Archivo de Febrero, 2021

Rosa Cedrón, una voz tubular

Martes, 16 de Febrero, 2021

La cantante de Monforte realiza varias colaboraciones con el músico británico Mike Oldfield

CUANDO NACE ROSA Cedrón Fernández (Monforte de Lemos, 1972), Mike Oldfield es un músico de 19 años que está terminando de cocinar una ambiciosa sinfonía que llamará Tubular Bells. Saldrá al año siguiente para transformarlo en uno de los músicos más influyentes del siglo.

En un principio no parece que existan muchas posibilidades para que estas dos personas se encuentren en un proyecto musical de igual título, pero así fue.

La familia de Rosa se traslada a Coruña siendo ella muy niña, pero en la rúa das Hortas de la ciudad del Cabe quedan sus abuelos, Pepín y Rosita, a donde regresa con frecuencia. Es el germen musical que brotará en los dos hermanos Cedrón, Xavier y ella.

Su abuelo, José Fernández Vázquez, toca el violín y la bandurria, y pertenece a la rondalla monfortina Benfeita. Su madre también está vinculada a la actividad musical y Rosa desde los ocho años manifiesta las mismas querencias.

La culpa de que su primer impulso sea hacia el violonchelo la tuvo la actriz Lori Singer, que en las primeras temporadas de la serie Fama da vida al personaje de Julie Miller, una alumna de ese instrumento que la entusiasma. Hoy lo sigue haciendo, porque el descubrimiento de su voz no apaga su interés por el chelo, al que continúa siéndole fiel.

Rosa ya era en aquel momento alumna del conservatorio coruñés, pero Lori Singer la dirige definitivamente hacia el violonchelo, del que se hace inseparable.

La Orquesta de Cámara Municipal de A Coruña y la Banda Municipal disfrutan de esta precoz instrumentista, hasta que logra una plaza como profesora del conservatorio de Ferrol.

Todo cambia en 1996, cuando es invitada a participar en el concierto con el que Luar na Lubre quiere celebrar su décimo aniversario. Será en el Teatro Rosalía de A Coruña, y tras la actuación, a Rosa se le plantea la posibilidad de formar parte del grupo donde ya está su hermano Xavier como violinista.

Los de Luar comienzan a verla como la voz solista de la banda. Ella acepta y ante la incompatibilidad de horarios con el conservatorio, opta por dejar la docencia.

Se inician nueve años de trabajo y éxitos con el grupo, y algunas colaboraciones en solitario, donde abarca diversos géneros.

Cuatro años antes, en 1992, su promotor le había preparado a Mike Oldfield una audición de Luar na Lubre en un club de Santiago y el británico queda encantado con los gallegos, lo que trae como primera consecuencia la incorporación de la canción O son do ar, de Bieito Romero en el decimoséptimo álbum del músico, Voyager, con el título The song of the sun.

Más adelante, cuando ya está con ellos, Rosa colabora con Oldfield en el concierto de Tubular Bells III que tiene lugar en el Horse Guarde Parade, de Londres. Canta The inner child, toca el violonchelo en Monnwatch e integra los coros en otros temas.

“Tocamos juntos durante la gira de 1999 y te puedo decir que son muy buena gente”, declara Oldfield a un periodista después de la experiencia con Luar.

Pero aquella unión tiene también un final, cuando en 2005 Rosa decide seguir su carrera musical en solitario e incluso prepararse para hacer teatro. En 2007 sale su primer trabajo en esa nueva situación. Se llamó Entre dous mares.

Finalizamos con alguna de sus numerosas colaboraciones: Oldfield _ Moonlight shadow, en el espectáculo Night of the Proms _, Doa, Cristina Pato, Lucía Pérez, Yolanda Castaño, Paco Lodeiro, SonDeSeu, Sito Sedes, Enrique Ramil, Alba Felpete, Xoán Piñón, Miguel Artus o con su alumna, Sabela Ramil, concursante de OT 2018.

Ramón Santeiro, el poeta en la sombra

Lunes, 15 de Febrero, 2021

El abogado de Mondoñedo trajo a la ciudad las vanguardias y abrió los ojos a Cunqueiro y a su generación

HAY UNA DEUDA pendiente con José Ramón Santeiro Faraldo (Mondoñedo, 1908). Fue uno de los más destacados miembros de la Generación del 36, poeta exquisito, padre literario de Cunqueiro y Díaz Jácome, y sin embargo, con una obra olvidada y desperdigada. Eso señala el camino de cómo podría ser saldada.

En 1907 se casan en Mondoñedo Jesús Santeiro García, agente de negocios, y Amanda Faraldo Beltrán, sus padres. Él estudia el bachillerato en Madrid con constantes viajes al valle del Masma.

