Archivo de Diciembre, 2020

José Amedo, el lado oscuro de la democracia

Jueves, 31 de Diciembre, 2020

El policía de O Corgo fue el principal acusado en el caso GAL

LO CONOCÍ EN la redacción de El Progreso un día de julio de 1982 a través de Carlos Tabernero, que me lo presenta como un policía de Lugo que ejerce de subinspector en Bilbao y que esos días está de vacaciones en la ciudad.

Debido a su cargo es frecuente que sea él quien presida las corridas de toros que se celebran en la capital vizcaína, circunstancia que bien justifica una entrevista en el periódico de su provincia. Un policía lucense en la presidencia de la fiesta nacional en un lugar tan exótico como Bilbao.

Tabernero tenía razón. Era muy periodístico y la entrevista tenía fácil encaje en el periódico, máxime en un mes de verano, cuando la actualidad decae. Se la encargo a una estudiante en prácticas, Carmen de Jesús, y se publica al día siguiente. Poco podía sospechar en ese momento que José Amedo Fouce (O Corgo, 1946), se iba a convertir los próximos años en el lucense que más portadas de periódico protagonizaría, por encima incluso de Manuel Fraga. Nosotros no la publicamos en primera, sino en quinta, pero de saberlo abriría El Progreso a toda plana, pues era el nacimiento de José Amedo para la prensa.

De San Pedro de Cerceda, la parroquia de O Corgo que se cita como referencia de su cuna, pasa pronto a Bilbao a causa del destino de su padre, gran tirador olímpico y policía también, a quien él tiene por la persona más honesta del mundo, condición que nadie discute.

El niño nace fiero y con los arrestos indicados para pertenecer al Cuerpo. Como dirá mucho después, “yo no nací del vientre de mi madre, sino de los cojones de mi padre”. En casa hay una interesante colección de armas cortas y se le supone familiarizado por ellas.

Cuando tiene edad para ser policía, lo es, pero le pierde su arrogancia. Los compañeros son los primeros en darse cuenta y le dan un apodo a tono, Mariflor. No podía ser más dañino y quién sabe si todo influye a la hora de aceptar su posterior trabajo.

Sí, porque él será el principal acusado de organizado los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), con su subordinado, Michel Domínguez, y su participación en tres de los 33 atentados que en cuatro años se atribuyen a los GAL, nombre de perfume, pero aroma de alcantarilla.

Un encargo que arranca de su amistad con Julián San Cristóbal, quien llega a ser gobernador civil de Vizcaya y el hombre que favorece sus presidencias de las corridas, a las que es muy aficionado. A los toros, a las mujeres y a no pagar servicios de soplones y mercenarios, lo que unido a la utilización incorrecta de la tarjeta de crédito, acaba por arruinar el plan que atemorizó a ETA porque un grupo de pistoleros había bajado a luchar contra ellos en su campo, dejando a un lado las formalidades legales de la Policía y la Guardia Civil.

Es detenido el 13 de julio de 1988 por orden del juez Baltasar Garzón y dicen que tanto él como Domínguez eran los únicos presos a los que nunca se les han tomado las huellas dactilares.

De los GAL opina que son malhechores sin valores morales y vendidos al mejor postor. A él se le acusa de seis asesinatos frustrados, un asesinato consumado, pertenencia a banda armada y algunos delitos más.

El largo proceso y su resolución está en las hemerotecas con un Amedo siempre protagonista, con Gordillo, González y Garzón en papeles muy principales. Él ha negado encubrir a sus superiores, desde Miguel Planchuelo, comisario y jefe superior de Policía de Bilbao, a la omnipresente X, que acaba siendo la letra del caso. Lo cuenta de primera mano en el libro Cal viva.

De la Reyna, descubridor de la circulación de la sangre

Miércoles, 30 de Diciembre, 2020

El famoso albéitar es candidato a ribadense, según el exalcalde Mediavilla

PERMANECE EN EL aire el lugar de nacimiento del famoso albéitar Francisco de la Reyna (Ribadeo, 1506), a quien se le atribuye el descubrimiento de la circulación de la sangre, previo a Miguel Serveto, que descubre la circulación pulmonar.

