El peinado de Yulia

La tiara tras la cárcel

El peinado de Yulia Timoshenko parece un diseño encargado a Ordenación del Territorio. Más que un peinado es una corona, un símbolo de poder, un atributo. Ni un pelo se escapa a su función iconográfica; siempre perfecto, siempre el mismo, siempre en su sitio.

Ahora, al verla de nuevo sobre la silla, dirigiéndose liberada y enardecida a la oposición, se constata mejor la fuerza de un símbolo que compite en ser emblemático con la peluca de los barristers ingleses.

El tiempo pasado en la cárcel lo ha descolocado un pelín, como si al rey destronado se le hubiese mellado la tiara contra las paredes de la celda. Tampoco ha podido conservar el dorado de sus épocas gloriosas, pero el brillo se recupera a base de camomila.

Con todo y eso, las trenzas permanecen en la coronilla y la dignidad en la testuz. No en vano Yulia se había ganado el título de Princesa del Gas, que es un reconocimiento carente del oropel regio, pero repleto de relumbrones económicos, como es fácilmente deducible.

Su lucha contra Yanukóvich explica en gran parte la historia reciente de Ucrania, la larga mano de Rusia, el gas, la energía, la primavera naranja y la plaza incendiada. Tras el bache carcelario parece que vuelven a soplar vientos favorables para Yulia y nefastos para Yanukóvich, aunque quizá para Ucrania nunca son los mejores.

En medio de sus vidas, la Rada Suprema, que ora la destituye, ora la libera, consciente de la fuerza de los vientos y de la conveniencia de ser caña que se tumba y no roble que se tronche.

Ahora invoca la sangre de los muertos y anima a que la protesta no decaiga, aunque su mitin resuene como los ecos lejanos de un déjà vu, una foto antigua que en vez de amarillear, anubla.

6 Comentarios a “El peinado de Yulia”

  1. Aureliano Buendía

    No resulta fácil opinar sobre el tema de hoy, por más que esté en las portadas de todos los periódicos, y todo el mundo hable de ello, como si el común de los españoles, periodistas incluidos, fuera titulado en relaciones exteriores, especialidad Europa oriental (o Asia occidental, según los gustos).

    Ucrania vive una situación compleja, principalmente porque no puede vivir otra. Cuando veo en la televisión las continuas alusiones al “pueblo ucraniano”, me quedo un poco perplejo, con ganas de preguntar: “¿cuál de ellos?”. Porque, quizá en tiempos, hubo un solo pueblo ucraniano, más o menos identificable, pero siglos de dominación, zarista primero, y soviética después, han dejado una huella en Ucrania que no sólo no es posible borrar, sino que quizá sea peligroso intentarlo. Una parte de los ucranianos quiere ser plenamente europea, mientras que otra se siente más unida al destino de Rusia. Y ello origina un tira y afloja que parece condenar, mientras mejor solución no encuentren, al país a una permanente inestabilidad, altamente negativa para todos. Y esos desequilibrios han tenido consecuencias no menores, ya que, por ejemplo, en los últimos episodios de agitación popular, ha perdido la vida la friolera de 100 personas.

    La salida en libertad de Timoschenko, reclamada por la oposición y por los países occidentales, y su previsible candidatura a las elecciones presidenciales, supone un factor (relativamente) novedoso en el panorama político inmediato. Pero, en primer lugar, tiene que ganar las elecciones, lo que está por ver, ya que el resultado electoral puede no coincidir con lo expresado en la plaza Maidan; y una vez ganadas, tendrá que ser muy consciente de la realidad del pueblo (o los pueblos) que gobierna. Si trata de prescindir de cualquiera de las dos partes de la sociedad ucraniana, la proeuropea y la prorrusa, terminará como Yanukóvich. En lugar de producirse la revolución en Kiev, se producirá en Járkov o en Donetsk, pero el resultado será parecido.

    Y el asunto excede ya de la más o menos acentuada división que pueda existir entre los ucranianos. Hay otros muchos intereses en juego, a cada cual más delicado: la economía del país depende en gran manera del gas y del petróleo rusos, su territorio es además vía natural del paso del gas ruso hacia Europa occidental… No son cuestiones que puedan resolverse de un día para otro, y quizá tampoco toque su resolución, solamente, a los ucranianos. Posiblemente, hasta que haya un entendimiento entre Estados Unidos (la posición de la Unión Europea es, como casi siempre en política exterior, poco relevante) y Rusia sobre el “status” de Ucrania en el futuro, el país no pueda alcanzar una situación de estabilidad.

    Dicho todo lo anterior, con la salvedad de que el autor se considera únicamente especialista… en relaciones interiores, subapartado Lugo y provincia (y aún no toda).

  2. Aureliano Buendía

    No he hecho referencia al peinado de la dama, que ciertamente es definitorio, como dice Cora.

    Pero, si hemos de fijarnos en la apariencia de la sra. Timoschenko, casi podemos establecer que las cárceles ucranianas no deben ser como el “Hotel Kempinski”; en menos de 3 años, parece haber envejecido 10, silla de ruedas aparte.

  3. MIRANDA

    Es natural que sin una visita a la pelu, que no tenía en la trena, el tinte de Yulia se resienta, el cabello muestre su color castaño natural, bajo la impostura de las mechas rubias, y el rostro acuse la falta de maquillaje.

