Manu en Brihuega

El periodista en Brihuega

En Brihuega, la Casa de los Gramáticos da a la plaza Manuel Leguineche, frente por frente con el convento de San José, que hoy no es tal, sino la sede del Museo de Miniaturas del Profesor Max, Juan Elegido Millán, ilusionista e hipnotizador briocense que recorrió el mundo causando el asombro cuando la televisión aún no era competencia.

La Casa de los Gramáticos fue la residencia de Manu Leguineche durante los últimos veinte años de su vida, tiempo suficiente para que el periodista vasco adquiriese también la condición de periodista alcarreño.

El azar, o la necesidad, quiso que en la misma plaza de una pequeña población apartada de las grandes rutas se fundiesen la memoria de dos viajeros empedernidos que de ello hicieron también su oficio.

Allí estuvimos en su día para contar la historia de Elegido, sabiendo que a pocos metros se encontraba un doliente Leguineche y fue entonces cuando caímos en esa paradoja que forman ese balcón de la Alcarria, el ilusionista y el periodista.

Elegido quería coleccionar recuerdos de los muchos países que visitaba con su espectáculo, pero sus giras eran largas y sus baúles iban llenos de lo necesario para las funciones. Se le ocurre entonces que podría cultivar su afición por el coleccionismo sin conflicto con sus maletas si adquiría miniaturas de cada lugar. Y así nació el museo.

A Leguineche ni siquiera se le planteaba el problema del espacio, porque lo que él coleccionó de cada país fueron crónicas, reportajes y libros. Unos los enviaba durante su estancia. Otros los traía en la cabeza, junto con algún apunte y poco más.

Mañana es el patrón de los periodistas y en España acabamos de perder uno de los que llaman, de raza. No hay exageración en la alabanza porque a Manu nadie se la va a discutir.

Un comentario a “Manu en Brihuega”

  1. MIRANDA

    Apenas nos hemos despedido del maestro Martin Ferrand, cuando otro de los grandes, Manu Leguineche, ha corrido a acompañarle.

    Es cierto que los vascos nacen y mueren donde quieren, por ejemplo en la Alcarria. y también lo es que se ha ido un periodista de raza, aventurero audaz, romántico empedernido, plumífero de trinchera que se fue sumiendo en un proceso degenerativo imparable hasta su silencioso mutis por el foro.

    Descanse en paz el infatigable trotamundos que ejercitó en este país, encorsetado y prejuicioso, un periodismo fresco, directo, valiente y cosmopolita.

    Manu, como todos lo conocían, fue corresponsal en el diario pucelano “El Norte de Castilla”, que entonces dirigía Miguel Delibes. Escribió miles de artículos y crónicas de viajes preñados de Historia e investigación así como brillantes ensayos sobre política internacional y decenas de libros apasionantes como el mismo.

    Ganó todos los premios y distinciones posibles en periodismo, fundó dos agencias de noticias -Colpisa y FaxPress-, ejerció de reportero presencial en numerosos conflictos bélicos -Vietnam, Afganistán, Nicaragua, Pakistán, India, Líbano, Guinea, y otros como la caída del Muro, trata de mujeres africanas, eventos electorales, etc, y sobre todas las cosas enseñó e ilusionó a la joven cantera de periodistas que hoy lo lloran sentidamente como el gran maestro que fue, además de gran jugador de mus e hincha del Athletic manque pierda.

    Aunque la enfermedad que demasiado pronto empezó a minarlo, impidió que viviese de lleno la explosión digital, el era consciente de los cambios profundos que se estaban produciendo en el periodismo y señaló los caminos que habría de seguir la prensa para sobrevivir frente a los medios audiovisuales, cuando dijo:

    “Los de la galaxia Gutenberg debemos aprender en estos tiempos a ajustar el tiro, porque la televisión en directo lo ha trastornado todo… ¿Para qué repetir lo que ya se ha visto por la CNN? Cada vez pasan más siglos entre la retransmisión de la CNN y tu artículo en el periódico, y no digamos, en la revista. Hay que decir adiós a la narración escenográfica de los hechos, escudriñar allí donde los objetivos de la televisión no llegan, describir antecedentes y consecuentes, atmósferas, ambientes secretos”.

    Quizá el mejor homenaje al maestro de periodistas, ahora fallecido, sea leer su ultimo artículo en El País, a la muerte del cronista irreverente que fue Francisco Umbral.

    http://elpais.com/diario/2007/08/29/cultura/1188338401_850215.html

    Un recordado Umbral, que junto a Martin Ferrand y Manu Leguineche iluminaron como antorchas preclaras el periodismo español contemporáneo.

    Que la tierra le sea leve.

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