¡Que Dios reparta suerte!, como en los toros. Esta es la corrida más importante del siglo XXI para los españoles.

  2. Bartolo

    Hoy toca la bienvenida al nuevo Rey Felipe VI y desearle por su bien y el de España, un reinado que propicie la profundización de la democracia, la historia analizara con mayor profundidad el reinado de Don Juan Carlos y la democracia que llegó con la transicion y en la que está reconocido por amplias capas de la sociedad y por los historiadores su papel crucial.

    Su actitud en el terreno de la reconciliación nacional, fue decisivo y absolutamente necesario para la que muchos(incluido el PC de Carrillo) llamaron entonces la “ruptura pactada”. Creo que no corresponde ahora señalar sus errores.

    Habrá tiempo, respetando la Constitucion vigente , para plantear seriamente ciertas reformas que se echan de menos pero sin que ello suponga romper con todo lo edificado desde 1977/1978 en adelante
    !!OJALA que en esta nueva etapa sea posible inaugurar un tiempo en el que el cumplimiento de la ley por todos sea lo normal y en el que la regeneración moral y ejemplaridad de la Monarquia, de políticos y sociedad sea una realidad!!!

    Como reflexión de una primera impresión, parece que nadie ha echado de menos a Cayo Lara, la gente de Esquerra, Amaiur y similar, que como el burro quieren volver a la fuente… tambien se dice que hay mucho republicano de salón, nada extraño por otra parte, puesto que desde que España era la Tarraconensis y Sertorio I andaba dando mandobles a los romanos por las sierras de Soria (entonces eramos “república” por franquicia de la urbe),en veinte siglos España ha sido República como siete u ocho años, sumadas todas ellas e incluida aquella cosa de los cantones y demás del XIX.

    Como somos leídos,no hace falta recordar como acabó cada intento, tambien han habido desde Condados a reinos de Taifas, Monarquias absolutas, Dictaduras, desde la Borbona cachonda hasta el Saboya de ida y vuelta, hasta la Monarquía Parlamentaria vigente como forma de Estado. Veinte siglos, se dice pronto.
    O sea, 400 lustros de monarquías contra una década de repúblicas, de las cuales casi la mitad fueron una guerra declarada y la otra mitad guerra sin declarar y llenas de conflictos.
    Así que, dígolo yo, que experimentos de nuestros peculiares redentores de la nada para el pueblo español,mejor con gaseosa. Además, apuesto a que si Don Felipe concediese pongamos por caso una amnistia fiscal y una paga extra a los pensionistas y parados con motivo de la coronación como cuando eran absolutistas, se hace monárquica hasta la momia de Azaña.

    Por último, es de esperar que “élites políticas” estén a la altura de lo que demandan los tiempos y la sociedad española. No parece que estén dando ni un sólo paso en el sentido del ajuste moral de la vida pública española, señalado en las disposiciones que resten poder y privilegios a las clases políticas, además de lo relacionado con la defensa de los intereses territoriales del pueblo español.
    Porque según parece, el “tema moral” va a ser el “caballo de batalla” de los movimientos populistas de izquierda y de derecha como lo fueron en otras épocas que acabaron en períodos trágicos. Mal asunto que la ceguera de nuestros políticos dejen en manos de esos señores la regeneración moral de esta Nación, que es anhelo invariable de siglos.

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