Shock show

El presentador de la televisión cubana Carlos Otero, su esposa y sus dos hijos menores ha pedido asilo político en Estados Unidos, cumpliendo así un plan de huida decidido y planeado años atrás. La popularidad de Carlos Otero _ un Buenafuente con treinta años de televisión a sus espaldas _, convierte su gesto en el peor regalo que podía recibir el régimen en este arranque navideño. Las televisiones de Miami están de fiesta y esperan contar con Otero en sus platós cuanto antes.
Conocidas las dificultades para viajar fuera de Cuba con la esposa/marido y dos niños, esta marcha ha provocado ciertos recelos entre el exilio y no faltan comentarios alertando sobre la posibilidad de que Otero sea en realidad un nuevo espía castrista. Es lógico que el régimen propicie la existencia de todo tipo de sospechas y se imaginen espías debajo de cada piedra, entre otras razones porque es cierto que existen los comisarios políticos a cientos.
Ahora bien, el impacto que supone la deserción de un tipo tan popular como Carlos Otero _ dicen que la isla está en shock total _, la abundancia de espías anónimos y lo arriesgado de tan rocambolesca pantomima se presentan como factores disuasorios para pensar algo distinto a las ganas del presentador por pisar “tierra de libertad”, según sus propias palabras.
Para mayor escarnio, Otero dejó grabado el programa con el que Cubavisión despedirá el año, de modo que los espectadores contarán con un entretenimiento suplementario, cual es descubrir los cortes en los que aparecía el nuevo miembro del exilio cubano. Eso, si no lo tiran todo a la papelera, una actitud nada acorde con el ahorro y el trabajo que da montar una cosa así.
“Cuba es una dictadura”, dijo la concejala de CiU recién aterrizada en España tras ser expulsada de la isla. No piensa lo mismo Javier Bardem, que ha largado en su prensa todo lo que le dio la gana… contra Aznar, que de Fidel no dijo ni pío.

6 Comentarios a “Shock show”

  1. quasimodo

    Miri:
    ¡Qué magnífica descripción de los tiempos del franquismo!
    Esos tiempos de placidez, según Mayor Oreja.
    No parece que estes hablando del “símbolo de la hispanidad”, como llamó Fraga a Fidel Castro.

  2. quasimodo

    ¡Vaya!
    Parece que para Pepecora el que un señor, que no representa a nadie salvo a si mismo, raje de Aznar en Cuba, le parece fatal, pero que el ex-presidente del gobierno de España vaya por todo el planeta rajando del presidente actual y de todo su gabinete es algo absolutamente normal y muy beneficioso para el país.
    La ley del embudo.

  3. Tamarín

    Sr. Cora: la saga Bardem no tiene desperdicio. A vivir desproticando, que son dos días.

    Como no tienen otra cosa que decir, pues la culpa es de Viriato, mejor todavía, de los Reyes Católicos (o “caóticos”, como los llaman los nacionalistas, sobre todo en Cataluña por eso de que fueron “condado”).

    Pero, claro, como Franco ha muerto y todavía hay quien le ríe las gracias-desgracias, la culpa es de Aznar. O de Tarradellas. ¿Se acuerda alguien de él?

    Pero Cuba, y Castro (y el monito colorao, y Evo, y Gadafi, y los benefactores del Islam), son amigos del zETApé. Por eso uno de los Bardem dice lo que dice. Y ese Bardem no sabe (no quiere saber) que la dictadura de Castro es un rodillo con la oposición. Las cárceles cubanas son testigo de ello. La democracia brilla por su ausencia (el modelo a seguir por zETApé).

    Los argumentos siempre son los mismos: la culpa es de lo otros, yo lo hago bien, pero no me entienden. Y cuando la evidencia les pone a caldo, mentira sobre mentira, que los nuestros nos creen. ¡Qué pena! De vergúenza.

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