El dedo de Moratinos

En la secuencia del vídeo de Santiago, cuando el Rey le dice a Chávez esa frase que merecen todos los bocazas, se ven trece personajes en primera línea, como en la Última Cena de Leonardo, y como ocurre con los apóstoles, si paramos la acción cuando los atributos del Rey están más hinchados, es decir, cuando se dirige al venezolano, cada personaje revela con gestos su pensamiento.
A diferencia del mural frontal que se encuentra en el refectorio de Santa María delle Grazie, en Milán, la foto de Santiago es en escorzo, de modo que sólo vemos las caras del Rey, de Z y de Evo, y el cogote de todos los demás.
Don Juan Carlos, indignado, se salta el protocolo y toma la palabra cuando no es su turno. Eleva su mano abierta, con la palma hacia arriba, en señal didáctica e imperiosa. Z la lleva hacia delante, también abierta, pero con la palma hacia abajo, en actitud conciliadora, pidiendo calma y silencio para proseguir. Evo la tiene ligeramente apoyada en la barbilla y la acaricia sin necesidad, en claro mensaje de estupor, despiste o indecisión. Cuando Z se vuelve hacia su lado, le rehuye la mirada, se va de la escena y observa el micrófono que tiene delante. ¡Tata Golosa, los micrófonos…!
Pero fíjense ahora en el dedo índice izquierdo de Moratinos. ¡Lo tiene clavado en la parte superior de su mejilla! No es que lo apoye en su rostro, ni que le sostenga la cabeza ayudándose del pulgar, como podría interpretarse en un primer golpe de vista. ¡No! ¡Se lo incrusta con energía entre las carnosidades del moflete de tal forma que entre el codo y la coronilla se establezca una línea de apoyo en oblicuo, como la de las torres Kio!
A falta de un experto en lenguaje gestual a mano, el dedo de Moratinos nos invita a escoger entre cuatro opciones: A.- La que hemos liado. B.- Que no se me vea mover un músculo. C.- Esto no va conmigo. Y D.- Naturalmente, una mezcla de las tres, o sea, ésta es la política de Exteriores.

16 Comentarios a “El dedo de Moratinos”

  1. Pasotaman

    El mural de “La última cena” que menciona Vd. es de Leonardo da Vinci. Puede comprobarlo en cualquier enciclopedia.

  2. jabato

    Sobre este episodio, entre chusco y lamentable, de nuestra política exterior, quisiera, en primer lugar, expresar mi apoyo a la reacción (otra cosa son las formas) de nuestro Rey, y también a la actitud adoptada por nuestro Presidente del Gobierno. Por una vez, se ha mostrado a la altura de la ocasión, y ha defendido la posición de nuestro país en un foro internacional, en un momento en que dicha posición era gravemente puesta en entredicho.

    Ahora refiriéndome ya únicamente al Presidente del Gobierno, he de decir que se le ha presentado una oportunidad de quedar como un señor, y no la ha desaprovechado.

    Lo que ocurre es que uno ya trata de buscarle el trasfondo hasta al más aparentemente diáfano de los acontecimientos. A mi entender, los hechos son los siguientes: el Presidente Z lleva 3 años y medio ejerciendo una política exterior lamentable, pulverizando cualquier asomo de entidad internacional que nuestro país hubiera podido adquirir, dándose abrazos, besos y más (diplomáticamente hablando, todo ello) especialmente con personajes como el que ahora ha dado origen al incidente en Chile. Todo ello ha determinado, además del descrédito internacional de España, que la percepción que el pueblo español tenga sobre nuestra política exterior actual sea más bien pobre. Dicho de otra forma, que la mayoría de los ciudadanos son conscientes de que la ejecutoria exterior de este Gobierno es una birria (por no emplear otras palabras).

    Y, de repente, héteme aquí que se le presenta a Mr. Z una oportunidad de lavar su trayectoria en política exterior (a 4 meses de las elecciones, no se lo pierda), por lo menos de cara a la percepción interna que de la misma se tiene, y una ocasión de levantar manifestaciones de adhesión a su persona y actuaciones. Y, claro, va el tío y la aprovecha.

    Una de dos: o esto ha sido un sketch preparado a fondo para mejorar la imagen de Mr. Z de cara a las elecciones (cosa que me resulta difícil de creer, por otra parte)o va a ser verdad algo que se ha repetido en muchas ocasiones: que Mr. Z tiene “baraka”, una suerte que ya la quisiera para sí un torero.

  3. Cora

    Corregido el lapsus calami.
    Mea culpa, mea culpa, mea grandísima culpa.

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