Archivo de Enero, 2021

Pedro de Frutos, la vida es juego

Martes, 19 de Enero, 2021

El periodista de Monforte ha investigado misterios como si se tratase de un rompecabezas, o el secreto de un laberinto

LA VIDA ES juego, remedó Pedro de Frutos García (Monforte de Lemos, 1952) a su tocayo Pedro Calderón de la Barca y se dispuso a demostrarlo. Amén de otros muchos trabajos, la obra de este singular periodista se enmarca entre la investigación de misterios históricos, los juegos y el cine.

Ha recogido las leyendas gallegas en un par de volúmenes que probablemente son los dos libros que más han ayudado a divulgarlas fuera de Galicia.

Alrededor de este ramillete legendario, De Frutos se atreve con los temas que más interrogantes plantean: los celtas, el tesoro de los templarios, los secretos del Camino de Santiago, el origen de Cristóbal Colón… Parece como si el autor buscase los retos más complicados en un juego detectivesco que, pista tras pista, consiste en llegar al centro del laberinto.

En “El enigma de los celtas. La noche que inventaron a Dios”, De Frutos plantea interesantes hipótesis sobre aportaciones celtas que perduran, como el macrocosmos y el microcosmos que en todos los hombres y en todas las culturas tienen su punto de encuentro en Dios.

Pero esa manera de encarar la tarea literaria, que más o menos puede ser decidida independientemente por cada autor, en De Frutos se prolonga a través de la labor profesional, tanto en sus informaciones sobre fútbol, como cuando es nombrado para dirigir la revista mensual Superjuegos, del Grupo Zeta, convertida hoy en un clásico del género.

La publicación, que aparece el año 1992 con una tirada de 150.000 ejemplares, está dedicada a vídeo-juegos informáticos. Su rival a batir era Hobby Consolas.

Pedro permanece dos años al frente de Superjuegos y su siguiente cabecera, también como director, es Super PC, de Zeta. El objetivo es ayudar al lector a obtener un mayor rendimiento del ordenador personal.

A todas estas, De Frutos ya ha publicado en la editorial Tres-Catorce-Diecisiete _ la misma que la de las Leyendas _, el libro “Jugar con juegos: cómo entretenerse y aprender jugando”, que es su Biblia lúdica y donde se abordan doscientos divertimentos del azar y la inteligencia, con prólogo del desaparecido periodista deportivo Juan Manuel Gozalo. Los tres libros aparecen en la sugerente colección El Caldero de Lug.

De Frutos fue colaborador de RNE, director del Gabinete de Prensa del Insalud y forma parte de las redacciones de la Hoja del Lunes de Madrid, Informaciones y Radiocadena Española. Estando en esta última surge la oportunidad de participar en un proyecto que le va como anillo al dedo, la creación de una batería de 6.000 preguntas españolas para una nueva edición del juego Trivial Pursuit, un trabajo en colaboración con su colega Gonzalo González de Vega.

Muchas de las cuestiones se adornan con gotas de humor, como aquella sobre cuál es el músico preferido del ministro de Hacienda. Y la respuesta es Paganini.

Pedro se acuerda de su provincia e introduce la siguiente cuestión: “¿Qué ciudad ve El Progreso todos los días?” La respuesta correcta, naturalmente, es Lugo.

En otras se exige ingenio y humor para dar con la solución: “¿Qué le puede pasar al coche y a ti cuando llueve?” La solución: Que se cala.

El periodista ha recibido numerosos premios, como uno muy curioso concedido por la Asociación Americana de la Soja; escribe una crónica de la transición bajo el título “Yo estreché la mano de Sinatra”, es presidente de la Peña Periodística Primera Plana, que entrega los premios Naranja y Limón, y hace crítica de cine en su web El Ónfalos, entre otras actividades.

Seijas Moure, anarquismo de Guntín para el mundo

Lunes, 18 de Enero, 2021

Fue secretario de la Liga de Educación Racionalista y se carteó con libertarios de todo el mundo

EL RÉGIMEN NO podía ni sospechar que desde la inocente parroquia de Santa Eulalia de Pradeda, en Guntín, un emigrante retornado a su tierra se estuviese carteando con la flor y nata del anarquismo internacional, ni que aquel hombre de edad provecta fuese un importante dirigente de una organización tan querida por el anarquismo como la Liga de Educación Racionalista.

Sin embargo así fue durante las décadas centrales del siglo XX. Se trata de Daniel Seijas Moure (Guntín, 1898), secretario de la Liga citada y hombre que conoce en persona a un buen número de los más destacados anarquistas gracias a los viajes que realiza por medio mundo. Pero retomemos su historia desde su arranque. Nos situamos en 1916. Daniel tiene 18 años y como tantos otros, ve en la emigración una salida a las penurias presentes, de modo que emprende viaje a Cuba, aunque no está mucho tiempo en la isla, porque al año siguiente da el salto a los EE.UU. Ese viaje va a condicionar el resto de su vida.

Regresa a Guntín, pero quizá solo sea para tomar el impulso necesario y marchar definitivamente a Norteamérica, donde comienza a trabajar en la marina mercante de aquel país como engrasador y cabo de agua. De 1918 a 1922 recorrerá los cinco continentes, “más interesado en la cultura que en el dinero”, como dirá él años después.

