Operación Galaxia

Los árbitros ya son tres, y uno más en los banquillos

Ya sea que nazca en las áridas estepas, o bien se haga con grave desgaste de codos entre los pasillos acolchados de las facultades de Derecho, el juez estrella es especie en extinción. Al menos ésa es la voluntad del Gobierno, que legisla en pos de su erradicación como tantas veces se ha hecho contra las ratas y otros animales dañinos del desván o del sotobosque. En España, el juez estrella tiene los días contados.

Sus madrigueras se repoblarán con jueces colegiados en número de tres, que es cifra sagrada en religión y filosofía, aunque maldita para el amor.

Si así se legisla ahora, cabe pensar que al buen gobierno de la nación le repugna la existencia de la especie Lorem iudex que antes _ es decir, hoy _, campa por sus respetos en audiencias y juzgados, lo que se evitará con la introducción masiva de los Iudex iudex, o su variante Iudex officinalis, todo para que los apellidos Gómez Bermúdez, Garzón, Alaya, Barbero, Ruz, Castro, o más cerca, De Lara, San José y Vázquez Taín, no figuren al lado de las causas como marchamos personalistas de un criterio único y apasionado. Y eso aunque muchos de los así llamados no hayan hecho otra cosa que cumplir con sus obligaciones, puesto que el estrellato les viene impuesto por la prensa.

Pero ahora viene el biólogo crítico, el defensor de la fauna autóctona, y pregunta al aire, como quien no quiere la cosa, si la desaparición de los jueces estrella no será causa y motivo de que irrumpa una galaxia de jueces, el pandemónium judicial; o sea, que hagamos un pan con tres tortas. E incluso, dicen otros, que la reforma sea contraria al ordenamiento constitucional.

En cualquier caso sepa el ministro que el común de la ciudadanía sigue temiendo mucho más a los delincuentes estrella que a los jueces estrellados.

5 Comentarios a “Operación Galaxia”

  1. MIRANDA

    Dice el ministro Gallardón que “esto no es una reforma, sino una ley nueva”. Lástima que, ya metidos en faena de novedades legislativas, no empezaran por despojar a la Justicia del lastre político y la dejaran navegar por las galaxias con total independencia. Just a dream!

    Dicen que los cambios serán substanciosos, pero de momento, sabemos que los “jueces estrella” perderán su protagonismo individual, al tener que compartir en equipo los asuntos tratados. Es decir, que varios jueces investigarán una misma causa.

    Alega el ministro de Justicia que así se «agilizarán las instrucciones complejas, se reforzarán las garantías de los imputados y se protegerá a los magistrados frente a presiones externas», todo lo cual parece razonable.

    Pero lo que no dice, aunque seguramente lo piensa porque lo pensamos todos los españoles, es que esta medida pretende terminar con la arbitrariedad que a menudo guían criterios ideológicos o políticos, no jurídicos. Hasta el punto de enfrentarse los instructores entre sí por apoderarse de tal o cual causa, que interesa a “los suyos”.

    Surge la duda de que, si había problemas cuando cada uno de estos seis magistrados llevaba su propio juzgado, ¿qué pasará cuanto tengan que ponerse de acuerdo todos para solicitar diligencias, dictar autos de procesamiento o admitir querellas a trámite?

    El escepticismo parece inspirar a los jueces de instrucción de la Audiencia cuando sostienen: «Podemos pasar de tener algunos jueces estrella a tener toda una galaxia», idea que ha cundido mucho estos días en las redes sociales, siempre a la caza de un chispazo meníngeo.

    A los profanos, seguramente por serlo, nos choca ese planteamiento inicial tan cutre de querer “acabar con los jueces estrella” (?), a la par que nos preguntamos si las ya de por sí lentas instrucciones no se verán ralentizadas por la disparidad de criterios.

    ¿Se habrían visto estorbadas más que ayudadas las juezas Alaya o Lara, tan trabajadoras y minuciosas, si hubiera media docena de magistrados distrayéndolas o poniéndoles palos en las ruedas?

    En cualquier caso, como suele ocurrir, toda reforma acometida por un gobierno del PP será ampliamente contestada y discutida por partidos y sindicatos como algo catastrófico y nocivo.
    Por el contrario, la aquiescencia o como poco el silencio prudente, siguieron a reformas y medidas ciertamente desastrosas acometidas por el PSOE (sistemas educativos o programas económicos o de inmigración probadamente nefastos, no digamos el terrorismo de Estado de los GAL).

