La dignidad se puede perder

La dignidad, pesada carga

Dignidad es palabra que casa mal con barbarie. Por eso es preferible pensar que el sábado en Recoletos confluyeron dos grupos bien delimitados, el de los que tratan de construir algo y el de los que quieren destruirlo todo.

Quizá los segundos actúen al amparo de los primeros. Y quizá entre los primeros haya quien no vea con malos ojos los destrozos de los segundos, pero la diferencia se hace necesaria para no acabar deduciendo que a última hora ha ocurrido algo importante y trascendente que no había ocurrido en los días anteriores de la Marcha. Algo así como la expresión de un sentimiento generalizado que desea dejar el panorama urbano tal como estaba en el Neolítico. Por supuesto que no, aunque para hacerlo creer traten de sembrar tanta confusión como violencia desatada.

La humanidad no ha realizado un viaje tan costoso en sacrificios, intelecto y sangre para acabar concluyendo que hay que dar marcha atrás hasta Atapuerca.

Y para que las cuentas comiencen a cuadrar desde el principio, conviene que a cada actuación se le cuelgue el cartel correspondiente y así como diferenciamos manifestantes de delincuentes, o políticos honrados de corruptos, así también se debe reservar calificativos como radical o izquierda para quien se lo merezca en el ejercicio de la acción política, no en el lanzamiento de mesas y aparadores, cuyo genérico tradicional tiende a gamberro.

Aún siendo un chisgarabís, radical fue Lerroux y más todavía, Marcelino Domingo, pero cuando se dedicaban al lanzamiento de mesas, dejaban de serlo y devenían en simples vándalos.

La dignidad, para quien la trabaja; pues aunque venga de serie en el paquete humano, le pasa lo mismo que al espejo retrovisor, que se puede perder en una mala maniobra.

6 Comentarios a “La dignidad se puede perder”

  1. Aureliano Buendía

    Refleja hoy Cora lo que no es más que un síntoma (pero altamente significativo) de la compleja situación que vive el país.

    De una parte, está claro que hay que rechazar todo tipo de violencia, y que este vandalismo, planteado casi en términos de batalla contra las fuerzas del orden público, no puede ser tolerado.

    En estas “manifestaciones por la dignidad”, celebradas este fin de semana en Madrid, hubo 101 heridos, de los que 67 eran policías. El detalle numérico indica, bien a las claras, no sólo el carácter poco pacífico de los manifestantes, sino la extrema contención a que deben someterse las fuerzas de seguridad actuantes, con sus miembros casi obligados a dejarse matar antes de emplear la fuerza contra los manifestantes. No es estén limitados para aplicar la violencia contra los ciudadanos (lo que sería bastante lógico); es que están casi impedidos para repeler las agresiones que sufren.

    En estas algaradas, a mi entender, hay que separar dos elementos, no siempre fácilmente diferenciables.

    En primer lugar, está el componente político. Las organizaciones de extrema izquierda, tan profundamente antidemocráticas como sus equivalentes en la extrema derecha, que aprovechan la situación social existente para realizar una permanente campaña de agitación, al borde del delito si es necesario, contra el Gobierno elegido en las urnas. Como es lógico y está así comprobado, una parte de esta presión social desaparecerá cuando las cosas tornen a su cauce: es decir, cuando vuelva a gobernar la izquierda. Para esta gente, sólo son democráticos los Gobiernos de su signo ideológico. Las elecciones están muy bien, mientras las ganemos nosotros. En cualquier otro caso, comenzaremos la batalla contra el resultado al día siguiente de la votación.

    Pero, aún descontado tal componente político, queda un trasfondo de enojo e indignación muy importante, un descontento que sienten muchos ciudadanos que no están por el frentismo político a que hago referencia en el párrafo anterior.

    Y es este un enojo que puedo comprender muy bien, porque yo mismo lo experimento. ¿Cómo explicar a un parado que, en la empresa que lo despidió, se jubiló a un directivo con una indemnización de varios millones de euros, después de hundir la compañía? ¿Cómo explicar a un preferentista que se hayan inyectado 40.000 millones de euros en la banca y que no hay fondos para devolverle sus ahorros? ¿Cómo explicar al contribuyente las incesantes subidas de impuestos, de un lado, y el constante incremento de la deuda pública, por otro?. Ello, por mencionar las primeras cuestiones que se me vienen a la cabeza; sin esfuerzo, podría formular otra veintena de cuestiones similares, las mismas que el común de los ciudadanos no consigue explicarse.

