Archivo de Abril, 2021

María Alvarado, oratorio privado y salón eclesiástico

Martes, 13 de Abril, 2021

El incendio de su casa, cuando ésta ya había fallecido, fue de gran impacto ciudadano

EL INCENDIO DEL domingo en O Ceao trae a la memoria otros que en su día conmueven la ciudad. Uno de ellos, el de la casa de María Alvarado Osorio (Lugo, 1869), al fondo de la que entonces era Plaza de España, causa enorme impacto entre los lucenses y cumple el próximo mes los 55 años de su ocurrencia. La actual reconstrucción del edificio sirve de sede a Abanca.

María es hija de Ramón María Alvarado Losada, el señor de las Cinco Capillas, y de Nicolasa Osorio Pardo de Aguiar. En ella se concentran numerosos bienes de la familia.

Se casa con el capitán Julián Barrio Lías, fallecido a los 25 años, uno después de tener a la única hija en común, Maria Barrio Alvarado, que vivirá toda su vida al lado de la madre y que tras el incendio será religiosa seglar hasta morir en 1995. Ambas reposan en una de las capillas del ábside de San Pedro.

El estro popular empareja su apellido para que rime con “contrabandea cocho salado”, pero su vida discurre sin embargo entre dos polos unívocos, la administración de su fortuna y las prácticas religiosas.

Desde que enviuda, María y su hija se desplazan varias veces al año a alguna de sus propiedades; léase el pazo de Tumbiadoiro, en Sarria, la casa de Papoi, en Calde; la casa de los Díaz de Páramo, en Portomarín; Córneas, Baleira, As Ermidas de Ourense, Rubián o Verín, provenientes de diversas herencias. Van a casas de familiares y viajan a Santiago, a Madrid y a las exposiciones de 1929, la Internacional de Barcelona y la Iberoamericana de Sevilla.

Su hogar va a constituirse en una especie de segundo obispado _ cerca estaba del primero _, donde se cuecen asuntos de variada índole dentro de las competencias a medio camino entre la iglesia y la sociedad, como escenifica su hija en los últimos 30 años.

Allí dispone de un oratorio privado donde se oficia misa y donde se dirán las primeras cuando muera. Allí celebra, casi a diario, reuniones de su saloncito eclesiástico, a imagen de los salones literarios de otras damas, pero de temática más elevada.

Colabora en toda suscripción que se organice con fines piadosos, o para dotar de teléfono y escuela de señoritas a Portomarín. Es madrina de varios misacantanos, presta sus bajos, al lado de la farmacia de Somoza, para almacenar guirnaldas, gallardetes y farolillos con destino a actos píos, como la coronación de la Virgen, el Congreso Eucarístico o la entrada de fray Plácido Á. Rey Lemos.

Las directivas que preside o integra son incontables. Es terciaria franciscana, presidenta de la Conferencia de San Vicente de Paul, cofrade del Carmen, de la Obra de Propagación de la Fe y vocal para el Tercer Centenario de Santa Teresa, la beatificación de Díaz Sanjurjo y la erección del Cerro de los Ángeles, pero siente un especial cariño por la fiesta de la Entronización del Corazón de Jesús que también convoca a capítulo en su casa.

Ella misma prepara un altarcito con encaje inglés, mirtos y crisantemos que rodean un cuadro alusivo de Martínez Fole. En 1915 se sortea entre los miembros y casualmente le corresponde a la presidente, ella.

En esas ocasiones, las Alvarado sirven un té, como el que ilustra el cromo, se juegan unas partidas de tresillo y se conversa de lo divino, y algo de lo humano.

En 1932 visita Lugo un poeta y pianista belga llamado Roberto Carlos Isaac, como el de “Yo quisiera ser civilizado…”, y da su recital en los salones que luego arderán.

En febrero de 1957 está pachucha y recibe el Viático, pero sólo es un susto. Muere con 94 años seis después, en 1963.

Sobrado de Ónega, la vanguardia cinematográfica

Lunes, 12 de Abril, 2021

El de Meira es uno de los primeros críticos de España, guionista, documentalista, productor y director en Venecia

TUVO UNA HABILIDAD especial, no para estar en la vanguardia, sino para ser él mismo la punta de lanza en muchas de las actividades cinematográficas en las que se ve envuelto a lo largo de una apasionante vida que está pidiendo a gritos una biografía. Aquí sólo les prometemos el índice.

José Sobrado de Ónega (Meira, 1887), tal como firma en los créditos, o Focus, tal como lo hace para sus críticas cinematográficas de El Sol, figura como coruñés en muchas fichas biográficas, pero cuando en 1946 visita la redacción de El Progreso para emprender el rodaje de un documental sobre folclore gallego, el diario se refiere a él como “paisano nuestro, nacido en Meira”.

