Archivo de Abril, 2021

Piño Quiroga, el pequeño Gento de Lugo

Lunes, 19 de Abril, 2021

En 1961 lo ficha el Betis entre las protestas del Celta, que lo consideraba ya un jugador suyo

EL MUNDO DEL fútbol era muy aficionado a los apodos. Un jugador sin él es un aristócrata sin título, por eso conseguir uno es alcanzar la consagración profesional.

A José Luis Quiroga López (Lugo, 1938), _ Piño Quiroga _, le llega en 1961, cuando la prensa deportiva lo llama el “pequeño Gento”. La cosa no cuaja porque pese a ser encomiástico, bien intencionado e ilustrativo, un apodo que se precie no puede hacer referencia a otro jugador, ya que mueve a constantes comparaciones.

Quiroga es un extremo derecho rápido, flexible y que sabe encarar portería. Así lo definen en aquellos momentos y el cóctel les da Gento, claro.

Nace en el antiguo barrio de Friás, al lado de la estación y como el fútbol se le da de maravilla, el camino natural es que juegue con la Agrupación Deportiva Ferroviaria.

También defiende los colores del Avenida de Lugo y del Lemos, con los que vive sendos ascensos a Tercera. De esos tiempos guarda los mejores recuerdos para el entrenador cántabro Luis Diestro que lo hace madurar como jugador, y para Alejandro Santín, que lo lleva al Lemos cuando no tiene hueco en el Lugo.

En la temporada 1960-61 destaca en la delantera del C.D. Lugo a la vista de todos los ojeadores que controlan esa categoría para luego hacer negocios con los clubes de Primera.

La persona que se fija en su juego es Rafael López Ventín, alias Cabezo, antiguo defensa del Celta, que ahora asesora al Betis en fichajes y que al finalizar la competición recomienda al club sevillano que le haga un examen.

En realidad la operación no va a ser tan sencilla como se la narramos, pues Lorenzo Villa, el presidente del Celta, va a poner el grito en el cielo cuando se entera de la prueba, pues opina que previamente existe un compromiso o promesa entre su club y el C.D. Lugo sobre la ficha de Quiroga, a cambio de Ávila, un delantero cedido por ellos.

“Como jugador aficionado _ dice él _, el día 30 de junio quedé en libertad y en situación de ir al equipo que más conviniese, sin que el Lugo _ por lo tanto, el Celta _, tuviese ningún derecho sobre mí”.

También se interesan Ferrol, Pontevedra, Deportivo, Orense y el Sporting de Gijón. Es decir, todos los gallegos menos el Celta. Ítem más. El lucense declara que permanecería de muy buena gana en el club celeste, “aunque fuese cobrando menos dinero”.

Pero la directiva de Vigo no queda convencida y habla de desconsideración. En Lugo argumentan que Villa se ha dormido en los laureles y la joya se la han llevado los del Benito Villamarín, que por cierto, también era gallego, como lo son otros muchos jugadores que visten en esos momentos de verdiblancos, como Otero, Azpeitia, Jesús Tartilán _ jugador de Lugo como su hermano Juan Manuel _, y Manolín. Hay tantos allí y en el Sevilla que han pensado hacer una selección galaica para enfrentarse al resto.

Las pruebas se celebran el 14 de junio bajo las órdenes de Daučík y el fichaje se decide dos días después. En ese momento Carolo se va al Recreativo de Huelva y Bouso, al Orense, de modo que la temporada del C. D. Lugo fue realmente buena.

Si le preguntan por el acuerdo económico, Quiroga enmudece: “En eso guardo absoluta reserva porque me lo pidieron”. Lógico. Además, todavía puede ser cedido, como así sucede, yendo al Granada.

También jugará con el Orense, con el famoso Pontevedra de Primera y de nuevo, con el Lugo. En el bar Os Picos de Fonteita (O Corgo) hay una peña del club lucense con su nombre que presidió el periodista José Alonso.

Daniel Cortezón, tras la senda de Cunqueiro

Lunes, 19 de Abril, 2021

Auxiliar de Farmacia desde niño, el de Ribadeo va a lograr una abundante obra dramática

LOS PERSONAJES DE sus obras hablan de heterodoxia y esoterismo. Nicolas Flamel, Prisciliano, Pedro Madruga… como si él mismo se hubiese dedicado a perseguir los secretos alquímicos, las herejías y lo políticamente incorrecto.

De Daniel Cortezón Álvarez (Ribadeo, 1927), se repite que fue un autodidacta, o sea, que buscó la cultura fuera de las aulas, lo cual no deja de ser común a casi todos, porque la universidad no suple ni la lectura ni la formación.

