Mentiras rentables

Welles fabricando hombrecillos verdes

Ya se habrán enterado ustedes de que en realidad Antonio Tejero era un actor que trabajaba en La que se avecina, que Miláns era hermano de Mercedes Miláns y que el Rey se llama Fernando, Fernando Rey.

A partir del pasado domingo los españoles comenzamos a tener mucho más claros los acontecimientos del 23F. Todo fue una patraña para promocionar el papel higiénico; sí el papel del Elefante Blanco.

Esfuerzos tan encomiables, propios de la literatura y los dibujos animados, se justifican en periodismo porque a Orson Welles se le ocurrió un día engañar a sus compatriotas haciéndoles creer que los extraterrestres habían iniciado la invasión de nuestro planeta, y porque el aterrizaje en la Luna bien pudo ser una telecomedia de plató.

Nada que objetar. Contra la manipulación, manipulación y media. Beatriz Talegón entró al trapo y se puso muy digna a comentar en Twitter lo mucho que nos engaña la Trilateral y la Troika. Estaremos atentos, porque si el 23F fue una película, la crisis también puede ser un fake y en realidad vivimos una prosperidad de Champion League, lo cual tampoco estuvo tan lejos de los espacios informativos.

Al grito de emborrona, que algo queda, cabe pensar que se abre la veda a nuevas e interesantes falsedades, porque el invento barrió en audiencia y ante eso, amigo mío, no hay juramento hipocrático que se resista.

Los periodistas teníamos antes bula para dar rienda suelta a la imaginación todos los 28 de diciembre. Ahora ya no se estilan las inocentadas de esa fecha, pero no por anacrónicas, sino porque pueden publicarse cualquier otro día del año. No dejes que la verdad te estropee un buen titular, ni un buen engaño. Tiran de la audiencia mogollón.

7 Comentarios a “Mentiras rentables”

  1. Chiky

    La verdad, los eres, pokemon, barcenas, la gurtel…, es casi mejor la ficicion.

  2. Aureliano Buendía

    Pues, ¿qué quieres que te diga, Cora?. A mí no me parece tan escandaloso. He visto el “documental”, o lo que sea, por Internet, porque me picó la curiosidad, tras las críticas que recibió.

    Es entretenido, y con una factura aceptable (en lo que yo puedo juzgar, como simple televidente, sin conocimientos técnicos). Pretencioso, un rato largo, porque lo de comparar a este Évole con Orson Welles, pues viene a ser como equiparar “El Quijote” con la autobiografía de Belén Esteban.

    Aparte de ello, puede que tengas razón cuando vienes a decir que productos como éste no hacen ningún favor a la credibilidad de la prensa. Pero, en este aspecto, yo no tengo el punto corporativo que puedes tener tú, y creo que la credibilidad de la prensa en España está tan dañada, que no va de una abolladura más.

    En un país donde buena parte de los medios no tienen tendencia ideológica (que entraría dentro de lo normal, la asepsia absoluta no es alcanzable, ni tengo claro que fuera positiva), sino trinchera; donde se ha manipulado hasta la saciedad, tanto a derechas como a izquierdas (siempre con ventaja para éstas últimas, que la manipulación masiva la inventaron los bolcheviques), como digo, en un país así no creo que haya que rasgarse las vestiduras porque un tipo haga una comedia más, que encima le ha salido redonda en términos de audiencia.

    Además, el engendro tiene momentos impagables: ver a Verstrynge reinterpretando a Fraga, el peinado de Anasagasti, ¡Mayor Zaragoza!, nacido en UCD y convertido ahora en santo progre, y sobre todo, sobre todo, a mí, oír a Iñaki Gabilondo hablar de la manipulación informativa, es que me da una ternura…

  3. Bartolo

    El eco que ha tenido, a mi modo de ver, no ha sido por lo que se ha dicho, sino porque hay gente que lo ha creído verosímil, lo cual determinaría y permitiria conocer,el grado de formación,madurez,capacidad de observación,y espiritu critico de los ciudadanos,ante un determinado género de acontecimientos,noticias,o hechos poco creibles en la realidad,,pero que bajo ciertas condiciones,pueden llegar a tomar visos de realidad.

    Por otra parte, es posible que se haya llegado a un punto en que para la ciudadanía nada es creíble, da igual que las cosas se demuestren, se lanza el bulo y nosotros los españolitos lo asimilamos, y ya nos queda la duda perpertua, porque lo de menos es la verdad, lo importante es la verdad de cada uno dependiendo de su ideología, la verdad objetiva es lo de menos,y en este asunto como en otros, siembra la duda en la versión oficial, lo que sigue minando la confianza en las Instituciones.

    No obstante, la relatividad de los hechos es algo que está inoculado en el ADN del paisanaje, de ahí la pasividad y convivencia con la corrupción por citar un ejemplo, ó llegado el caso si resulta flagrante, entonces se aplica el ventilador, el tu-más, (en los moderados hasta la ternura, mira tu)..

