La sorpresa ultra y lo esperado

Con campañas así no es de extrañar que se haya hundido Valenciano

La palabra de las elecciones no fue abstención, porque incluso subió el porcentaje de votantes, sino extrema derecha antieuropeista. Lo de Francia supera cualquier otra consideración, porque lo de España responde a los pronósticos más cabales.

Que Marine Le Pen gane en uno de los pilares de la Europa unida es como para hacérselo mirar, pues aunque el más ardiente defensor de la UE pueda pensar que las razones de mayor peso para ese éxito son de índole nacional, lo cierto es que la causa común sufre una derrota donde más duele, en la unidad de los principios inspiradores.

Si los resultados finales les permiten formar grupo, el terremoto alcanzaría proporciones devastadoras en cualquier escala que se mida, pero las restricciones informativas sobre los datos no permiten llegar hoy más lejos en los análisis.

Miramos a España y vemos en primer lugar que el toque de atención se lo llevan los dos grandes partidos, más duro y cruel el del PSOE, que no se ha repuesto de su anterior etapa de gobierno y que no se presentaba, a nuestro humildísimo criterio que ya quedó expuesto, con un cabeza de lista con posibilidades de cambiar el rumbo de las cosas. Ambos pierden muchos diputados, pero ellos uno más, y eso es justo lo contrario a lo pretendido.

El resto de la izquierda sube, claro, al socaire de los dos bajones. A ver qué de bueno pueden deparar esas subidas.

El PP paga una acción de Gobierno que también es el polo opuesto a su nombre, es decir, impopular; pero que lo sea no es sinónimo de errónea y les queda el resto de legislatura para demostrarlo con datos que lleguen a los ciudadanos. De momento llegaron a la macro y eso es una buena noticia hasta para quienes tratan de sustituirlos. En definitiva, era lo esperado.

2 Comentarios a “La sorpresa ultra y lo esperado”

  1. MIRANDA

    Vuelapluma de reflexiones post-electorales:

    -No se recuerda campaña más flop, más desmotivada y aburrida.

    -No se ha producido la abstención que anunciaban las encuestas.

    -La izquierda y los nacionalistas siempre consiguen movilizar /ilusionar más y mejor a su electorado.

    -Las corruptelas de los grandes partidos han animado a muchos a votar a los pequeños o abstenerse. El bipartidismo está en crisis porque los dos partidos grandes se resisten a acometer la regeneración política de esta partitocracia. obviamente porque no quieren renunciar a los derechos y privilegios de la casta política.

    -¿A qué esperan los socialistas para dar a RuGALcaba por amortizado? ¿No ven que está arrastrando al partido en su hundimiento?
    ¿Y si de paso, escanearan a la militancia en busca de gente preparada con calidad y peso específico, y devolvieran a la telefonista a su puesto en Ferraz ? (Por Dios, no desempolven a la Chacon ni al resto de las miembras. El zapaterismo está calcinado.

    -Sabemos sobradamente del poder de la televisión, que introduce en tu casa, en tu familia, en tu sofá y tu camilla, a un individuo/a, con el que te acabas encariñando. También conocemos la eficacia de las redes sociales… pero una cosa es apegarse a Bisbal, Nadal o la Pantoja, y otra a un antisistema radical y antieuropeo, como Pablo Iglesias (solo a el, el resto del club es totalmente desconocido) ….justo para las elecciones europeas.

    -Pablo Iglesias (que cruz apellidarse así un radical) , a título personal, captó el voto de IU y del PSOE, o sea, los desencantados de la izquierda más radical. Queda por ver si será un éxito pasajero, o si llega para quedarse.

    -Por contra, los que querían castigar al PP, o bien se abstuvieron, o bien votaron Ciudadanos, Vox o UPyD

    -En conjunto, el descontento ha radicalizado el voto, centrifugándolo hacia los extremos: a un lado los ultras fachosos de Le Pen, los neonazis griegos de Amanecer Dorado y otros, con sus mensajes de xenofobia, racismo y antieuropeismo, y al otro lado, los antisistema .tipo PabloIglesias, impacientes por volver a las acampadas, las algaradas, los escraches, y el rompeyrasga, o la izquierda extrema de ERC que vence a CiU, lastrada por Mas.

    -Sin duda los partidos que se alternan en el poder son responsables de la desmoralización, la falta de soluciones, el desafecto europeo. Ellos pierden votos, pero hacen que Europa pierda credibilidad y confianza.
    Es una irresponsabilidad por parte de PP y PSOE que ni siquiera se hayan molestado o interesado en convencer a los españoles de que otras políticas sociales y económicas son posibles para trabajar por Europa y por ellos mismos.

    -Los quince millones y medio de ciudadanos que ayer acudieron a votar, mostraron su rechazo al bipartidismo despótico e irresponsable al uso de los dos grandes partidos, hoy un poco menos grandes y, espero, que haciendo ya análisis correctos de lo acaecido, para reconducirse.

    -Me repito: Nos quedamos con las ganas de meter en la papeleta del voto unas rajas de chorizo, al estilo argentino, pensando que estos privilegiados que van a Europa ganarán , en un sedente cargo de un par de días por semana, el doble que el presidente de Gobierno . Manda carallo, Boss.

    Y también, pensando que en otros países, se celebran juntas todas las elecciones, con el ahorro cuantioso que eso supone. ¿Para cuando la reforma de la Ley Electoral, la separación de los tres poderes y la regeneración de la vida política, sr. Rajoy, sr Rugalcaba? ¿No escuchan el clamor del pueblo?

  2. Aureliano Buendía

    Ayer quedé un poco sorprendido por el resultado de PODEMOS, pero, pensándolo bien, no es tan extraño.

    Contrariamente a la opinión más extendida, creo que la izquierda tiene menos tendencia a la abstención que la derecha. Cuando al votante de izquierda le inflan mucho las gónadas, busca opciones para castigar duramente a sus representantes. El votante de derechas es más apático; cuando sus elegidos le decepcionan, aunque sea gravemente, se limita a quedarse en casa.

    Visto así, los votos que perdía el PSOE por su izquierda tenían que ir a parar a alguna parte. Personalmente, creía que recaerían, mayoritariamente, en Izquierda Unida, pero parece que el personal (tal vez porque eran unas elecciones europeas) ha optado por la vía experimental. En su perfecto derecho están, por supuesto.

    Las extrapolaciones a unas elecciones generales o municipales son, como mínimo, aventuradas, en este momento. Habrá que ver las circunstancias en que se celebran, y la cara que hasta entonces presentan los ahora bendecidos por las urnas.

    Personalmente, no creo que la redención del país haya de venir por la extrema izquierda, pero también puedo estar equivocado, y, a lo mejor, lo que nos hace falta es una buena República Bolivariana. ¡Quién sabe!.

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