José Sobrado da el salto a Cuba donde ejerce el periodismo hasta que en 1915 su amigo Paco Ochoa lo ficha para formar parte de la revista Cine-Mundial, de Nueva York, que se edita en castellano con el fin de promocionar el cine americano.

Le apasiona ese mundo y se convierte en un auténtico especialista, tanto desde el aspecto histórico, artístico y técnico, como en su negocio, la producción, la venta o la distribución.

En ese sentido trabaja en la Pathé-Revista, funda Kosmos Kinematografía para distribuir películas en Latinoamérica, interviene en la importante operación de compra-venta de los derechos de Sangre y arena, de Vicente Blasco Ibáñez y participa en varios rodajes carismáticos españoles, como la coproducción Cristóbal Colón y su Descubrimiento de América, dirigida por Gerard Bourgeois con guión de Drossner en otoño de 1916.

Es la película española de mayor presupuesto, un millón de pesetas, y el Estado se vuelca en favorecer ropas y escenarios. Se dice que las coronas de los Reyes Católicos son las auténticas.

Luego dirige a la actriz francesa Jeanne Roques, más conocida como Musidora, considerada el prototipo de la primera femme fatale de la modernidad desde su papel en Les Vampires, de Louis Feuillade.

Musidora, que en España posa para Julio Romero de Torres con un pecho al aire, tal como aparece en el cromo, rueda a las órdenes de Sobrado de Ónega una película al socaire de Blasco Ibáñez, Sol y sombra, también de 1922. Le acompaña su amante autóctono, el rejoneador Antonio Cañero. Otro motivo más del multivanguardismo del lucense.

Sol y Sombra figura en todas las recopilaciones sobre toros y cine que existen.

No obstante, su trayectoria es muy irregular. Es guionista, productor, director, documentalista y uno de los primeros críticos de prensa, que es donde alcanza mayor fama. A Focus se le lee y se le teme a partes iguales. Es el hombre más documentado del país y jamás escribe sin perfecto conocimiento del terreno que pisa, lo que le ocasiona no pocas polémicas en el sector.

También dirige la adaptación de una novela de Vidal i Planas que había sido muy popular, Santa Isabel de Ceres. Vidal i Planas, el asesino de Luis Antón del Olmet a la entrada del Teatro Eslava, mezcla putas con señoritos y sus argumentos tremendistas nunca pasan desapercibidos.

En 1935 la Paramount lo nombra su representante en España y tras las guerra reaparece como director de documentales sobre música y etnografía española, como Almería y su musa, Pueblos árabes de España, María del Carmen en Murcia, Cádiz por alegrías, Sevilla por soleares, Rutas de la Alpujarra y la rodada en Galicia, de título ignoto.

Otra de esas películas es Fandanguillo, un mediometraje protagonizado por Marienma con el que participa en el Festival Internacional de Venecia de 1942. Fallece en 1954.

Javier Lorenzo, la amistad de Galicia e Israel

Domingo, 11 de Abril, 2021

Periodista y escritor, fue premio Pastor Díaz de novela y autor de cuentos en gallego

TUVO POCO TIEMPO, pero hizo mucho. Francisco Javier Lorenzo Oroza (Viveiro, 1958) era hijo de Gloria Oroza Fernández y Antonio Lorenzo Vilar, casados el año 1953 en Santa María do Campo.

Antonio es natural de Xove e hijo a su vez del maestro José Ramón Lorenzo Fernández, pero lleva a cabo varios negocios de éxito en Viveiro, como la cafetería y bolera Las Vegas de A Misericordia, en Covas, y el comercio Las Marías, de la avenida de José Antonio (Travesía da Mariña), uno de los suministradores de butano en los años de máximo auge del gas.

Así las cosas, el niño se convierte pronto en “Javier das Marías”, un nombre que alude a sus tías, María Fernández Fernández y Maruja Oroza Fernández, amén de otras mujeres de la generación anterior.

Javier das Marías es socio del club infantil de Radiotelevisión Española y en abril de 1967 su nombre aparece por primera vez en un medio de comunicación, al recibir un mecano como premio de dicho club que le entrega el alcalde Hermes Varela y Álvarez de Toledo.

Premonitorio o no, Javier va a encauzar su vida hacia los medios de comunicación, el periodismo y la literatura. Pertenecerá a varias redacciones de los medios asentados en Viveiro, tanto de prensa como de radio, televisión y distintas revistas.

Es miembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa Extranjera (ACPE), como corresponsal acreditado del grupo Aurora en la U. E., el único diario israelí en castellano. Precisamente será la editorial Aurora la que le publique su novela Una habitación en el Bósforo, con prólogo de Ramón Pernas, galardonada luego por el Instituto de Estudios Viveirenses con el premio Pastor Díaz de novela.