Es un alumno brillante, el que más de las Escuelas Pías, y prueba de ello es su papel en las veladas literarias y actos solemnes, donde se reparte el protagonismo con Amalio Gimeno. En Sexto curso llama la atención por su oratoria y en el Instituto Cardenal Cisneros, Amalio, él y Felipe Ruano son los únicos que logran el premio extraordinario de bachillerato en Letras y Ciencias.

Estamos en 1925 y Santeiro opta por hacer Derecho. Es directivo de la FUE con Otero Espasadín y ambos saltan a la prensa porque rechazan que se aplique el aprobado general.

En pocos años pasa de las aulas a codearse con los más influyentes intelectuales, a estar presente en todas las revistas poéticas que nacen al albur de la República y a divulgar en Mondoñedo noticias de las vanguardias que asombran a Cunqueiro, Díaz Jácome, Trapero, Pepe Cigarrón, Raimundo Aguiar, César Seco, Aquilino, los hermanos Martínez, Pepe Álvarez Gallego y al resto de escritores incipientes.

El modernismo de Santeiro les deslumbra. Un día les lee un trabajo que acaba de publicar, “Chewing gum o el chocolate canónico de las seis”. ¡Cómo no maravillarse, si hasta parece una herejía!, como dijeron los mayores. Ante ellos despliega la obra de Unamuno, Juan Ramón, Cernuda, Guillén o Alberti para que Álvaro exclame: “Qué nuevo se hizo el mundo”.

Santeiro vive en otra dimensión. Ya es funcionario del Ministerio de Comercio y por las tardes asiste a las tertulias en el domicilio de María Zambrano, con José Antonio Maravall y otros.

El círculo de amistades crece y así en 1931 encontramos un poema suyo al lado de otro de Miguel Hernández en la revista Destellos, que edita en Orihuela el gran amigo de éste, Ramón Sijé y que también publica en ese número.

El 2 de mayo de 1933, El Sol anuncia en portada que en la página 2 publica versos inéditos de Santeiro.

Eso quiere decir que está en la cresta de la ola. Sus versos aparecen en Mirador, con Valbuena i Prat y Gerardo Diego; en Hoja Literaria, con Zambrano, Federico Muelas y Ramón Gomez de la Serna; en Murta, en Boletín último o en la Revista Nueva, con Juan y Leopoldo Panero, cuyos ejemplares envía a Mondoñedo para que los lea Aquilino Iglesia Alvariño, también atrapado por su luz.

Cunqueiro habla por primera vez en público con Santeiro a su lado, como escudo protector contra los nervios; Gamallo lo presenta en un recital que se celebra en el Centro Gallego de Madrid y él, con solo 24 años, es uno de los organizadores del homenaje a Luis Recanséns Siches, con Sánchez Albornoz, Maura, Joaquín Garrigues, Negrín, Justino de Azcárate y Arturo Soria.

Dentro de la deuda a pagar inclúyase también una biografía competente, más allá de estas notas deslavazadas que dé a conocer quién fue Santeiro Faraldo hasta que una temprana muerte trunca su poesía a los 52 años.

Trapero le escribe la necrología con los ojos llorosos por el recuerdo de aquellas reuniones en las que Santeiro es el profeta de la palabra nueva y ellos, los discípulos ansiosos de aprender.

Daniel de la Fuente, profeta de la pandemia

Domingo, 14 de Febrero, 2021

El periodista escribe La ciudad podrida, una novela donde se plantea la mutación animal

AL LEER LA frase publicitaria que encabeza la novela La ciudad podrida, publicada por Ediciones 29 en 1984, a la cabeza llegan ecos de lo está ocurriendo en el mundo, porque sea o no exacto el origen de la pandemia, a todos nos lo sugiere.

Dice la referida frase: “Centrales nucleares y complejos petroquímicos generan espantosas mutaciones animales. ¿Estamos ya ante el principio del fin”.

El autor de la novela es el periodista Daniel de la Fuente Torrón (O Corgo, 1933), un lugar de nacimiento que a veces alterna con San Vicente de Coeo (Lugo), su casa familiar, y con Torre del Bierzo, en León, porque en ese momento su padre trabaja como empleado de la RENFE entre Laxosa y ese otro enclave leonés. Lo cierto es que Daniel siempre se tuvo por lucense.

Un nuevo destino del progenitor en Tarragona obliga al traslado de la familia el año 1936 y allí se establecerá durante toda su vida profesional.

Pese a que su familia quiere que entre como aprendiz en Gas Tarraconense SA, su vocación se ha despertado muy pronto y ya en 1954 firma colaboraciones en El Progreso, pues aunque vive en Tarragona, mantiene una constante relación con el diario de Lugo.

Con todo y eso, su padre lo apunta a las pruebas que servirán para seleccionar a los nuevos trabajadores de Gas T. Daniel acude, pero deja el examen en blanco. Es su forma de decir que él aspira a ser periodista, Algo nada sencillo, como pudiera pensarse.

