El sexo de los alcaldes

Al comprobar en un vídeo que es la propia alcaldesa de Lizarza la encargada de retirar con sus manos del balcón municipal los restos de la bandera española calcinada, así como la ikurriña y la local, el espectador no informado se pregunta si acaso no hay en el consistorio ningún funcionario, policía, abanderado o jefe de mantenimiento que lleve a cabo el trabajo siguiendo las precisas instrucciones de doña Regina, o si por el contrario es deseo de la alcaldesa protagonizar el arriado para dar más énfasis a lo que ya sabe toda España, que tiene un par.
Lizarza, cuyo nombre significa ´lugar de abundantes fresnos´ y en cuyos montes se habla de la existencia de un toro de fuego como divinización de los truenos, ha sido moderno escenario de tormentas municipales, especialmente desde que HB no pudo seguir ganando las elecciones por falta de legalidad. El PNV puso allí a un peso pesado, Joseba Egibar, que lo tuvo crudo hasta para llamar a pleno. Y cuando el PNV se desentiende del toro de fuego y de los fresnos, es el propio Egibar quien pide el voto en blanco para que no gobierne el PP, o para que no haya nadie en el ayuntamiento.
Ahora, a la plaza mayor de Lizarza donde se asoman los munícipes, la alcaldesa le ha cambiado la dedicatoria al gudari Txirrita, alias del etarra José Bernardo Bidaola, por la de la Libertad, y con ella la historia del pueblo acrecienta su pintoresquismo dentro de los municipios españoles.
Pero quizás fue en el pasado septiembre cuando brilló con mayor fuerza su rareza. Sucedió entonces que López Garrido y el PSOE mostraron su apoyo a Otaola en su cruzada a favor de la bandera española, no tanto por su derecho a que ondease, como por su obligación a hacerlo, curiosa obligación que afecta a doña Regina, pero no a don Odón Elorza, socialista y alcalde de San Sebastián, una ciudad algo más grande que Lizarza.
Si doña Regina tiene un par, ¿qué tiene don Odón?
Son cosas que un profano en genética nunca averiguará.

6 Comentarios a “El sexo de los alcaldes”

  1. Mirandolina

    Las normas y leyes no están para ser observadas. El cachondeo de la justicia es general, pero en las Vascongadas y en Cataluña se esmera .Dan ganas de darse de baja en el censo y largarse a Suiza a cultivar edelweiss.
    Estoy de los vascos y vascas , del Extraterrestre y toda la basca,cómplices todos de los terroristas con su encubrimiento , su dinero y su silencio ,hasta las horquillas del moño de mi abuela.
    Estoy de los pailanes inquisidores linguísticos y Carods separatistas hasta los faralaes. Estoy de las esperpénticas promesas electorales, los mohines y morisquetas de Zapatitos y la publicidad desenfrenada del Ludozapatético hasta las gónadas. De la risa equina de Bermejo,de las poses de Garzón, de las godalladas de Pepiño,de las barbies todas, de las siestas de Solbes que no se entera ni le importa lo que pasa con la pasta
    ( el que venga atrás que arree) de los amigotes golpistas del señorito, de las sonrisas y cabeceos de Bono eggque, de los trepas de la política, de los corruptos,de los alcaldes inoperantes que recuncan para seguir sin hacer nada , de los titiriteros y estómagos agradecidos mediáticos ,de la banca que no para de mejorar sus ingresos con los sociatas , estoy de este desastroso gobierno y de la Expaña que nos han hecho, hartita y aburridita, Cora.
    Si me pierdes de vista, ya te mandaré muestra de mi primera plantación de edelweiss, directos desde el Tirol.

  2. cantalana

    Y, mientras, aquí en España, acogotados bajo dos arcos ojivales. Di que sí, Mirandolina. ¡ Cuánto mejor, al aire libre !

  3. quasimodo

    No me lo explico, Sr. Cora.
    Tú que no dejas títere con cabeza en cuanto se trata de poner a caldo al PP, y desaprovechas la oportunidad de hablar de la trama de corrupción urbanística en Totana, encabezada por el diputado regional de dicho partido, el Sr. Morales (lo de su apellido debe de hacer alusión a la doble moral que sostiene)
    Yo le mandaría al Tirol, con Miri, o mejor a Siberia.
    “Sin acritú”

  4. jabato

    Preguntas qué es lo que tiene Don Odón, y es fácil de contestar: una cara como el cemento y (lo que es peor) una moral de goma, que se estira y afloja según las circunstancias. Odón Elorza es uno de ejemplares más acabados de una especie que a mí me repugna profundamente: los profetas de la equidistancia (entre los terroristas y las víctimas, por supuesto).

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