La extrema democracia

A estos chicos que salen en la prensa, casi siempre en actitudes violentas, agrupados en manadas y con ganas dibujadas en la cara de partir o ser partida, se les denomina miembros de la extrema derecha o de la extrema izquierda, según la dirección de la coz.
Si bien es cierto que los aludidos parecen sentirse a gusto con las respectivas etiquetas que se les atribuye, quienes observan el fenómeno con cierta perspectiva saben que lo suyo tiene mayor relación con la extrema juventud que con otra clase de extremidad.
Este diagnóstico no excluye la existencia de terceras personas que sin estar bajo los efectos de una mayor o menor presencia de neurotransmisores en el cuerpo, intervienen y manipulan para que esa predisposición natural hacia la rebeldía y la violencia adquiera tintes políticos y se canalice en unos momentos más que en otros.
Tal como lo pintan, hoy pasamos por uno de esos períodos en los que las extremas se varean por ver si caen los frutos apetecidos. La inminencia de las elecciones generales se presenta como un factor determinante para que esto ocurra, pero seguramente no sea el único y en cualquier momento nos descubrirán la influencia de la sequía o del consumo excesivo de alguna sustancia.
Pero si alguno de esos grupúsculos hace acto de presencia y durante unos días se les concede el honor de ocupar los titulares de prensa por el temor que inspira su supuesta ideología en los puntos opuestos del arco político, convendrá recordar que este país está plagado de extremos demócratas en una proporción de 99 a 1, o incluso mayor; lo cual nos permite ver y analizar todas esas correrías con la fuerza de la razón y la razón de la fuerza, sin titubeos ni mandangas, así se presenten los unos como herederos del 18 de julio, los otros como allanadores del Palacio de Invierno, los de más allá como ectoplasmas de Sabino Arana y los siguientes, como valedores de patrias a inventar.

8 Comentarios a “La extrema democracia”

  1. jabato

    Me hace gracia la expresión empleada por el Sr. Cora relativa al “vareo” a que se somete a los extremos políticos en épocas preelectorales, con el fin de intentar que caiga el fruto pretendido (en este caso, obviamente, el voto).

    Sin embargo, creo que deberíamos matizar alguna cuestión. De la expresión del Sr. Cora podríamos deducir que tanto la derecha como la izquierda agitan sus extremos para asegurarse de que ningún voto quede olvidado en el árbol, pero esto no es así en absoluto.

    Aquí hay una situación de radical asimetría, que, continuando con el símil aceitunero, podríamos describir así: si se agita (por el interesado en hacerlo) el árbol de la extrema izquierda, caen votos para el PSOE, y si se agita el árbol de la extrema derecha, CAEN TAMBIÉN VOTOS PARA EL PSOE. Es curioso, pero es así.

    La agitación de la extrema izquierda consigue movilizar a una importante masa de votantes cuyo destino natural es la abstención, por su absoluta falta de conexión con el sistema. La agitación de la extrema derecha, por otra parte, consigue resucitar el miedo a la “derechona”, con lo que muchos votantes de centro, incautamente, dan su voto al PSOE o se abstienen.

    En suma, el beneficiario siempre es el mismo. Creo que no es muy aventurado suponer que el interesado en agitar los dos “olivos” es siempre el mismo, ya no hace falta decir quién.

  2. manel

    Que empanada mental tiene el o la tal Mirandolina. Tiene una fijacion con el Z que le hace ver en el la causa de todos los males de este mundo. Lo mezcla todo con una demagogia mas ranncia que el unto viejo y cada dia se supera a si mismo. Esperpentico. Incluso se considera graciosillo. Tal vez no le haga tanta gracia si piensa que su parroquia esta sobre todo en aquellos que aspiran a cargarse a los rojos, los negors y los moros. Mal que le pese habla el mismo lenguaje que ellos. Solo cambia el envoltorio.
    Manel

  3. A la sombra

    Ud.lo ha dicho ya a propósito de no sé qué,con su habitual gracejo: polos opuestos,ánodo versus cátodo,los unos y los otros…
    Pero es una lástima que se malogre la junventud al servicio de la bronca. Y peor aun: que la juventud enarbole el pendón de la discordia,mientras los estrategas se quedan en casita,frotándose las manos.

    No,Sr. Fraga: la calle no era suya. La calle es un reducto incontrolable, y la calle se está poniendo intransitable. Así que es comprensible que a muchos transeúntes de bien,nos entren ganas de retirarnos al campo, plantar nabos y oír cantar los gallos de la aurora…co mo escribió D.Antonio

    Un Saludo.

    A la sombra

  4. El Capitán Trueno

    Si me lo permites,Jabato,yo pongo el colofón,mejor dicho:Miguel Hernández…

    Andaluces de Jaén,
    aceituneros altivos
    decidme en el alma: ¿quién?
    quién levantó los olivos…

    Para que luego digan que la poesía no es un procedimiento sintético

    Permiso,Jabato. Hasta la oposición te manda hoy refuerzos.

    El Capitán Trueno

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