Grandes historias

Allí donde pone Palacio de la Prensa, aparecerá pronto otra flecha que diga: Lugar donde aparcó Esperanza Aguirre

Si lo ocurrido en la Gran Vía madrileña lo cuenta Esperanza Aguirre, es una tontá. Si lo cuenta uno de los agentes de movilidad que intervinieron en el pitote, cobra tintes de atentado terrorista. Si lo contase Pilar Urbano, sería algo comparable al 11 M.

El narrador tiene en su mano las fuerzas necesarias para convertir en épico lo que ha sido una tarde tranquila, y lo contrario. Estoy seguro que ni Helena de Troya era tan guapa, ni el caballo tan espacioso, ni el talón de Aquiles, su único punto vulnerable. Todo se debe a Homero, que era muy listo y quiso hacer un best seller por los siglos de los siglos. No sabía que le caducarían sus derechos de autor.

Si Mas puede hacer de la historia de Cataluña poco menos que la retorta de la civilización occidental; si Franco y Joaquín Arrarás convirtieron en Cruzada una guerra cainita; si Pilar Urbano se saca elefantes blancos de la chistera hablando con muertos, ¿qué impide escenificar en la Gran Vía la tragedia de Esperancita Gautier, interrumpido su camino hacia el palacio de Nuestra Señora de las Comunicaciones, Cibeles mediante?

«Eso me pasa por ir sin coche oficial», dice la dama. No, eso te pasa por estacionar en un carril-Bus, ilegalidad que solo los madrileños más audaces osan realizar, pues saben de su peligrosidad multante, máxime si hablamos de un parón en la Gran Vía, por donde circulan más taxis y autobuses cada minuto, que manifestaciones por la Castellana. Detener el coche allí y suponer que no va a pasar nada es como ir a la playa con los niños y creer que no se van a llenar de arenas.

Ya tenemos el escenario y la protagonista. Acorde con las historias que venden, esta nueva sobre cómo pierde Esperanza la alcaldía de Madrid debe titularse «De George Bush al Solo-Bus. Historia de un aparcamiento».

5 Comentarios a “Grandes historias”

  1. MIRANDA

    En el país de la doble fila, de la más absoluta falta de respeto cívico, de las noches escandalosas de botellón, de las orgías violentas, las ciudades colapsadas por las manifas y las aceras llenas de caca de perro…..montar semejante pifostio por un coche mal aparcado, y versiones interesadas de los hechos, produce auténtica risa, querido Boss.

    Estacionar en un carril bus es una infracción punible e injustificable, aunque TODOS hayamos caído alguna vez en ello.
    Pero aquí la cuestión tiene más que ver con el efecto “selfie” de unos vigilantes urbanos, que se pusieron nerviosos al ver un bocati-cardinali como doña Esperanza, sola, sin escolta, y se les subió el machito a la cabeza, arrogándose atribuciones que no les correspondían.

    A Aguirre le habían robado la cartera en la misma Gran Vía y -mal hecho- aparca de cualquier manera ante el cajero de su banco.

    En lugar de multar a la infractora, totalmente disponible pero alegando que tiene una reunión, y acabar ahí la cosa, los vigilantes avisan a otros, se juntan hasta siete, y la retienen hasta 20 minutos pidiéndole documentación y papeles, llaman luego a la prensa y a su sindicato, y aun después de poner al multa, insisten en retenerla “por si quería recurrir”.

    Los machistas prepotentes querían además su selfie para colgarlo a los amigos en el Facebook, y puede que hasta asomarse a algún programa basura…Imagina: doña Espe con siete tipos de verde fosforito .Estaban tan excitados con la aventura que a uno casi le da un jamacuco de nevvvvios.

    Aguirre tenía prisa, y la multa ya estaba impuesta. Veinte minutos después, dice adiós y se va. Había una motocicleta atravesada que rozó al salir. Ya les dijo al marchar que su seguro se haría cargo del menor desperfecto. Uno de los vigilantes le dijo “que si no le gustaba el procedimiento, que se quejase a Ana Botella, la alcaldesa”.

    No contentos con la performance, los vigilantes avisan a un coche patrulla de la Policía Municipal, para que siga el coche hasta su casa. allí, los agentes reclaman que salga la doña, a lo que ella se negó sin su escolta.

    Es mentira que arrollase a nadie. Es mentira que no se dejara multar. Es mentira que actuase con prepotencia. Prepotencia la de los tipos que hicieron un “momentum” glorioso en sus grises vidas anónimas, llamando a otros colegas al pastel, con la gente agolpada en torno al simple acto de multar un cuche mal aparcado.

    Ningún conductor madrileño mal aparcado se vió jamás sometido a esta encerrona, de la que enseguida se han hecho eco los plumíferos que vislumbran ingenuamente la oportunidad de anular políticamente al peso-pesado que es Esperanza.

    No se si, superado su cáncer, piensa en volver a la política, pero los madrileños no son tan necios como para dejarse engañar por un show de baja estofa, orquestado por un puñado de pailanes, que creen que ser “agentes de movilidad” los inviste de atribuciones e ínfulas anejos al uniforme, dado que ellos pueden multar pero nunca detener o retener al infractor.