De ese modo, aprovechando que De la Reyna publica su más famoso libro, donde expone sus aportaciones, el Libro de Albeytería, en Mondoñedo; aprovechando que algunos topónimos como Reinante, le recuerdan a Reyna y que la cuna está vacante, el exalcalde de Ribadeo, Alberto Mediavilla, y otros, arriman el ascua a su sardina para hacer a Francisco de la Reyna natural de Ove, o por ahí, una apropiación que hacemos nuestra, no porque hayamos encontrado nada definitivo al respecto, sino porque nos parece la más cercana y familiar de todas las hipótesis.

Compiten con Ribadeo, Zamora, de donde sí se sabe que es vecino; Burgos y algunas poblaciones de Aragón.

El doctor veterinario Mediavilla, que también fue director del Instituto Laboral de Ribadeo, expone su teoría en conferencias, como una dada en Mondoñedo, y en artículos de prensa, como el publicado por El Progreso el 28 de octubre de 1971.

Lo hace a raíz de conocer la opinión de dos investigadores ingleses, Keevil y Paine, que estudian a De la Reyna a través de la edición de su Libro de 1556 _ la de Mondoñedo es de 1552 _, y concluyen preguntándose ¿cómo es posible que a ningún español se le haya ocurrido afirmar que en este autor se encuentra el descubridor de la circulación de la sangre?

Cosas de los españoles, que somos muy poco mirados para quien tenemos al lado y apampamos si viene de fuera.

No obstante, no se puede decir que Francisco de la Reyna fuese un perfecto desconocido en España, sino más bien, un perfecto infravalorado. Y dentro de ese desdén hacia el hombre que los ingleses examinan por arriba y por debajo para explicarse lo avanzado de sus conocimientos, se enmarca también esa falta de una cuna contrastada que Mediavilla atrae hacia Ribadeo.

El personaje demuestra una educación excelente, no solo por su escritura y sapiencia veterinaria, sino porque traduce del latín al romance a Alberto el Magno. Lo que parece no tener duda es su pertenencia a una familia dedicada al oficio y trabajador adolescente en casa de un herrero, que también es buena escuela para profundizar en lo que estamos hablando.

Dice Mediavilla que a los 26 años, De la Reyna trabaja en la caballeriza del Duque de Alba, y que allí tiene ocasión de estudiar magníficos ejemplares de caballo, que en aquel momento es el animal más apreciado, tanto en el terreno militar, como en el de los transportes y el agrícola. Mediavilla y otros opinan que esa caballeriza es la mejor del mundo, y todo ayuda para que el albéitar alcance también resultados de ámbito mundial. La teoría tiene un pequeño, o gran defecto, como se quiera interpretar, ya que nuestro hombre no trabajó para el duque en ningún caso, sino para el conde de Alba de Liste, que es título distinto y en nada ligado a aquel, pues tiene su castillo en el municipio zamorano de Losacino.

Nadie duda que la caballeriza del conde es tan imponente y principal como la del duque, aunque no la misma.

Lo que hoy ya está reconocido y garantizado es que el Libro de Albeytería de Francisco de la Reyna, del que se hacen quince ediciones, es una obra imprescindible para conocer la evolución de la medicina veterinaria y goza de un gran prestigio entre sus colegas, los señores y los herreros.

Enrique Ares desarrolla el carburador de butano

Martes, 29 de Diciembre, 2020

El inventor lucense muere en un atraco a un banco en Gandía, un lugar donde no debería haber estado

SU MUERTE CONMOCIONA a toda España por las circunstancias en las que se produce, pero el impacto es mayor en Córdoba y en su ciudad natal, donde el perito industrial Enrique Ares Ares (Lugo, 1939) es muy querido y apreciado.

Se había casado con Ada Alonso, una joven cubana, ahijada del doctor Ricardo López Pardo y Mercedes Cora. Con ella y su hija entra el 2 de marzo de 1985 en la agencia urbana número uno del Banco de Bilbao en el Grao de Gandía (Valencia), cuando se produce un atraco. Uno de los asaltantes le ordena que se aparte, él tarda unos segundos en reaccionar y recibe un disparo de escopeta que le produce la muerte casi instantánea.

Los dos atracadores son condenados a 30 años de prisión, pero la familia queda rota para siempre.

Enrique Ares pertenece a una familia dedicada a la mecánica y su vocación sigue esos derroteros en la Universidad Laboral de Córdoba, donde enseguida destaca como alumno de Automovilismo, colegial del Luis de Góngora, actor de teatro y director del Cine Club del Círculo de la Amistad.