También lleva durante tres años la delegación del Instituto Latinoamericano Israelí de Cultura, para Iberoamérica, colabora con Jerusalem Post y coordina en España el Ciclo cultural itinerante Jerusalem 3000, del Ministerio de Cultura Israelí.

Toda esta actividad se enmarca en afán por establecer lazos con el mundo judío, como demuestra su designación en 1996 como presidente de AGI, Amistad Galicia-Israel, con sede en A Coruña.

También será colaborador de El Correo Gallego, El Correo Español del Pueblo Vasco y El Progreso, miembro del Consejo de redacción del semanario Mundo Hispánico en Suiza y de la Televisión Helvética en programas culturales.

En 1997 realiza un ciclo de conferencias en los diversos centros gallegos de ese país “para tratar de paliar el desarraigo de la emigración”, como me escribe desde Yverdon-les-Bains para confirmar que cita a El Progreso en todas sus intervenciones.

También es autor de literatura infantil y juvenil en gallego, con obras como As Gaivotas do Cabo Morás y O Porco Espiño Xeremías, que publica Ediciós do Castro en un mismo volumen y A Viaxe de Irina y O Paxaro do Danubio, en otro. También escribe La Sierra Mágica.

Teniendo como base estos cuatro cuentos, Javier Lorenzo realiza un centenar de experiencias Libro-Forum en colegios de España e Israel, así como encuentros organizados por la Consellería de Cultura en Escuelas y Bibliotecas de Galicia.

Su amigo Jaime Vándor, filólogo judío de origen austro-húngaro, refugiado en Barcelona tras la persecución nazi, y Arie Avidor, presidente del grupo Aurora, son dos de los valedores de su novela Una habitación en el Bósforo.

De ella dicen que describe a la mujer del nuevo milenio, el que estamos viviendo, en el personaje de Silvia.

Javier fallece en A Coruña en 2001, a los 43 años de edad.

Mario Vázquez, Ora et labora dentro y fuera del viñedo

Domingo, 11 de Abril, 2021

El vicario de Lugo nace en O Saviñao, donde consigue un vino que ha cruzado el charco

LA TIENDA ASTOR Wines & Spirits, en el barrio neoyorkino de Manhattan tiene en su catálogo doce vinos de uva Mencía y uno de ellos es el Ora et Labora que el vicario de la diócesis de Lugo Mario Vázquez Carballo (O Saviñao, 1953), consigue en sus viñedos de Pesqueiras, perteneciente a la parroquia de Santo Estevo de Ribas de Miño, donde nacen ambos, el vino y él.

Es todo un éxito que un vino tan reciente de una bodega de dos mil botellas se encuentre a la venta en Astor, de modo que la circunstancia demuestra tres cosas, que el cosechero trata con mucho cariño sus vides, que tiene muy buenos contactos en el sector y que sin duda le protege una ayuda espiritual.

“La uva Mencía _ dice el comentario de Astor sobre Ora et Labora _, hace un vino encantador, poco conocido pero increíblemente adictivo. Lleno de grosellas negras, ahumadas y picantes, cerezas y flores. Enérgico y generoso en boca con matices minerales que hacen de éste un vino tinto polivalente”.

Pero claro, Mario fue fraile antes que cosechero. Se hace en el Seminario de Lugo, desde donde entra a formar parte de los adoradores nocturnos del Santísimo, tal como lo cuenta en una conferencia en San Fernando (Cádiz), a donde lo llaman para que les explique la exposición permanente de Lugo y su larguísima historia. Tanta, que todavía se presta a especulaciones de varia especie.

Mario Vázquez se convierte en sacerdote una fecha para no olvidar, el 6 del 6 de 1976 y a partir de entonces inicia un recorrido por cargos y responsabilidades cada vez mayores, que hoy se puede calificar de sumamente extenso.

Su formación se completa al licenciarse en Ciencias Religiosas y Teología Sistemática por la Universidad Pontificia de Comillas-Madrid. Estudia Cinematografía y Radiodifusión y es doctor en Teología por la citada universidad.

Como profesor se foguea en el propio Seminario Diocesano de Lugo durante los tres años siguientes de haber terminado, pero va a tener su continuidad en el Instituto Tetuán-Valdeaceras, de Madrid, durante tres años más y en el Instituto de Colmenar Viejo, al mismo tiempo.

Otro destino lo lleva a la parroquia de San Ignacio de Loyola (Madrid). Es párroco de Valdemanco y Guadalix de la Sierra (Madrid), donde se graba Gran Hermano.

