El paso del teniente Segura

De charla con el teniente Luis Segura en la Feria de Zaragoza. A izquierda y derecha, Óscar Sipán y Mario de los Santos, los hombres de Tropo Editores

Conocí al teniente Luis Gonzalo Segura de Oro-Pulido en la extraordinaria Feria del Libro de Zaragoza de este año. De hecho firmábamos en la misma caseta, porque Un paso al frente, la novela que lo trae de calle, o mejor dicho, de calabozo, con el Ejército de Tierra, y La navaja inglesa, la mía, llevan el mismo sello, Tropo Editores, e incluso el mismo portadista, el sublime Óscar Sanmartín. La presentación corrió a cargo de Óscar Sipán, uno de los directores de Tropo.

Las coincidencias todavía eran mayores. Yo había sido recluta en Zaragoza y soldado en Transmisiones, su cuerpo como profesional; de modo que conversamos sobre ello y él aprovechó para hacer valer su novela: “Te va a gustar porque recordarás esa época de uniforme”.

El Ejército que conocimos ambos, con casi cuarenta años de distancia, es muy diferente; el mío fue el de los reclutas; el suyo, el de los profesionales, pero todos los ejércitos tienen notas permanentes.

Su caso tiene un perfil muy particular, pues Un paso al frente no deja de ser una novela, un libro de ficción, con un protagonista que no existe, el teniente Guillermo Fernández, pero escrita por un teniente que sí existe, él. La carta-epílogo a un ministro de Defensa que no existe es la pieza que concita las motivaciones para el expediente gubernativo del ministro que sí existe, Pedro Morenés. También son piezas de análisis jurídico algunas de las declaraciones del oficial novelista sobre corruptelas, mordidas y abusos de poder protagonizados por militares.

Luis declara su amor por el Ejército y su deseo de mejorar la institución. La libertad de expresión y la actividad literaria de los militares entran en conflicto con su condición de tal. La polémica está servida y la novela se vende como rosquillas.

2 Comentarios a “El paso del teniente Segura”

  1. Bartolo

    ¿Morenés? Ahí si que tendría un filón tu colega, estimado Cora. Bueno, tu eso ya lo sabes.

  2. MIRANDA

    Ahí está el quid, Boss, en la polémica y en las rosquillas. En salirse del los carriles habituales y montar un pifostio para hacerse rico y famosete sin sudar la camisa ni doblar el espinazo, como una vulgar BelenEsteban con uniforme.

    Si un doctor de la SS, un magistrado, un profesor universitario o un oficial del Ejército fueran conocedores de abusos, corrupción, privilegios o impunidad en el seno respectivo del Hospital, el Tribunal, la Universidad o el Ejército, lo justo y necesario sería comunicarlo formalmente a sus superiores, y si no se corrigiera debidamente, denunciarlo ante la Justicia. Con un par. Y después que colgara la bata, la toga, el birrete o el uniforme y abandonara aquello que tanto rechazo le producía. Eso sería lo coherente y lo admirable. Todos aplaudirían su honestidad.

    Pero que bajo el amparo de la “libertad de expresión” (?), escamoteando delaciones en una trama de ficción, un oficial del Ejército ejerza de chivato y rompa la disciplina y la lealtad a la que está obligado por el uniforme que lleva, y se dedique a desprestigiar y difamar a sus superiores, a sus compañeros y al Ejército español, vertiendo denuncias a los medios como vulgar cotorra de telekk, total para vender rosquillas como si fueran libros, tiene delito, meu.

    Las “verdades” tienen sus carriles y sus cauces para llegar donde deben, y precisamente la Justicia militar no se anda con pamemas y dengues de damisela, así que le van a meter un puro por grave quebranto de la disciplina que juró observar al publicar ese libro y desparramarse ante los micrófonos, y sería lógico que lo expulsaran del Ejército al que tanto detesta y repudia.

    El teniente Segura se queja de que los soldados ocupen las garitas que custodian los cuarteles, que desfilen, que se cuadren ante sus superiores, que deban hacer méritos para ser condecorados, que los oficiales reciban comisiones de servicio….que el recinto militar sea un pequeño reino de taifas jerarquizado, autoritario, clasista, sexista, racista, sin libertad de expresión…que no sea democrático.

    Señor, señor, !!un ejército democrático!, donde los soldados voten a sus mandos en urnas de cristal después de hacer campaña, y se tomen las decisiones por votación popular cuarteleral!!
    Este teniente parece joven e inexperto. Debería asomarse a otros ejércitos y ver como funcionan.

    Y sobre todo debería quitarse el uniforme antes de evacuar semejantes barbaridades, marcharse a su casa, y desde allí, seguir dando “pasos al frente” en dirección, vgr. hacia los ejércitos de las dictaduras aún existentes, donde tendrá muchísima más tela que cortar y vería lo que es la corrupción, el autoritarismo y la falta de libertad.

    Siento decirle al teniente Segura que he conocido y tratado a muchos oficiales del Ejército y, todos absolutamente, tenían el marchamo inconfundible de la bonhomía, la decencia, la caballerosidad y la rectitud acrisolada.
    Se ve que he tenido más suerte que el.
    O menos interés en vender rosquillas.

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