El piltrafilla

La página de We the people

“Nosotros, el pueblo” son las palabras que encabezan la constitución norteamericana y también el título de una medida de participación ciudadana en las decisiones del Gobierno que remedia en parte el vacío opinativo que el votante siente entre dos elecciones.

Cualquier cosa antes que institucionalizar la quema de contenedores como expresión máxima del poder popular, una medida que sin duda está siendo promocionada ¡por los fabricantes de contenedores, naturalmente! para sacarles el dinero a quienes los queman sin que ellos se den cuenta, yéndose a casa con la sensación de que han tomado la Bastilla. Se puede ser más memo, pero para eso hay que hacer un máster.

La prensa internacional se ocupa estos días de la iniciativa americana a causa de un asunto menor, pero goloso, pues proceden a recoger firmas para que sea declarado indeseable, y por lo tanto, expulsado del país, un cantante canadiense que responde a las iniciales JB y que le pega al frasco, a la frasca y al acelerador de los coches, motivo por el cual, en su imprudencia puede ocasionar un accidente y rozar un contenedor. Como es de todos, todos se verían obligados a pagarlo y no quieren.

“Nosotros, el pueblo” necesita cien mil firmas para que la iniciativa sea tenida en cuenta. También es imprescindible que el cantante haya cometido determinados delitos, y finalmente, lo más difícil de todo, el deseo de los ciudadanos, e incluso del Gobierno, chocará contra sus abogados y contra los millones de dólares que ese muchachito pueda estar generando a los EE.UU. como residente en ellos. En cualquier caso, cien o doscientos mil ciudadanos le habrán dicho a la cara: Chaval, eres un piltrafilla millonario impresentable. Y se habrán quedado tan a gusto.

3 Comentarios a “El piltrafilla”

  1. Meparto

    España tiene clara superioridad moral. Aquí distinguimos entre quienes arrasan contenedores (los malos) y conductores suicidas (los buenos).

  2. SEito

    Vd desea evoluciones imposibles SrDLaBtC . En un país con la riqueza gastronómica del nuestro, siempre primará La Mesa, aunque a su alrededor no quepan más de cuatro . Mesa o, a falta de amplitud, plataforma con caballetes soportando unos tablones de la ley que desean imponer al resto de vecinos .
    El día que algún fenicio invente la Urnamesa, se acabó la abstención .

  3. MIRANDA

    Pues mira, Boss, sería estupendo que, entre elecciones y elecciones, el Gobierno y los demás partidos, tuvieran cauces para recoger el eco de la participación ciudadana, “Nosotros, el pueblo”, o sea.

    Ya se sabe que existen foros de opinión, cartas al director, micrófonos abiertos al público, y sitios para expresar el sentir de los ciudadanos,pero sería un gesto de responsabilidad y empatía por parte de los políticos, abrir vías para recoger opiniones y pareceres del pueblo soberano que los sostiene opíparamente, y no solo en jornadas electorales.

    De la misma manera que la Ley, la Justicia, la Constitución, todo debería apoyar la obligación de los gobiernos a cumplir sus compromisos electorales.
    No vale eso de ofrecerse como candidatos prometiendo ciertos proyectos, y luego ejecutar otros, y ejercer el desenfreno ultra zapateril o el tancredismo rajoyano.

    En España existen lo que se conoce como “alertas” online, o formas de hacer llegar una queja puntual a tal o cual ministerio u organismo público, promovidas por tal o cual asociación, ONG, ORG o lo que toque..
    Así, le pueden llegar súbitamente 100.000 correos, SMS o mensajes a un ministro que había jurado defender la Vida humana o a una aspirante a gobernar que hace mofa de las creencias religiosas de mucha gente.

    Siempre es mucho mejor que el Gobierno que sea comunique bien, hable claro con el pueblo, exponga sus planes y todo eso, y no dejar que los adversarios políticos aprovechen cualquier descontento para envenenar la calle.

    No es admisible que cuatro gatos y el del megáfono, o 40 o 400 o 4000 gatos,
    decidan a gritos, golpes y quema de contenedores o a mano alzada, que, vgr. no quieren pagar impuestos, instalar un bulevar , admitir un centro de drogadictos o un cantante disoluto en el barrio.

    Así no funciona la democracia seria que queremos ser, sino que vamos directos al terror revolucionario y la guillotina en la plaza.
    Existen LEYES y hemos de procurar, entre todos, que funcionen y se respeten.

Comenta