Es delegado diocesano de Juventud en la Vicaría IX (Madrid) y director del Centro de Teología para Seglares (1986-1990), antes de regresar a Lugo para ser secretario particular de Fray José Gómez, director del Secretariado Diocesano de Medios de Comunicación Social, director de la programación religiosa en Cope, profesor del Seminario, profesor del Centro de Teología para Seglares, del Instituto Teológico Lucense y profesor en la USC, Facultad de Formación del Profesorado y en el Instituto Teolóxico Lucense.

Es vicario general del obispo Alfonso Carrasco, en sustitución de Luciano Armas; deán de una Catedral que es Patrimonio de la Humanidad, y director del Instituto Teológico Lucense, además de desarrollar una enorme actividad en el campo de los medios de comunicación y la docencia.

Le ha tocado vivir una época de gran incomprensión hacia el fenómeno religioso, cuando no de manifiesta hostilidad, que camina en paralelo con el desprecio por la cultura clásica, confundiéndolo todo.

Buen jugador de tenis de mesa, entre otros deportes, cuenta también con una interesante serie de monografías, sobre la Trinidad en el arte, el camino de Santiago, el vino, Leonardo Boff, y otros temas también desarrollados en varios libros.

M. Dolores Acevedo, la Corín Tellado gallega

Jueves, 8 de Abril, 2021

Nacida en Monforte, escribe más de 150 novelas de amor en 20 años, especialmente para Bruguera

FUE UNA DE las grandes autoras de la pulp fiction rosa en la España de los sesenta, puesto que Corín Tellado, Concha Linares, María Teresa Sesé y ella, María Dolores Acevedo y Vázquez (Monforte de Lemos, 1932), forman el cuarteto más prolífico de ese género y las de mayor éxito.

Sus niveles de lectura están muy por encima de los estándares de la época. Aunque la monfortina no llega a la brutal producción de la asturiana, recuerden que en 1962 la UNESCO declara que Corín Tellado es la autora más leída en castellano después de Cervantes.

En todas sus notas biográficas se dice que ha nacido en Lugo, pero más parece un error arrastrado, o una referencia meramente provincial.

José Manuel Rey Nóvoa, director de El Correo Gallego, y a la sazón delegado de El Progreso en Monforte, le hace dos entrevistas y en las dos se declara monfortina.

Sus dos primeras novelas, Cuatro destinos y El lazo roto, datan de 1956. Las envía a la Editorial Bruguera y su sorpresa es comprobar que las aceptan y que serán publicadas.

Desde ese día hasta casi veinte años más tarde, va a firmar un total de 150 títulos de novelas rosa con una frecuencia asombrosa, no tanta como la de Corín, pero que alcanza las veinte obras al año, especialmente entre 1964 y 1969. Ella lo explica diciendo que unas las acaba en ocho días y que otras le llevan un mes, “e incluso más”.

Apenas hay evolución o cambios en su esquema, que es el de la literatura de kiosco. Obras que aparecen cada semana al precio de 5 y 8 pesetas, en las que una mujer encuentra dificultades para culminar con boda el amor que siente por un hombre. Se resuelven y se casan.

La excepción la encontramos en los primeros años setenta, cuando por propia iniciativa, o por sugerencia de Bruguera, María Dolores se adentra en el género del Oeste y publica cinco títulos bajo el seudónimo de May Miller. Fueron Cuatrero y asesino (1970), Nido de forajidos (1971), y en 1972, El hijo del sheriff, El tronar de los revólveres y Tierra de cuatreros.

Al principio también escribe poesía y anuncia orgullosa que diez de ellas han sido seleccionadas de entre miles por Ediciones Norte, aunque no las hemos localizado. Asimismo gana un segundo premio de poesía navideña en Monforte con una composición que titula Noche de Paz, y colabora en la revista femenina Siluetas, que dirige en Barcelona Justino Ochoa.

Cuando a los 25 años se inicia como novelista de masas está casada, tiene una hija de un año y vive en la actual calle de As Cruces, número 2.

La vocación le viene de niña, pues ya entonces se había lanzado a escribir una novela y aunque su ilusión es dedicarse a escribir, hasta esa edad no se pone en serio a ello.

Dice inspirarse en lo que ve, en lo que conoce y en lo que imagina. Es decir que en las obras de esos años algunos monfortinos podrían reconocerse hoy.

No le va el humor, se define muy seria y a veces “roza el drama”. Además de Bruguera en sus múltiples colecciones, también publica en Rollán. Andina e Iberoamericana.

Su favorita es El secreto del pantano, aunque entre sus títulos abunda la palabra amor: Amor en Calcuta, Con amor y rabia, Del odio al amor, Escrúpulos para amar, Amando en silencio, Aquel viejo amor, El amor no muere… y una sorprendente Querida salvajilla, muchas de ellas traducidas al portugués y publicadas allí.

Su ilusión es que todos sepan quién es María Dolores Acevedo.