La falta de recursos en su familia y la vinculación con la compañía ferroviaria le lleva a organizar un particular régimen de estudios en la Escuela de Periodismo de Barcelona, a donde también acude en un curso superior al suyo otro alumno lucense, Salvador Castro Gallego, que será subdirector de El Progreso.

Ya que no puede pagarse ni colegio, ni pensión, ni piso, Daniel hace diariamente el recorrido a la Escuela en tren, ida y vuelta, lo que supone un total de 160 kilómetros.

Cuando acaba la carrera, en 1959, Daniel ha reunido más de mil billetes de ferrocarril y en su experiencia acumula 150.000 kilómetros recorridos, o lo que es lo mismo, tres veces la vuelta al mundo, tal como refleja una noticia de agencia que se divulga ese año.

Como homenaje y recuerdo a sus esfuerzos, Daniel construye un marco con los billetes para albergar en él su título de periodista. Hablando con un colega de lo que ha supuesto su carrera, el nuevo informador asegura que le ha servido para conocer los tics y maneras de los viajantes, novios, turistas “y hasta de los interventores del tren”. Lógico.

Se casa, tiene seis hijos _ Dani, Pili, Imma, Albert, Óscar y Alejandro _, y entra en la plantilla del Diario Español, de Tarragona. También es corresponsal en esa ciudad de la agencia Pyresa, que publica en todos los periódicos de la Cadena de Prensa del Movimiento.

Una característica de sus más de 30.000 artículos radica precisamente en sus dotes de observación y en el interés que demuestra por analizar cómo interpretan los catalanes y los gallegos los distintos aspectos de la actualidad. “De la misma forma que el catalán es desconfiado, el gallego es, para un catalán, extremadamente abierto”, opinaba.

También fue un buen reportero gráfico a partir de una primera Kodak de baquelita que adquiere.

Además de la novela ya citada, escribe una veintena de obras que permanecen inéditas, de las cuales avanza el título de dos de ellas, Las vergüenzas de España y Memorias de la Galicia profunda.

En 1986 regresa a Coeo, donde fallece el año 2012.

Motorín Berto, treinta años vestido de futbolista

Domingo, 14 de Febrero, 2021

El jugador de O Saviñao es quien más veces ha defendido la camiseta del Real Oviedo

SUS PADRES SE trasladan de Lugo a Ujo, en Mieres, cuando él tiene cinco años y esa circunstancia encauza su posterior vida deportiva en Asturias, y muy especialmente en el Real Oviedo.

Es uno de los cinco futbolistas lucenses que han jugado algún partido con la Selección Española, junto con Severino Reija, Jesús Martínez, Diego Álvarez y Diego López, los dos primeros, ya con cromo en esta colección.

Alberto Martínez Díaz, Motorín Berto (O Saviñao, 1962), nace en la parroquia de Santa María de Reiriz, donde crece hasta que su padre marcha a Ujo para trabajar en las minas de carbón de Figaredo, donde precisamente en 1962 tiene lugar la huelgona, prólogo de los conflictos que van a ocurrir en esas minas inmediatas a Mieres durante la década siguiente.

Manolo Cordido ha escrito una documentada biografía del futbolista de donde copiamos esos datos que sólo Antonio López Valín, el propio Cordido y los actuales sistemas informáticos son capaces de almacenar. Por ejemplo, que Motorín Berto, el nombre completo de su alias ovetense, ha disputado 328 partidos en Primera División y que es el jugador lucense con más partidos en esa categoría, de entre los 41 que jugaron alguna vez.

Ésas eran las cuentas cuando Cordido lo establece, porque hoy Diego López lo ha superado, si los sistemas informáticos no se han equivocado.

No obstante mantiene otro récord significativo, pues es quien más partidos ha jugado en la historia del Real Oviedo con un total de 510.

Volvamos al principio. Cuando Alberto tiene edad para jugar al fútbol, 10 años, se estrena en las filas del CD Figaredo y allí permanece hasta los 17. Luego, en lógico ascenso geográfico, pasa al de la capitalidad municipal, el Caudal de Mieres, donde está de 1981 a 1984; y de ahí, al Real Oviedo.

En el equipo que hoy juega contra el CD Lugo, se mantiene como titular indiscutible nada menos que 16 temporadas, desde el año 1984 al último del siglo. Allí se gana el apodo de Motorín Berto que alude a su incansable brega que le lleva a marcar once goles en Primera sin ser delantero.

Gana la Copa de la Liga de Segunda División en 1985 y asciende a Primera en la temporada 1987-88, cuando pasa a disputar la Copa de la UEFA.

Con treinta y ocho años a cuestas, a Berto le quedan fuerzas para emprender un largo epílogo a su carrera, pues ficha una temporada por la SC Ponferradina, que está en Segunda B, como el CD Lugo, y otras dos por el Águilas de Murcia (2001-2003) en la misma categoría. Cuando en 2002 cumple los cuarenta años de edad, el club murciano aprovecha un partido contra el Mazarrón para rendirle un homenaje a su resistencia.

