Archivo de Junio, 2021

Curvas de la vida

Viernes, 25 de Junio, 2021

El curvilíneo

Estos días en los que tanto avanzan las ciencias de la indultología, los que se encargan de repartir vídeos por guasap _ hora es de castellanizarlo _, han rescatado uno del año pasado.

Se trata de una entrevista con Quim Torra, aquel señor que con gran éxito hizo lo imposible para ser inhabilitado, pues ya lo está.

El personaje se las trae y su amor a lo español quedó grabado en frases memorables que bien podrán figurar en las antologías del racismo, eso contra lo que tanto se clama, pero solo cuando cambia el color de la piel entre insultante e insultado.

El caso es que le preguntan por Sánchez y el tío suelta por aquella boquita de piñón todo lo que había estado observando durante los meses en los que mantiene contactos con él.

Es muy gracioso cuando Torra se define como “un hombre de ideales” que va siempre en línea recta, como diciendo ¡hasta yo los tengo! Lo hace para añadir a continuación que jamás se había encontrado un tipo con tantas curvas como Sánchez. Y a buen entendedor bastarían estas palabras para descubrir de qué pasta está hecho el hombre del que nos hablan. Alguien que no se enfrenta a las curvas de la vida, sino que las inventa porque le molesta el camino recto.

La conclusión del expresidente también la conocíamos, pues cuando dice que Sánchez es capaz de cualquier cosa con tal de seguir siendo presidente, no hace más que resumir en una frase la política de Moncloa desde su llegada.

Así no es extraño que ningún experto vea motivación suficiente en los indultos. No la hay. O mejor dicho, la que hay no figura en los nueve reales decretos, porque en ninguno de ellos se dice que se les indulta para que el abajo firmante permanezca al frente el Gobierno, que no es ningún bien común, sino uno muy particular.

Moebius

Jueves, 24 de Junio, 2021

Una sola cara

No cabe otra. Luis Enrique arrastraba un lastre con los procesados del procés. Chico, fue verlos en libertad y se puso a meter goles como un descosido. Al presidente no le hubiese importado gran cosa que se perdiese 5-0 contra Eslovaquia, porque de esa forma el hombre más vilipendiado de España dejaría de ser él y pasaría el título al seleccionador.

Pero no, las cosas están donde estaban. Él, en la picota; la selección clasificada y los indultados prometiendo que lo volverán a hacer, porque otra actitud, ni saben, ni se la espera.

Un amigo que anduvo por allí me comentaba ayer que estos catalanes del procés le recuerdan mucho a los colombianos. Es gente que vive por y para la negociación, me decía. Vamos, que están en la negociación permanente. Todo tipo de acuerdo marca el inicio de una nueva reivindicación.

Tiene toda la pinta. Y mientras enfrente se siente un señor sin conciencia de lo que es suyo y enamorado de sí mismo y del lugar que ha logrado ocupar, naturalmente que se mantendrán en las reivindicaciones porque es un chollo tan inagotable como ellos son insaciables.

Sería de estúpidos tirar por la borda un momio semejante. Los insultas, los desprecias, incumples las leyes y cuanto más les pides, más te dan. Solo hace falta ser un poco caradura y tener a mano unos historiadores que te doren la píldora diciéndote lo distinto que eres del resto y lo mala que ha sido España a lo largo de la historia.

Bien, pues ayer hemos subido un nuevo peldaño en esa negociación que es como la cinta de Moebius, infinita, engañosa y de una única cara.

Póngales delante una mesa de diálogo. Nada puede agradarles más. Les chiflan las mesas porque a cada acuerdo, ponen encima el siguiente.

Menos mal que el 5-0 les habrá sabido a cuerno quemado.

Silvosa, cinco medallas en la División Azul

Jueves, 24 de Junio, 2021

De regreso en Lugo, el de Castro de Rei fue jefe de la Policía Local durante tres décadas

SU FICHA POLÍTICA no tiene fisuras. Camisa vieja de Falange y jefe local en Castro de Rei. Voluntario en la guerra civil y en la División Azul. Delegado provincial de Información e Investigación de Falange y jefe de la Policía Local de Lugo hasta su jubilación en 1974. Hablamos de Manuel Silvosa Picos (Castro de Rei, 1910).