En la última etapa de su vida se traslada al barrio de la Vega de León, donde fallece el año 1998.

Mago Antón, profesional de la ilusión

Miércoles, 7 de Abril, 2021

El artista de Castroverde iba camino de psicólogo, pero prefirió curar con otro tipo de tratamiento

UNA VEZ QUE Cunqueiro traslada el mago Merlín a las Tierras de Miranda y de Mondoñedo, todo es posible. Al novelista se le había adelantado Manuel Rodríguez Saa. alias Dr. Saa y conde de Waldemar. Entre ambos se las componen para que no exista ninguna incompatibilidad por haber nacido en Lugo y querer ejercer la magia.

Es más, los que están detrás de la Semana Internacional Lugomáxico demuestran que no solo son conceptos compatibles, sino que uno favorece al otro.

A semejanza de uno de aquellos hombres de Cuerda en Amanece que no es poco, entre Miranda y Portomarín, brota de la tierra de Santiago da Meda Antón López Rivas (Castroverde, 1956), que no recurre a nombres míticos para darse a conocer, sino que se transforma en un modesto y enxebre mago Antón.

Luego se traslada a Lugo para crecer lo suficiente y decidir que le atrae la Psicología, cuyos estudios inicia en Santiago hasta que en 1977, el mago que lleva dentro se revela y decide manifestarse en todo su esplendor.

Si Antón es nombre moliente, el de su personaje, Facundo, parece quitarle todo misticismo al oficio. Dicho de otra forma, hacer magia es como hacer croquetas. A unos se les llama magos y a los otros, cocineros. Punto.

Ahora bien, dentro de cada actividad los hay buenos y malos, y nombres aparte, Antón viene dispuesto a ser de los primeros. Ya en 1979, recién estrenados en nuestra condición de constitucionales, la Crítica le premia por Facundo.

Se ocupa de su plena profesionalización a través de la escuela mágica de Madrid, pero ya con actuaciones dentro y fuera de Galicia. En Portugal, Holanda o Bélgica lo conocen desde entonces. En esa época se interesa por la magia de cerca, un concepto bastante novedoso, donde brillará como con los números más aparatosos.

Una noche tuve ocasión de ser su único espectador, no porque no hubiese ido público, sino porque estábamos solos en mi domicilio. Aquello no era magia de cerca, sino de intimidad. Me intriga, asombra y engaña a partes iguales. Estar a su lado no fue ninguna ventaja para descubrir sus manejos y manipulaciones; más bien un inconveniente.

Pero Antón era más conocido por otro tipo de espectáculo que inicia en los años ochenta. Son sesiones al aire libre en las que ahora sí, retoma a Cunqueiro y apela a Merlín e familia para titular su trabajo, que más tarde transforma en un segundo montaje a través de la empresa Produccións Máxicas. Con él y una carpa para 1.500 personas recorre Galicia. El Circo Americano, pero de Castroverde.

Crea nuevos trucos, participa en congresos internacionales y comercializa sus ideas bajo el nombre de Os xogos do raposo.

Con textos de Darío Xohán Cabana y música de Milladoiro levanta su particular Vía Láctea para el Xacobeo 1993, donde imagina su muerte en París cuando realiza un peligroso número, un trance que salva gracias a la intervención del apóstol Santiago, que ha desaparecido de la catedral. Luego, acompañados de Xelmírez, Roldán y Aimerico Picaud, regresan a Compostela.

La trama contiene algunos elementos relacionados con su biografía como son los dos accidentes que sufre, antes y después, dentro de un tanque de agua y que ponen en peligro su vida.

Queda por citar su Magomóbil para magia de cerca; sus otros espectáculos como Onde está o mago Antón?, Insólito por ANTONomaxia, O romance do conde de Cagliostro, Fugas e soños, En clave de maxia, 10 magos no país das marabillas y varios más, algunos en TvG.

Este Galego Egrexio ha repartido mucha ilusión en las cuatro últimas décadas.

Aurelio Salgueiro, asesinado a punto de dejar el País Vasco

Martes, 6 de Abril, 2021

El guardia civil de O Saviñao permanece ocho años en Mondragón y se gana el traslado, pero…

EL RELATO QUE Esther y Belén, dos de los hijos de Aurelio Salgueiro López (O Saviñao, 1932), hacen sobre su padre y las circunstancias de su muerte sigue encogiendo el ánimo aunque este año se cumplan los 43 desde que sucede.

Por eso las actitudes de desprecio que por egoísmo reciben las víctimas del terrorismo desde la propia administración a la que sirven y por la que dan la vida, parecen más y más miserables por mucho tiempo que pase y se transforman en gotas de tinta indeleble que los manchará más allá de la tumba.