Aún así, en 2004 vuelve a Asturias para fichar por el Oviedo Astur, un equipo nacido a raíz de las dificultades por las que atraviesa el Real Oviedo con el fin de que no se quede sin equipo la capital del principado.

Como quiera que en Oviedo algunos interpretan al nuevo conjunto como un rival del histórico, Berto sufre las iras de unos descerebrados que nunca faltan en estos casos, y llega a recibir amenazas de muerte. Con este increíble episodio como colofón, cuelga las botas y deja atrás treinta años de competición.

Capítulo aparte es su experiencia internacional, que alcanza el 4 de septiembre de 1991 ante la selección uruguaya, a la que España gana por dos goles a uno, con participación de Berto en la segunda parte. A la roja lo lleva Vicente Miera, que lo había entrenado en su paso por el Real Oviedo. Marcan Martín Vázquez y Manolo.

Ángel Paz, cantando para Errol Flynn

Jueves, 11 de Febrero, 2021

El músico de Meira permanece varios meses en el cabaret parisino Sheherazade con el trío Los Chacareros

LOS CHACAREROS FUE trío y cuarteto de aires americanos y españoles que tuvo varias formaciones, y que durante muchos años actuó en locales de España y Francia, fundamentalmente.

Lo crea Ángel Paz Abelleira (Meira, 1916), uno de sus integrantes y compositor de guarachas, marchiñas y tangos que entran a formar parte del repertorio de otros artistas, como Issa Pereira.

Ángel hace la guerra como cabo y sargento provisional del Grupo de Sanidad Militar de la 8ª Región. Poco después se pone manos a la obra musical y forma el trío con un coruñés llamado Carballo e Infantes, de Valencia, aunque su preocupación es decir que se trata de un grupo gallego.

El trío se integra en la compañía de La Gitana Blanca _ Mercedes Borrull _, para realizar una gira por Francia y Dinamarca, que se prolonga más de lo previsto debido al éxito que conseguían: Marsella, Niza, Cannes, Toulouse, Montpellier, Moulijns, Copenhague, París… pero cuando la compañía regresa a España, en marzo de 1961, Los Chacareros se quedan en París, donde los identifican con la Alborada en Galicia compuesta por Ángel.

Entonces actúan en uno de los locales de mayor tradición en las noches parisinas, el cabaret Sheherazade, a donde acuden todos los famosos de paso.

Ángel presume de haber actuado para los duques de Windsor, Gary Cooper, Orson Welles, Ingrid Bergman, Ginger Rogers, Katharine Hepburn, Errol Flynn… Una buena nómina de famosos.

Es testigo de la noche en la que Errol Flynn, después de haber cenado a cuerpo de rey, solicita una rebaja en la cuenta por ser él quien era. El propietario del Sheherazade no se arruga y le hace apoquinar lo consumido. Eso sí, le acerca a la mesa dos botellas de champagne para testimoniarle su admiración. Errol volvió al día siguiente.

En aquel entonces la consumición mínima es una botella champagne, o sea, siete mil francos viejos. Los clientes les piden Granada, Marinela, Piconera y El relicario, pero como esta última no la saben, tienen que pedir la letra a España y aprenderla casi de un día para otro.

Abundan las marchiñas y las batucadas, como Río brasileiro, que es de Ángel, aunque con matices. “Lo brasileño lo cantamos como si fuera gallego y la gente no se da cuenta”. Claro, como que es una variante norteña.

Ellos cobran mil francos al día, la séptima parte de una botella, pero cada vez que actúan en la televisión les dan 10.000. Por otra parte, obtienen otros 150.000 francos de la radio y se han presentado en Gaumont y en el Olimpia, la sala de cine más grande de Europa. También hacen una película, pero Ángel prefiere olvidar su título, de lo mala que era.

Otros títulos por los que gana algunas pesetillas son, por ejemplo, Não quero ir y Tudo a broma (marchiñas), Mentirosa (corrido), Viaje por el Norte y Viaje por el Sur (estampas); ¡Ay, mi Sevilla! Y Lola la jerezana (pasodobles) y Cásate y verás (ranchera), así como Las campanas de tu boda y Lo que sueñan las mujeres, dos rumbas firmadas por su hermano Luis.

Llegan a hacer 40 discos, algunos de gran éxito, como Fiesta flamenca y un modernísimo Dansez joyeusement. Cuando regresan a España traen noticias frescas: “El existencialismo ya no existe”.

Los Chacareros viven una larga temporada actuando en toda España al lado de diferentes artistas, como Carmen Morell y Pepe Blanco. A Burgos van con un espectáculo donde coinciden Luisita Esteso, la tía de Fernando Esteso, Xan das Bolas y ellos.

Ángel fallece en 1985.