Sus memorias del frente ruso _ previamente aparecidas en el boletín Blau Division (2019) _, forman parte del libro 5 guripas del 262, editado el año pasado en Alicante por Vicente Sanjuán, y que debería haberse presentado en Lugo aquel mes de marzo en el que se desata oficialmente la pandemia. Al acto acudiría su hijo Francisco, muy conocido en la ciudad tras largos años de docencia.

Manuel es hijo de Francisco Silvosa González, propietario de la línea de transporte de Castro a Lugo y alcalde de aquel ayuntamiento.

El 14 de marzo de 1934 se afilia a Falange Española, lo que certifica su condición de camisa vieja. Un año después escucha a José Antonio en Vilagarcía de Arousa, precisamente cuando el líder de Falange centra su discurso en alertar sobre el auge del comunismo, “lo que llevará a España a un caos cien veces peor que el provocado el pasado octubre por los revolucionarios socialistas”.

El mensaje joseantoniano hace mella en Silvosa. El 18 de julio de 1936 huye de su casa paterna en el convencimiento de que vendrán a por él, tanto por su militancia falangista, como por su pertenencia al Sindicato Agrario Católico. Y así es.

En Lugo se incorpora a las fuerzas de la Guardia Civil que manda el capitán José López de Haro Rey, y junto con otros veinte civiles se dirigen hacia San Clodio y Quiroga.

Luego va a estar presente en numerosos puntos del frente en Lugo, Asturias y León, hasta que es herido de gravedad en Peña Ubiña el 24 de mayo de 1937, cuando su asistente, el soldado José Castro, arriesga su vida para salvarlo.

La acción le acarrea una cojera permanente de la que se recupera en Castro y en el hospital de Lugo, donde conoce a la maestra nacional Elvira Costa González, hija de Francisco Costa López, depositario del Ayuntamiento de Chantada, con la que inicia un noviazgo que termina en boda cuando regrese de Rusia, porque en efecto se alista en el primer contingente de la DA, el 1 de abril de 1941. Hoy se cumplen los 80 años de su proclamación.

Lo que ocurre en Rusia es el contenido esencial del citado libro. Al final de su estancia, Silvosa se ha hecho merecedor de la Cruz de Mérito con Espadas de 2ª clase, y las medallas de Invierno y de los Voluntarios Españoles, por parte alemana, y de las cruces Roja al Mérito Militar y de Guerra, por la española.

Los años siguientes mantendrá vivo el recuerdo de la DA a través de la Hermandad, de la que es dirigente junto con Francisco de las Heras Pelayo, José Sánchez Rodríguez, José Luis Blanco Estella, Venancio Paz González y Guillermo Cobas García, entre otros.

En Lugo tiene ocasión de saludar al capitán Teodoro Palacios, el relator de la DA en su novela Embajador en el infierno, que regresa a España en el Semíramis con el resto de los presos.

Hombre recto y con fama de duro, cuenta en su biografía con anécdotas que lo dulcifican, como cuando son detenidos cuatro gamberretes y son llevados a su presencia. Dispuesto a soltarles la filípica, aparece un personaje de peso en el Ayuntamiento y libera a tres de ellos, “porque los conozco”. Silvosa, con cierto cabreo, se planta ante el cuarto y le dice: “Si a ti no te conoce nadie, ahora te conozco yo. Puedes irte”.

Volver a empezar

Miércoles, 23 de Junio, 2021

Una vez más

El que crea que los indultos van a servir para lo que dice Sánchez, que levante la mano. Conviene saberlo a la hora de pedir responsabilidades, porque ese reencuentro que nos vende como si acabase de descubrir el Pacífico, se financia con el honor y la propiedad de todos.

No dice el presidente que le servirán para garantizarse el apoyo parlamentario que necesita en breve para seguir viviendo. Ni mucho menos. Él miente por elevación. Servirán para que Cataluña y España, como si fuesen dos entidades ya disociadas, se reencuentren en una cita a ciegas y bailen una sardana antes de cantar Asturias patria querida, en sabe Dios qué mítico escenario estará pensando. ¿Ante los toros de Guisando? ¿En la pedanía de Las Navas de Tolosa? ¿A los alrededores de Bailén? Redondo decidirá.

El que haya levantado la mano ya puede hacerse en el mercado con una buena silla para esperar sentado. Yo me compraría un sofá Maralunga, diseñado por Vico Magistretti, que está considerado el más cómodo del mundo. No es publicidad. Es un consejo tan desinteresado como fundamentado.

También va a ser muy divertido releer dentro de un tiempo las justificaciones que están dando los comentaristas afines y que parecen sacadas de un manual remitido vía postal, porque se repiten como el ajo crudo y sin pelar.