La vida de Aurelio da un giro radical en agosto de 1970, cuando supera el examen de preparación para cabo de la Guardia civil y es destinado forzoso a Mondragón. En Escairón se lo comunica a su familia con la alegría propia de cualquier ascenso. Tiene 38 años y muchos hijos.

Mondragón, les dice, tiene colegios muy buenos y allí vivirán mucho mejor. Según el testimonio de Esther, durante los cuatro primeros años de estancia en la localidad guipuzcoana son una familia feliz. Mondragón es la sede de la Corporación homónima que se funda en 1956 por iniciativa del sacerdote José María Arizmendiarrieta, con una facturación actual de casi doce mil millones de euros anuales. La prosperidad es allí una palabra plena de significado.

El panorama cambia en 1974 cuando son asesinados dos guardias del cuartel donde vive la familia del cabo, que pertenece al Servicio de Información. El mensaje es claro. Tienen enemigos en el entorno y no sólo son los miembros de la banda terrorista ETA, sino también entre los vecinos. Los niños comienzan a notarlo en el colegio y reciben instrucciones sobre lo que deben decir y lo que no.

Alguien ha inoculado el odio y el pinchazo causa su terrorífico efecto. Los Salgueiro no pueden imaginar hasta qué punto será así, para ellos y para toda la sociedad española.

La mañana del 28 de agosto de 1978, dos terroristas, miembros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas, disparan por la espalda sobre Aurelio causándole cuatro impactos de bala en tórax y cabeza. El ataque se produce en la plazoleta formada por las calles Toribio Aguirre e Ignacio Zuloagay Zarugalde, cuando la víctima va acompañada de su hijo de 14 años, el cual sufre un estrés postraumático que le incapacita.

El hombre está exultante de alegría porque acaban de confirmarle que tras ocho años destinado en Mondragón tiene derecho al traslado. Dejaría muy pronto aquel País Vasco que no se parece en nada al que conoce a su llegada.

Durante más de diez minutos su cuerpo permanece tendido en la vía pública sin que ningún valiente testigo le auxilie. Todos se han refugiado en una zapatería para que los autores de los disparos huyan tranquilamente en un automóvil donde un tercer individuo les espera al volante.

En el traslado al centro sanitario, Aurelio fallece. Se cree que uno de ellos era José María Iturrioz Garmendia, que dos meses y medio después morirá en un atentado al cuartel de Aretxabaleta en posesión de la pistola Browning 76-C-06658 que sirve para matar al lucense. Es lo que ahora se llama violencia de ambos bandos.

Belén, la pequeña, va a cumplir un año cinco días después. La madre aparca los reproches y se dispone a luchar por sus siete hijos hasta la extenuación. Se trasladan a Avilés y lo consigue.

Hoy Belén Salgueiro Vázquez es políglota, condecorada con la orden del Mérito Civil y empresaria de turismo. Su firma se llama Exclusive Spain Tours, crea empleo y lucha contra la pandemia desde varias oficinas en toda España.

Bolaño Rivadeneira, el extravagante benefactor de Lugo

Lunes, 5 de Abril, 2021

El abogado de Baralla dona su fortuna a la Escuela de Artes y Oficios y entra en el callejero lucense

EL 1 DE agosto de 1904, a propuesta del concejal García Gesto, el Ayuntamiento de Lugo aprueba la ampliación del Carril de la Ramella, desde Santo Domingo al cuartel de San Fernando, que ejecutará Segundo Losada en terrenos expropiados a Pascual Maseda.

El nuevo trazado, por el que se suspira desde 30 años atrás, sirve para rendir homenaje años después a dos destacados hijos de la provincia, Benigno Quiroga Ballesteros y José Bolaño Rivadeneira (Baralla, 1812).

Bolaño Rivadeneira, que nace en Santa María de Costantín, tierras entonces de Neira de Jusá, pertenece a la famosa familia de Diego Bolaño, el defensor de Lugo que dibuja Modesto Brocos lanzando a los sitiadores pan y un año desde la muralla. Hablamos de la casa-torre de Torés, en As Nogais y de la leyenda de los condes de Lugo.

Pero a él no se le va a premiar con una calle por sus ancestros, sino por sus propios méritos.

Estudia Derecho y se instala en Sarria. Va a adquirir muchas tierras procedentes de la desamortización, sobre todo las del monasterio de Samos, que serán subastadas a su muerte para dar cumplimiento a sus mandas testamentarias, siempre a favor de la beneficencia lucense.

Son tierras de Sarria, Láncara, Samos, Baleira, A Pastoriza, Cospeito, Castro de Rei… Media provincia. Las subastas tienen lugar en la notaría de Domingo Carvallo, en Ruanova, 13, donde nace el filósofo homónimo.