De hecho, cuando confiesa sus influencias, la lista no es menguada, pues cita a Platón, Pascal, Kant, Schopenhauer, Montaigne, Kierkegaard, Unamuno, Ortega, Hartmann, Spengler, Toynbee, Tolstoy, Andreiev, Gogol, Dostoievski… todos ellos encontrados en la biblioteca municipal El Viejo Pancho, a la que devolverá lo recibido con una continuada colaboración, en paralelo a la agrupación Francisco Lanza.

En su caso, las estrechas condiciones en las que crece por pertenecer su padre al Cuerpo de Carabineros, se compensan por vivencias en muchos puntos de España. Luego, la Guerra Civil les alcanza en Asturias, de donde huyen a Francia, para volver a Ribadeo terminada ésta.

Siendo todavía un adolescente de 13 años comienza a trabajar allí como auxiliar de farmacia, o para ser más exactos, como mancebo de botica en términos clásicos. Así seguirá durante más de veinte años, hasta que en 1963 se casa y marcha a León y Madrid.

En el desempeño de ese oficio ocurren dos hechos trascendentales en la vida de Daniel Cortezón. El primero, cuando apenas sabe leer, es la llegada a sus manos de los Diálogos de Platón. “Los leo sin entender palabra. Me propuse entenderlos. Así nació mi vocación literario-filosófica. Estudié con ahínco, como pude”.

El segundo es cuando decide enviar su Decálogo del Auxiliar de Farmacia al concurso que organiza la revista Auxiliar de Farmacia el año 1953. No sólo lo gana, sino que llega a ser redactor-jefe de esa modesta publicación.

Comienza a colaborar en la revista Rumbos, de Valencia, sobre temas culturales y se lanza a la creación literaria. En 1956 consigue un premio en América para su novela humorística Ribanzo y el mismo año el Lar Gallego de Caracas también le premia su novela Cabaleiro da Lus. Luego, en 1959, gana el concurso de la Casa de Galicia de Nueva York, con el ensayo De la saudade y sus formas. Parece que América sabe apreciar más al escritor de Ribadeo, pero lo cierto es que en ese momento él se dedica con mayor insistencia al otro lado del charco.

Cuando en Lugo se celebra el Festival del Miño, el jurado del apartado de teatro duda entre dos obras, A noite vai coma un río y Nicolás Flamel. Martínez Risco y Gamallo Fierros están convencidos de que las dos son de Álvaro Cunqueiro. Algo raro, pero no imposible. Finalmente encuentran algunos defectos en Nicolás Flamel y el premio va para A Noite… que en efecto, es de Cunqueiro. La basada en la vida del alquimista es de Cortezón.

Desde entonces se le conoce en Galicia y se le da el título de imitador de Cunqueiro, lo cual sólo es cierto en parte.

La producción de Cortezón va a caminar por el campo dramático con la publicación de As Covas do Rei Cintolo, un tema muy cunqueiriano también; Prisciliano, Xelmírez, Os Irmandiños, Pedro Madruga, etc, etc. hasta completar medio centenar de títulos.

Así como Cunqueiro tiende a rescatar personajes de ficción de ámbito mundial, como Merlín, Sinbad, Orestes o Hamlet, Cortezón le da la réplica con otros más cercanos.

El escritor fallece en Lugo el 4 de octubre de 2009.

Carlos Jiménez, una voz para el humor y el doblaje

Jueves, 15 de Abril, 2021

El actor de Viveiro deja su licenciatura en Historia para reír y hacer reír

PESE A TENER nombre de patólogo médico, Carlos Jiménez Díaz (Viveiro, 1971), era el gracioso de la clase, pero aquello no parecía servirle para ganarse la vida. Por eso, acabado el bachillerato, Carlos se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras con intención de acabar siendo un historiador.

Le atrae Egipto, pero un profesor le dice que para ser alguien en la egiptología debe trasladarse a Estados Unidos, o a Inglaterra, y Carlos piensa que no merece la pena dejar Galicia para irse a unos sitios donde se come tal mal.

No obstante, como es un hombre disciplinado, puntual y cumplidor, acaba la carrera en 1993, aunque eso sí, con la vista puesta en volver al terreno donde triunfaba siendo alumno en Viveiro, el humor.

Otro profesor le recomienda potenciar aquello que cada uno sepa hacer, o dicho de otra forma, dedicarse a lo que más le guste, y estaba claro que no siendo Egipto, Carlos se lo pasa bien haciendo reír.

Además está dotado para la imitación y la improvisación. Todo consiste en acercarse a ese mundo y confiar en que las intuiciones se cumplan, como así sucede.

Como actor de doblaje va a estar en dos versiones gallegas muy significativas, porque si en un momento se convierte en Paulo Mármore para hacer pareja de hecho con Pedro Picapedra, que es Antón Cancelas; a la vuelta de la esquina le espera Tacho González para formar otro dúo cinematográfico, el ogro Shrek y el burro. Él será el cuadrúpedo, que conste.