    En fin, Boss, está bien frivolizar un poco ante una situación tan dramática que no ha hecho sino ponerse en marcha. Porque no olvidemos que las Ucranias son dos en realidad, la austro-húngara y la rusa, con sus pulsos, sus odios, sus corruptelas, sus intereses.
    Dos pueblos de facto, ubicados sobre los cascotes de dos imperios destruidos que aspiran a retomar su poder. Rusos y alemanes con sus sueños imperiales, enfrentados belicosamente por el control de un país impostado y artificial.
    Si su eterno counterpart, los USA, no se mete en el conflicto, cosa muy dudosa tratándose de Obama, parece que Rusia/Putín lleva las de ganar, al ser más fuerte y rica. Y pensar en una partición de Ucrania en dos, que sería otra solución, no parece muy factible.

    La actitud de Europa parece bastante hipócrita, porque apoya la lucha romántica de los ucranianos que la aman y mueren por reivindicarlo , pero no se le ve la intención ni remota de ayudarlos o defenderlos o incluso de alentar su incorporación a la UE.

    En cuanto a la bizarría de esa gente acampada en la plaza de Kiev, heridos, muertos, podría traducirse como hartazgo de la ciudadanía frente a la corrupción y la falta de escrúpulos…si no fuera porque esa moneda circula por todos los rincones de la política ucraniana, por eso sus discursos, sus fotos, sus gestos suenan inconfundiblemente a “déjà vu”

    Julia Timoshenko fue co-fundadora de la compañía de distribución de hidrocarburos, y contribuyó a consolidar los intereses rusos en Ucrania, a la par que su propia fortuna personal.
    Valiéndose de su carisma de ejecutiva brillante, su populismo y su habilidad para autopromocionarse, Yulia entró arrolladoramente en la política ucraniana, con el beneplácito de Moscú, y los tics convencionales de todos los políticos “de carrera” de su tierra y su tiempo, en lo que se refiere a la corrupción.
    Yanulovich le llevó el pulso, sin ser mejor ni peor que ella, y ahora ella se cobrará la revancha.

    Lo triste es pensar que los muertos de las calles de Kiev hayan dado su vida por un supuesto afán de libertad, justicia, decencia….para despertar viendo en el jardín al mismo unicornio de siempre, con el careto de Putín, chapoteando en el albañal de arbitrariedad, autoritarismo, corruptelas y delincuencia solapada. Más de lo mismo.

  4. Arsenio

    Creo que la situación de inestabilidad en Ucrania es sumamente peligrosa y delicada.
    Y lo que es peor, parece que se complica por momentos.
    El Parlamento votó la destitución del presidente Yanukovich y la celebración de elecciones en mayo, pero ¿es democrática una votación sin debate y con el Parlamento sitiado por miembros de la oposición, viéndose los diputados forzados a abandonar la sala en un pasillo de encapuchados armados y violentos?

    Guste o no, el presidente Yanukovich fue elegido legalmente, asi que se está produciendo un golpe de estado ante los ojos del mundo.
    ¿No tiene Europa nada que decir? ¿Dirá algo Rusia al respecto?
    ¿No tiene la democracia recursos para celebrar elecciones y votar por mayoría a quien consideren, sin llenar la calle de muertos?
    ¿Es que cada vez que la oposición disponga cambiar el gobierno por la via de la coacción, la agitación y la violencia, se va a repetir este mismo procedimiento?
    ¿Cómo piensan que la liberación de Yulia Timoshenko puede ser la solución del conflicto con el presidente legal por en medio?
    Seguimos atentos, pero la cosa toma un feo cariz.

  5. MIRANDA

    Por cierto, Boss, ayer el espectáculo lo dio el Follonero Evole con su parodia del golpe del 23F en formato cinematográfico.

    Imagino que nadie lo comenta por aquí porque acabó entrada la noche, pero el protagonismo de este 23F fue para La Cuatro y Evole. Espero que lo hayas visto, meu.

    Era imposible creer lo que estábamos oyendo de boca de sus protagonistas y testigos, imposible que se hubiera engañado así al pueblo español, pero más imposible parecía que esa gente seria se prestase a hacer espectáculo con Garci a la cabeza.

    Un puntazo en toda regla!! con los espectadores navegando entre la incredulidad, el pasmo, la desconfianza, la suspicacia…

    No era posible tal esperpento, pero te lo estaban contando Onega, Ansón, MayorZaragoza, Gabilondo….Y seguía sin ser posible. ¿Cómo podría?

    El montaje mediático al estilo del maestro Orson Welles, nos dejó con el recelo cogido con alfileres….porque algo de verdad podría haber en la farsa imposible y nunca aclarada. Algo o quizá mucho de verdad había en la parodia.

    Armada y Sabino tenían las claves…. y ya no pueden contarlo.

    El Borbón no lo contará por el cuento que le tiene.

  6. Bartolo

    Una crónica de dias pasados desde Kiev:

    http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-13307218

    En cuanto a lo de Evoli ayer, es una pantochada que perjudica al Ejército,y a la Corona con la que está cayendo, y no me explico que se atreva hablar de Adolfo Suarez en las condiciones en que este se encuentra.(Salvo que el hijo le haya dado permiso).

    Su “experimento” no es tal, sin mencionar la Guerra de los Mundos, ó a Kubrick, hay un antecedente de hace ya cien años en que Mariano de Cavia escribió un sonado artículo ficticio sobre un incendio en el Museo del Prado, publicado en la portada de El Liberal en 1891, y al dia siguiente contó que habia sido una especie de experimento para que las autoridades pusieran mejores medios de seguridad.

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