Blanco y en botella

Otra posibilidad, el Estado cósmico

Las ansias republicanas son tan legítimas como las monárquicas, e incluso como las anarquistas y las ácratas que aspiran a la desaparición del Estado. Son tan admisibles como las de Podemos, que son las opuestas, pues pretenden expropiarlo todo y que el Estado sea muy rico y sus ciudadanos muy pobres. Por fortuna los 39 años de reinado de Juan Carlos I han construido un sistema de libertades tan amplio que lo permite.

Lo que no permite, ni hay país en el mundo que lo haga, es tomar decisiones unilaterales, por el capricho o voluntad de unos pocos, como estos días se está viendo; o por gusto de una parte del conjunto, como defienden los independentistas vascos, catalanes o canarios. No es aconsejable porque el resultado no daría un Estado, sino la Casa de Tócame Roque.

Que se grite exigiendo un cambio de Estado como eslogan en una manifestación entra dentro de ese mismo magma de libertades garantizadas, pero que una organización, aparentemente tan comprometida con el funcionamiento de la nación como son las ejecutivas locales de un partido responsable de la gobernación en distintos momentos, verbigratia, el PSOE de Pontevedra, solo demuestra el desconocimiento más absoluto de las instituciones y su ordenamiento jurídico.

Pedirle a Rajoy que convoque un referéndum entre monarquía y república, como si fuera entre carne o pescado, es tanto como pedirle que incumpla la ley y se haga delincuente en un curso acelerado de populismo y pancartismo.

Si ha de venir cualquier cambio sustancial, solo puede ser a través de las mayorías y de las reformas constitucionales. De lo contrario nos habremos cargado la historia y a nosotros mismos. Eso es blanco y en botella.

5 Comentarios a “Blanco y en botella”

  1. Aureliano Buendía

    Yo, por aportar al sesudo debate filosófico-político que se apodera de nuestras calles y plazas, reitero mi propuesta de ayer:

    Que se celebre un referéndum semanal (y ya me parece un plazo bastante largo) para decidir, cada jueves, por ejemplo, sobre la forma de Estado. Así, una semana seremos República, con Felipe VI de Presidente, y a la siguiente, Monarquía, reinando Pablo Iglesias; una tercera opción sería constituirse en República Popular, con Kim-Jon-Il y Paquirrín ejerciendo como cónsules.

    Siempre hay que dejar abierta la posibilidad de que, durante la semana, se produzca algún acontecimiento relevante, que obligue a un referéndum extraordinario, sin esperar al jueves siguiente. Si el anterior se acordó, por ejemplo, República, y durante el fin de semana se producen manifestaciones en favor de la Monarquía, ¿cómo va a esperar el pueblo soberano cuatro días para hacer valer su voluntad?.

    Me doy cuenta de que, con un sistema así, los españoles podríamos terminar locos; sin embargo, de lo que no hay peligro, es de que nos volvamos imbéciles.

  2. Bartolo

    Jajaja…muy bueno Aureliano, de lo mejor que he leido ultimamente. Le felicito.

  3. Bartolo

    Se puede entender que no todos en España esten de acuerdo con una sucesión en el trono sin una elección previa que plantee la cuestión de si la monarquía parlamentaria debe continuar o por el contrario debe ser sustituida por una república.Pero como bien ha dicho Rajoy: “Quien quiera República que intente cambiar la Constitución”.

    Ahora bien, en un estado democrático un debate político real sobre el futuro de la monarquía creo que dependerá de que el desgaste del bipartidismo se profundizase y los partidos políticos que hacen bandera de un cambio de sistema político avanzasen electoralmente en las próximas elec. generales.Creo que se está cometiendo errores al incidir tanto en una asfixiante campaña publicitaria sobre que nos trajo la democracia olvidando a tantas personas que lucharon por la libertad parece demostrar desconfianza en una población a la que se considera súbditos sin capacidad ni responsabilidad.

    Mi impresión es que la masa votante joven no tiene la misma prevención hacia una República que el votante de edad madura.

    LLama la atención ver entre la fauna de Puerta del Sol sorpresas como la adhesión de organizaciones de la Ultraderecha, de una de las cuales forma parte Ynestrillas junto a la izquierda republicana, sumados a colectivos del entorno del 15-M y otros grupos antisistema para exigir la instauración inmediata de la Tercera República. Spain is diferent.

  4. MIRANDA

    En la línea de lo que comentas, Boss, dice hoy Carlos L. Rodríguez :

    ” El republicanismo vuelve a ser un desagüe a donde van a parar todos los revanchismos que están agazapados esperando su oportunidad. Los eternos fracasados en las urnas ven la oportunidad de pescar en río revuelto”

    Pero los demócratas españoles NO ACEPTARÁN CAMBIOS QUE NO RESPETEN LOS PROCEDIMIENTOS Y LAS MAYORÍAS.

    Porque parece que los que ayer exigían consenso para echar a rodar la Constitución no lo necesitan hoy para fraguar la República. Creen que un puñado de radicales histéricos haciendo escandalera, dando patadas a la policía, quemando contenedores, tienen tanta fuerza como las mismas urnas.

    Con todos los defectos que se quiera, esta partitocracia monárquica ha visto alternar a tirios y troyanos, a rojos y azules en el poder. Gracias a ella, hemos tenido libertades y derechos.

    La República que la izquierda tiene en su punto de mira es en realidad todo un “estado mental”, que no ha dejado de medrar en los últimos años y que aspira a instalarse, a la brava si es necesario, en cuanto vuelva a ocupar el timón del Gobierno.
    No necesitan mayoría plebiscitaria ni piden consenso. El marxismo es así, de ordeno y mando. Y luego reparten etiquetas de “fascistas” los muy fascistas.

    Esa alma republicana no sería preocupante en las socialdemocracias civilizadas, más demócratas que socialistas, pero es bien conocida la genealogía de la militancia española progretaria de extracción comunista-nacionalista, que se llena la boca de “cambio” y “tiempo nuevo”, cuando en realidad no aspira a otra cosa que al control total del poder, engatusando y aplicando su ingeniería social. Como sea.

  5. MIRANDA

    La cuestión, querido Boss, es que los problemas de los españoles no van a resolverse porque haya un Bobón nuevo.
    El rey nos representa pero no gobierna, por lo tanto no se comprenden tantas alharacas y tanta conmoción. Cuando abdicaron los reyes de Holanda y Bélgica, no paso nada.

    En España el problema que tenemos se llama “dictadura de partidos” , vulgo partitocracia, donde los partidos se alternan para controlarlo todo, legislativo, judicial, medios, subvenciones, banca, empresas, educación…Y la casta parásita ejerce ese poder omnímodo…sin ningún control.

    Si a eso se une un nivel general de exigencia y conocimientos bastante precario, filias y fobias etiqueteras, prensa primada, y una nostalgia guerracivilista patológica de “buenos y malos”, “los nuestros y los otros”…parece un desiderátum imposible aspirar a una DE-MO-CRA-CIA como la que tienen los países serios y categóricos, que tienen jueces independientes y políticos controlados.

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