Una cosa trae la otra y Carlos va acumulando experiencias radiofónicas, siempre acompañado del éxito, como es el programa Corre Carmela que Chove, al lado de Siro y de Paco Lodeiro, con el que desde hace más de 25 años establece una relación profesional a prueba de convivencia mediante el espectáculo Risoterapia y otras colaboraciones.

Forman una de las parejas más sólidas del mundo del show business, que diría un cronista de Hollywood.

Otros títulos que se suceden durante estos últimos treinta años: Hai Que Mollarse, Botarse ó Monte, Cos Pés na Terra, Penalty y Expulsión, Nunca Tal Oíra, O Miradoiro y Un Día por Diante.

Por ellos merece los premios Galicia de Comunicación al mejor programa de radio y el Curuxa del Humor de Fene.

Desde 2009 hasta ocho años después se integra en el programa deportivo Galicia en Goles Fin de Semana, de la Radio Galega, y en estos últimos hace Deitate con Roi da Costa y Brais Doval.

En cuanto a la televisión, a Carlos se le sigue la huella en infinidad de programas, como son Palabras Maiores, Selección Galega, Salsa Verde, Tardes de Verán, Maniotas, Cos Pés na Terra, Polo Rego, Tardes con Ana, Bum bum bumerang, Air Galicia, Luar y Supermartes, casi siempre como guionista o colaborador en los diálogos.

En su faceta de imitador y cantante, la temporada 2012-13 lo vemos en Heicho Cantar Queridiña, de TVG.

En O show dos Tonechos y en Land Rober, también es actor, y como dice él, hace de hombre de la concha, o apuntador para los textos del dúo.

Con Risoterapia y otros espectáculos de imitación y monólogos ha recorrido toda Galicia. En su haber cuenta con 120 personajes reconocibles, así como otros acentos, dejes y voces características.

También ha sido presentador del programa de TvG Éxito y de la edición de 2001 del Festival de la Canción del Landro en Viveiro.

Está casado, tiene una hija de nueve años y ha aprovechado el confinamiento para ponerle todas las películas de Star Wars, a las que está enganchado.

Leopoldo Gasalla, la vanguardia oftalmológica

Miércoles, 14 de Abril, 2021

Funda el Lugo Sporting y sus hijos entregan a Alfonso XIII el título de presidente honorario

LOS GASALLA CONSTITUYEN una saga de doctores en Medicina que alcanza en la actualidad las cinco generaciones. El primero de ellos, Pedro Gasalla González, ya figura en esta colección. Nos ocupamos hoy de su hijo, el oftalmólogo Leopoldo Gasalla Domínguez (Lugo, 1885).

Acabada la carrera va a ampliar estudios en París con el célebre Jacques Rodolphe Edmund Landolt y acabará siendo su alumno favorito. También viaja a otros lugares de Europa antes de recalar en Lugo.

Su desbordante actividad, dentro y fuera de la medicina, lo convierte en un personaje muy querido por la sociedad lucense. Sus conocimientos del ojo físico le llevan a practicar la fotografía artística con el ojo mecánico y en ella obtiene varios reconocimientos, como la medalla de oro del Círculo das Artes por unas Cebollas en flor. Otros premiados entonces son Ángel Vega Barrera, Asunción Lomas, Romero Boelle y Valentín Roldán.

Ocupa también varios cargos en el Colegio Médico del que su padre es uno de los pioneros e impulsa la creación de las Casas Baratas sustituyendo a Miño en la presidencia.

También es el fundador del Lugo Sporting Club, el primer proyecto de cierta entidad para lograr un equipo de fútbol que represente a la ciudad.

Ocurre el 28 de junio de 1924 y bajo su presidencia se agrupan Antonio Peralba, Miguel Osset, Ricardo López Pardo, Bautista Varela Fernández, Liborio García Castro, José Varela Basabrú y Jesús Santamaría. Y como socio de honor, el alcalde Saavedra Salgado, antiguo deportista.

Se compra un campo en Montirón y se inaugura con un partido contra el Lemos, que ganan los locales 2-1. Por el Sporting juegan Madarro, Gordón, Varela, Lage, Alonso, Pimentel, Latas, Capdevilla, Torres, Tabito y Ansede. Torres marca los dos goles.

Los de Monforte son Nicolás, March, Milucho, Pontón, Portugués, Sánchez. Pepe, Demetrio, Leopoldo, Pereja y Losada.

El saque de honor, saque inicial o kick-off , como todavía se le llama entonces, lo realiza Popol, es decir Leopoldo Gasalla Rivero, uno de los hijos del presidente, que aparece en la fotografía del cromo en compañía de su hermana Paz, ataviados ambos con el traje gallego. Popol, gran aficionado al jazz, fallece muy joven en 1960, siete años antes que su padre.

