Función en Moncloa

Se entiende que no sea fácil disimular en una entrevista televisiva el alto grado de afinidad y pleitesía como el que existe entre la 6 y Z, pero de ahí a escribirle el guión de unos chistes y comprobar que el presidente se ajusta a ellos como harían encantados Carmen Sevilla o Pipi Estrada en similar evento, produce en el atónito espectador la sensación de que está siendo gobernado por la compañía de Martínez Sierra y Catalina Bárcena, que siendo dúo de éxito, nada habrían alcanzado sin la materia gris de María Lejárraga en la sombra, y que en cualquier caso, nunca aspiraron a gobernar el país, sino a llenar los teatros con su arte de aparentar.
Dos son los momentos culminantes de este maridaje entre el cómico y el político, la entrada y la salida. Teniendo en cuenta que el escenario es el palacio de la Moncloa, cualquier bromita, por muy ajustada a derecho que sea, parte con todas las papeletas para resultar vomitiva y ofensiva a los ojos de quienes todavía consideran el Gobierno de la nación como la representación de la democracia y no la pista de ningún circo, por sublime que sea el arte de la farándula.
Si a esas circunstancias añadimos que el chiste elegido versa sobre los servicios de cercanías a Barcelona, motivo de diaria desesperación para miles de ciudadanos, al espectador afectado, o al que simplemente mantiene la cabeza sobre los hombros, le sobreviene un profundo sentimiento de vergüenza ajena y se abandona al tradicional grito de los espeleólogos: ¡Tierra, trágame!
Z reconvertido en Eugenio, de grato recuerdo para catalanes y allegados, aborda ahora el tramo serio de la función, y como si lo prologase como un “¿Saben aquél que diu…?”, nos explica que el AVE va a llegar a Barcelona “seguramente más tarde de lo que hubiéramos deseado, pero antes de lo que algunos imaginan”, una genialidad que Groucho dejó pasar sin pronunciarla.
El final _ Buenafuente se queda en palacio, el presidente se va _, funde y simboliza todo lo anterior.

2 Comentarios a “Función en Moncloa”

  1. quasimodo

    Ojalá todos los medios fueran objetivos y neutrales como este, la cadena Cope, El Mundo, Libertad Digital, etc.

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