Cristales de colores

Parlamento

Todos los debates acreditan el sagaz diagnóstico que don Ramón de Campoamor expuso en el famoso pareado que las anteriores generaciones _ hoy desconozco si entra en los planes de estudios descentralizados _, repitieron de pe a pa a lo largo de sus días: En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.

En la cámara resuenan por riguroso orden parlamentario el blanco, el negro, toda la gama de grises, rojos, verdes, amarillos y algún que otro marrón. Es lo propio del sistema, qué duda cabe, y hay que defender que lo siga siendo, aunque el resultado que se obtenga produzca a veces cierta sensación de caos y de ingobernabilidad. Diversidad sí, pero por lo menos, consenso para que todas las palabras signifiquen lo mismo.

Si en economía es notable, no ya la divergencia, sino la incompatibilidad de los criterios, donde brilla con todos sus destellos la máxima de Campoamor es cuando sus señorías abordan lo que ha venido a llamarse la territorialidad. Lo que antes servía para definir la extensión del territorio nacional a embajadas y aviones, se ha convertido hoy en la duda permanente de que España sea algo concreto, o por el contrario, un concepto discutible, como llegó a decir aquel genio de la lámpara que fue el presidente Zapatero, el estadista al que el Estado le cabía, no en la cabeza, sino en el forro.

Algunos cristales están tan ahumados que para seguir el debate con ciertas garantías de entendimiento, al lado de la pantalla para sordos debería aparecer otra con el mapa de la península Ibérica que defiende cada uno de los intervinientes. Así nos iríamos centrando. Tampoco estaría de más que explicasen qué entienden por Derechos Humanos o derecho a decidir, pues parece que solo son suyos.

4 Comentarios a “Cristales de colores”

  1. Aureliano Buendía

    Como bien dices, Cora, la diversidad de pareceres es buena. En realidad, es la propia esencia de la democracia, la expresión de tal diversidad sin que haya que llegar a los palos para dirimir las diferencias.

    Lo que ocurre es que el “teatro de la democracia” (que no otra cosa es el Parlamento, sin emplear la palabra “teatro” en sentido despectivo) está bastante devaluado. Y la culpa no es del escenario, ni siquiera de la obra a interpretar. No. La culpa viene a ser de la calidad del reparto, que es manifiestamente mejorable, por decirlo suavemente.

    Los actores encargados de representar una función tan importante para el correcto desarrollo de la vida ordenada de una sociedad, no están, evidentemente, a la altura de las circunstancias. Ni la declamación aburrida y autocomplaciente de Mariano, ni la soflama incendiaria de Rubalcaba, se ajustan a lo que el país precisa.

    Para empezar, los dos actores principales hablaban para auditorios distintos. Rajoy, para el público, para tratar de transmitir unos logros económicos que puede que existan, pero que en la calle todavía no se notan. Rubalcaba, en cambio, hablaba para su entorno, para los militantes y simpatizantes socialistas; para él, el debate sobre el estado de la Nación no es más que un elemento más para tratar de afianzar un liderazgo precario y amenazado por varios flancos.

    Rosa Díez, aprovechando bastante bien sus posibilidades. Cuando los contrincantes están a otra cosa, es fácil quedar bien diciendo dos o tres cosas con sentido común, elemento muy poco abundante en la dialéctica parlamentaria a la que nos ha acostumbrado nuestra paupérrima clase política.

    Cayo Lara, personaje de relativamente nuevo cuño en esta tragicomedia, pues representando su papel con dignidad. Él preferiría, sin duda, tener un Parlamento parecido a la Asamblea Nacional de Cuba, pero, mientras eso no llega, pues tenemos que ir viviendo en esta democracia burguesa, lo mejor que podamos.

    El resto de la fauna política que por la tribuna pasó, casi es mejor no mencionarla. Durán, que cada vez me recuerda más a la definición que de Tierno Galván hizo un agudo Alfonso Guerra: “víbora con anteojos”; los de ERC, a lo suyo, y los de Amaiur (debe ser jodido cambiar tantas veces de nombre, terminarán por confundirse ellos mismos, igualmente a lo suyo; en este caso, estarán preparando otras cuatro escopetas viejas y dos barriles de pólvora del XVIII para escenificar el “sellado” (me parece que así le llamó Errekondo) de otro “arsenal” de ETA. El resto de la obra teatral puede entrar en la tragicomedia; esta última parte tiende, claramente, a ópera bufa.

    Lamentablemente, nada nuevo bajo el sol.

  2. MIRANDA

    Siempre esperamos un milagro que jamás se produce: que en un momento del “debate del estado de conmoción”, alguien con peso específico se levante y grite que el Sistema está corrompido, que es un puro disparate y no hay un p. duro para sostenerlo y que la omertá partidista asfixia todo impulso de decencia y regeneración.