La fotografía corresponde al acto de recepción a los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, celebrado tres años más tarde, en septiembre de 1927. En aquella ocasión los monarcas son recibidos por el alcalde López Pérez en la puerta de Emilio Castelar / Estación y tras visitar la catedral, tiene lugar la audiencia en la Diputación.

Allí reciben las súplicas para que el proyecto del ferrocarril Central Gallego sea una realidad y seguidamente, Leopoldo y María de la Paz Gasalla Rivero se acercan a ellos en compañía de Enrique Gómez Giménez, que había sucedido a su padre en la presidencia del Lugo Sporting Club.

Pachuca le entrega a doña Vitoria Eugenia una lujosa bombonera y un mensaje en el que se le solicita que acceda a ser la madrina del equipo. Y al rey, el pergamino de presidente honorario del club, realizado por Tarsicio Pastor.

Ambos agradecen la deferencia que el Sporting tiene para con ellos y la reina les promete que aquella tarde asistirá al partido de fútbol que se disputa, como realmente hace mientras el rey visita los cuarteles.

Leopoldo fallece en mayo de 1967. Le sobreviven su mujer, Paz Rivero González-Riambau, y sus hijos María Helena, María Luisa, doña María de la Paz, Carmen María, María Luz y Federico-Carlos.

María Alvarado, oratorio privado y salón eclesiástico

Martes, 13 de Abril, 2021

El incendio de su casa, cuando ésta ya había fallecido, fue de gran impacto ciudadano

EL INCENDIO DEL domingo en O Ceao trae a la memoria otros que en su día conmueven la ciudad. Uno de ellos, el de la casa de María Alvarado Osorio (Lugo, 1869), al fondo de la que entonces era Plaza de España, causa enorme impacto entre los lucenses y cumple el próximo mes los 55 años de su ocurrencia. La actual reconstrucción del edificio sirve de sede a Abanca.

María es hija de Ramón María Alvarado Losada, el señor de las Cinco Capillas, y de Nicolasa Osorio Pardo de Aguiar. En ella se concentran numerosos bienes de la familia.

Se casa con el capitán Julián Barrio Lías, fallecido a los 25 años, uno después de tener a la única hija en común, Maria Barrio Alvarado, que vivirá toda su vida al lado de la madre y que tras el incendio será religiosa seglar hasta morir en 1995. Ambas reposan en una de las capillas del ábside de San Pedro.

El estro popular empareja su apellido para que rime con “contrabandea cocho salado”, pero su vida discurre sin embargo entre dos polos unívocos, la administración de su fortuna y las prácticas religiosas.

Desde que enviuda, María y su hija se desplazan varias veces al año a alguna de sus propiedades; léase el pazo de Tumbiadoiro, en Sarria, la casa de Papoi, en Calde; la casa de los Díaz de Páramo, en Portomarín; Córneas, Baleira, As Ermidas de Ourense, Rubián o Verín, provenientes de diversas herencias. Van a casas de familiares y viajan a Santiago, a Madrid y a las exposiciones de 1929, la Internacional de Barcelona y la Iberoamericana de Sevilla.

Su hogar va a constituirse en una especie de segundo obispado _ cerca estaba del primero _, donde se cuecen asuntos de variada índole dentro de las competencias a medio camino entre la iglesia y la sociedad, como escenifica su hija en los últimos 30 años.

Allí dispone de un oratorio privado donde se oficia misa y donde se dirán las primeras cuando muera. Allí celebra, casi a diario, reuniones de su saloncito eclesiástico, a imagen de los salones literarios de otras damas, pero de temática más elevada.

Colabora en toda suscripción que se organice con fines piadosos, o para dotar de teléfono y escuela de señoritas a Portomarín. Es madrina de varios misacantanos, presta sus bajos, al lado de la farmacia de Somoza, para almacenar guirnaldas, gallardetes y farolillos con destino a actos píos, como la coronación de la Virgen, el Congreso Eucarístico o la entrada de fray Plácido Á. Rey Lemos.

Las directivas que preside o integra son incontables. Es terciaria franciscana, presidenta de la Conferencia de San Vicente de Paul, cofrade del Carmen, de la Obra de Propagación de la Fe y vocal para el Tercer Centenario de Santa Teresa, la beatificación de Díaz Sanjurjo y la erección del Cerro de los Ángeles, pero siente un especial cariño por la fiesta de la Entronización del Corazón de Jesús que también convoca a capítulo en su casa.

Ella misma prepara un altarcito con encaje inglés, mirtos y crisantemos que rodean un cuadro alusivo de Martínez Fole. En 1915 se sortea entre los miembros y casualmente le corresponde a la presidente, ella.

En esas ocasiones, las Alvarado sirven un té, como el que ilustra el cromo, se juegan unas partidas de tresillo y se conversa de lo divino, y algo de lo humano.