  4. MIRANDA

    Inocentes! Inocentes!
    Pues si que esto de pasar el 28-D al 23-F para liarla con inocentadas es un poco friki, meu. Y ahí tenemos el país dividido entre los que alaban el ingenio de Evole y los que lo vapulean, o sean entre los que se creyeron la inocentada del falso documental y los que no se tragaron el “Cuéntame” fake.

    Aún valorando muchísimo ese don escaso que es el ingenio, la originalidad, la coña bienhumorada, creo que hay cosas muy graves y serias con las que no se debería bromear.

    Y hasta podría entenderse el esperpento en un tipo crecido en el TVshow, conocido como provocador y follonero, pero cuesta comprender que gente como Ansón, Gabilondo, Onega, Leguina, MayorZaragoza, Mayayo, Garci, etc., se presten a hacer el bochornoso juego al bufón, a contribuir al desconcierto del bulo sobre un 23-F nunca debidamente aclarado bajo una montaña de libros, ensayos y versiones.

    Como poco, han demostrado que son gente poco seria (vamos a exceptuar a Garci, que después de todo es de la farándula). Y como mucho, han dado que hablar de la profesión periodística, esa que está dejando de lado a la gente que parecía fiable para entronizar a los evoles y ristomejides, cómicos con ínfulas de “periodistas”, más en la línea de belenestebanismo al uso. Porque al final lo que cuenta es el share, la audiencia, la cuota-parte de pastel. La pasta, o sea.

    La idea de que se puede hacer mofa, befa y escarnio de cualquier cosa, hasta de lo más sagrado como cocinar a Cristo en el microondas, hacer parodias de golpes de Estado o atentados terroristas, hurgar en el honor de la gente, ponerle en su boca cosas que jamás se dijeron….y aquí no pasa nada, porque basta con decir que todo era broma, hale, y echamos unas risas, y hay que ver qué poco sentido del humor tienen algunos….no deja de ser impropio de según qué personas.

    Porque lo que haga o diga Evole no sorprende ni sobresalta….Es sabido que para conseguir una fuerte audiencia y labrarse un porvenir mediático, hay tipos capaces de cualquier cosa. Lo que confundió y desconcertó, lo que hizo “picar el señuelo” a muchos fue la colaboración en la estafa de gente que creíamos fiable y respetable. Ellos fueron la coartada en una parodia que pretendió entreverar de ficción hechos reales, o al revés, lo cuales es inaceptable en periodismo serio.

    Recuerdo estar en Praga en las semanas que siguieron al 23-F, y te aseguro, Boss, que el golpe de los tricornios era propuesta constante de toda conversación con españoles. Estaban alucinados con aquella escena televisiva y lo que pudo significar para España.

    Sin ánimo de dramatizar, creo que fue demasiado grave y peligroso el nunca explicado golpe, que todavía nos sobresalta 33 años después, como para manipularlo y fabularlo.

    Ya nos habría gustado que Armada y Sabino no se llevaran el secreto a la tumba. Ya habríamos querido conocer los pormenores y las responsabilidades cuyas claves intuimos y que en algunos casos creímos atisbar en el documental fake, pero si he de ser sincera, al acabar el visionado de la patraña sentí una mezcla de vergüenza y pena por muchas personas que se sentirían ofendidas, y porque una cosa es parodiar una invasión de extraterrestes, y otra manipular la Historia y los hechos, para abundar en la ceremonia de la confusión.
    Por si no tuviéramos ya bastante con lo que tenemos, meu.
    Se supone que esto abre la veda a nuevas y sucesivas versiones fake de cualquier cosa, por ejemplo la vida íntima fabulada de la madre de Roures o de Evole. Pourquoi pas?

  5. Aureliano Buendía

    He visto algunos comentarios sobre el discurso del Presidente del Gobierno en el debate sobre el Estado de la Nación, y hay frases que merecen ser destacadas:

    Rajoy dice: “Nadie puede privar al pueblo español de decidir sobre su futuro”.

    Albert Bosch (ERC): “”Nadie puede privar al pueblo catalán de decidir sobre su futuro”.

    Mikel Errekondo (AMAIUR-?): “Nadie puede privar al pueblo vasco de decidir sobre su futuro”.

    ¿De verdad creemos que, con tales posiciones, puede haber un arreglo para “estepaís”. Es que lo veo negro, oigan.

  6. Alex

    Creo que Evole se ha equivocado, en lo que respecta a su credibilidad, que ahora se resentirá de esta bufonada, aunque ya estábamos acostumbrados a los follones del follonero en late time.
    Pero los otros, gente supuestamente seria, a los que no podemos imaginar prestándose a una astracanada así, esos si que han descendido escalones en el respeto del público.

    Creo que entre col y col, entre impostura y parodia, podría haber verdades del barquero. Por eso se creyó mucha gente el embuste, porque algunas cosas, estoy convencido de que fueron ciertas.

    ¿Cabe preguntar si los que participaron aceptaron hacerlo para liberar información real en medio de la comedia? ¿Es posible que la parodia no lo sea tanto? No sé, solo pregunto

  7. SEito

    Welles fabricaba hombrecillos verdes, mientras Evole pone verde a quien le parece, desde la típica neutralidad aparente del Desman de los Pirineos . Estos humoperiodistas hacen su “Parte” y todos tan contentos .

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