    Pero no. Los “calienta-escaños”, cuya ardua labor consiste en pulsar el botón que manda el líder y luego vivir a lo grande disfrutando de sus prebendas, se dedican a tirarse pegotes mutuamente.
    Así, los que veían jugosos brotes verdes, salidas de túnel y bonanza de campeones cuando España se estaba hundiendo, lo ven todo negro ahora que empieza a levantar ligeramente la cabeza.
    Solo los que fueron apartados de la política parecen darse cuenta de que sus ex-jefes y ex-correligionarios, o mejor ex-cómplices, están propiciando una CRISIS INSTITUCIONAL, y lo que es peor, UNA CRISIS MORAL de cien estallos, o más.

    La ley Electora, cerrada y controlada, el bipartidismo corrompido hasta las heces (sobre todo ahí),la mediocridad, la indecencia, el pacto de silencio, el exterminio de las voces críticas, el maridaje adulterino entre poder político y económico, la dependencia de los tribunales de justicia, la presión sobre los medios que ven coartada su libertad en aras de la supervivencia, la proliferación endémica de “profesionales de la política” movidos básicamente por sus intereses personales y partidistas….de todo esto se ocupa el “debate”, de lo suyo de ellos, de la casta parásita, no de nosotros y nuestros problemas. La nación son ellos y lo ocupan todo, lo mandan todo, lo pueden todo.

    Y lo más grave no es que los dirigentes se arroguen la condición de “conseguidores”, sino que los españoles los ven como tales después de décadas , los ven como proveedores y artífices del bienestar al que aspiran, para sí y los suyos.
    Y asumen que los que gobiernan suban y suban vorazmente los impuestos….porque a su vez esperan que papá Estado les solucione la vida, en lugar de ACTUAR Y DECIDIR COMO CIUDADANOS LIBRES Y EN DEMOCRACIA , en lugar de tomar las riendas, marcarse objetivos, cuestionarse las dimensiones de la maquinaria pública, promover el control de gastos superfluos o duplicados o triplicados, de exigir responsabilidades a los gestores, vigilar las asignaciones, los recursos, la distribución de todos ellos, remodelar y simplificar la Administración, los Partidos, los Sindicatos….las CCAA, el Senado, las diputaciones, los concellos con más funcionarios que vecinos, el paro galopante, la inmigración descontrolada…en fin todo eso que los ciudadanos tendríamos que organizar, porque somos algo más que votantes y contribuyentes. Y porque los llamados “políticos”, no lo hacen.

    Si la casta parásita pensase en algo más que dormitar en sus escaños y vivir bien, formarían una gran coalición para reformar el Sistema antes de que se desmorone definitivamente sobre nuestras cabezas y la Nación se vaya a hacer gárgaras.

    Las cabezas del establishment , o sea las suyas de ellos, como siempre, en cualquier caso, quedarán a salvo, bien guarecidas y guarnecidas.

  3. Abel de Arzúa

    Tanta parafernalia, tanto decorado, tantos millones como nos cuesta sostener el tinglado partidista e interesado y nos hemos quedado sin oir hablar masivamente de cosas como:

    ETA, separatismo, inmigración ilegal, planes para que los corruptos devuelvan todo lo sustraído, privilegios políticos a suprimir, la consolidación de Gibraltar que se apodera de aguas y tierras, soluciones para activar el empleo, más soluciones para aligerar la burocracia, de cómo se obligará a las cajas a devolver lo estafado a los clientes, de la revisión urgente de un sistema educativo fracasado y anticuado…

    En fin, poca noción del Estado tiene esta gente que vive tan bien del cuento a nuestra costa..

  4. Bartolo

    Aureliano, no me fastidie hombre, ambos hablaban para su público. Se lo voy a demostrar: http://www.blogscapitalbolsa.com/article/2605/rajoy_nos_vende_humo_fiscal.html

    Yo me quedo con esto que adjunto en el enlace, que es un punto de vista profesional alejado de sectarismos de un liberal, que coincide con mi opinión y me libra de tener que redactar mi punto de vista, sobre inexactitudes, por decirlo de una forma benévola, a la hora de explicar medidas de quien rige los destinos patrios, (el otro no me interesa tanto, salvo si quiero practicar el “Y tu más”, unicamente decir que ha pasado de puntillas sobre los escándalos de la corrupción, será que se conforman con el remiendo de poner fin a las donaciones a los Partidos en la flamante Ley de Transparencia, la cosa es que como dice aquel, quien hizo la Ley hizo la trampa: se sigue permitiendo la puerta falsa de las Fundaciones, opacas al control, donde sigue entrando a raudales dinero “negro”. Hoy por ti y mañana por mi).

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