En 1932 visita Lugo un poeta y pianista belga llamado Roberto Carlos Isaac, como el de “Yo quisiera ser civilizado…”, y da su recital en los salones que luego arderán.

En febrero de 1957 está pachucha y recibe el Viático, pero sólo es un susto. Muere con 94 años seis después, en 1963.

Sobrado de Ónega, la vanguardia cinematográfica

Lunes, 12 de Abril, 2021

El de Meira es uno de los primeros críticos de España, guionista, documentalista, productor y director en Venecia

TUVO UNA HABILIDAD especial, no para estar en la vanguardia, sino para ser él mismo la punta de lanza en muchas de las actividades cinematográficas en las que se ve envuelto a lo largo de una apasionante vida que está pidiendo a gritos una biografía. Aquí sólo les prometemos el índice.

José Sobrado de Ónega (Meira, 1887), tal como firma en los créditos, o Focus, tal como lo hace para sus críticas cinematográficas de El Sol, figura como coruñés en muchas fichas biográficas, pero cuando en 1946 visita la redacción de El Progreso para emprender el rodaje de un documental sobre folclore gallego, el diario se refiere a él como “paisano nuestro, nacido en Meira”.

José Sobrado da el salto a Cuba donde ejerce el periodismo hasta que en 1915 su amigo Paco Ochoa lo ficha para formar parte de la revista Cine-Mundial, de Nueva York, que se edita en castellano con el fin de promocionar el cine americano.

Le apasiona ese mundo y se convierte en un auténtico especialista, tanto desde el aspecto histórico, artístico y técnico, como en su negocio, la producción, la venta o la distribución.

En ese sentido trabaja en la Pathé-Revista, funda Kosmos Kinematografía para distribuir películas en Latinoamérica, interviene en la importante operación de compra-venta de los derechos de Sangre y arena, de Vicente Blasco Ibáñez y participa en varios rodajes carismáticos españoles, como la coproducción Cristóbal Colón y su Descubrimiento de América, dirigida por Gerard Bourgeois con guión de Drossner en otoño de 1916.

Es la película española de mayor presupuesto, un millón de pesetas, y el Estado se vuelca en favorecer ropas y escenarios. Se dice que las coronas de los Reyes Católicos son las auténticas.

Luego dirige a la actriz francesa Jeanne Roques, más conocida como Musidora, considerada el prototipo de la primera femme fatale de la modernidad desde su papel en Les Vampires, de Louis Feuillade.

Musidora, que en España posa para Julio Romero de Torres con un pecho al aire, tal como aparece en el cromo, rueda a las órdenes de Sobrado de Ónega una película al socaire de Blasco Ibáñez, Sol y sombra, también de 1922. Le acompaña su amante autóctono, el rejoneador Antonio Cañero. Otro motivo más del multivanguardismo del lucense.

Sol y Sombra figura en todas las recopilaciones sobre toros y cine que existen.

No obstante, su trayectoria es muy irregular. Es guionista, productor, director, documentalista y uno de los primeros críticos de prensa, que es donde alcanza mayor fama. A Focus se le lee y se le teme a partes iguales. Es el hombre más documentado del país y jamás escribe sin perfecto conocimiento del terreno que pisa, lo que le ocasiona no pocas polémicas en el sector.

También dirige la adaptación de una novela de Vidal i Planas que había sido muy popular, Santa Isabel de Ceres. Vidal i Planas, el asesino de Luis Antón del Olmet a la entrada del Teatro Eslava, mezcla putas con señoritos y sus argumentos tremendistas nunca pasan desapercibidos.

En 1935 la Paramount lo nombra su representante en España y tras las guerra reaparece como director de documentales sobre música y etnografía española, como Almería y su musa, Pueblos árabes de España, María del Carmen en Murcia, Cádiz por alegrías, Sevilla por soleares, Rutas de la Alpujarra y la rodada en Galicia, de título ignoto.

Otra de esas películas es Fandanguillo, un mediometraje protagonizado por Marienma con el que participa en el Festival Internacional de Venecia de 1942. Fallece en 1954.

Javier Lorenzo, la amistad de Galicia e Israel

Domingo, 11 de Abril, 2021

Periodista y escritor, fue premio Pastor Díaz de novela y autor de cuentos en gallego

TUVO POCO TIEMPO, pero hizo mucho. Francisco Javier Lorenzo Oroza (Viveiro, 1958) era hijo de Gloria Oroza Fernández y Antonio Lorenzo Vilar, casados el año 1953 en Santa María do Campo.

Antonio es natural de Xove e hijo a su vez del maestro José Ramón Lorenzo Fernández, pero lleva a cabo varios negocios de éxito en Viveiro, como la cafetería y bolera Las Vegas de A Misericordia, en Covas, y el comercio Las Marías, de la avenida de José Antonio (Travesía da Mariña), uno de los suministradores de butano en los años de máximo auge del gas.