    Creo que los españoles nos conformaríamos con que las reformas sirvieran para conseguir una Justicia más eficaz, rigurosa, igualitaria y rápida, y sobre todo, libre e independiente de los intereses políticos y económicos, o sea sin bermudeces ni garzonadas.

  2. Avocato

    La Justicia se queja de exceso de trabajo, de injerencias políticas, de escasez de medios, los usuarios se quejan de la dilatación y tiempo de espera, de las tasas y costes, de la falta de justicia real …. ¿Y qué importa eso?
    Lo fundamental es tener vía libre para mangonear sin que nadie se meta por medio, sumado al uso más que partidario y político que se está haciendo de la Fiscalía del Estado, constituye un vuelta de tuerca al control de la Justicia en España, al que este Gobierno ya le había impuesto un nuevo estatus de más sometimiento al Poder Ejecutivo, en línea con lo que a todas luces significa un proceso de involución democrática, ampliar a tres la capacidad del control del Gobierno sobre esta fase del proceso,lo ralentizará en lugar de agilizarlo, una vez que los jueces instructores, que han de tomar muchas decisiones de manera continuada y con urgencia, necesitarían el consenso de otros dos magistrados para cada una de ellas, lo que se retrasaría de manera asombrosa ese proceso instructor.
    Por otra parte las zonas rurales van a ser los primeros perjudicados en esta centralización de la justicia que se pretende, así como a cientos de abogados y de procuradores que realizan su trabajo en multitud de partidos judiciales del ámbito rural, en muchas provincias, a las que se quiere consagrar como referente territorial,sin tener en cuenta que los transportes y las comunicaciones siguen siendo difíciles, además de la lejanía de la capital provincial….Sigo

  3. Avocato

    Lo peor de toda esta pretendida reforma es que no se despolitiza la administración de justicia, sino que se acentúa hasta extremos intolerables, da la impresión de que tratan de neutralizar a los que puedan escaparse al control y tengan aún la ilusión de impartir justicia en este país, ahora será más fácil controlar la instrucción de una causa porque a alguno de los tres seguro que controlan que sea de “ellos”.
    Esta reforma tiene tres objetivos inconfesables que pretenden disfrazarse con el argumento de “mayor eficiencia”, a estas alturas no se comprende que 2.300 políticos gozan del privilegio de ser juzgados por tribunales superiores y de responder al juez por escrito.
    En cuanto a la suspensión de decanos, les resultaban incómodos, porque se han convertido en los últimos tiempos en la punta de lanza de la reacción, dentro del mundo de la justicia, a la crisis y sus consecuencias sociales, además de que elaboraron un decálogo para luchar contra la corrupción.
    El objetivo es, liberar centenares de inmuebles por toda España cuya venta engrosará las arcas públicas,tener controlado al escalón más bajo de la organización judicial (los Juzgados), que es mucho más difícil de controlar para la casta por su gran número y dispersión geográfica, y que es precisamente el que más disgustos le da la Casta.
    Reducir el número de abogados y procuradores (sobre todo de estos últimos), al disminuir el número de órganos judiciales y concetrarlos en unas pocas poblaciones.

    !Que mal camino llevamos!.

  4. Hernando

    Una de cal y una de arena.

    Comenzando por la de arena, para que la de cal le deje buen sabor de boca, aclararle que, pese a lo que diga el Proyecto de Reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, de la lista por Ud. enumerada, puede ir dando de baja a las juezas Alaya, Lara y San José, así como a los jueces Castro y Vázquez Taín.

    No es en el mar de los Juzgados Locales de Instrucción, donde el pescador Gallardon, intenta mojar el anzuelo, ni son los Alcaldes y Concejales el objeto de sus desvelos.

    Y si también elimina al juez Garzón por sanción, y al juez Barbero por defunción, comprobara que los dos que le quedan, los jueces Gómez Bermúdez y Ruz, coinciden en que los dos ejercen sus funciones en la Audiencia Nacional, que es el charco en el que el “progresista del PP” pretende ser la rana que croe mas alto, y por tanto, sus “recomendaciones”, puedan ser mas fácilmente escuchadas.

    Si la jueza Lara, o Alaya, o quien sea, lleva retraso, y tarda mucho en instruir una causa, a pesar de la gran cantidad de horas que le dedican, es porque no tienen jueces de refuerzo que les descarguen de otra infinidad de causas de las que deben hacerse cargo , de acuerdo con los turnos correspondientes.

