Fin de campaña

Que era el Mercado Común ya lo sabían Leblanc, Cassen y Saza

La campaña agoniza entre estertores afásicos. Ni siquiera ha conseguido convencer al votante de que a su bolsillo le influye más lo que se cueza en Europa que en los plenos de su ayuntamiento. De tal resultado se encargaron todos los participantes, que convirtieron en guirigay de la confusión lo que debería ser una lección magistral sobre qué es Europa y cómo plantea cada uno la forma en que ha de gobernarse.

Si a la campaña añadimos los brotes de violencia presididos por el crimen del río Bernesga aderezados por la ola de simpatizantes, el ataque a Montoro, la fruslería de Cañete y la continuada aparición de nuevas corrupciones, no es de extrañar que se desee ardientemente pasar página y regresar a la campaña de baja intensidad que suele ser el resto de la legislatura.

En el capítulo de acontecimientos singulares cabe destacar el jaleo dispensado en Cataluña a Manuel Valls, el primer ministro francés que aventaja a Rajoy en méritos para titularse Manolo Manostijeras, pero que por afinidad de siglas y de cuna casual, fue recibido como héroe de las masas. Bueno, también es cierto que sus recortes afectan a los pensionistas franceses y quienes le aplaudían son españoles, al menos de momento.

Los partidarios de la abstención, o del desarraigo comunitario, han tenido ocasión de clamar, y de ser escuchados, que Europa son los mercados, repitiendo sin darse cuenta que nadie lo oculta y que su nombre primigenio lo proclamaba sin ambages. Era el Mercado Común. ¿Y qué otra cosa podría ser? Hombre, ya nos gustaría unirnos en la Academia Peripatética de Aristóteles, en la Bauhaus alemana, en la Escuela de Traductores de Toledo o en cualquier círculo de mecenazgo italiano, pero dicen que el bienestar no alcanza para tanto, que no hay mercado.

3 Comentarios a “Fin de campaña”

  1. MIRANDA

    La campaña electoral que ahora termina no ha descollado por la altura de sus planteamientos, ideas, propuestas y soluciones para el futuro de Europa.
    Embarrados los partidos en casos de corrupción, empeñados en el descrédito del adversario más que en el interés de la sociedad, se comprende el desafecto hacia la clase política por parte de los españoles y la previsión de altos niveles de abstención. E incluso entre los que votarán, reina un fatalismo desolado y desesperanzado, convencidos de que su voto no va a cambiar nada.

    Mira que llevamos años clamando por la regeneración de la democracia interna de los partidos, para que acabe el control omnímodo de las cúpulas, la falta de autocrítica y debate interno, la lealtad como baremo de promoción de personajillos irrelevantes, las cuentas y condonaciones chapuceras, la falta de transparencia en la financiación, la nula responsabilidad ante acciones punibles, el derroche o malversación de dinero público…

    Y si algún pringado siente repugnancia y mala conciencia, está la disciplina de voto, las sanciones economicas, los castigos, destierros, represalias o caidas de lista para los “remilgosos”. El que se mueve no sale en la foto. Por eso quien hace ” la carrera” política tiene que tener tripas de acero. Y es que la nómina y los enchufes familiares generan lealtades inamovibles.

    Es triste constatar que esos partidos que tanto nos cuesta sostener, no se preocupan tanto por nuestros intereses como por los suyos. Hasta el punto de que, cuando gobiernan, se dedican a crear más y más puestos y cargos, asesorías, departamentos, perfectamente innecesarios, en los que enchufar a los suyos, generando así entre administración, partidos, sindicatos y empresas públicas un monstruo elefantiásico que triplica el de otros países ricos, y que resulta imposible de sostener.