Así las cosas, el niño se convierte pronto en “Javier das Marías”, un nombre que alude a sus tías, María Fernández Fernández y Maruja Oroza Fernández, amén de otras mujeres de la generación anterior.

Javier das Marías es socio del club infantil de Radiotelevisión Española y en abril de 1967 su nombre aparece por primera vez en un medio de comunicación, al recibir un mecano como premio de dicho club que le entrega el alcalde Hermes Varela y Álvarez de Toledo.

Premonitorio o no, Javier va a encauzar su vida hacia los medios de comunicación, el periodismo y la literatura. Pertenecerá a varias redacciones de los medios asentados en Viveiro, tanto de prensa como de radio, televisión y distintas revistas.

Es miembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa Extranjera (ACPE), como corresponsal acreditado del grupo Aurora en la U. E., el único diario israelí en castellano. Precisamente será la editorial Aurora la que le publique su novela Una habitación en el Bósforo, con prólogo de Ramón Pernas, galardonada luego por el Instituto de Estudios Viveirenses con el premio Pastor Díaz de novela.

También lleva durante tres años la delegación del Instituto Latinoamericano Israelí de Cultura, para Iberoamérica, colabora con Jerusalem Post y coordina en España el Ciclo cultural itinerante Jerusalem 3000, del Ministerio de Cultura Israelí.

Toda esta actividad se enmarca en afán por establecer lazos con el mundo judío, como demuestra su designación en 1996 como presidente de AGI, Amistad Galicia-Israel, con sede en A Coruña.

También será colaborador de El Correo Gallego, El Correo Español del Pueblo Vasco y El Progreso, miembro del Consejo de redacción del semanario Mundo Hispánico en Suiza y de la Televisión Helvética en programas culturales.

En 1997 realiza un ciclo de conferencias en los diversos centros gallegos de ese país “para tratar de paliar el desarraigo de la emigración”, como me escribe desde Yverdon-les-Bains para confirmar que cita a El Progreso en todas sus intervenciones.

También es autor de literatura infantil y juvenil en gallego, con obras como As Gaivotas do Cabo Morás y O Porco Espiño Xeremías, que publica Ediciós do Castro en un mismo volumen y A Viaxe de Irina y O Paxaro do Danubio, en otro. También escribe La Sierra Mágica.

Teniendo como base estos cuatro cuentos, Javier Lorenzo realiza un centenar de experiencias Libro-Forum en colegios de España e Israel, así como encuentros organizados por la Consellería de Cultura en Escuelas y Bibliotecas de Galicia.

Su amigo Jaime Vándor, filólogo judío de origen austro-húngaro, refugiado en Barcelona tras la persecución nazi, y Arie Avidor, presidente del grupo Aurora, son dos de los valedores de su novela Una habitación en el Bósforo.

De ella dicen que describe a la mujer del nuevo milenio, el que estamos viviendo, en el personaje de Silvia.

Javier fallece en A Coruña en 2001, a los 43 años de edad.

Mario Vázquez, Ora et labora dentro y fuera del viñedo

Domingo, 11 de Abril, 2021

El vicario de Lugo nace en O Saviñao, donde consigue un vino que ha cruzado el charco

LA TIENDA ASTOR Wines & Spirits, en el barrio neoyorkino de Manhattan tiene en su catálogo doce vinos de uva Mencía y uno de ellos es el Ora et Labora que el vicario de la diócesis de Lugo Mario Vázquez Carballo (O Saviñao, 1953), consigue en sus viñedos de Pesqueiras, perteneciente a la parroquia de Santo Estevo de Ribas de Miño, donde nacen ambos, el vino y él.

Es todo un éxito que un vino tan reciente de una bodega de dos mil botellas se encuentre a la venta en Astor, de modo que la circunstancia demuestra tres cosas, que el cosechero trata con mucho cariño sus vides, que tiene muy buenos contactos en el sector y que sin duda le protege una ayuda espiritual.

“La uva Mencía _ dice el comentario de Astor sobre Ora et Labora _, hace un vino encantador, poco conocido pero increíblemente adictivo. Lleno de grosellas negras, ahumadas y picantes, cerezas y flores. Enérgico y generoso en boca con matices minerales que hacen de éste un vino tinto polivalente”.

Pero claro, Mario fue fraile antes que cosechero. Se hace en el Seminario de Lugo, desde donde entra a formar parte de los adoradores nocturnos del Santísimo, tal como lo cuenta en una conferencia en San Fernando (Cádiz), a donde lo llaman para que les explique la exposición permanente de Lugo y su larguísima historia. Tanta, que todavía se presta a especulaciones de varia especie.

Mario Vázquez se convierte en sacerdote una fecha para no olvidar, el 6 del 6 de 1976 y a partir de entonces inicia un recorrido por cargos y responsabilidades cada vez mayores, que hoy se puede calificar de sumamente extenso.