Carlos Polo, entrevistador de los intelectuales gallegos

Miércoles, 10 de Febrero, 2021

El sacerdote de Mondoñedo escribe también teatro y novelas que permanecen inéditas

TUVE LA OPORTUNIDAD de conocer a Carlos Polo López-Berdeal (Mondoñedo, 1905), pocos años antes de su fallecimiento. Era el año 1971 y traía en sus manos un ejemplar recién editado del libro “Galicia, en sus hombres de hoy”, una colección de entrevistas con prólogo de César González Ruano que se anuncia como el Tomo I, aunque no tengo constancia de que saliese el II, sin duda porque la muerte se encargó de impedirlo.

El ejemplar incluye una primorosa dedicatoria al “prometedor periodista” y he de reconocer que desde aquel momento se convierte en libro de consulta frecuente y prolongada a través de los años.

La nómina de entrevistados es cumplida en número y relevancia: Cela, Sotomayor, Otero Pedrayo, Fraga, Rof Carballo, Menéndez Pidal… y un jovencísimo Méndez Ferrín, incorporado allí como un auténtico descubrimiento literario, como se encargará de resaltar años más tarde Pablo Gutiérrez Menoyo.

Citamos al resto de lucenses entrevistados: Dionisio Gamallo Fierros, Arriba y Castro, José Díaz Jácome, Vicente Eyré, Aquilino Iglesia Alvariño, Luz Pozo Garza, Francisco Otero Besteiro y Dalmiro de la Válgoma, entre otros que nos tocan muy de cerca.

Carlos Polo sabía la utilidad de su obra, recogida a lo largo de muchos años y adelantada en algunos personajes a través de la revista Chan de Borobó. Su trabajo es precursor del de Freixanes, o en lo que a Lugo se refiere, de los que firmarán Paco Rivera, Rafael Torres o Manuel Rodríguez López.

Carlos José Rafael ve la luz en la calle de la Rigueira, hijo de José Polo Folgueira y de Antonia Berdeal Seivane, una familia conocida como “os carlistas”, aunque él residirá más tiempo en la de Méndez Núñez, donde nace Cunqueiro y que hoy lleva su nombre.

Estudia en el Seminario de Santa Catalina y lo ordena sacerdote el obispo Juan José Solís en 1930. Polo es uno de los que organizan el homenaje al famoso profesor Francisco Fanego Losada en sus Bodas de Plata el año 1939.

Sus pasos siguientes lo llevan ser titular de Santa Eulalia de Lago (Xove), capellán de San Roque, en Santiago de Mondoñedo y coadjutor de la parroquia de San Xulián del Ferrol. En los tres destinos destaca como orador sagrado y su participación en las grandes ocasiones es inexcusable.

En Ferrol dirige el Colegio Academia Masdías, de Manuel Masdías, y en junio de 1941 es nombrado capellán de la Armada para ser destinado al Penal de la Casería de Ossio, en San Fernando (Cádiz).

Va a embarcar de manera sucesiva en numerosos buques de la Armada, como el Jorge Juan, Almirante Antequera, Júpiter, Vulcano, Cervera, Valdés…, a los que siguen otros cargos en tierra, como finalmente la Estación Radiotelegráfica de Ciudad Lineal y L.T.I.E.M.A, hasta que en 1967 se le concede el retiro como capellán mayor de la Armada, por cumplir la edad reglamentaria.

Su actividad en estos trabajos se alterna con una abundante producción literaria que llega a ser publicada en cuentagotas. Escribe teatro, novelas, sermones y el ya comentado libro de entrevistas.

En 1955 aparece una farsa en tres actos titulada “El gran idiota”, que Alfredo Marqueríe define como “teatro para leer”, con absoluta exactitud pues no llega a representarse. Trapero dice en El Progreso que en ella “plantea y resuelve problemas políticos y sociales”, con una ironía que tiene por objeto educar y no herir.

Entre sus novelas, inéditas, se sabe de la existencia de dos, “Montaña verde”, y “La noche de San Silvestre”.

Carlos Polo fallece el 31 de mayo de 1975 en Ferrol.

Michel Vázquez, el alcalde de la Ciudad de los Muchachos

Martes, 9 de Febrero, 2021

El proyecto del padre Silva acaba mal, con la imagen del fundador como maltratador y tirano

CUANDO ENTRA EN barrena la Ciudad de los Muchachos, fundada el año 1957 por Jesús César Silva Méndez _ el padre Silva, para abreviar _, se dijo que era el fin de una utopía, y al margen de los muchos errores que al final se cometen, lo cierto es que en aquel germen del circo orensano por el que pasan 50.000 huérfanos o niños sin recursos, anidan sueños muy altruistas.

El proyecto inspirado en lo hecho por el padre Flanagan de Omaha, fue útil los años en que se mantuvo, y lo sigue siendo después en Colombia y Venezuela. Julio Sabala, Marcelo Ndong y Hermes, el guitarrista de Los Suaves, son algunos de los niños que después alcanzan una segunda fama.