En ese tiempo entra en contacto con personajes que le descubren las bases del anarquismo individualista que él abrazará con absoluta pasión desde esos años. Así se convierte en un lector empedernido y el tiempo que sus compañeros de tripulación dedican a beber y/o juerguear en los puertos, Daniel lo invierte en forjarse una educación autodidacta intachable y en perfeccionar su inglés, hasta el punto de poder enseñarlo a otros que encuentran más dificultades para hablarlo porque sencillamente no leen nada en esa lengua.

También aprovecha las estancias en cada ciudad para establecer nuevos contactos y poco a poco él mismo se convierte en una referencia mundial. Su nombre tiene una entrada en la Enciclopedia del Anarquismo Español.

Los cuatro años siguientes va a residir en Buenos Aires y en octubre de 1925, dos meses después de ser fundada allí por el anarquista italoargentino, Severino Di Giovanni, publica en la revista Culmine el artículo “La base de ogni societta” _ La base de cada sociedad_, si bien es cierto que lo hace antes de que Di Giovanni predique la revolución violenta y los actos terroristas por los que será ajusticiado.

Cuando en 1932 regresa a Guntín con su mujer, se dedica a cultivar la tierra de la familia. Tiene cuatro hijos. Al tiempo, mantiene una intensa correspondencia con sus correligionarios de todo el mundo. Los carteros de Guntín lo saben bien porque le hacen llegar libros y revistas a las que se suscribe y que en muchas ocasiones esconden las cartas. Algunas de esas misivas están referenciadas por el historiador español del anarquismo Xavier Díez.

En 1963 la casualidad quiere que el redactor de El Progreso Ángel de la Vega charle con el fotógrafo irlandés Patrick Duffy gracias a que Daniel Seijas le sirve de intérprete. Entonces le llama la atención el personaje y le pide una entrevista para su sección “Ayer con…”, a lo que Daniel accede, aunque por supuesto, en ella va a ocultar su ideología.

No obstante, algo deja entrever, pues se confiesa admirador de la Thoreau Society, dedicada al apóstol de la desobediencia civil. También lee en gallego y le gustan Castelao, Cunqueiro y Fole, el que más.

La señorita Gayoso, cien años de enseñante

Domingo, 17 de Enero, 2021

ESTÁ A PUNTO de alcanzar los 102 años de edad, tres cuartas partes de los cuales los vive en San Fernando, La Isla gaditana por antonomasia, donde deja un recuerdo imborrable como profesora y como persona.

Uno de sus exalumnos y más tarde compañero de claustros, Pedro Tuero, ha solicitado una calle para ella. Veremos como se comporta con la profesora lucense la alcaldesa Patricia Cavada.

María Adela Gayoso Cancela (Lugo, 1916), estudia Filosofía en Santiago y Madrid cuando lo hace un número de mujeres que se pueden contar con los dedos de la mano. No son los años heroicos de Concepción Arenal, pero casi.

Su padre, José Gayoso Lois, ejerce la abogacía en Lugo y es presidente de la Juventud Antoniana. Aquí se casa el año 1913 con Josefa Leiro Cancela. Más adelante será secretario municipal en los ayuntamientos de Cesuras, Monforte de Lemos, Oleiros y ya iniciada la década de los cuarenta, en Cádiz, motivo por el cual Adela se vincula para el resto de sus días a aquellas tierras.

Al mismo tiempo, su hermana Josefina se casa con el periodista Enrique Santos Bugallo y son padres de una numerosa prole, entre la que se encuentra el historiador Enrique Santos Gayoso, especialista en historia de la prensa gallega, sobre la que ha publicado una serie monumental. Su abuelo, Enrique Santos Couceiro dirige El País Gallego, de Santiago, y su padre, La Hoja del Lunes coruñesa.

Por su parte, Adela también vive unos cuantos años en Madrid y en alguna entrevista que le hacen con motivo del centenario, en 2016, dice que a veces no sabe si es gallega, andaluza o madrileña. Es una forma de hablar, porque ella no perdona su visita anual a Galicia.

Le gusta tanto venir al norte como enseñar, y ese disfrute por transmitir conocimientos se le nota a través de las docenas de generaciones de alumnos que pasan por sus manos.

La señorita Gayoso, como la bautizan desde los primeros años, es profesora en las Carmelitas, la Compañía de María, las Esclavas de Cádiz, el Patronato de Enseñanza Media Rafael Estrada Arnáiz, los institutos Isla de León y Wenceslao Benítez; es decir, en buena parte de los centros de enseñanza privada, concertada o pública.

Sus exalumnos dicen como timbre de gloria haber recibido clases de la lucense y muchos mantienen contacto con la profesora muchos años después de abandonar los colegios e institutos. Igual que ella, añoran los antiguos planes de enseñanzas y como suele ocurrir en las cuatro esquinas peninsulares, su conclusión es que aquella enseñanza supera en todo a la actual.

De todas formas admite que en todos los tiempos hubo alumnos y profesores cretinos, “de Creta”, añade para suavizar.