    En resumen, y en mi siempre humildísima opinión: que estamos en una situación en la que el sistema ha de efectuar serias correcciones en su funcionamiento, so pena de arriesgar que toda la estructura se derrumbe.

  2. MIRANDA

    Nadie duda de que la situación del país sea compleja, que el Sistema necesita una regeneración correctiva urgente, que la partitocracia se está cargando la democracia, y que algunos de esos ciudadanos que se echaron a la calle lo han hecho con ánimo constructivo y legal, pero no podemos volver al lenguaje de la violencia y la cachiporra, como los cavernícolas. No hacían falta tantas alforjas para semejante viaje retroactivo.

    Y no vengan apelando a “la dignidad” los que hacen de la violencia callejera la alternativa a las urnas cuando les toca atravesar el desierto opositor.
    Porque esa ultraizquierda ultramontana jamás tiene “ataques de dignidad” o de santa indignación cuando gobiernan “los suyos” y arruinan el país, pero les falta tiempo y les sobran excusas para montar el pifostio violento cuando están en dique seco.

    Esta vez tocaba desafiar a Madrid, y allá llegaron ya calentitos los willytoledos.
    con ánimo además de acampar en el Paseo de Recoletos, rememorando el 15-M. Convocando a la gente via redes sociales, y alardeando de sus hazañas chulescas frente a la policía, fue engordando la manifa y sus alardes, creciéndose y desplegando una agresividad inusitada por las calles de Madrid.

    Provistos de botellas de cristal, piedras, palos, cuchillos, cohetes y cargando incluso con papeleras urbanas, las bestias estas empezaron a cargar contra los agentes que vigilaban según qué zonas, vgr. la sede de algún partido.
    Les arrojaron todo tipo de objetos, al más puro estilo abertzale (eso dijeron los agentes del orden, que conocen el percal), y de hecho había muchos independentistas vascos y gallegos entre los más radicales.

    Los agentes fueron atacados de forma salvaje, además de quemar contenedores y formar barricadas con ellos. Destrozaron mobiliario de terrazas, arrasaron calles y plazas (ya lo pagará el ayuntamiento de Madrid que es enemigo), muchos agentes resultaron heridos..

    Siempre ocurre lo mismo Boss. Entreverados entre la gente que quiere protestar por muchas cuestiones, están los grupos radicales de siempre, los activistas, organizados y dirigidos por sus coordinadoras “antifascistas”, las ultraizquierdas que resultan ser las más fascistas de todas las coordinadoras.

    No se movían mientras “los suyos” llevaban al país al esperpento y la quiebra, pero ahora toca violencia-callejera para desestabilizar un país que ya tiene suficientes problemas como para contemplar gaitas fascistas y mandar a la policía al hospital.

    No son estos antidemócratas los que van a arreglar la situación de este país. Y no parece que los partidos que callan luego compinchean y simpatizan con la violencia tengan autoridad moral para hablar de “dignidad” (manda carallo!!) en lugar de proponer soluciones e ideas de futuro, tan mal como lo hicieron cuando gobernaron, solos o con nacionalistas.

    Comparto y suscribo la reflexión de d. Aureliano. No voy a insistir en lo que el tan bien expone.

  3. Antonio López

    Yo es que alucino, ¿eso es todo lo que tiene que decir?. Pinso que se queda uen lo superficial; ¿es muy molesto entrar en lo sustancial?. ¿Quien quiere destruir, los de la marcha o los del gobierno desmontando y acosando a la gran mayoría de los trabajadores?, claro que, ¿lo mismo usted no es un trabajador, sino un acomodado rentista y le trae mas a cuenta lo que promulgan en forma de leyes?. No me convence, parece el telediario y la prensa oficial hoy día domeñada, no se si a su pesar. Sr. de Cora, haga una reflexión, aunque no la publique, y sincerese, los árboles no le dejan ver el bosque, tome perspectiva y luego me lo cuenta.

  4. PepeDaPonte

    Hombre Sr Cora, en un pais de siempre digno y educado como Alemania, la ultima vez que tuvieron un problema como el nuestro lo resolvieron votando a Hitler. Ya ve usted, sin aspavientos ni malas palabras.

    Yo personalmente casi preferiria que se rompan un par de farolas y se incendien cuatro autobuses, porque a la larga nos va a salir mas barato.

