Décima y lusa

Con ‘La navaja inglesa’ en Lisboa

Cibeles lo tenía ayer muy fácil, porque aunque los atléticos se empeñen en ponerle los cuernos con su hijo Neptuno, ella ejerce su patronazgo sobre todos los equipos. No iba a ser tan rácano Carlos III como para dejar a los de Getafe fuera de cobertura. En fin, estas cosas de las diosas las ignoran muchos miembros de ambas aficiones y Lisboa, ciudad confluyente del madrileñismo postilustrado, no iba ser una excepción.

La capital lusa, qué les voy a decir, estaba a rebosar. Los metros pasaban cargados de blancos y rayados, como las antiguas cartillas de los educandos.

Pero aquí vinimos a hablar de fútbol y de Europa.

De futbol, ustedes dirán, pero en el Estadio de la Luz, sentado entre la masa blanca, se vio muy poco en la primera parte, al menos para justificar lo que tanto le gustaba repetir a la megafonía: que estábamos viendo lo mejorcito del mundo. Siempre se dijo que los portugueses hablan de lo mundial con mucha facilidad. Había una pancarta atlética, la más grande del estadio, que ponía: Gracias, papá. Entrañable, pero insuficiente. El gol, como dicen los que de esto saben, vino a premiar el juego destructivo de Simeone, cuya sombra alargada se proyectaba sobre el césped.

La segunda mejoró en todo, lo cual era sencillo. Bastaba ponerle picante y lo que exige Cibeles para sus homenajes. Aun así, todo fue agonía hasta que llegó ese último minuto que levanta tantos comentarios en futbol. El minuto que media entre la ilusión de unos y la desesperación de otros. Pero esperaba lo mejor. Ese tercer tiempo añadido donde todo el fútbol que no estuvo, salvo en intentonas, desplegó su magia en Lisboa para darles la razón a los portugueses. Fue la mejor final del mundo y Cibeles estaba encantada. Añado, lo estaría igual en caso contrario, pero digamos que agradece los homenajes.

Un comentario a “Décima y lusa”

  1. MIRANDA

    Es que no paras, Boss. Como dice Chiquito de la Calzada, te mueves mas que la compresa de una coja, jorrrr!
    Claro que tu “Navaja inglesa” se lo merece, pero hacerlo coincidir con la final de los madriles….eso si que es un puntazo, meu.
    Espero que los hermanos portugueses te hayan recibido con calor y afecto, al menos tanto como en los eventos de presentación en las diversas capitales españolas.
    No quiero imaginar cómo estaría Lisboa con la españolada bulliciosa y alborotadora que le cayó encima!!! Lo que ha quedado claro es el poder de superlativo de la diosa Cibeles para hacer que ganen los suyos, incluso cuando tenían todas las de perder y parecía que los chicos de Neptuno iban a llevarse el gato al agua. O el cascabel al agua.

    Los aficionados merengues de la familia, que no tuvieron la suerte de poder sentarse en el estadio lisboeta, vivieron la agonía con bastante dignidad y buscando excusas y justificaciones a tutiplén….hasta que cambiaron las tornas y se produjo la magia que podríamos llamar “chiripa”, purito azar, que hizo que, en fracción de segundos, jugadores y entrenador pasasen de ser unos mataos y unos pijos malcriados por demasiado bien pagados, a ser unos fenómenos del balompié, dignos del bronce y el mármol.

    Todavía resuenan en mis oídos la cantata de los goles finales que decidieron que tu Cibeles se diese un baño de amor histérico de su muchachada.
    Ah!, muy guapa la foto, pero a ver si te recortas un poco esa barba patriarcal, que eres muy joven todavía para eso.

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