“Siempre he sido de la vieja escuela. No sabría hacerlo de otra forma”. Eso quiere decir que en sus clases hablaba ayudada de alguna nota para no perder el hilo, y los alumnos escuchaban y tomaban apuntes. Sus pupilos afirman que era muy fácil aprender con ella, bastaba estar un poco atento a su característico hablar gallego, porque la asignatura la daba como en papilla.

Sus materias cubren todo el espectro de Humanidades: lengua, literatura, historia, geografía, latín y griego, aunque su favorita es la historia del arte, que no siempre la puede impartir.

“Al principio impresiona un poco esto de cumplir cien años _ declara entonces María Adela _, pero luego… bueno, pues solo son dos ceros”.

También llega a los 101 años, pero meses después, fallece.

Elías Valiña, primeras etapas del Camiño moderno

Domingo, 17 de Enero, 2021

El párroco de O Cebreiro inicia con su tesis el nuevo impulso a la peregrinación jacobea

EN LAS BIOGRAFÍAS de Elías Valiña Sampedro (Sarria, 1929), se destaca, con mayor o menor detalle, que él es quien siembra el Camino Francés de flechas amarillas. La flecha ha llegado a ser el símbolo y la bandera del hombre, como lo demuestra la portada del libro que le dedica Lois Celeiro.

Y aunque en un primer análisis pueda parecer un detalle menor, lo cierto es que constituye una imagen breve, certera y representativa de todo lo que este hombre hizo por la peregrinación desde que el año 1959 es designado como titular de la parroquia Santa María do Cebreiro, en Pedrafita, porque detrás de cada una de esas flechas están cientos de horas de estudio, docenas de kilómetros pateados, innumerables documentos consultados.

Elías nace en Mundín, dentro de la parroquia de Santa María de Lier, a pie del Camino en la tradicional etapa entre Samos y Sarria. Estudia en el Seminario de Lugo y prolonga su formación licenciándose en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Comillas, para más tarde ser doctor por la Pontificia de Salamanca, en 1959 y 1965, respectivamente.

Su tesis es “El Camino de Santiago: estudio histórico-jurídico”, que recibe el premio Antonio de Nebrija de 1967 y es publicada por el CSIC en 1971. Este trabajo es el pivote en torno al que se asienta la aportación de Valiña a la peregrinación jacobea.

Pero el inicio del camino tiene más etapas. Ese texto llega a manos del padre Tomás Marín Martínez, vicedirector del Instituto de Historia Eclesiástica Enrique Flórez, perteneciente al CSIC, quien le sugiere y anima a que lleve a cabo la catalogación de los documentos existentes en los archivos parroquiales y municipales de toda Galicia, así como un catálogo gráfico de monumentos, edificaciones privadas, escudos, pazos, etc.

Un trabajo inmenso que apoya decididamente el decano de la Facultad de Derecho de Comillas, el medievalista Antonio García García, y que Valiña ya había comenzado con objeto de elaborar su tesis.

Como es de imaginar, el trabajo necesita fondos y alguien que los provea. El sacerdote lo desvela para los lectores de El Progreso, aunque en aquellos años todos podían sospecharlo. “¿Quién ha sido el mecenas?” _ le pregunta Rivera Manso. Y Valiña responde: “Un hombre al que Galicia, y Lugo sobre todo, tanto deben: don Álvaro Gil Varela. Don Álvaro, siempre interesado por cualquier cuestión que sirva para elevar a esta Galicia nuestra, no ha dudado un momento en patrocinar mi trabajo”.

Se le ve entusiasmado, sabedor que sus esfuerzos van a tener un gran eco internacional y una enorme repercusión en Galicia y en su economía. Carmelo Lisón Tolosana acaba de conferenciar en Grecia sobre la mujer gallega y Valiña está encantado del interés despertado. “Este hombre _ dice refiriéndose a Lisón _, tiene escritas más de cinco mil cuartillas sobre nuestra región”. Era una manera de resumir el éxito de lo gallego.

En ese momento afirma que ya ha catalogado un centenar de parroquias, especialmente de Chantada, Lalín y Silleda, tiene centenares de fotografías y espera nombrar colaboradores para acabar en dos años. ¿Acabar? Imposible. Por delante está la restauración del poblado de O Cebreiro, el Museo, el camino…

Él y su sobrino José Valiña están a punto de iniciar el reparto de flechas amarillas por el norte de la península para que aquella invasión extranjera que anuncia a la Guardia Civil cuando lo detienen en tierras navarras, sospechoso de extrañas actividades, no se pierda y llegue a Compostela.

Ángela Veiga, campeona del feminismo

Miércoles, 13 de Enero, 2021

Su padre la obliga a casarse en Castroverde y su yerno la acusa de bigamia, pero ambos fracasan

LA HISTORIA DE María Ángela Salomé Veiga Ferreiro (Castroverde, 1867), es la de una mujer que se rebela contra el autoritarismo paterno y cuyo estigma la persigue hasta sufrir una falsa acusación de bigamia que la llevará a pleitear durante años por su honor, pero Ángela se gana los altares del feminismo.

La mujer nace en la parroquia de San Miguel do Camiño. Es hija de Manuel Veiga y de Carmen Ferreiro Escobar, naturales también de Castroverde. Al cumplir 17 años, su padre acuerda su matrimonio con el labrador de Santiago de Cubilledo, en Baleira, Gervasio Fernández Díaz, de 24 años.