La ciudad se distingue por sus elecciones democráticas. Miguel Ángel Vázquez (Sarria, 1953) fue concejal y alcalde de Bemposta a lo largo de los años setenta.

Había nacido en Oural, parroquia de San Xulián de Chorente y a los trece años forma parte del equipo de ilusionistas del circo, como alumno del profesor Robert, junto con los gallegos Juan Delmiro, Jesús Balsa, Lino Rodríguez y José Barbosa, y el portugués Juan Rodrígues.

Su apodo de Michel será también su nombre artístico. Comienza en el ilusionismo poco después de cumplir los once años y con trece ya sale a la pista pisando fuerte gracias al ensayo constante de los trucos.

Es rubio como trigo, estudia bachillerato y quiere ser acróbata. Él no pertenece a la categoría de huérfanos, sino a la de pobres de solemnidad. De hecho, cuando el 17 de mayo de 1967 el circo actúa en Lugo, sus padres y algunos de sus nueve hermanos acuden desde O Oural al Campo da Feira para verlo.

Realizan una gira por toda España y esperan grabar una serie de 13 capítulos para televisión que dirigirá Rafael Romero Marchent, aunque finalmente se frustra.

Michel está especialmente satisfecho de uno de sus números que ha titulado “Más rápido que Antílope”, y que presentará en Lugo, donde tienen una acogida extraordinaria.

Al finalizar el primer pase ante los lucenses _ precisamente el mismo día en que el sacerdote Ceide dice aquí la primera misa en gallego _, Silva anuncia que el alcalde de Lugo, Carlos Fernández-Ardisana, impondrá la Medalla del Circo en su categoría de bronce, a cuatro muchachos de la provincia, uno de los cuales es su futuro colega, el alcalde de Bemposta, Miguel Ángel Vázquez.

Los otros tres son los hermanos Manuel y Adolfo Fernández Sánchez, de Chantada, y Antonio Cerviño Cereijo, de O Incio. Finalizada la entrega, todos los artistas salen a la pista para recibir los aplausos del público.

Entonces no se dijo, pero aquello era una república democrática e independiente en pleno franquismo. Silva había comprado 14 hectáreas a pocos kilómetros de Ourense, donde construye una ciudad con sus leyes, su moneda _ la corona _, una emisora de televisión, y elecciones para designar sus regidores, director del circo y demás cargos.

La idea de Flanagan reformada por Silva se reproduce en otros 12 países y en España se prolonga 47 años hasta que las disputas en el seno de los órganos de gobierno desencadenan el proceso de destrucción. Silva sobrevive siete años más, pero las deudas, las acusaciones de especulación y las purgas internas destapan el abandono y los malos tratos con los que en aquellos momentos viven los muchachos.

La figura de Silva como cura comunista, héroe y redentor da paso a la de un tirano y extorsionador que acaba siendo investigado por el Vaticano, sin que se conozcan las conclusiones.

Seijas y Lobera, el fabuloso aventurero palingenésico

Lunes, 8 de Febrero, 2021

Admirado y estudiado por Cunqueiro, el marino de Mondoñedo vive 55 apasionantes años por todo el mundo

ÁLVARO CUNQUEIRO CONFIESA su rendida admiración por su paisano Francisco de Seijas y Lobera, (Mondoñedo, 1650), especialmente en todos aquellos aspectos que puedan rozar la fábula. Escribe artículos sobre su conciudadano, lo persigue en bibliotecas y da conferencias en torno a sus hazañas, una de las cuales, en el Instituto Laboral de Mondoñedo el año 1959, la imparte con el sugestivo título de “Verdad y fábula de los viajes y navegaciones del almirante Seijas Lobera”, aunque siendo Cunqueiro el conferenciante, sabemos de antemano que la verdad y la fábula van a caminar estrechamente ligadas.

Dice el escritor que Seijas salió muchacho de Mondoñedo y no volvió jamás, ni siquiera a Galicia, pero pese a ello, conserva modos y diceres del valle, como fue llamar “gallina choca” a la gallina clueca, o recordar que desde su ventana mindoniense había visto en cierta primavera tres arco iris juntos.

De Seijas le interesa todo lo relacionado a sus experimentos de palingenesia, es decir, devolver la vida a plantas y seres que la tuvieron y la perdieron, no por catalepsia, sino por muerte.

Digamos que Seijas pasó de Mondoñedo a Salamanca, para instruirse, y de allí a Sanlúcar de Barrameda para vivir con unos parientes y apasionarse con los viajes viendo el tráfico de marinos por la bahía gaditana.

La edad que se le supone grumete de un barco por el Mare Nostrum contradice la estimación de Cunqueiro sobre su salida de Galicia, pero avancemos pensando que en efecto, era un chaval.

Con facilidad para los idiomas, la vida le abre nuevas posibilidades, como acompañar al aventurero Jean-Baptiste Tavernier siendo embajador extraordinario a la Corte del emperador del Gran Mogol, y seguir luego a China, a las Molucas y a Holanda.

