De perros y hombres

Una foto así es lo normal, no la excepción

Como siempre pasa, el ataque de un perro a un humano da pie a que se soliciten medidas generales en contra de esos animales que han sido considerados los mejores amigos del hombre, y que lo siguen siendo.

El argumento es tan endeble como el que pretendiese esposarnos las manos a todos los maridos porque un energúmeno se llevó por delante a su pareja en Bollullos Par del Condado. Ese asesino y ese perro en cuestión tienen un problema, pero no lo tienen todos los demás bípedos o cuadrúpedos.

El planteamiento correcto es el contrario. El perro doméstico_no el que ha sido creado, entrenado o condicionado para ser un arma en potencia_, responde con fidelidad al trato humanizado y es responsabilidad de su propietario que así sea, porque los animales, hasta el momento, no son sujetos jurídicos, por mucho que se haya pretendido en numerosas ocasiones a lo largo de la historia.

Otros países en los que solemos fijarnos para alabar su desarrollo democrático frente al nuestro, otorgan al perro un estatus social muy superior al que, por ley o por costumbre, se les da en España; muy especialmente en lo que se refiere a su presencia en transportes públicos, taxis, comercios, hoteles o restaurantes, lo cual no quiere decir que de vez en cuando haya ataques, porque algunos dueños se despreocupan de su educación y cuidados.

Todo lo que se legisle en contra del perro en genérico, se legisla en contra del hombre e incrementa las posibilidades de comportamientos violentos. Dicho en román paladino, el bozal es el camino más corto para el mordisco.

Todo lo expuesto no exime de culpa al propietario de un perro violento, porque casi con seguridad en su conducta radica la causa de los ataques.

Un comentario a “De perros y hombres”

  1. MIRANDA

    Mira cómo se comporta un perro o un niño y tendrás un perfil bastante fiable de su amo o padre, respectivamente. Las personas desordenadas, sucias, desconsideradas, incivilizadas….tienen niños y perros de idéntico perfil.

    En efecto, querido jefe, los perros se humanizan desde el dia uno de su convivencia familiar.
    Su cerebro es un auténtico cronómetro que registra la hora de comer, dormir o pasear. Su instinto reconducido por una buena educación, les permite saber lo que pueden o no pueden hacer, si el amo está de buen o mal humor, si procede pedir calle o acurrucarse en un cojín bien abullonado y esperar un momento más propicio.
    Distinguen perfectamente al amigo del tipo hostil y a los niños de casa de los niños tocawebs. Dan saltos de un metro cuando el amo regresa tras unas horas de ausencia y los saltos y gritos histéricos del cadelo se disparan si el amo ha faltado durante varios días. Ningún hijo amantísimo se pilla esas alegrías al verte. El “amor de perro” es posesivo, invasivo, expansivo y total.
    Agradece cualquier picoteo de la mano del amo como un manjar. Cuida y vigila la casa y la integridad de su gente como si le fuera en ello la vida y, en suma, participa en las movidas domésticas como uno más de la familia, y como tal se le llora y recuerda cuando se muere.

    ¿Puede ocurrir que un perro se vuelva loco y ataque a una persona? Pues como puede ocurrir que una persona se vuelva loca y se cargue a otro miembro de la familia. Esto se produce con mucha mayor frecuencia, por desgracia, como leemos a diario, y no por eso se estigmatiza a los potenciales agresores domésticos.

    A diferencia de ese entrañable perro humanizado, hay perros que, como bien dices, están criados y entrenados para atacar, herir y matar a una orden del amo que funciona en su cerebro como el gatillo de una pistola. Pero la responsabilidad no es de los canes de presa, sino de los amos irresponsables, que canalizan así su violencia y su agresividad.

    También aciertas plenamente cuando señalas que el trato a los animales es en España muy distinto al de los países más civilizados. Y eso sin señalar las salvajadas a las que los someten en el rural, donde algunos pobres cadelos pasan penalidades sin cuento, cuando no les rompen los dientes a cantazo limpio, o los mantienen 15 años atados a una estaca entre la basura.
    Aquí tampoco se les permite viajar con el amo, entrar en lugares públicos y otras muchas cosas que sí pueden hacer en otra parte.

    Claro que conociendo la desidia y la falta de consideración de muchos amos de perro españoles, que dejan las heces por las aceras y jardines, como para dejarlos subir al tren o al metro….

    Me pregunto si unas buenas multas a los amos irresponsables o guarrindongos, como a los grafiteros y vándalos que desgracian la ciudad, conseguiría acabar con esas especies.

Comenta