    Lo que se trata de evitar, o mejor dicho, se procura, con ese triunvirato instructor, es suprimir la imposibilidad de meter la mano donde se cuecen las lentejas en los grandes temas conflictivos, o, como mínimo, conocer de antemano por donde van a ir los tiros de la instrucción (ya vera Ud. como el PSOE, no se va a oponer muy radicalmente, previendo que algún día pueda ser el cocinero y decir que tipo de salsa es necesaria).

    De todas maneras, no hay que preocuparse demasiado, pues la reforma, no va a salir adelante en lo que respecta a este punto. El mundo judicial, no esta dispuesto a hacer el ridículo delante de todo el mundo civilizado, con una instrucción, donde un juez opine que el investigado no debe ser imputado, otro crea que debe ingresar en prisión sin fianza y el tercero considere que debe ser imputado sin fianza, sin retirada de pasaporte y sin presentarse periódicamente a ningún control.

    Después del prestigio internacional que nos ha proporcionado al país, el ver a una cámara legislativa, atribuyéndose competencias del poder judicial, como es el sobreseimiento de causas iniciadas (justicia universal), ya no están dispuestos a soportar otra “gallardonada”.

    Por otra parte, el genio que tenemos por Ministro, lo único que ha sacado adelante (incluida la Ley de interrupción del embarazo, que tampoco se aprobara), ha sido lo del nuevo CGPJ, y ha sido gracias a los cómplices socialistas, que si estos, realmente fueran socialistas y tuviesen vergüenza, ni eso se habría aprobado.

    Finalmente, permítame felicitar a “El Progreso” en general, y a Ud. en particular, da gusto ver que hay excepciones, que no caen en la estulticia de mirar el dedo de que tres personas, sean quienes sean, pasen a ser aforadas, a mayores de las 6 o 7.000 existentes, y se fijan en la luna de quienes no tienen otra idea que manipular la Justicia según sus intereses.

  5. Aureliano Buendía

    No quiero extenderme mucho sobre este asunto, porque no he conozco a fondo la propuesta gubernamental sobre la reforma del proceso penal, y cuando uno habla de algo que no ha estudiado, cada línea que escribe eleva (en progresión geométrica) sus posibilidades de meter la pata. Esta circunstancia, unida a la sagrada libertad de expresión, es la razón de que en este país se escriban tantas sandeces.

    Que se necesita una reforma procesal penal a fondo, creo que no lo discute nadie. La Ley que tenemos data de 1882, y tiene más parches que una cámara de bicicleta de la posguerra.

    Sin embargo, es curioso que, tratándose de un tema crucial, porque lo relativo al sistema penal lo es, no se haya acometido su reforma a fondo en casi 40 años de democracia. Se ha reformado y contrarreformado la educación, se ha promulgado un nuevo Código Penal, nuevas Leyes de Enjuiciamiento Civil, Contencioso, Social… pero a la arcaica Ley de Enjuiciamiento Criminal, se la ha mirado con recelo. Ha sufrido importantes reformas, pero sin tocar la estructura básica.

    Sólo puede deberse a una razón: que el asunto es tan peliagudo que los políticos huyen de él como del agua hirviendo. Y, desde luego, tratándose de tan delicada cuestión, lo mejor que podría hacerse era esperar un poco (después de 132 años, ¿qué importa uno o dos más?), para dar tiempo a que salga Gallardón del Ministerio de Justicia. Con el arte que viene demostrando en otras reformas legislativas ya tramitadas (Ley Orgánica del Poder Judicial), en curso (Código Penal), o anunciadas (Aborto), casi es mejor que no abra canteras nuevas, porque está claro que este maestro no está para estos morlacos. Y no puede decirse que sea un iletrado, como otros muchos políticos, porque este es Fiscal de carrera, pero poco se le nota. Para mí, que los años pasados en las Administraciones Local y Autonómica le han secado el cerebro, cual se decía de Don Quijote.

    Y, cuando tal reforma se produzca, es claro que una buena medida de su acierto será la supervivencia, tras su aplicación, de ese espécimen llamado “juez estrella”, que ha proliferado en este país de una manera que no podíamos esperarnos, cuando, allá en el cuaternario felipista, nació el primer ejemplar, el nunca bien ponderado Garzón.

    Si, tras la implantación de un nuevo proceso penal que nos aproxime a los países de nuestro entorno (algunos, que otros se manejan con normas más antiguas que española), sigue existiendo y reproduciéndose la figura del “juez estrella”, es que algo se habrá hecho mal.

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