Recala en España y tras viajes y estancias en América del Norte, acaba por adquirir la propiedad de La Concepción, una fragata de 200 toneladas y veintiséis cañones, con la que comercia entre Europa y África.

Obtiene la patente de corso para ayudar al Rey español contra Francia y regresa a la Corte española con su experiencia de corsario a cuestas. Cambia de vida, vende el barco y recibe un sueldo de 600 escudos anuales por escribir de re varia.

Publica entonces en Madrid “Theatro naval hydrográphico (1688), y “Descripción geográfica y Derrotero de la región austral Magallánica” (1690). Ese año obtiene el título de capitán de mar y guerra, aunque él se las ingenia para ser nombrado alcalde mayor de Tacuba, en México, a donde va con su mujer, María Damiana Cuevas y Seijas, y dos criados.

Sus deudas y su enemistad con el virrey de la Nueva España, el conde de Galve _ que no quería testigos de su hacer _, lo llevan a la cárcel más de una vez. Total, que solo puede estar 55 días al frente de la alcaldía, como los de Pekín en la película de Samuel Bronston.

Así las cosas decide abundar en lo suyo, viajar. Recorre por completo América Central, antes de irse a Perú y explorar allí minas de oro y plata. Nueva cárcel en Lima y nueva fuga hacia España, cuando su embarcación es abordada por piratas franceses, a los que acaba persiguiendo él mismo. Como para no entusiasmar a Cunqueiro.

Consigue una pensión de los franceses para describir sus aventuras a Luis XIV, lo que hace en largo a través del marqués de Torcy. Son tiempos de prestigio, docencia, cartografía y excelentes relaciones. Fabula con sus riquezas y quizá con sus conocimientos, pero firma una vida de película antes de reposar para siempre en París ¡a los 55 años! ¿O se beneficia de la palingenesia?

Serafín García, pionero en la investigación de la zeína

Domingo, 7 de Febrero, 2021

El químico de Becerreá era hijo del último presidente de la Diputación de Lugo en 1936

ESTE AÑO SE cumple el centenario del nacimiento del catedrático de Farmacia y eminente químico Serafín García Fernández (Becerreá, 1921), nacido en Vilachá Pedrosa, el lugar de Santa Mariña da Veiga, desde donde su padre, el abogado Octavio García Fernández, organiza su actividad política y profesional que le lleva a ser juez municipal, alcalde de Becerreá, diputado provincial y último presidente de la Diputación Provincial con la República.

Octavio, casado con Ana Fernández Poy, muere donde nace en 1953, aunque según aquel libelo contra los Rosón que lanza Interviú (1978), ya había sido “vilmente asesinado” por Antonio Rosón tres lustros antes. La acusación es fácil de rebatir, pues basta buscar su esquela en El Progreso.

Serafín estudia en Lugo y en Santiago hace las carreras de Farmacia (1944) y Química (1946) con notas insuperables, por lo que recibe el premio “Fernández Carril” al mejor expediente.

Consigue una plaza de profesor adjunto en Farmacia (1947-1967), y a partir de entonces su actividad docente e investigadora va a discurrir en paralelo a la del catedrático de Ribadeo Enrique Otero Aenlle, también alcalde de Santiago y gobernador civil de Lugo y Salamanca.

Así, juntos presentan el trabajo “Extracción de la zeína” _ una proteína del maíz _, al II Congreso Hispano Portugués de Farmacia que se celebra en Santiago. Cuando Otero marche a Barcelona, él lo sustituye en Santiago, y finalmente, también obtendrá cátedra en la Universidad barcelonesa.

Entre los años 1948 y 1952 había sido becario del CSIC. Durante ese tiempo lleva a cabo investigaciones en Francia, dentro del Institut Pasteur de París, y en el Deutscher Akademischer Austanschdients, de Bonn y en Kiel (Alemania).

El año 1959 sufre un accidente de tráfico en Guísamo, cuando viaja hacia Lugo con Francisco Río Barja y Francisco Porto Mella, estrellando el coche contra un árbol sin graves consecuencias.

En 1967 obtiene la cátedra de Técnica Física y Fisicoquímica aplicada en Santiago, donde permanece hasta 1973, cuando se traslada a Barcelona.

Allí protagoniza un caso similar al vivido por su padre siendo candidato a diputado provincial el año 1915, cargo al que no puede acceder por culpa de una documentación traspapelada, posiblemente por la acción directa de alguno de sus competidores.

En el caso de Serafín, no es él el perjudicado, sino Maria dels Àngels Adrià Casas, candidata en 1986 a una plaza fija de profesora titular en Farmacia y a la que se le birla un documento que tarda 13 años en recuperar, tiempo en el que no puede ejercer la docencia. Serafín es el presidente del tribunal y el primero en denunciar que existe esa documentación y que la mujer está siendo víctima de una conjura por parte de la universidad o de un competidor.