Pese a que ella se niega y lo rechaza por no sentir hacia ese hombre ningún sentimiento amoroso, Manuel sigue adelante con todos los preparativos para la boda, que habría de celebrarse el 26 de febrero de 1884 en la iglesia de Santa María da Frairía, en tierras de Castroverde.

No solo se han leído las amonestaciones, sino que también está redactada el acta con los nombres de todos los que van a participar en la ceremonia, pero cuando llega el momento de acudir a la iglesia, Ángela se atrinchera en una de las estancias de la casa amontonando muebles para atrancar la puerta y se resiste a obedecer.

Finalmente, Manuel logra llegar hasta ella, la golpea, como ya ha hecho en otras ocasiones, y la arrastra hasta la iglesia, donde el sacerdote, harto de esperar por la novia, se ha ausentado, lo que obliga a que se demore aún más el sacramento.

Esta circunstancia es aprovechada por Ángela, que en un descuido de los presentes, escapa campo a través hasta llegar a Lugo, donde encuentra cobijo en casa de unos parientes.

La muchacha no se siente segura en aquel domicilio, pues sabe que tarde o temprano su padre acabará por presentarse allí y la obligará a matrimoniar con Gervasio, de modo que organiza su traslado a Madrid, donde otros parientes pueden acogerla.

La vida la lleva a conocer el amor con el rico comerciante madrileño Francisco Martínez Ruiz, dueño de una camisería en la plaza de Santo Domingo. Francisco es viudo y padre de una hija llamada María.

Se casan en 1895 y cuatro años después, María lo hace con Justo Eguía Ruiz, poeta de ideas carlistas, cuya familia está emparentada con la de san Francisco Javier y cuyos miembros han sido y son influyentes jesuitas.

Entre ambas parejas reina la armonía hasta abril de 1911, cuando fallece el patriarca, dejando a su viuda con otras dos hijas: Ángeles y Paquita, de 16 y 13 años. El fallecido instituye herederas de su fortuna _ unos dos millones de pesetas _, a las tres hermanas, pero antes de realizar la partición, Justo Eguía acusa a su madre política de ser bígama, por lo que Ángela es encarcelada.

Se la desposee de sus bienes y a sus hijas, del apellido paterno, declarándolas adulterinas. La denuncia se apoya únicamente en el acta de Freiría.

Pasado el tiempo, se estima que la partida de matrimonio está falsificada por Justo Eguía, pues si bien el padre de Ángela concierta su boda con Gervasio, como sabemos, ella huye. De acuerdo con la costumbre, la partida se ha cubierto por anticipado, dejando los nombres en blanco, Al no celebrarse, se le añade una nota que la anula y tampoco la firma el coadjutor Antonio Fernández Vila, que debería bendecirles.

Ahora aparecen rellenos los huecos con los nombres de Gervasio y Ángela, y la firma. Los peritos calígrafos aseguran que esta firma es falsa, y que los nombres han sido escritos recientemente.

Ángela ha vencido a su autoritario padre y a su codicioso yerno.

Ángela Veiga, campeona del feminismo

Su padre la obliga a casarse en Castroverde y su yerno la acusa de bigamia, pero ambos fracasan

LA HISTORIA DE María Ángela Salomé Veiga Ferreiro (Castroverde, 1867), es la de una mujer que se rebela contra el autoritarismo paterno y cuyo estigma la persigue hasta sufrir una falsa acusación de bigamia que la llevará a pleitear durante años por su honor, pero Ángela se gana los altares del feminismo.

La mujer nace en la parroquia de San Miguel do Camiño. Es hija de Manuel Veiga y de Carmen Ferreiro Escobar, naturales también de Castroverde. Al cumplir 17 años, su padre acuerda su matrimonio con el labrador de Santiago de Cubilledo, en Baleira, Gervasio Fernández Díaz, de 24 años.

Pese a que ella se niega y lo rechaza por no sentir hacia ese hombre ningún sentimiento amoroso, Manuel sigue adelante con todos los preparativos para la boda, que habría de celebrarse el 26 de febrero de 1884 en la iglesia de Santa María da Frairía, en tierras de Castroverde.

No solo se han leído las amonestaciones, sino que también está redactada el acta con los nombres de todos los que van a participar en la ceremonia, pero cuando llega el momento de acudir a la iglesia, Ángela se atrinchera en una de las estancias de la casa amontonando muebles para atrancar la puerta y se resiste a obedecer.

Finalmente, Manuel logra llegar hasta ella, la golpea, como ya ha hecho en otras ocasiones, y la arrastra hasta la iglesia, donde el sacerdote, harto de esperar por la novia, se ha ausentado, lo que obliga a que se demore aún más el sacramento.

Esta circunstancia es aprovechada por Ángela, que en un descuido de los presentes, escapa campo a través hasta llegar a Lugo, donde encuentra cobijo en casa de unos parientes.

La muchacha no se siente segura en aquel domicilio, pues sabe que tarde o temprano su padre acabará por presentarse allí y la obligará a matrimoniar con Gervasio, de modo que organiza su traslado a Madrid, donde otros parientes pueden acogerla.