Tampoco será necesario esperar a que nos convoquen las trompetas apocalípticas en el valle de Josafat. Cuestión de horas.

Ayer decía uno de estos que todo lo enmarañan. “Los que están en contra de los indultos desconfían del Estado de Derecho, porque si vuelven a intentarlo, los volvemos a detener”.

Al oírlo, yo estaba esperando que añadiese: “Y los volvemos a indultar”. Si eso le vale a Sánchez para flotar, se hará una y mil veces.

Fernández Miranda se cruza con Malaparte en Leningrado

Miércoles, 23 de Junio, 2021

El asturlucense es enviado a Rusia siendo niño en 1937 y luego combate con los soviéticos en la II Guerra Mundial

ASTURIANO DE ASCENDENCIA, Celestino Fernández-Miranda Tuñón (Lugo, 1924), nace en la ciudad de las murallas porque su padre es auxiliar administrativo del Catastro Provincial y aquí muere dos años después a causa de una tuberculosis cuando sólo tiene 44 años.

Catalina Tuñón Díaz, su madre, regresa entonces a Asturias, donde la guerra civil pilla a Tino con doce años y haciendo un campamento de verano en Salinas, donde permanece catorce meses. Ante la inminente llegada del ejército de Franco, uno de sus profesores lo embarca en el puerto gijonés de El Musel hacia San Petersburgo.

Él graba con una navaja la palabra Rusia en el pupitre y gracias a eso saben de su paradero. Iba a estar quince días y el viaje se prolonga cinco años.

En Rusia son mejor tratados “que los propios niños soviéticos” y crece en ellos un sentimiento de gratitud. Su hijo dice de él que “soñaba en bable y hablaba ruso y castellano”.

Cuando se inicia la II Guerra Mundial, Tino tiene quince, pero se pone alguno más y ante la insistencia de los españoles, la División de Voluntarios del Pueblo de Leningrado acepta reclutar a 74 de ellos para ser destinados al frente de Karelia, en Finlandia. Allí entran en combate después de dos semanas de instrucción.

Solo regresan con vida siete, pero una veintena, uno de los cuales es Celestino, caen prisioneros de las fuerzas del Eje entre los lagos Ladoga y Onega, y son enviados a un campo de concentración. Después de recorrer otros campos y prisiones en Finlandia _ Nástola, Kannas-Llomansi, Joensu, Mikeli y Helsinki _, regresa a España.

De acuerdo con el relato de su hijo Pablo, que ha escrito la novela Pisaré sus calles nuevamente con su epopeya, Franco se preocupa de su caso para contar con un testimonio en contra de Stalin, aunque según esta fuente, Tino nunca realiza declaraciones que critiquen el régimen soviético.

La historia completa de este episodio incluye la intervención del escritor y periodista italiano Kurt Erich Suckert, más conocido por el seudónimo que le dio la fama, Curzio Malaparte, un juego de palabras a partir del apellido de Napoléon, Bonaparte.

Malaparte cubre la guerra en Rusia para el Corriere della Sera y recopila información para sus dos libros más conocidos, Kaputt (1944) y La piel (1949), polémicos, pero exitosos.

Conoce a Celestino y se lo comenta a Agustín de Foxá, a la sazón embajador español en Helsinki, que se entrevista con él y cuenta su historia en el la prensa madrileña. Gracias a un salvoconducto de Serrano Suñer, el asturlucense cruza Europa en guerra y llega a España el 7 de enero de 1942. Es el primero de los Niños de Rusia que vuelve.

Este grupo de españoles, además de pelear en Korelia, participan en la toma de Berlín el día de la supuesta muerte de Hitler, sirven de escolta a Stalin, defienden el Kremlin y sufren el asedio de Leningrado. También se enfrentan a la División Azul, a cuyos integrantes tratan de minar la moral haciendo patente su españolidad.

Para el año pasado estaba previsto rendirles un homenaje en Moscú que subvencionaría Gazprom, pero la pandemia lo impide.

Cuando ABC publica una información de Ramiro Villapadierna en la que se le cita, un lector envía una carta al periódico para decir que su verdadero nombre es Celestino García-Miranda Fernández-Gallardo, aunque por los otros datos que ofrece el comunicante, tiene más opciones que solo se trate de una curiosa coincidencia nominal.