Algunas de sus investigaciones, además de las referidas a la zeína, al aceite de maíz y a otros aspectos de la planta, se centran en las sales alcalinas de ácidos grasos, la espumación de jabones, la bilis humana y el colesterol. También traduce con Sanz Pedrero el famoso libro “Physical Pharmacy”, de Alfred Martin.

Es correspondiente de la Real Academia de Farmacia, e integra con Ramón María Aller, Otero Aenlle y Ernesto Rivera Tomasich, entre otros, la sección gallega de la Real Sociedad Española de Física y Química, a cuyas Bodas de Oro asiste con los citados y con Rafael Cadórniga, y en donde expone un trabajo sobre el maíz.

Se había casado en 1950 con María Teresa Campello Vázquez, licenciada en Filosofía y Letras.

Inés Rivadeneira, un ascenso meteórico

Domingo, 7 de Febrero, 2021

La mezzosoprano nacida en Lugo gana el Premio Nacional de Lírica a los 25 años

AL PADRE DE Inés Rivadeneira López (Lugo, 1928), el militar de Intervención con destino de gobernador entre murallas, Manuel Rivadeneira Villasuso, no le gusta la música. O mejor dicho, eso de cantar le suena a sinónimo de enseñar las piernas, que a su vez es el prólogo para ser prostituta.

Con ese panorama en casa, se entiende que Inés no las tenga todas consigo a la hora de anunciar su vocación, aunque ésta sea más fuerte que el interventor y logre hacer la carrera de canto en Madrid, para redondearla en Viena y Milán.

Esa hostilidad paterna se la cuenta a Rafael Torres en una entrevista para El Progreso, aunque también es cierto que en otras fuentes, quizás menos directas, se dice que su padre _ trasladado a Valladolid cuando Inés era una cría _, le canta canciones gallegas como arrullos verdes a orillas del Pisuerga. O lo más probable todavía, que primero la arrulla y más adelante, se opone.

Ángeles Ottein y Lola Rodríguez de Aragón son sus primeras maestras y Jesús Guridi, su primer director, que la pondera entre las mejores alumnas que pasaron por el Conservatorio. Werba, su homólogo de Viena, eleva su estancia en el Conservatorio a la categoría de acontecimiento.

La mezzosoprano se casa con el noyés Argimiro Pérez Cobas, antiguo segundo viola de la ONE, pero tampoco lo considera un gran apoyo para su carrera, sino más bien todo lo contrario. Un hijo de ambos es apadrinado por Ataúlfo Argenta.

Su debut se produce a los 23 años en Valladolid, pero ese mismo año hace en París Don Perlimplín, de Vittorio Rieti, basado en García Lorca. Al siguiente canta Soledad, de Juan Manén. en el Liceo de Barcelona y con uno más, a sus 25 años, es Premio Nacional de Lírica, al tiempo que Alfredo Kraus lo recibe en versión masculina.

Inés ha alcanzado la máxima categoría en muy poco tiempo. A partir de ese momento, cualquier obra _ Rigoletto, Doña Francisquita, La Boda de Luis Alonso _, y cualquier escenario _ El Campoamor de Oviedo, la Zarzuela de Madrid, el Festival de Granada, el Teatro Griego de Barcelona _, se rinden a su voz.

Graba zarzuelas con Ataulfo Argenta y estrena la obra de Joaquín Rodrigo El Hijo fingido. Después hace La Forza del destino, de Verdi, dentro de la temporada de ópera en el Teatro de la Zarzuela.

Con Olaria y Pedro Lavirgen canta la Carmen de Bizet en el Liceo barcelonés y así hasta obtener la cátedra de la Escuela Superior de Canto de Madrid. Compagina la docencia con la escena durante un tiempo, pero en 1980, tras cantar con Victoria de los Ángeles La Vida Breve, de Falla, en el Albert Hall de Londres, y alcanzar quizás el mayor éxito de su carrera, da por terminada su presencia en los escenarios.

Antes hay que apuntar el homenaje que se le rinde en el Círculo de las Artes de Lugo, organizado por Fernández Cid como certificado de su cuna _ y poco más _, lucense.

Su nombre queda unido de forma especial a La Verbena de la Paloma, dirigida por Argenta, y a El Amor brujo, de Falla, a las órdenes de Igor Markevitch. Aunque sus grabaciones son mucho más extensas.

Como profesora ha tenido entre su alumnado a actores y actrices que necesitaban cantar en alguna de sus películas, como Natalia Dicenta, Rossy de Palma o Silvia Marsó; en musicales, como José Sacristán para hacer El hombre de la Mancha con otra medio lucense como es Paloma San Basilio; o para estar preparado ante cualquier eventualidad, como Gabino Diego.

Fallece el año pasado a los 91 años. Julián Jesús Pérez escribe su biografía, I.R., una vida para el canto.