La vida la lleva a conocer el amor con el rico comerciante madrileño Francisco Martínez Ruiz, dueño de una camisería en la plaza de Santo Domingo. Francisco es viudo y padre de una hija llamada María.

Se casan en 1895 y cuatro años después, María lo hace con Justo Eguía Ruiz, poeta de ideas carlistas, cuya familia está emparentada con la de san Francisco Javier y cuyos miembros han sido y son influyentes jesuitas.

Entre ambas parejas reina la armonía hasta abril de 1911, cuando fallece el patriarca, dejando a su viuda con otras dos hijas: Ángeles y Paquita, de 16 y 13 años. El fallecido instituye herederas de su fortuna _ unos dos millones de pesetas _, a las tres hermanas, pero antes de realizar la partición, Justo Eguía acusa a su madre política de ser bígama, por lo que Ángela es encarcelada.

Se la desposee de sus bienes y a sus hijas, del apellido paterno, declarándolas adulterinas. La denuncia se apoya únicamente en el acta de Freiría.

Pasado el tiempo, se estima que la partida de matrimonio está falsificada por Justo Eguía, pues si bien el padre de Ángela concierta su boda con Gervasio, como sabemos, ella huye. De acuerdo con la costumbre, la partida se ha cubierto por anticipado, dejando los nombres en blanco, Al no celebrarse, se le añade una nota que la anula y tampoco la firma el coadjutor Antonio Fernández Vila, que debería bendecirles.

Ahora aparecen rellenos los huecos con los nombres de Gervasio y Ángela, y la firma. Los peritos calígrafos aseguran que esta firma es falsa, y que los nombres han sido escritos recientemente.

Ángela ha vencido a su autoritario padre y a su codicioso yerno.

García Robles, campeón de patinaje

Martes, 12 de Enero, 2021

El deportista originario de Muras está diez años en la élite de su especialidad

SU FAMILIA DEJA Muras rumbo a Cuba, donde nacen los dos hermanos Ramón y Vicente García Robles (La Habana, 1928), para regresar a Madrid años después.

En la isla los dos jóvenes se aficionan al patinaje de velocidad y mientras están allí, aun sin llegar a los diez años de edad, ya ganan algunas competiciones escolares.

El año 1945, de regreso en España, Vicente participa en los campeonatos de Castilla que se celebran en el velódromo madrileño del Metropolitano, representando al Atlético Aviación y se proclama campeón. Ese mismo año gana la prueba que se celebra en el paseo de los Nuevos Ministerios.

Durante los ocho siguientes, a partir de 1947, va a ser campeón de España en distintas modalidades de fondo, al igual que su hermano, de tal forma que entre ambos acaparan varios récords y los títulos, como miembros del Atlético de Madrid, cuya sección de patinaje desaparece en 1953.

Vicente no se olvida de sus raíces y siempre que puede acude a Muras. De hecho, brinda sus triunfos “a Lugo, que es la tierra de mis padres y abuelos. Así lo hice constar siempre a los periodistas, aunque el acento cubano delata mi cuna circunstancial”.

El Progreso lo califica de “lugués de importación”, y le pide que presuma de esa condición allí donde vaya a competir con belgas e italianos, que son los máximos especialistas. ¿Los portugueses no? No, ellos son buenos en hockey.

En 1949, de cara a los Campeonatos del Mundo de Patinaje en 1.000, 5.000, 10.000 y 20.000 metros, a celebrar en Ferrara, se forma el equipo nacional con Alejandro Groizard, Alberto Domingo y Vicente, además del patinador catalán José Raga, en calidad de suplente. Los cuatro se concentran a las órdenes del seleccionador nacional, Luis Meléndez.

En realidad Cataluña es la única región que dispone de una auténtica infraestructura para la práctica del patinaje, lo que provoca envidias, o al menos, ciertos celos entre los dirigentes catalanes cuando comprueban que son patinadores de otras provincias, como es el caso de García Robles, los que se llevan los campeonatos.

En 1952, siendo Vicente García Robles quien mejores marcas obtiene en 5.000 metros fondo, y después de ser seleccionado para representar a España, hay un sorprendente cambio de planes a última hora que será decisivo en la carrera de este “lucense de importación”.

El deportista destapa las oscuras maniobras a los lectores de El Progreso cuando días después está en Muras pasando unos días. Preguntado por el corresponsal del diario si espera mejorar pronto las marcas de velocidad que obran en su poder, Vicente afirma que no, que no lo hará nunca por razones de índole moral.

Le piden que se explique y señala: “Cuando se iban a celebrar en Trieste los campeonatos internacionales fui designado para representar a España. A última hora, el federativo señor Meléndez, “periodista y catalán”, estimó más “conveniente” que fuera un paisano suyo el encargado de representar los colores nacionales. Mi desencanto fue mayúsculo, todavía mayor al comprobar el ridículo papel realizado por España. Esta es la razón por la cual he colgado los patines”, y de ahí que sea imposible mejorar ya sus marcas.

Al año siguiente, Vicente se casa y visita Muras con su mujer. La cacicada de Meléndez provoca que España se quede sin uno de sus mejores patinadores, aunque sin que salte el escándalo. Por lo visto, ya con Franco algunos catalanes iban por libre.