La cortina de humo

Martes, 22 de Junio, 2021

Ni siquiera es espeso

Por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy plenamente de acuerdo con el análisis que los golpistas catalanes hacen del indulto. Lo estoy por su clarividencia y sinceridad, dos cualidades desaparecidas de la cortina de humo desplegada por quienes pretenden beneficiarlos. Un absurdo que solo puede producirse en las anómalas circunstancias actuales.

Junqueras dice que el indulto demuestra algunas debilidades de los aparatos del Estado. Y se queda corto, porque ni son algunas, ni son pequeñas.

Evidencian una absoluta falta de sintonía entre el Gobierno y la ley, entre el jefe del Estado y el ejecutivo, entre la razón y la imposición. No hay grandeza, ni magnanimidad en la medida. No se concede desde la generosidad de un poder que se sabe bien asentado y que se refuerza por ello.

Ni por el forro, porque se trata de un simple pago de una deuda carísima que transforma un pacto de gobernación en un ilícito que compromete al Estado y a su cabeza visible, sin ganar nada a cambio, salvo humo.

Por lo tanto es correcto concluir que el Estado muestra su debilidad a la vista de los indultados, aunque sufran estrabismo, y a ojos de cualquier ciudadano, salvo que esté cegado por el poder.

Otro de los golpistas, Jordi Cuixart, mira hacia el futuro para afirmar que “con el indulto no se acaba nada”, como intuimos tanto los bautizados, como los antiguos residentes en el limbo, abolido oficialmente desde hace catorce años, como sabrán.

No obstante permanecen en él _ o eso pretenden aparentar _, quienes se las dan de nuevas para vendernos la moto del rimbombante “Reencuentro: un proyecto de futuro para España”, es decir, humo empaquetado en preciosas redes de pescador para atrapar besugos incautos y sardinillas magnánimas.

Soto Freire, un absolutista apedreado por los liberales

Martes, 22 de Junio, 2021

Al editor se deben La Aurora del Miño, El Correo de Lugo, O Gaiteiro de Lugo, la historia de la imprenta en Galicia y 212 títulos de publicaciones

FUE UNA VÍCTIMA de la cerrazón política, aunque en su caso, los intransigentes se creían dueños de la democracia y la moderación. En 1873, Manuel Soto Freire (Lugo, 1826), edita en Lugo el periódico La Paz, defensor del candidato carlista y del absolutismo frente a las crecientes ideas liberales.

Un grupo de los que se creían libres de carcundia y bendecidos por la divina mano de la tolerancia, se arman de cascotes y una noche apedrean la imprenta del más grande editor del siglo XIX y el que más hace por el gallego y la cultura popular en sus años de actividad. Suele suceder, y en nuestros días se corrobora, que la violencia haga buenas migas con los tontos.

Soto no lo pudo aguantar y así nos lo cuenta Manuel Castro López. Abate columnas y se retira al pazo de Goián, en Ferreira de Pantón, que había comprado en 1866 a los Sangro, condes de Almina, de cuyas tierras obtiene trigo avena y aguardiente premiados en certámenes internacionales, como la exposición de París.

Mucho más divulgado que este episodio verdaderamente trascendental para la vida del editor, es aquel otro donde los seminaristas de Lugo se disfrazan para el escrache y amenazan a Soto con romperle los cristales si publica el artículo El codio, con el que Rosalía de Castro los ridiculiza por pobres y vendidos a la causa de la religión. Soto tiene miedo y no lo incluye en el almanaque de Galicia para uso de la juventud elegante y de buen tono, de 1864.

Todo muy confuso, y en cualquier caso, muy parecido. ¿A quién defiende Soto? ¿Al absolutismo frente los liberales? ¿A Rosalía contra los seminaristas? ¿A los dos?

En realidad los cristales solo se rompen en el caso de La Paz, y Soto deja de ser editor por ello. Atrás queda una notable trayectoria como factotum de libros y periódicos, de la que Nicanor Rielo Carballo consigna 212 fichas de otros tantos títulos. Su escapada rústica, como la del escritor luso Alexandre Herculano, es sin vuelta, y en Goián muere el año 1897.

Soto Freire se había iniciado como cajista en la imprenta de Pujol hasta que se independiza en 1851 y forma familia con Cándida Trelles Casas, a la que sobrevive más de diez años.

Además de los clásicos trabajos de imprenta solicitados esos años, en 1852 comienza a editar libros, a venderlos y a encuadernarlos en la Plaza Mayor, antes de trasladarse a San Pedro, donde también abre librería Marcelina Soto Freire, heredada por Manuela Enríquez, mientras que al frente de la imprenta queda Barros, como ya se ha dicho.