Castro López dice de él que era torpe en el uso de la palabra, pero que lo suple con su profunda formación jurídica. Siendo juez municipal, tal como era preceptivo en las órdenes de búsqueda, describe al sospechoso de un robo como un hombre de estatura regular, color moreno y una cicatriz en la cara; y a la yegua sustraída, con la cola y las crines recortadas, color negro y aparejos de albarda.

Publica en Madrid el Folleto sobre foros y subforos, su redención y modo de registrar la titulación antigua y anterior a la ley hipotecaria, (1878), reeditado y ampliado por Soto Freire.

El año 1841 actúa como comisionado por Sarria en las elecciones a diputados, y en 1852 consigue el acta de diputado provincial por Becerreá, como Manuel Vaamonde lo hace por Monforte, y Manuel Pérez Batallón, por Sarria.

Diez años más tarde integra la comisión provincial en pro de la vía férrea, con Pardo Montero, Camba, Pedro Pozzi y Pascual Silverio, entre otros. Es cuando impulsa la realización de una exposición agrícola-ganadera que tendrá lugar en el San Froilán de 1867.

Superados los 60 años de edad decide aprender piano e inglés, lo que refuerza la imagen que de él se tiene en Lugo como personaje extravagante, aunque sospechamos que entonces no son necesarias graves oposiciones para ganar tal título.

Tras su muerte, se sabe que lega a la Diputación Provincial una renta de seis mil pesetas anuales para crear y mantener la Escuela de Artes y Oficios. El Ayuntamiento aporta otras 1.500.

En 1903 se aprueban en paralelo los homenajes que van a recibir él y Quiroga Ballesteros, a través de sendas placas de mármol de Carrara a instalar en sus casas _ la suya, en la actual Praza Maior _, los nombramientos de hijos adoptivos y finalmente, la dedicación de sus calles.

El Colegio de Abogados de Lugo convoca un concurso de ideas para hacer más eficaz la Escuela de Artes y Oficios a la clase obrera. Otros organismos se suman a los homenajes. El panegírico público corresponde al periodista Francisco González Besteiro, el primo de Julián Besteiro que pronto fichará por El Progreso.

Antonio Casares, y la luz se hizo en Compostela

Domingo, 4 de Abril, 2021

El científico monfortino es uno de los que intervienen en la identificación de los restos del Apóstol en 1879

EL PASADO VIERNES se cumplieron los 170 años de la noche en que Antonio Jacobo Casares Rodríguez (Monforte de Lemos, 1812), produce el primer arco voltaico con el que se ilumina un edificio público en España, el claustro de la Universidad de Santiago de Compostela, que también fue facultad de Derecho y es la actual sede de Geografía e Historia.

En ese momento Santiago es la proa de la investigación sobre electricidad.

El científico sitúa 50 pilas Bunsen conectadas a un regulador Deleuil con dos electrodos de grafito encargados de generar el arco voltaico, unos conocimientos al alcance de otros, pero sin la determinación del monfortino.

Aún han de pasar 25 años hasta que la lámpara incandescente permita la iluminación eléctrica de las ciudades y 30, para que otro lucense, López de Neira, la encienda en Vigo.

El experimento de Casares gusta tanto que los fuegos del Apóstol del 24 de julio de 1852, un año después, se repite en el exterior de la catedral para que el asombro alcance por igual a legos y a clérigos; a expertos y a profanos.

Si se dijo entonces o no que la noche estaba barrida de la Tierra; si la frase es de Casares, Alcolea, Cos o de un bibliotecario culterano al que sólo escucha Cotarelo Valledor desde las regiones placentarias, es detalle que adorna, pero no modifica la importancia de un acontecimiento que hará rabiar de envidia a universidades muy creídas.

A todas estas, Casares es químico y farmacéutico, pero con entendimiento y saberes para que se le tenga por maestro humanista y renacentista.

Razones no faltan para ello, pues además de doctor en Filosofía cursa estudios de Mineralogía en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

Desde que tiene 24 años es el primer catedrático de Química Aplicada a las Artes de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago y desde sus 33 años es el primer titular de la cátedra de Química en la facultad de Medicina. Al frente de ella estará 43 años, los que van desde su creación hasta la muerte del sabio, o sea, la segunda mitad del XIX casi por entero.

Hacia el ecuador de su cátedra, Castelar lo nombra Rector, para que la autoridad oficial coincida con la real. Amén de eso, ocupa otras responsabilidades académicas.

Como el espacio apremia, digamos en corto que es pionero también en el uso de la espectroscopia en España _ estudio de la interacción entre la radiación electromagnética y la materia, con absorción o emisión de energía radiante _, creador del análisis químico y sintetizador del cloroformo y del éter que permitieron las primeras intervenciones quirúrgicas con anestesia.

