El contenedor

El chivo expiatorio

Tengo miles de contenedores de basura repartidos por toda España, pero me los queman. Voy a tener que comprar más, aunque había calculado que con los actuales podría llegar hasta el 2020. Qué se le va a hacer. Sacaré dinero de otras partidas, porque le gente se acostumbró a usar los contenedores y si se ve sin ellos, se pone nerviosa y protesta. A lo mejor le da por quemar los contenedores del barrio de al lado, que todavía los conserva de puro milagro.

Ahora mismo estoy pasando por Vitoria, camino de Huesca, y me informan que esta noche han quemado no sé cuántos en el corto espacio de una hora. Debe ser que ya se han marcado batir algún récord mundial, o algo así: En esta ciudad no se puede ir a más de 120 contenedores quemados por hora. Multan.

El contenedor es el chivo expiatorio de todos los males. ¿Sube la prima de riesgo? Se queman 200 contenedores. ¿Se desaloja Can Vies? Se queman 300.

Así se comprende que los hagan tan inflamables y combustibles. Con dos protestas al año el fabricante se pone las botas. Quienes nos vemos en la necesidad de comprarlos, que somos todos, deberíamos exigir una normativa según la cual, o bien ardan como la yesca en dos segundos, o bien sean de aluminio con clave de acceso. Algo ahorraríamos. Mientras sigan siendo combustible fácil para barricadas, con llama larga y humo espeso, es tontería invertir en ellos. Que cada manifestante se traiga el suyo de casa.

¡La desilusión que se van a llevar los incendiarios cuando se enteren de que ellos también son propietarios de esos muebles que chamuscan con tanta alegría! Pero de igual modo que la norma básica del periodismo amarillo ordena que la realidad no te estropee un buen titular, en el manual del perfecto incendiario figura un mandato similar: No dejes que tu propiedad te impida destruir las propiedades de los demás.

Y en esa dirección lo seguimos bordando.

3 Comentarios a “El contenedor”

  1. Aureliano Buendía

    Iba a comentar algo sobre esta afición de los españoles al contenedor de la basura, pero acaba de abdicar el Rey, así que mejor lo dejamos para otro momento.

  2. MIRANDA

    Es curioso, pero esos que reivindican el poder de la calle para el pueblo, los que se arrogan la posesión de la Verdad y se atribuyen el derecho a reventar cualquier discurso discrepante al grito de “fascista”, resultan luego ser el terror del orden público y la convivencia, no digamos ya la prosperidad y el progreso.

    Cualquier revuelta reivindicativa pasa por la quema de contenedores, quiebra de cajeros bancarios y lunas de coches, pintadas y gritos.

    Recuerdo ahora el pifostio que montaron los ultranacionalistas del BNG con motivo de una masiva marcha por la libertad de lengua en Santiago.
    Alinearon contenedores en las entradas de la ciudad y les prendieron fuego, con lo cual los que intentaban acceder tenían que irse por las corredoiras porque no se podían atravesar las barreras de fuego de los amables, civilizados y demócratas benegás, a los que Beiras vino corriendo a rescatar cuando la policía retuvo a los más violentos.
    “Son chiquilladas, meras gamberradas”…aunque hubiera incluso agresiones físicas, insultos y empellones contra los gallegos que marchaban pacíficamente pidiendo libertad, faltaría más.

    Y así todos los días, de forma que el costo de los destrozos de estos vándalos, que se han apropiado de la calle parar predicar la paz y el amorhermoso a golpes y palos, desequilibra los presupuestos de cualquier ayuntamiento, esos que sostenemos todos los ciudadanos con impuestos y tasas múltiples.

    El grave problema lo plantea la falta de autoridad y de gónadas para hacer respetar el orden y castigar de forma contundente, con multas y trabajos sociales, a estos salvajes incivilizados, reventadores de la convivencia y amenaza permanente contra la paz y las arcas públicas.

    Y lo que es peor aún, estas bestias pardas se creen que, cuanto más quemen, rompan y griten, se hacen más de temer y (ellos creen) de respetar, de forma que el paso siguiente es formar un partido político para, además, pillar tajada del dinero público y ganar tribunas, micros y pantallas desde las que seguir gritando y atentando contra la democracia en convivencia.

    Ninguna sorpresa pues descubrir ahora el careto de un todavía desconocido Pablo Iglesias entre los reventadores de conferencias o charlas en la universidad, tirando bombas fétidas para desalojarlas, insultando y dando empellones.

    La ultraizquierda bolivariana es así. Es el estilo de la casa. Lo triste es que haya pardillos que se dejan engañar por la palabrería.

  3. MIRANDA

    La noticia del dia, Boss, es la abdicación del Rey de España en favor de su heredero.
    Parece que la decisión la tomó hace meses, y seguramente más allá de las razones que aduce al servicio del país, está la crisis institucional, el deterioro de la imagen de la Corona, el inminente proceso de los Urdangarín, el desafío independentista catalán y sobre todo el descontento de la sociedad que demanda una auténtica democracia representativa abierta al pueblo y no esta partitocracia controladora de la justicia y demás poderes.

    Aquella patética escena en que el monarca pedía perdón al pueblo por sus errores, conocidos y reconocidos, marca de forma inequívoca el declive de su credibilidad, paralelo al de su estado de salud. Quizá entonces empezó a plantearse la abdicación, que por cierto fue precedida por el rey de Bélgica y la reina de Holanda.

    Tendrán ahora que disponer una ley que contemple la abdicación, porque no estaba prevista, sin olvidar mantener el aforamiento de Juan Carlos y el derecho sucesorio de las mujeres de la familia. Se prevén retoques a la Constitución, sin duda.

    Dice verdad el Borbón cuando asegura que se va por el futuro de la institución monárquica. Creo que se quedó corto a la hora de agradecer a Sofía la elegancia y paciencia con que ha paseado siempre la arboladura.

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