En 1857 se inicia con el diario pionero La Aurora del Miño (32 números), seguido del Boletín del Clero del Obispado de Lugo, gracias a su militancia católica, y de El Correo de Lugo, en cuyo primer número del 20 de mayo de 1860 se aboga porque la llegada del ferrocarril no perjudique la tradición gallega, aunque todos los gallegos se aprovechen de sus ventajas. Con él como secretario de redacción, están el conde de Pallares, Pedro Pozzi, Nicolás Pardo Pimentel, Castro Bolaño y Nicandro García Taboada.

Entre los libros hay que citar la Historia de Galicia de Murguía (1865-1866) y la Gramática Gallega de Saco y Arce (1868), así como su propia historia de la imprenta en Galicia.

Como creador en 1855 de O Gaiteiro de Lugo se convierte en el decano español de este tipo de almanaques populares, que se define como “gallego, religioso, profético, astronómico, recreativo, patriótico, popular y barato”.

Queda mucho por decir de don Manuel, pero hay muchas y muy fiables fuentes donde beber.

Jaime de Luciano, la intrahistoria de El Cordobés en Sarria

Lunes, 21 de Junio, 2021

La contratación de Manuel Benítez comienza tres años antes de cuando sucede

TODO EMPIEZA CUANDO el popular periodista Manuel Lozano Sevilla, director de El Burladero, publica en primera página de la revista dos fotografías de El Cordobés tras una corrida en A Coruña el verano de 1965. En una se ve al torero con los trofeos que el público le ha tirado y en la otra, a Jaime González López (Sarria, 1922), con un lacón en la mano, dispuesto a ofrendárselo acompañado de una “manda de nabizas”, como prueba de su admiración.

TvE también se hace eco del enxebre regalo, como se dice, no siempre con toda corrección, pues Lozano, que sabe mucho de toros, pero poco de cerdos, titula algo así como “El Cordobés y el jamón con grelos”.

Para el caso da lo mismo, porque aquella pata del animal sirve para que se produzca la conjunción planetaria entre Benítez y González, entre el torero y el taxista, entre Córdoba y Sarria.

Los dos se caen bien y en octubre de ese mismo año el conductor y pulpeiro _ conocido como Jaime de Luciano en Sarria, y como Tigre, en Palma del Río _, es recibido por el diestro, que lo invita a su cortijo. Para que persista el vínculo, Jaime es portador de otro lacón, el que aparece entre ambos en el cromo.

El taxista está dispuesto a hacer lo que sea para mantener aquella amistad y para conseguir que Benítez haga el paseillo en Sarria. El objetivo no parece simple, al menos a corto plazo, porque la agenda de El Cordobés está repleta por todos lados.

Lo único que se puede conseguir de momento es que ese año los toros sean de su ganadería, pero Jaime, el presidente de la Comisión de Fiestas, Germán Vázquez Losada, y el secretario, Mateo Robles Pérez, inician una persecución a medio camino entre la admiración, el acoso y el marketing, de la que no son ajenos ni José María Orol Balseiro, ni Luis Díaz López-Pallín.

Ahora tienen intención de regalarle una gaita grabada con su nombre y soltar una liebre en el ruedo para montar un buen pollo. Como la faena de Madrid es mala, tirando a fracaso, la operación se desplaza a Barcelona, donde El Cordobés está que se sale y la Monumental se viene abajo.

De no ser así, Jaime viajaría hasta Mallorca, donde se celebra la siguiente corrida, pero no hace falta. En Sarria se siguen los pasos de la liebre con la emoción contenida, esperando que salte donde menos se piensa, como mandan los cánones. La prensa y el NO-DO se hacen eco de la humorada.

Pero los planes no se podrán cumplir hasta el 21 de junio de 1969, hace hoy 52 años, cuando pisen la plaza el de Palma del Río, Palomo Linares y Manuel Rodríguez, sobrino de Manolete, que saldrá mal parado, pues debe ser operado por García Portela en Lugo.

El parto del espectáculo es complicado. El secretario general del Gobierno Civil de Lugo y gobernador en funciones, José María Fernández Rancaño, deniega el permiso preceptivo cuatro días antes de su celebración, por no considerar suficiente la seguridad de la plaza.

