Por lo menudo

No será sofisticado, pero es útil

A cada nuevo caso de corrupción, pillaje o saqueo de las arcas públicas le sigue su correspondiente coro de jeremiadas, salpicado de imprecaciones varias, un surtido de blasfemias y según dicen los sociólogos, un incremento de las ganas de arrasar con todo, directamente proporcional a la cantidad de dinero defraudada. Es decir, a lo malo se añade lo peor.

De todo ello, una vez salvadas esas reacciones psicosomáticas, se deduce nuestra incapacidad, o falta de voluntad, para encarar el tema con visos de atajarlo. Estamos viendo una y otra vez lo fácil que resulta para ciertos cargos meter la mano directamente en la caja para llevársela, bien de una vez, bien en continuadas porciones, pero siempre con montantes de alcance extraordinario, como si en la administración _ no hablamos de las mordidas _, los billetes circulasen con la misma libertad que se describe en los tratados sobre mecánica de fluidos.

En todo caso, y siempre a toro pasado, se descubren algunas rapiñas, lo que permite pensar que quedan por descubrir bastantes más. Y así hasta la consumación de los siglos, o de las arcas, que seguramente ocurrirá mucho antes.

Vamos a ver, ¿es tan difícil establecer que toda cantidad superior a los 27 euros de dinero público _ por decir una cifra razonable _, no pueda moverse de su sitio si no cuenta con el conocimiento _ no decimos aprobación, porque nos gusta la gobernabilidad _, de todos los representantes públicos? Ítem más, ya que se trata de dinero público y es nuestro, ¿no deberíamos saber euro a euro en qué nos gastamos los monises, las subvenciones o los fondos FEDER, URBAN o de Cohesión? En casa, como en tantas otras, mi madre cubría a diario unas agendas en las que se consignaban hasta los céntimos y jamás hubo un desvío.

2 Comentarios a “Por lo menudo”

  1. MIRANDA

    En la raíz misma del mal está aquella sentencia ilustrativa de la miembra socialista Carmen Calvo que justificaba el albañal diciendo “EL DINERO PÚBLICO NO ES DE NADIE”.
    Ahí está el busilis y la madre del cordero, Boss. El dinero público no tiene dueño. O sea, lo generan los contribuyentes pero una vez encauzado por las cañerías públicas, SantaRitaRitaRita, el dinero pasa a las manos que manejan nuestra barca, la Administración, los gobiernos locales, diputacionales, regionales y central, la Casa Real, partidos y sindicatos, Fundaciones…
    y si te he visto, no me acuerdo.

    No se trata de casos aislados de corrupción sino de una forma corrupta de gestionar lo público. Vivimos sobre una enorme cloaca y cada día, algún juez, algún periódico, destapan alguna alcantarilla con el pestazo consiguiente.

    Esta tierra de pícaros, de Rinconetes, Lázaros y Celestinas, ha sido Jauja para la casta parásita y las mafias de negocietes y amigotes, sabedores todos de que todiós tiene un precio.

    No son cuatro desaprensivos, cuatro tumores concretos en un corpus social saludable, sino que hablamos de una práctica común generalizada, totalmente arraigada en un país donde no existe transparencia, ni control riguroso de ese “dinero sin dueño”, ni se exigen responsabilidades y reintegro cuando son pillados in fraganti.

    No se trata solo de los políticos sino de una sociedad que, a todos los niveles, si puede, pilla, trinca, defrauda y se escaquea. Todiós conoce triquiñuelas, desde las más simples a las más sofisticadas. Solo que los gestores públicos manejan grandes cantidades de dinero-de-nadie con la despreocupación del que nada tiene que perder en sus trapisondas…y si, en cambio, puede encontrar su vieja casa familiar convertida en un pimpollo de remodelación millonaria , a cambio de algún favorcillo descuidado. Y es que el “sobre mágico” consigue recalificaciones, revalorizaciones, enchufes, vistagorda, edificabilidades y montes de orégano.

    Es buena verdad, Boss, que con la política prudente y aun cicatera de un am@ de casa, agenda y calculadora en mano, este pobre país pobre no arrastraría las deudas que soporta.

    Y, definitivamente, si los ciudadanos se persuadiesen de que el dinero público es de todos, que los gestores políticos y administrativos son empleados nuestros que han de rendir cuenta de cada céntimo, que con el dinero común se cubren pensiones, sanidad, educación, carreteras, tribunales de justicia, ejército… y que no podemos sostener tan numerosa red de trincones que nos están robando el estado de bienestar, el futuro de nuestros hijos y la confianza que teníamos en la Democracia, quizá entonces se produciría una gran marea cívica por la regeneración de una sociedad y unos políticos corruptibles por defecto.

  2. Bolita

    Muchísimas gracias, Miranda, al fin hemos sacado a Scéptika de su “Vida retirada”, hube de ir a Fray Luis de Leon para saber lo que significaba el “ábrego” que no conocía.

    (Hoy, leyendo en los Digitales como rebajan sentencias a quienes se lo llevan crudo, pienso en Ortega: !no es eso, no es eso!)

    http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/esp/leon/oda01.htm

    Saludos cordiales a repartir.

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