Tenía veinticinco años y se consideraba muy joven todavía para dejar el deporte.

Martínez Cobo y el poltergeist de Roso de Luna

Lunes, 11 de Enero, 2021

En su publicación El Guerrillero, el párroco de Bacoi (Alfoz) informa de una Casa do Demo en Foz

EL SACERDOTE JOSÉ Martínez Cobo (Alfoz, 1870?), es profeta en su tierra, donde adquiere fama de historiador erudito, orador fogoso, protestón airado y defensor de sus feligreses frente a la autoridad abusiva. Bueno, y de obsequiarlos con sermones demasiado largos.

Su influencia abarca varias actividades. Lleva las parroquias de Santa María de Bacoi (Alfoz) y Santo Estevo de Moucide (O Valadouro), unida a la anterior; es representante de la sociedad de hijos de O Valadouro en Cuba, ha publicado un folleto con los Apuntes históricos del valle (1912) en la Imprenta Mancebo de Mondoñedo y durante dos años edita un periódico con aspiraciones a quincenal, aunque de irregular periodicidad que ha bautizado con el sorprendente nombre de El Guerrillero.

Su primer número sale en abril de 1907 y en enero de 1908 publica un fotograbado con la torre de Castro de Oro que llama mucho la atención. En ese momento otro hombre del valle, Purificación de Cora, ultima la fundación de El Progreso.

En ese 1908, El Guerrillero desaparece y reaparece para confirmar su carácter irregular, pero uno de sus números le va a dar una trascendencia singular.

Martínez Cobo recoge lo que viene sucediendo en la parroquia de Santa Cilla do Valadouro (Foz), inmediata a Bacoi, donde ha sido llamado a intervenir otro sacerdote. Allí hay una Casa do Demo, como la que narra Prudencio Landín Tobío en Ponteceso e inspira nuestra novela Te llamaré muerto (Edhasa, 2018). El poltergeist también es divulgado en La Correspondencia Gallega por José Candia Villares, secretario del Ayuntamiento de Foz.

Ambas fuentes hablan de un ser invisible que por la noche provoca desplazamientos de objetos y otros fenómenos de difícil explicación que afectan a una familia. El cura no puede pensar que son obra de Dios y se inclina a pensar en “uno de tantos diablillos que Dios de vez en cuando deja andar sueltos por fines inescrutables que debemos respetar”.

Pese a bendecir la casa, los fenómenos se repiten hasta que la mujer devuelve un mandil que había robado a unos vecinos.

La revista teosófica Sofía se hace eco del caso en noviembre de 1907 y el 11 de marzo de 1930, el teósofo extremeño Mario Roso de Luna lo refiere en sus comentarios a los Cuentos macabros, de Helena Blavatsky, publicados en el diario La Libertad.

Si el párroco está dispuesto a creer que el diablo juega con la familia, Roso habla de las excepciones a la ley de gravitación universal. Los dos coinciden en decir que la Casa do Demo desaparece con buenas acciones.

Poco tiempo después salta a la prensa que varios vecinos de Alfoz, entre ellos José María Canel y el párroco, han acudido un año más a la Administración de Hacienda, en alzada contra las cuotas del Ayuntamiento en el reparto de consumos por considerarlas desorbitadas.

También recurre contra el ayuntamiento por medio de Julio Pérez de Guerra por considerar que se aprueban los proyectos de dos puentes en Carballido “mucho menos urgentes que en Bacoi”.

El año 1927 interviene en la Fiesta del Árbol en compañía de Luis Soto Menor y publica su discurso en folleto editado por la Imprenta Popular de Mondoñedo. También participa en las inauguraciones de las escuelas que se levantan en Bacoi y O Cadramón, con fondos aportados por los emigrantes en Cuba.

Su enemigo natural es el corresponsal de El Pueblo Gallego, que se burla de la duración de sus sermones y de sus errores, como cuando dijo que Kant no había nacido en Königsberg, sino en Ginebra.

Devesa Jul, el apóstol de la nueva agricultura

Domingo, 10 de Enero, 2021

El maestro de Friol desarrolla una ingente labor de enseñanza y divulgación sobre el trabajo del campo

EN LA FORMACIÓN de Vicente Devesa Jul (Friol, 1920), hay que imaginar una gran influencia del lugar de Tralacorda, en San Xoán de Seoane da Pregación, la parroquia donde Ramón Devesa y Cástula Jul crean su familia de cinco hijos.

También imaginamos el efecto benéfico de sus padres, antes de encontrarse con los grandes personajes que en su época soñaron con mejorar la agricultura y la ganadería lucense.

Nos referimos a Juan Rof Codina, Antonio Fernández López, Avelino Pousa Antelo, Isaac Correa Calderón, Benigno Ledo, Andrés Gómez Legaspi, Valentín Arias López, Dasio Carballeira Tella, Alfonso Platero o Joaquín García Ojeda.

Vicente comparte formación y experiencias con todos ellos, dentro de una generación puente que se esfuerza por incorporar las técnicas ya implantadas en otros lugares y no siempre bien recibidas aquí.

El interés de Vicente por el cultivo de la tierra, la horticultura o la apicultura , para reforzar la calidad y la rentabilidad de los productos, nace después de estudiar el Bachillerato en Lugo dentro de las antiguas aulas de San Marcos y de acabar la carrera de Magisterio, con plaza de maestro desde 1944.