Ese cargo es apetecido por los políticos para labores de proselitismo, por lo que se esfuerzan en defenestrarlo y lo consiguen seis meses después. Del episodio no salen bien parados ni Carlos Castilla del Pino (PCE), ni Luis Mardones (C Canaria).

El rechazo no le sienta nada bien al psiquiatra, que se cree irresistible. Con todo y eso, Castilla del Pino siempre elogiará el afán investigador del lucense y en cualquier caso, a Enrique, más que la política, le interesa la mecánica.

Ya entonces es conocido allí como Carburador Ares, pues ha desarrollado un revolucionario invento, que quiere dar a conocer en Lugo en septiembre de 1959, a sus 20 años de edad.

Lo sustancial del invento es el empleo en automóviles del gas butano en vez de gasolina. Solo hay que salvar el peso muerto que merma la potencia. En Cartagena acaba de ser fundada Butano SA, no hay bombonas y solo algunas cocinillas utilizan ese gas. Lo que propone Enrique es revolucionario por economía y por abundancia del combustible.

Su carburador se prueba con éxito en el garaje familiar y en manos de Paco Abuín durante la yincana de aquellos sanfroilanes. La noticia vuelve a salir en toda la prensa, aunque con las reservas típicas en el país del “que inventen ellos”.

Enrique expone con claridad sus aportaciones y únicamente obtiene un chiste en La Codorniz, dentro de la sección Papelín General, donde se ve un coche que solo tiene volante: “Dada la carestía de la gasolina un joven de Lugo ha inventado un coche sin combustible”.

La gasolina tiene setenta octanos y el butano, noventa. Su precio es de cinco pesetas el litro, mucho menor que el del combustible tradicional. El butano abunda, sobra y se quema, pero… no hay bombonas, ni surtidores.

Enrique calcula que la transformación del motor costaría unas diez mil pesetas, frente a las 150.000 del gas-oil. Si el gaseoducto del Sáhara pasa por Cartagena, dice el joven, “sería un gran adelanto, pues abastecería el mercado español”. También sugiere alternar ambos combustibles.

En colaboración con su compañero Fernando García Popa, logra patentarlo, pero ante la presión de las petroleras, el gobierno silencia esta solución y sólo la permiten a nivel oficial en taxis y autobuses.

Y eso que Enrique consigue una subvención del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Técnicas, para realizar el prototipo.

Antonio Murado, el padre de la saga

Lunes, 28 de Diciembre, 2020

Rueda sus películas de cine aficionado con el pintor Antonio, el escritor Miguel Anxo y la arquitecta Clara

LA CASA DE los Murado está en el lugar de Piñeiro, en Meira. La de los Aguiar es el pazo de San Isidro, en Mondoñedo. Su padre, José María Murado, es el médico de A Pastoriza y su madre, Ángeles Aguiar Álvarez, es la hija del conocido agrarista Severiano Aguiar Moirón, de los Moirones de Riotorto, que diría Cunqueiro, y propietario del pazo.

La boda se celebra en él, como ocurrirá con la suya. Antonio Murado Aguiar (A Pastoriza, 1930), seguirá los pasos de su padre en la Facultad de Medicina compostelana, donde los finaliza en octubre de 1954 para hacerse teniente médico.

Tanto él como su hermano José Ángel van a tener una destacada actividad en torno al Vespa Club de Lugo, que Antonio preside desde 1960.

José Ángel ganará todas las competiciones de jinkana motorista que se celebren esos años en Galicia y el club lucense se lo reconoce con un homenaje. A Antonio le acompañan en la directiva Luis Paz López, Luis Meilán Carreira, Alejo Cruz Masip, Manuel Martín Sánchez, Bernardino Varela Quiroga, Benito Lázaro Rojo, Faustino Fernández López y Eduardo Romero Rodrigo.

Su día grande lo van a vivir el 28 de junio de 1964, cuando más de diez mil vespistas parten de 73 ciudades hacia once metas distintas en toda España para celebrar la mayor concentración de Vespas de la historia. Su otra gran pasión deportiva es el Celta de Vigo, de cuya Peña es socio.

En septiembre de 1963 se casa en el pazo mindoniense con Silvia Clara López López. El padrino es su hermano y el oficiante, su tío Amado Aguiar Aguiar, capellán del Hospital de Caridad de Viveiro.