Su formación se completa al licenciarse en Ciencias Religiosas y Teología Sistemática por la Universidad Pontificia de Comillas-Madrid. Estudia Cinematografía y Radiodifusión y es doctor en Teología por la citada universidad.

Como profesor se foguea en el propio Seminario Diocesano de Lugo durante los tres años siguientes de haber terminado, pero va a tener su continuidad en el Instituto Tetuán-Valdeaceras, de Madrid, durante tres años más y en el Instituto de Colmenar Viejo, al mismo tiempo.

Otro destino lo lleva a la parroquia de San Ignacio de Loyola (Madrid). Es párroco de Valdemanco y Guadalix de la Sierra (Madrid), donde se graba Gran Hermano.

Es delegado diocesano de Juventud en la Vicaría IX (Madrid) y director del Centro de Teología para Seglares (1986-1990), antes de regresar a Lugo para ser secretario particular de Fray José Gómez, director del Secretariado Diocesano de Medios de Comunicación Social, director de la programación religiosa en Cope, profesor del Seminario, profesor del Centro de Teología para Seglares, del Instituto Teológico Lucense y profesor en la USC, Facultad de Formación del Profesorado y en el Instituto Teolóxico Lucense.

Es vicario general del obispo Alfonso Carrasco, en sustitución de Luciano Armas; deán de una Catedral que es Patrimonio de la Humanidad, y director del Instituto Teológico Lucense, además de desarrollar una enorme actividad en el campo de los medios de comunicación y la docencia.

Le ha tocado vivir una época de gran incomprensión hacia el fenómeno religioso, cuando no de manifiesta hostilidad, que camina en paralelo con el desprecio por la cultura clásica, confundiéndolo todo.

Buen jugador de tenis de mesa, entre otros deportes, cuenta también con una interesante serie de monografías, sobre la Trinidad en el arte, el camino de Santiago, el vino, Leonardo Boff, y otros temas también desarrollados en varios libros.

M. Dolores Acevedo, la Corín Tellado gallega

Jueves, 8 de Abril, 2021

Nacida en Monforte, escribe más de 150 novelas de amor en 20 años, especialmente para Bruguera

FUE UNA DE las grandes autoras de la pulp fiction rosa en la España de los sesenta, puesto que Corín Tellado, Concha Linares, María Teresa Sesé y ella, María Dolores Acevedo y Vázquez (Monforte de Lemos, 1932), forman el cuarteto más prolífico de ese género y las de mayor éxito.

Sus niveles de lectura están muy por encima de los estándares de la época. Aunque la monfortina no llega a la brutal producción de la asturiana, recuerden que en 1962 la UNESCO declara que Corín Tellado es la autora más leída en castellano después de Cervantes.

En todas sus notas biográficas se dice que ha nacido en Lugo, pero más parece un error arrastrado, o una referencia meramente provincial.

José Manuel Rey Nóvoa, director de El Correo Gallego, y a la sazón delegado de El Progreso en Monforte, le hace dos entrevistas y en las dos se declara monfortina.

Sus dos primeras novelas, Cuatro destinos y El lazo roto, datan de 1956. Las envía a la Editorial Bruguera y su sorpresa es comprobar que las aceptan y que serán publicadas.

Desde ese día hasta casi veinte años más tarde, va a firmar un total de 150 títulos de novelas rosa con una frecuencia asombrosa, no tanta como la de Corín, pero que alcanza las veinte obras al año, especialmente entre 1964 y 1969. Ella lo explica diciendo que unas las acaba en ocho días y que otras le llevan un mes, “e incluso más”.

Apenas hay evolución o cambios en su esquema, que es el de la literatura de kiosco. Obras que aparecen cada semana al precio de 5 y 8 pesetas, en las que una mujer encuentra dificultades para culminar con boda el amor que siente por un hombre. Se resuelven y se casan.

La excepción la encontramos en los primeros años setenta, cuando por propia iniciativa, o por sugerencia de Bruguera, María Dolores se adentra en el género del Oeste y publica cinco títulos bajo el seudónimo de May Miller. Fueron Cuatrero y asesino (1970), Nido de forajidos (1971), y en 1972, El hijo del sheriff, El tronar de los revólveres y Tierra de cuatreros.

Al principio también escribe poesía y anuncia orgullosa que diez de ellas han sido seleccionadas de entre miles por Ediciones Norte, aunque no las hemos localizado. Asimismo gana un segundo premio de poesía navideña en Monforte con una composición que titula Noche de Paz, y colabora en la revista femenina Siluetas, que dirige en Barcelona Justino Ochoa.

Cuando a los 25 años se inicia como novelista de masas está casada, tiene una hija de un año y vive en la actual calle de As Cruces, número 2.