    La partitocracia, querido Boss, es un cáncer social. Una forma de retorcer el sistema y venderlo como democrático, cosa que no es. Por eso se comprende la decepción y el descontento de los españoles ante el bipartidismo que, alternativamente, sigue sin hacer NADA ABSOLUTAMENTE por regenerar la democracia, empezando por la Ley Electoral , la des-politización de la justicia, la desparasitación de los partidos y sindicatos, y la transparencia de las cuentas con dinero público, eso solo para empezar.

    Seguramente con ZP tocamos el fondo mismo del sufrimiento democrático, pero nadie se engañe, porque el CGPJ, donde se cuece todo el mejunje, está manejado por PP, PSOE, CiU, PNV e IU. Y si hablamos de anuencias con separatistas y terroristas etarras, todos ellos han tenido sus concesiones interesadas. Por no mentar los casos de corrupción.

    Luego están los pequeños partidos, Ciudadanos, Vox, UPyD, clamando por la regeneración del sistema y la defensa de la unidad de España. Lástima no hayan creado un frente conjunto, con Albert, Vidal y Rosa al timón…Lástima que nunca hayan gobernado antes ni ostentado poder para tener referencias concretas, más allá de los speeches mitineros.

    El españolito desafecto y chamuscado, que decide al fin ir a votar con la pinza en la nariz, siente una tentación irrefrenable de meter en el sobre, junto con la papeleta del voto, unas rodajas de chorizo, como hacían los argentinos, que también.

  2. Aureliano Buendía

    Me han contado, confidencialmente, una broma que le gastaron, ayer, a Elena Valenciano, flamante candidata del PSOE en estas elecciones europeas.

    Le pasan un papel en el que se habían impreso las declaraciones del Alcalde de Sestao sobre la inmigración, y le dicen: “Mira lo que ha dicho este tío, que es del PP”.

    A la buena mujer le dio tal espasmo de placer, que hubo que acudir con las sales. Ya se veía ganadora, no de las europeas, sino, de una tacada, también de las municipales, generales y hasta las de la comunidad de vecinos. “¡Otra mina! ¡Hemos encontrado otra mina, como la del machismo!. ¡Con esto, nos basta para tener al electorado en trance, durante un trienio! ¡Como si la prima de riesgo sube a 1500!”.

    Cuando la vieron tan entusiasmada que corría peligro real de sufrir un placentero síncope, tuvieron que decirle: “es que no es del PP, es del PNV”.

    Me dicen que se echó a llorar y que tuvo una rabieta monumental. “¡Con estas cosas no se bromea, mamones!”, decía a su equipo de campaña, “¡las ilusiones que yo me había hecho!”.

    ¡Pobre Dª Elena!. Si se hubiera tratado de un Alcalde del PP, la tendríamos convertida en nueva Libertad Guiando al Pueblo, contra la derechona siniestra, una heroína santificada en los altares electorales.

    Pero como el boquirroto (lo de Cañete, a su lado, una fruslería) es del PNV, hay que callarse como putas, y mirar hacia otro lado. No se puede atacar a los nacionalistas. Es un tabú, todavía más explotable, y mejor explotado, que el del machismo.

    Los efectos de la “corrección política” que padecemos, finalmente, vienen a aproximarse a las prácticas de la Inquisición. La única diferencia es que, afortunadamente, aquí no se quema gente en la plaza pública (de momento).

  3. SEito

    Hay medios de comunicación con programas en pos de una nueva implantacion transitiva, con el mismo entusiasmo que lo hicieron en la última Transición, en un momento que podría entenderse por aquello de lo iniciático .
    Pero a estas alturas de la historia con fronteras desaparecidas hace años, como desaparecieron las pasiones por las europeas en biquini, resulta patético cercano a peligroso, mantener esa algarabía, por mucho que la conduzca una mayoría de Terelus Campos venidas a +, queriendo ser Pregos en pos de la Victoria de esta etapa .
    Quizás se resolviese todo y con ello volvería la calma, si a esas protolideresas, sus empresas las dejaran sentarse en los consejos de administración . O no .

Comenta