    Escusado decir que el Sindicato correspondiente de Agentes de Movilidad, la Unión Profesional y demás presentarán denuncias por desacato, desobediencia, impacto emocional en los nervios de los machitos…y suerte si no la acusan por intento de homicidio.

    Mientras tanto, Bolinaga sigue paseándose por la calle, 300 muertos de ETA no conocen todavía el nombre de su asesino, el terrorismo urbano se extiende, la corrupción política se generaliza, la deuda pública amenaza con desplomarse….y este país de traca verbenera entretenido con un aparcamiento indebido.
    Dan ganas de emigrar, meu.

  2. Aureliano Buendía

    Me parece que Esperanza Aguirre no ha tenido su día más luminoso.

    Precisamente por ser ella, debía abstenerse de provocar cualquier incidente con la Policía Municipal.

    No descarto, antes al contrario, que los “agentes de movilidad” quisieran, de forma totalmente intencionada, hacer que la Sra. Aguirre experimentara, en toda su extensión, el principio de igualdad ante la ley. Es decir, que la retuvieran y la putearan gratuitamente, hablando en plata.

    Pero tenía que haberlo soportado con una sonrisa, y aún deshacerse en agradedimiento por el trato recibido.

    Forma parte de la esclavitud del político, especialmente en estos momentos en que el (muy merecido, en ocasiones) desprestigio de la clase política tiene a sus integrantes, más que nunca, bajo la lupa de la opinión pública. En circunstancias así, todo lo que hagas bien será poco, pero todo lo que hagas mal, será magnificado hasta el infinito. Y si eres del PP, mucho más.

    Por ello, creo que no ha estado a la altura. Y lo pagará.

  3. Bartolo

    Aparcar un coche en el carril bus en plena Gran Vía, darse a la fuga y pasarse dos días insultando en medios de comunicación de machismo al agente que intentó cumplir con su deber está mal, ¿verdad? Pues ya está.

    Incluyo aquí lo de los ERE y la herencia recibida, lo incluyo todo. Hay que enumerar todas las injusticias en cada comentario, cuando nos referimos a un hecho concreto, debemos opinar, ¿O solamente podemos opinar si no afecta a algún dirigente del PP?, la trama de corrupción de la Gürtel, las estafas multimillonarias de Bankia, la impunidad de Blesa, los millones estafados en la amnistía fiscal, y el saqueo de la burbuja inmobiliaria… lo menciono porque todo eso es al menos en volumen más grave que lo de Esperanza Aguirre en este asunto, que no en otros.

    Porque yo creo que el hecho de que Doña Esperanza mirase para otro lado en las implicaciones de quienes la rodeaban en el Gobierno regional de Madrid, hasta dimitir cuando las vió venir, disimulando que se fue por la Gürtel, el saqueo continuado en obra pública, el nepotismo, la compra de voluntades, la perversión del sistema al corromper a dos diputados con dinero de la extorsión, no influyó, en realidad todos comprendemos que se fue por el fracaso de la repoblación del petirrojo en la sierra norte de Madrid.

    Lo cierto es que todo lo anteriormente citado es más grave que su chulería con el agente de movilidad, tal vez debido al alejamiento de la realidad de servidores públicos que les hace sentirse impunes y obrar con altanería y prepotencia, como dice alguien, estaría “obligada a comportarse como San Francisco de Asís: sin cesión alguna a la insolencia”.

  4. Abel de Arzúa

    Puedo prometer y prometo (exitosa muletilla del maestro Onega, que le escribía los discursos a Suarez) que aparcar un coche mal puede merecer y merece una multa substanciosa, pero no se puede creer ni creo que en un país con tanto corrupto, tanto mangante, tanto ignorante y tanto aprovechado, pretendan decapitar en la plaza de Callao a una de los pocos personajes públicos que no nos ha sacado los colores a los madrileños, una señora educada, formada, políglota, cordial y sencilla, que ha demostrado que sabe y puede hacerse respetar con una sonrisa. Y encima valiente, cuando las circunstancias la han puesto a prueba.

    Claro que si sus adversarios siguen desnortados y perdidos, sin líderes, sin proyecto, sin otra propuesta que más de lo que perpetró zapatero con rubalcaba, más de los mismos, tienen que aprovechar cualquier cosa, hasta una infracción viaria para intentar desgastar a los adversarios, embarrar el ambiente y que no se note tanto ni la panda de inept@s ni los manejos de corrupt@s ni el barro andaluz.

    No dudo que un político debe ser diplomático, como dice d. Aureliano, pero seamos proporcionados, coño. ¿O es que a ninguno le ha tocado un guardia chulo y desconsiderado a punto de perder un avión?

  5. Palense

    Los vigilantes estaban dándole largas a la multa porque habían avisado a la prensa y querían conseguir fotos y primeras planas con un evento tan raro e infrecuente como un aparcamiento indebido.

    Mientras se iba juntando la gente y crecía la expectación, la Sra. Aguirre veía pasar el tiempo y, una vez impuesta la multa, no consideró que debiese seguir haciéndoles el juego a los necios.

    No veo por ningún lado ni soberbia, ni prepotencia de la dama. Tenía prisa y la estaban enredando de forma interesada.

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