  5. Bartolo

    Cada cual es muy libre de ejercitar memoria selectiva y maniquea, conviene centrarse exclusivamente en unas cuantas decenas de violentos, que los hubo, (a saber cuantos infiltrados), para neutralizar el hecho que acojona, a saber: que 50.000 pacíficos,humildes y jodidos ciudadanos salen a la calle a pedir “Pan techo y trabajo” así como “una auditoría de la deuda” etc. y a pesar del número de banderas republicanas, dado que no he escuchado en esta manifestación pedir la desmantelación del sistema autonómico, así como una regeneración institucional profunda, doy por sentado quela mayoría de los convocantes, y sobre todo de los participantes de esta manifestación no eran anti- sistema.

    Estimado Antonio López, la crisis finaciera mundial del 2008, arrastró a España tanto como al resto, el problema es que en España devino en una crisis económica por la falta de liquidez de los Bancos, ya veremos si el haberlos rescatado varias veces ya, va a ser rentable, lo que si ha acabado es la legítima competencia, la labor Social de las Cajas y se lo llevarán crudo los grandes, a precio de saldo ; además los ‘ricos’ financieros son los primeros receptores de los billetes, son quienes se adelantan a la inflación que generan esos billetes, obtienen sus plusvalías por tener activos, y al final de la cadena le llegan a la clase media y trabajadora en forma de salario devaluado por la inflación, aunque me temo que mientras los politicos no toquen el estado clientelar, seguiremos siendo victimas de la casta de sus chanchullos, bien sean Eres, sobres procedentes de presuntas “donaciones” empresariales etc. Y antes cierran el ala de un hospital que tocar mamandurrias carroméricas.

    Además cuando el Estado gasta más de lo que ingresa, porque no quieren tocar las estructuras que acogen miles de puestos de libre designación, tienen que hacer una de estas tres cosas, o se endeudan (Zapatero-Rajoy), o suben los impuestos (Rajoy), o se le da a la máquina de hacer dinero, Alemania dijo nones, subir impuestos habría sido impopular, y darle a la máquina de hacer dinero, tambien habría puesto nerviosos a los suyos, ordenó recortes, primero a Zapatero y después a Rajoy, y no abrieron el grifo, así que se optó por emitir deuda.

    Los resultados hasta la fecha, son cifras reflejan que se comienza a destruir menos empleo, y apenas un indicio pequeño de creación de empleo en precario, eso sí, los “ricos” financieros se están haciendo más ricos porque tienen activos: acciones, oro, petroleo, bonos, letras, etc. mientras los pobres se están haciendo más pobres porque solo tienen su trabajo (el que sea afortunado), los ‘ricos’ financieros son los primeros receptores de los billetes, son quienes se adelantan a la inflación que generan esos billetes, obtienen sus plusvalías por tener activos, y al final de la cadena le llegan a la clase media y trabajadora en forma de salario devaluado por la inflación.
    Si se quieren denunciar las injusticias, primero debemos saber es como funciona el chiringuito, de lo contrario se dan palos de ciego.

  6. Palense

    Es conmovedor que los ideólogos y simpatizantes de la violencia callejera (siempre que no manden los suyos) digan que los violentos eran todos pacíficos y humildes ciudadanos, quejándose de no poder llegar a fin de mes.

    No sé en qué país viven ustedes, bondadosos y comprensivos españoles. En el mío, y en una cadena de Televisión tan poco sospechosa como Tele 5, este servidor ha visto a miles de salvajes agitando barras de hierro contra las fuerzas del orden, rompiendo cajeros de bancos, cristales de tiendas, coceando a policías heridos, tirándoles adoquines, botellas, sillas y contenedores, y todo con un grado de violencia que a mi familia, que estaba comiendo, les cortó la digestión. Es que no podíamos creer lo que estábamos viendo. Ni comprendíamos que no se produjeran detenciones masivas de delincuentes de tal estofa.
    ¿Esos son los “pacíficos y humildes ciudadanos” o los ultras de la izquierda más pestilente y reprobable?

    Frente a esas escenas de insoportable violencia, que espero tengan graves consecuencias para los detenidos, y muevan al gobierno a adoptar medidas contundentes contra la violencia y la perturbación del orden público, resulta jocoso leer a un forero que le dice al columnista lo que tiene que decir y como.
    Y otro que aplaude la violencia, las agresiones y quema de autobuses !para evitar que vengan los fascistas!
    Pero si los fascistas antidemócratas están por aquí, y son precisamente los que agitan a las masas , golpean con barras de hierro y queman autobuses. Ellos y sus inductores e impulsores políticos.

    Qué cosas más graciosas se leen en los foros, don Cora…

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