La realidad poliédrica

Como Atalanta e Hipómenes, los leones de Cibeles, condenados a no mirarse

Durán dice entender a los que no lo entienden a él, por lo tanto deduzco que me va a entender a mí, porque estoy entre ellos.

El desencuentro viene de lejos, pues aunque Durán es hombre sosegado y de cabeza en perfecto orden de revista, su discurso ha sido a veces más oscuro que el alfabeto rúnico, ése tan críptico que se utiliza para leer los arcanos mayores y menores. Ahora vuelve a serlo, porque su amago de dimisión, sumado a su anuncio de abstención, deja el campo libre a la especulación, pese a que él mismo reclama con frecuencia claridad expositiva. La realidad es poliédrica, dictamina cual Ortega en reflexión.

Lo que se comprende sin gran esfuerzo es la complejidad inherente al pacto que permite la existencia de CiU, sobre todo, cuando la C se llama Mas y la U es él. Ítem más, cuando quien ejerce la portavocía es Francecs Homs y éste suelta la lengua a pacer para hablar del jefe del Estado en términos que jamás haría de ningún detenido, dada la presunción de inocencia que todos merecemos. En ese caso, que es el actual, lo propio es que Durán se encabrite y haga señales con los brazos por decir a la concurrencia que no está de acuerdo con Homs, que no es de su misma catadura, o algo que lo distinga de los gañanes. Lo que pasa es que a Homs se le entiende muy bien que es un patán asilvestrado, y a él, mucho menos que se está desmarcando.

Dicen que si Homs logró erizarle los pelos del cogote, lo que se los puso como escarpias fue enterarse de que Mas no iría a la proclamación de Felipe VI. No digan coronación como don Artur, porque eso no existe. De modo que su socio cambió la agenda y ahora anuncia que sí, que va a asistir. Menudos tarambanas.

También deja ver que está molesto por no haber sido consultado para las 28 palabras de la ley orgánica de abdicación. ¿Quería que fuesen 29?

2 Comentarios a “La realidad poliédrica”

  1. MIRANDA

    Objetivamente hablando, se diría que el nacionalismo moderado catalán (oxímoron incluido) tiene un serio problema del que debería sacar conclusiones.

    Mientras Artur Más ajunta a los independentistas más radicales, favorece la división de su partido y asume discursos impresentables, sin que parezca importarle incurrir en graves irregularidades, su socio Duran Lleida parece dispuesto a dimitir como mandamás de CiU, para alejarse de la tolemia y evidenciar la fisura.

    Simultáneamente, El Mundo revela hoy la existencia de un correo electrónico confidencial de la plataforma de los antisistema catalanes que el 25-M promovieron una pantomima de consulta popular.

    Dicho e-mail se refiere a un “acuerdo” con la Generalitat, que garantizaba a los instigadores de la agitación, de que no serían detenidos, identificados o multados por la policía autonómica y señalando trucos para eludir sanciones, juicos por desobediencia y aconsejando lugares adecuados.

    Es decir, que dicho e-mail sugiere un pacto de forma que la Generalidad no solo NO impidió la pamema de consulta de los agitadores sobre diversas cuestiones que nada tenían que ver con los comicios europeos, sino que la protegió y tuteló entre bastidores.
    El intento se malogró gracias a una denuncia de VOX

    Parece muy grave que los responsables de hacer cumplir las leyes en Cataluña instruyeran a los antisistema para burlar esas leyes. Y esto da una idea de la deriva que ha tomado la nave catalana en manos de Artur Mas, que todo lo supedita a lograr la independencia de Cataluña, incluso la supervivencia de su propio partido, del que Durán Lleida ya está apartándose para que nadie se confunda.

  2. Aureliano Buendía

    Supongo que no es fácil de asumir, y que hay montones de intereses y de sentimientos en juego, y que la decisión es más compleja de lo que parece. ¿Qué decisión?. Pues, la de aceptar que la “cuestión catalana” no tiene ya solución, y que la independencia es inevitable a medio plazo, si no a corto.

    Y creo que mejor sería que el resto de los españoles, los dirigentes primero, dedicaran sus fuerzas a conseguir que la “desconexión” sea lo menos traumática posible.

    Hay muchos temas que aclarar, muchas cuestiones tremendamente laboriosas: la división de la deuda pública, el repliegue de la Administración del Estado en Cataluña, el reparto de la Seguridad Social, tanto ingresos como cargas.

    Afecta, no sólo a España, sino también a Francia, que quizá tenga que levantar una frontera exterior de la Unión Europea en los Pirineos.

    En resumen, creo que sería mejor, antes perder tiempo y esfuerzos en intentar apuntalar un edificio que no tiene salvación, pensar en una correcta gestión del derribo.

Comenta