Sus amplios conocimientos le posibilitan para estudiar las aguas minerales y los vinos, en concreto las de Caldas de Reis, Cuntis, Arteixo, Carballo, Mondariz, A Toxa y Sousa, continuados por otros fuera de Galicia. Los referidos a la presencia del rubidio y el cesio son considerados como un descubrimiento.

Otro campo de sus trabajos es la mineralogía. En Cabo Ortegal descubre la morenosita _ bautizada así por el académico Antonio Moreno Ruiz _, y en San Andrés de Teixido, la zaratita, con la que homenajea a otro tocayo, el dramaturgo Antonio Gil y Zárate.

Como no podía ser de otra forma, es consultado por el cardenal Miguel Payá Rico sobre la autenticidad de los restos del Apóstol y sus dos discípulos en 1879, es decir, el redescubrimiento.

Entre sus obras, Manual y Programa de Química general, y Tratado práctico de análisis químico de las aguas minerales y potables.

Antonio Carro, la apertura desde dentro del régimen

Domingo, 4 de Abril, 2021

Se cumple este mes el primer aniversario de la muerte del político lucense, Hijo Predilecto de la provincia

CUANDO DARÍO VILLANUEVA deja de ser director de la Real Academia Española, Lugo pierde un paisano en un cargo de tanto relumbrón, pero gana, por así decirlo, un paisano político para el mismo sillón, pues quien lo sustituye, Santiago Muñoz Machado, está casado con Marta Carro Marina, la tercera hija de Antonio Carro Martínez (Lugo, 1923).

La vida de Antonio Carro se puede contar a través de su exacto currículo, y entonces sobran los enunciados para llenar estos folios, o bien a salto de mata, que es más divertido.

Sus padres son el consejero de Eléctrica Lucense y comerciante maragato, Arsenio Carro Pérez, al que a veces se le llama Antonio, quizá por ósmosis con su hijo; y Herminia Martínez Cabrera, también maragata y directora de la Escuela Normal hasta que se jubila. Él es de Santa Colomba de Somoza, y ella, de Andiñuela. Viven en la avenida de Segismundo Moret, hoy Castelao.

Su abuelo por parte de madre, el general de brigada Toribio Martínez Cabrera, sirve a la República al pie de la letra, como dice Couceiro Tovar, y lo paga con su vida.

Él resuelve con solvencia los estudios de bachillerato en el Instituto, aunque no es tan brillante como sus hermanas, Pilar, María Jesús y Cristina, que se casa con el catedrático de Ciencias Naturales de dicho centro, Francisco Bernís Madrazo, recordadísimo por todas las generaciones de lucenses que pasan por sus docentes manos, destacado ornitólogo que abandera la conservación del parque de Doñana y señalado eucaliptófobo.

Cuando se habla de Bernís se suele eludir información sobre su segundo apellido, Madrazo, que lo une familiarmente con la gran saga de pintores, los Madrazo y los Fortuny.

La boda fue en San Froilán y a ella asiste, naturalmente, Rosa Madrazo de Bernís, madre del novio. Del matrimonio nacen otras dos lumbreras, la bióloga Cristina y el matemático Francisco Bernís Carro.

También está allí el académico e historiador Gonzalo Menéndez-Pidal y Goyri, hijo de don Ramón y casado ya con Elisa Bernís Madrazo.

Antonio se une a Lucía Marina de Orta, malagueña de cuna y sevillana de crianza. Además de Marta, tendrán otros cuatro hijos, Lucía, Antonio, Delia e Ignacio.

Acabadas las carreras de Magisterio, Derecho y Ciencias Políticas, viene a Lugo para participar en los renombrados cursos de Primavera, donde habla de Europa. Estábamos todavía lejos de integrarnos en la vida comunitaria, pero las ideas que entonces expone son las mismas que se repetirán luego en el ingreso.

Carro forma parte de la comisión que negocia lo que en aquellos años se llama Mercado Común Europeo y ya entonces se gana un puesto entre los aperturistas del régimen.

Integrado en la función pública, contribuye a la reforma administrativa y ocupa varios puestos por razón de mérito, esa cosa tan rara en la actualidad.

Llegada la hora de ser ministro de la Presidencia, le van a auxiliar de cerca dos lucenses, Enrique Santín Díaz y luego Pablo Figueroa Dorrego. Procurador en Cortes por Lugo y diputado durante seis legislaturas, también fue vicepresidente segundo del Congreso y letrado del Consejo de Estado.

A Carro se le cita siempre por su contribución a la apertura a través del espíritu del 12 de febrero de Arias y en el proceso de descolonización del Sáhara Occidental en plena Marcha Verde que acosa a España para forzar los Acuerdos de Madrid.

Fue Hijo Predilecto de la provincia y está a punto de cumplirse el primer año de su muerte, siendo Viernes santo del año pasado.