El amor en los tiempos de Facebook

Muchos amiguitos

Él se hizo una selfie dibujando un corazón con los dedos y se la mandó recalcándole lo felices que eran. Al instante ella pinchó “Me gusta” y lamentó que no hubiese la opción “Me gusta mucho”. Después estuvieron haciendo planes de futuro y de la vida que les esperaba en compañía, tras lo cual ambos decidieron “Compartir”. “No sé si habrá en el mundo terabytes suficientes para albergar mi amor”.

Tras unos minutos de silencio, quizá demasiados, los dos pulsaron “Comentar” y se cruzaron dos frases breves: “Parece que va a llover” y “El cielo se está nublando”. Se rieron e hicieron clic de nuevo al “Me gusta” de los respectivos comentarios, para que no hubiese atisbo de duda en todo el muro.

Pero el diablo, que siempre acecha, sopló sobre los celos de él, y ella se vio obligada a pulsar en “Detener notificaciones”. Nuevo silencio hasta que ella, cansada de la tirantez que se mascaba, se puso en la casilla de “¿Qué estás pensando?”, pero él se limitó a cambiar del Perfil una fotografía que se habían hecho en París. Él, con la mano extendida, sostiene la Eiffel, mientras ella hace que la empuja. Entonces la etiquetaron. Él puso su nombre donde estaba él, el de ella donde estaba ella y el de la Eiffel donde estaba la torre. “Jamás nos olvidaremos de esta foto. ¿Quieres que la comparta?” “Vale. Me gusta”.

Ella le dio a “Compartir” y no contenta con lo que había hecho, también pinchó en “Promocionar”. Enseguida les saltó un mensaje que decía: “Hace 10 minutos”. Era el tiempo que llevaban de cháchara. Una menudencia al lado del Timeline total de su noviazgo, pero entonces él se dio cuenta de que en la foto de ella habían demasiados “Me gusta” de gente desconocida.

“Eso me lo tienes que explicar. Mándame un wasap con todos los detalles”.

4 Comentarios a “El amor en los tiempos de Facebook”

  1. manel

    Con el tema de hoy no me atrevo, por absoluta ignorancia, Siguiendo el consejo de Wittgenstein en su tratato Logico-Philosoficus: ” de aquello que no se puede hablar, lo mejor es callarse”.

    Con mucho gusto respondo al señor o señora Arsenio, agradeciéndole la prosa poética que me dedica, con ese maravilloso estribillo que emociona hasta al más duro de corazón y uno que es blando, pues ya no le digo nada. Sólo faltaba un final tal como “poesía eres tú”, para dejar caer una furtiva lágrima. Diríase que hace usted méritos para codearse con Homero o Dante allá al lado de la fuente de Hipocrene. Pero, por favor, no se ensañe con servidor y le hable del gazapo de haber escrito “porque” en vez de “por qué”, lo cual podría acarrearme, si tengo la suerte de llegar al mismo destino, de que me negaran hasta los buenos días. Porque uno también aspira a compartir con Euterpe, aunque sólo sea a un baño muy de vez en cuando. Dígale en mi descargo que, a estas alturas del camino uno repara más en la mística que en la anécdota, lo cual consuela teniendo en cuenta que tal fenómeno fue común en los sabios que en el mundo han sido.

    Por lo demás le diré que no veo chicha y le recomiendo que vaya a un oculista quitavigas.

  2. Revilla

    Da la impresión de que el sr.Manel tiene pocas ideas propias que aportar, dado que se dedica a desmerecer a los foreros de cuya opinión discrepa, o directamente a hacer mofas a su costa, con tan desdichada inspiración, que produce pena y vergüenza.
    Buena verdad es que si el poder desgasta, la falta de poder, además, envenena. Mucha tila.

  3. Maria

    Estimado Manel, dicen que los españoles padecemos de forofismo, algo natural en el furbol, esta caracteristica hispana ha sido transplantada a la política y sería la que que nos lleva a justificar y aplaudir cualquier cosa que hagan “los nuestros”, de ahí que hay que negar el pan y la sal a la práctica democrática del papel de la oposición en una democracia parlamentaria, cuya razón de ser, avalada por los votos conseguidos, debe ser señalar los errores que, creen bajo su punto de vista se cometen, la búsqueda conjunta de soluciones posibles, las alternativas serias y el deseo de gobernar, si no gustan sus premisas algo que es legítimo, para ello estan las urnas,sin embargo los forofos nos inclinamos por satanizarlos, porque !hay que criminalizarles!, como justificación a nuestra aberración intelectual de forofos.

    La idea, torpe, malintencionada y hasta perversa de repetir que “los otros” no saben perder, repitiendo consignas, es debido a que una vez elegida la bancada donde uno cree que son los mejores y donde uno quiere estar, lo simplificamos reduciendo los razonamientos al maniqueísmo, con argumentos bien mascados, lo que impide el debate.

    Un ejemplo, cuando nos rasgamos las vestiduras (y con razón), sobre la corrupción de los ERes andaluces, relativizamos, amparamos, callamos, miramos para otro lado y hasta justificamos que no se pida la cabeza de los presuntos corruptos “de nuestro lado”, ó cuando se habla de mala gestión a pesar de que hayan Comunidades arruinadas, con corrupción más que presunta y cantidad de imputados, dineros en paraisos fiscales, y hasta sentencias firmes, pués !no Señor! no somos capaces de regurgitar lo que leemos y oimos en Medios afines, queremos que la digestión sea placentera, y los malos son los otros, aunque la maldad como en la verdad está la de uno, la del otro y la verdadera.

    Saludo cordial.

  4. manel

    Impecable y llena de sentido común tu reflexión, apreciada María. El problema es que cae en saco roto. Con los hulligangs no valen razones.
    Un saludo.

    P.D.
    Lo de “envenenado por la falta de poder”, me lo anoto para el próximo yantar de amiguetes. Ahí sí que hay inspiración.

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