Da clases en Friol y A Fonsagrada hasta que en 1948 Antonio Fernández López funda la Escuela Agrícola de la Granja Barreiros en Sarria, bajo la dirección de Avelino Pousa Antelo, y la posterior creación del colegio Fingoi, del que será profesor.

Avelino y él realizan incursiones por la provincia para conocer su realidad agrícola, aunque a veces se encuentran con auténticos reportajes periodísticos, como aquel cartero de San Martín de Suarna, en A Fonsagrada, que aprende inglés a los sesenta y tantos años para leer los periódicos de EE.UU. donde están sus hijos.

Vicente se lamentará entonces del estado calamitoso en el que se desenvuelve la fruticultura lucense, sin técnicas de plantación, ni podas, ni abono, ni recogida adecuada, y se volcará en una labor de enseñanza y divulgación incansable a través de cursillos, de la Escola de Verán, de los cursos de Capacitación Agropecuaria y de cientos de colaboraciones periodísticas, especialmente a través de las páginas de El Progreso.

A mediados de los años sesenta existen un millón ciento dos mil seiscientos ochenta árboles frutales de las distintas especies en la provincia de Lugo, que dan una producción de unos 20 kilos por árbol. Con esas cifras en la mano, Devesa Jul calcula que se podría triplicar en poco tiempo, transformándola además en fruta de primera calidad.

Él y Gómez Legaspi serán profesores en cientos de iniciativas, aprenderá apicultura de la mano de Ledo y de Correa Calderón, convirtiéndose en su principal continuador a través de la Asociación Provincial Luguesa de Apicultores (APLA) y de su boletín, O Cortizo, que él funda, como también el Apiario-Escola de Teixeiro.

Con Avelino Pousa, Valentín Arias y Jesús López Fernández, Vicente es uno de los que reúnen los Contos populares da provincia de Lugo (1963), de Fingoi, que edita Galaxia con prólogo de Carballo Calero. También publica un Cancioneiro Galego (1972), como continuación del libro anterior, gracias a los maestros que asisten a sus cursillos.

Casado con Maruja Varela Quiroga, recibe numerosos premios y distinciones, como la Orden Civil del Mérito Agrícola en 1965. Suyas son las monografías publicadas en El Progreso La enseñanza y el agro (1965) y A Cova da Serpe (1967); así como La Alimentación humana y la nutrición, importancia de una dieta equilibrada (1980). Muere en 1999.

López Arribas, o cómo robar a Hacienda

Domingo, 10 de Enero, 2021

El funcionario de Bóveda participa en lo que suponían iba a ser el golpe del siglo

DENTRO DEL CAPÍTULO de lucenses destacados, pero no ejemplares, debe figurar Manuel López Arribas (Bóveda, 1875), aunque sólo lo haga en grado de tentativa. Después de todo, su paso por el mundo de la delincuencia le vale ser protagonista de una columna de Manuel Bueno, el periodista que hiere en el brazo izquierdo a Valle-Inclán y acaba por dejarlo manco.

Su tocayo Manuel había nacido en Santiago de Rubián, pero el año 1911 ya se considera un madrileño más. Un error de cálculo impide hablar de él como uno de los más grandes ladrones del mundo a través de lo que podría haber sido el golpe del siglo en España. Conozcamos qué ocurre.

Ricardo Oseti, alias Ricardo el Marino, también dice ser Pedro Camacho Navarro. Tiene 50 años y durante ese medio siglo ha coleccionado un historial nutrido de delitos, como un robo de sellos del que se habla mucho. Su cabeza es una fábrica constante de proyectos destinados al fácil enriquecimiento, pero ahora, en 1911, cree haber encontrado el definitivo.

Es un plan sencillo, piensa, pero necesita colaboradores y uno muy destacado tiene que ser a la fuerza López Arribas, hasta ese día, un honrado funcionario.

Menos limpieza de expediente tienen Ricardo Martín Juzgado, de 44 años, natural de Venta de Retamosa (Toledo); y Carlos Torro Sitoage, un valenciano de 42 tacos. Con ellos ya ha hablado y están de acuerdo.

¿Qué hace de López Arribas una pieza imprescindible para el golpe? Muy sencillo, el de Bóveda es portero del Ministerio de Hacienda y ese emblemático edificio es precisamente el objetivo que Ricardo el Marino pretende desvalijar. ¡Hacienda! ¡Qué locura! ¿O no lo es tanto?

Ricardo ha puesto el ojo en la Caja de la Tesorería Central, establecida ahora en el patio derecho del ministerio, donde se custodian depósitos, fianzas y reintegros que allí permanecen hasta ser conducidos al Banco de España. Además, la Tesorería custodia valores públicos de la Deuda, al portador, títulos pendientes de liquidación de cupones… Una pasta gansa.

Ricardo sondea a Manuel y comprueba que es terreno abonado para que participe. Charlan varias veces en una taberna de Concepción Jerónima y establecen el plan. Manuel debe hacerse con los moldes en cera de las llaves que dan acceso a la Caja. El resto es cosa de Ricardo y de los otros dos compinchados.