La vocación le viene de niña, pues ya entonces se había lanzado a escribir una novela y aunque su ilusión es dedicarse a escribir, hasta esa edad no se pone en serio a ello.

Dice inspirarse en lo que ve, en lo que conoce y en lo que imagina. Es decir que en las obras de esos años algunos monfortinos podrían reconocerse hoy.

No le va el humor, se define muy seria y a veces “roza el drama”. Además de Bruguera en sus múltiples colecciones, también publica en Rollán. Andina e Iberoamericana.

Su favorita es El secreto del pantano, aunque entre sus títulos abunda la palabra amor: Amor en Calcuta, Con amor y rabia, Del odio al amor, Escrúpulos para amar, Amando en silencio, Aquel viejo amor, El amor no muere… y una sorprendente Querida salvajilla, muchas de ellas traducidas al portugués y publicadas allí.

Su ilusión es que todos sepan quién es María Dolores Acevedo.

En la última etapa de su vida se traslada al barrio de la Vega de León, donde fallece el año 1998.

Mago Antón, profesional de la ilusión

Miércoles, 7 de Abril, 2021

El artista de Castroverde iba camino de psicólogo, pero prefirió curar con otro tipo de tratamiento

UNA VEZ QUE Cunqueiro traslada el mago Merlín a las Tierras de Miranda y de Mondoñedo, todo es posible. Al novelista se le había adelantado Manuel Rodríguez Saa. alias Dr. Saa y conde de Waldemar. Entre ambos se las componen para que no exista ninguna incompatibilidad por haber nacido en Lugo y querer ejercer la magia.

Es más, los que están detrás de la Semana Internacional Lugomáxico demuestran que no solo son conceptos compatibles, sino que uno favorece al otro.

A semejanza de uno de aquellos hombres de Cuerda en Amanece que no es poco, entre Miranda y Portomarín, brota de la tierra de Santiago da Meda Antón López Rivas (Castroverde, 1956), que no recurre a nombres míticos para darse a conocer, sino que se transforma en un modesto y enxebre mago Antón.

Luego se traslada a Lugo para crecer lo suficiente y decidir que le atrae la Psicología, cuyos estudios inicia en Santiago hasta que en 1977, el mago que lleva dentro se revela y decide manifestarse en todo su esplendor.

Si Antón es nombre moliente, el de su personaje, Facundo, parece quitarle todo misticismo al oficio. Dicho de otra forma, hacer magia es como hacer croquetas. A unos se les llama magos y a los otros, cocineros. Punto.

Ahora bien, dentro de cada actividad los hay buenos y malos, y nombres aparte, Antón viene dispuesto a ser de los primeros. Ya en 1979, recién estrenados en nuestra condición de constitucionales, la Crítica le premia por Facundo.

Se ocupa de su plena profesionalización a través de la escuela mágica de Madrid, pero ya con actuaciones dentro y fuera de Galicia. En Portugal, Holanda o Bélgica lo conocen desde entonces. En esa época se interesa por la magia de cerca, un concepto bastante novedoso, donde brillará como con los números más aparatosos.

Una noche tuve ocasión de ser su único espectador, no porque no hubiese ido público, sino porque estábamos solos en mi domicilio. Aquello no era magia de cerca, sino de intimidad. Me intriga, asombra y engaña a partes iguales. Estar a su lado no fue ninguna ventaja para descubrir sus manejos y manipulaciones; más bien un inconveniente.

Pero Antón era más conocido por otro tipo de espectáculo que inicia en los años ochenta. Son sesiones al aire libre en las que ahora sí, retoma a Cunqueiro y apela a Merlín e familia para titular su trabajo, que más tarde transforma en un segundo montaje a través de la empresa Produccións Máxicas. Con él y una carpa para 1.500 personas recorre Galicia. El Circo Americano, pero de Castroverde.

Crea nuevos trucos, participa en congresos internacionales y comercializa sus ideas bajo el nombre de Os xogos do raposo.

Con textos de Darío Xohán Cabana y música de Milladoiro levanta su particular Vía Láctea para el Xacobeo 1993, donde imagina su muerte en París cuando realiza un peligroso número, un trance que salva gracias a la intervención del apóstol Santiago, que ha desaparecido de la catedral. Luego, acompañados de Xelmírez, Roldán y Aimerico Picaud, regresan a Compostela.

La trama contiene algunos elementos relacionados con su biografía como son los dos accidentes que sufre, antes y después, dentro de un tanque de agua y que ponen en peligro su vida.

Queda por citar su Magomóbil para magia de cerca; sus otros espectáculos como Onde está o mago Antón?, Insólito por ANTONomaxia, O romance do conde de Cagliostro, Fugas e soños, En clave de maxia, 10 magos no país das marabillas y varios más, algunos en TvG.

Este Galego Egrexio ha repartido mucha ilusión en las cuatro últimas décadas.