Aquello se toma como una afrenta y Sarria, con su alcalde Jesús Vázquez Rivas al frente, se presenta en la capital provincial para manifestar su protesta. Y en Vilapedre, más o menos donde comienza el norte municipal, colocan una pancarta que reza: “Aquí termina la provincia de Lugo”.

La mediación del médico de Carballedo, José Luis Taboada, delegado nacional de Provincias y superior por tanto de Rancaño, suaviza su negativa y hay permiso para el esperado acontecimiento a 200 pesetas la entrada.

Benítez y Palomo se fotografían con Jaime, Álvaro López, Niñé, Pallín, el alcalde y otros como recuerdo de la fecha.

El profesor chiflado

Lunes, 21 de Junio, 2021

De un plumazo

La ministra Celaá y quien la inspira en sus ensoñaciones están muy contentos porque han encontrado la solución al fracaso escolar.

No se puede decir que hayan obviado Europa, pues siguieron las directrices del profesor Franz de Copenhague, el de los grandes inventos del TBO.

Tampoco han invertido grandes sumas del presupuesto, ni se han eternizado en sucesivos planes quinquenales. Todo lo contrario. Ha sido un proceso gratis e instantáneo. Ahora hay fracaso escolar, ahora no lo hay.

El milagro se consuma al suprimir el carácter punitivo de los suspensos convirtiéndolos en una nota más. El educando sigue siendo tan burro como el día anterior, pero su suspenso no le acarrea consecuencias negativas en su brillante expediente académico, de tal forma que el día de mañana podremos encontrar sentados en la Moncloa a varios ministros que sean Suspenso cum laude, o Meritissimus Inútil.

Puestos a inventar, y ya que nada de lo que enseñen las aulas va a tener gran trascendencia, podría la señora ministra dar un paso más y conceder títulos universitarios en las distintas especialidades desde el nacimiento y por riguroso sorteo.

_ Enhorabuena, señores de Perendenguez; han tenido ustedes un licenciado en Derecho.

Piensen en el dinero que nos ahorraríamos, los disgustos que se evitarían, como también las noches en vela tontamente gastadas, las centraminas ingeridas que estropean nuestra salud y sobre todo, lo felices que seríamos con el futuro despejado desde el minuto uno.

Quienes pagarán el pato de la reforma serán los miembros del profesorado, los profesionales de la enseñanza primaria, secundaria y superior, pero al fin y al cabo si desaparecen los suspensos, su papel comienza a ser prescindible. Que lo sepan.

Despiste ministerial

Domingo, 20 de Junio, 2021

Le puede pasar a cualquiera

¡Qué despistadísima que soy! ¿Y no voy yo y confundo tres cursos que había hecho por las tardes con tres másteres?

Y no crean que fue un lapsus, porque me despisté durante tres años, cuatro meses, siete días y unas cuantas horas. ¿Tiene o no tiene delito? ¡Menos mal que alguien se ha dado cuenta y este pasado viernes he podido corregir mi currículum en la web de la Moncloa!

Ahora queda más de trapillo, pero es lo que hay. Mira tú que si nadie cae en la cuenta y salgo de vicepresidenta cuando todavía están los másteres ahí, como el dinosaurio. La gente va a pensar que lo hice para tirarme el pisto y presumir de lo que no tengo, pero nada de eso. Es puro despiste como el de los sabios. Un día salgo de casa con dos zapatos distintos y creo tendencia.

Desde luego no sé para qué tengo la cabeza. Es como en aquella manifestación a favor de los trabajadores de Alcoa de 2019, o en el Congreso del mismo año, o en los programas de televisión sucesivos, cuando decía que la solución se llamaba SEPI y la tenía el Gobierno en sus manos.

Quién me mandará a mí haber profundizado tanto en la crisis del aluminio primario, sabiendo que en unos meses me podían nombrar ministra de Trabajo, y en unos meses más, vicepresidenta, como así fue.

Claro que en el medio hubo que rescatar a la compañía aérea Plus Ultra, una operación tan estratégica que ahora los funcionarios de la SEPI se niegan a firmar nuevos rescates porque tienen miedo a que los empapelen.

Y es lo que yo digo, este país necesita políticas que defiendan a los trabajadores… ¡Huy! ¡Otro despiste! Eso lo decía cuando era diputada y acusaba a Reyes Maroto de echar balones fuera responsabilizando a la Xunta y al gobierno de Asturias.

¡Son tantos los frentes abiertos que voy a tener que nombrar a una docena de asesores!