Manuel cumple su cometido y en unas semanas ya existen copias de todas las llaves, pero en ese tiempo a Ricardo se le cruza por la cabeza la necesidad de contar con otro funcionario del ministerio, Ramón Ochogavía, de 22 años, cobrador de la Tesorería Central. Habrá dinero para todos y con esa incorporación se garantiza el éxito del robo.

Ramón pide tiempo para pensárselo, pero en realidad ya ha decidido ir con el soplo a la policía, de modo que Fernández Llanos, el jefe superior, el ministro y el presidente del Gobierno ya están en el ajo.

La delicada situación de Ochogavía obliga a actuar cuanto antes. Se vigila a los implicados y tres inspectores se esconden en los alrededores de la Caja para observar las manipulaciones de Manuel cuando se cree solo.

Al ver que comprueba la eficacia de las llaves copiadas y que éstas abren las cerraduras, caen sobre él y lo detienen. En horas son capturados uno a uno los otros tres.

Ahora deben proteger a Ochogavía porque ha sido amenazado de muerte y es posible que Ricardo tenga cómplices fuera de la cárcel.

Bueno escribe: “López meditó, muy cuerdamente por cierto, que el dinero no debe estar ocioso y se disponía a ponerlo en circulación”.

Fernández del Riego, Galicia como guía

Jueves, 7 de Enero, 2021

Sendo alumno de Dereito, o de Lourenzá abre o curso universitario de 1933 co ideario da súa vida

NON SERÁ DIFÍCIL demostrar a imposibilidade física de realizar un resumo cabal da obra de Francisco Fernández del Riego (Lourenzá, 1913), pero recoñecelo é un xeito de dicir que é enorme.

O pai de don Paco, Vicente Fernández Díaz _ agrarista e rico comerciante, como di a prensa _, era orixinario da parroquia de Santa María Madalena de Cedofeita, preto de Ribadeo. Sendo moi novo fai a guerra de Cuba como voluntario.

Logo reside na Habana traballando no comercio ata que se monta pola súa conta. Fai cartos e volve a Ribadeo, onde coñece a Amada del Riego Fernández na clínica dun dentista que é amigo común. Casan e marchan a Vilanova de Lourenzá. Alí nace Francisco tal día coma hoxe de hai 108 anos.

Vicente era vicesecretario da Sociedade Agrícola Conde Santo cando cae nunha emboscada a noite do 15 de setembro de 1918 en Pena Corveira. O agresor é o exalcalde de Riotorto, Antonio Bermúdez Leibas, e Vicente recibe varias feridas que poñen en perigo a súa vida. Francisco, un neno de 5 anos, gardará do feito as peores lembranzas.

Despois dos estudos en Lourenzá e Mondoñedo, cursa o bacharelato superior no colexio dos escolapios de Monforte, e cando está en Sexto, asina o que, segundo as nosas contas, é o seu primeiro artigo xornalístico, titulado “El Monasterio de Lorenzana”, aparecido en El Ideal Gallego o 1929, un ano antes de rematar os seus estudos medios.

Comenza Dereito en Madrid e regresa máis adiante a Santiago, onde tamén fará Filosofía. Non é necesario agardar a que as remate para descubrir que aquel rapaz é dunha calidade excepcional. De feito, el, como alumno, e Abelardo Moralejo, como catedrático, abren o curso do ano 1933, cando xa é un destacado militante galeguista e forma parte do comité organizador da homenaxe a Rajoy Lelup, pola redacción do Estatuto.

O rector nese intre é Alejandro Rodríguez Cadarso, e curiosamente será Antonio Rodríguez Cadarso, quen lle faga a primeira entrevista cando 27 anos máis tarde pronuncie outro dos seus grandes discursos, o de aceptación como académico da Galega.

Nese acto de 1933, Fernández del Riego fala no nome da Cámara Federal de la F.U.E. A súa intervención é o ideario exacto que presidirá a súa vida, no só na procura dunha Universidade Galega, senón de levar o galeguismo a todos os eidos da cultura e da sociedade, o que repetirá don Paco en centenares de artigos, entrevistas e intervencións públicas.

Abonda ler as súas verbas ese 2 de outubro para coñecer o seu pensamento político, do que non se afastará o máis mínimo durante os case oitenta anos que lle quedan aínda por vivir.

Boa parte do discurso segue os pasos dados en Cataluña respecto ao bilingüismo e que el vindica para Galicia, así como a autonomía para o nomeamento de catedráticos, a Residencia de Estudantes e as especialidades de Xeografía, Historia, Etnografía, Filoloxía e Literatura galegas.

Logo virá a creación da editorial Galaxia, a institución do Día das Letras Galegas e tantas iniciativas que don Paco finaliza coa doazón a Vigo da biblioteca e a pinacoteca que amoreou xunto a súa dona, Evelina Hervella Nieto.

Salvador Lorenzana, ou Cosme Barreiros, dous dos seus alcumes xornalísticos, ingresa na Academia o ano 1960 e na súa primera intervención solicita a entrada na institución de dous paisanos. Un, que xa debería estar nela, Álvaro Cunqueiro, y outro que non pode tardar, Ánxel Fole.

En Mondoñedo será don Paco quen conteste o discurso de don Álvaro.