Asiste mucha gente de Lugo, como José Ferro, el beneficiado tenor de la catedral, que se ocupa de la música, el gobernador militar, Federico Girón; sus colegas Bernardino Pardo Ouro, Alberto Trallero, Andrés Ramos Vivero y Elíseo Pallares; Antonio Pol, Federico González…

La boda no solo va a cambiar el estado civil de Antonio, sino también sus aficiones, pues a partir del viaje de novios y poco a poco, irá penetrando en el mundo del cine hasta dejarse arrastrar por su magia y lograr trabajos muy interesantes al calor del Certamen de Cine Aficionado del Círculo y que es el germen de la actual Semana de Cine de Autor.

El certamen concita el interés de siete realizadores de Lugo en 1967. No es mal número. Tres alcanzan algún trofeo _ Ulises Sarry, Juan Balboa y Epifanio Ramos de Castro _, otros cuatro deben esperar tiempos mejores. Son Tomás Paniagua, Gabriel Pardo, Daniel Hortas, Juan María Gallego Tato y él.

Pero ya en 1971 logra el premio a la mejor película de temas infantiles por Luceiro. Le dan un diploma y dos películas yugoeslavas.

Sus esfuerzos se verán mejor recompensados en la edición de 1973, cuando gane el premio a la mejor película hecha en Lugo por El relevo.

Enrique Sabaté Ferrer, que había sido jurado esa edición, le hace una entrevista para la revista Otro cine, donde confiesa que su primera cámara fue un regalo de boda.

Dice que hace cine con niños porque tiene los actores en casa. Naturalmente se refiere al pintor Antonio, al escritor Miguel Anxo y a la arquitecta Clara María Murado, que a buen seguro encontraron las raíces de sus respectivas actividades en esas colaboraciones con su padre y en un ambiente familiar tan favorable para la creación.

“¿Qué le gustaría filmar?”, le pregunta Sabaté y él le confiesa que prepara un documental sobre la Minguillón.

Ha hecho ya cinco películas con las que logra tres premios.

Riomol y Quiroga, obispo de Mondoñedo

Domingo, 27 de Diciembre, 2020

Según el padre Flórez, el religioso de O Corgo tuvo la honra de morir pobre por sus donaciones en la ciudad

SUELE BAILAR UN año la datación del nacimiento de Carlos Antonio Riomol y Quiroga (O Corgo, 1696), como bailan también sus apellidos, en este caso, por propia voluntad del personaje, sacrificando el ilustre Quiroga, por un Riomol de menor raigambre, pero también menos común.

Riomol nace en el lugar de Vilacorbe, dentro de la parroquia de San Martiño de Folgosa, el 4 de Santos de ese año, y no uno después como dice uno de sus biógrafos, Manuel Molina Mera, el alter ego de Manuel Amor Meilán, que lo califica al clásico modo como “sabio y virtuoso prelado”.

En realidad los dos apellidos pertenecen a su padre, Diego de Quiroga Riomol, porque su madre es Beatriz Arias Vaamonde, como dice Amor, “de hidalga cuna y cristianos ejemplarísimos”.

Carlos Antonio estudia la carrera eclesiástica en Fonseca durante ocho años, terminada la cual es destinado a diversos curatos donde su altura intelectual no pasa desapercibida y pronto adquiere fama que lo distingue dentro del sacerdocio coetáneo.

Siendo así, es promovido a la dignidad de canónigo lectoral de la Iglesia de Lugo, y en 1750 oposita con brillantez para desempeñar la Penitenciaria de la Metropolitana de Compostela, que estaba vacante.

Su fama se sustenta en una conducta virtuosa, sus dotes como orador sagrado y sus conocimientos de Teología y Filosofía, disciplina de la que será catedrático, todo lo cual llega hasta los oídos del rey Fernando VI, que en 1752 lo propone para ocupar la sede episcopal de Mondoñedo tras el fallecimiento de Juan Manuel de Escobar y de La Carrera.

Despachadas las bulas, el 4 de marzo del año siguiente se realiza la consagración episcopal en la catedral de Santiago de manos del famoso arzobispo Bartolomé Rajoy Losada, asistido por los prelados de Tui y Lugo, tras ser designado por el papa Benedicto XIV.

Promociona el conocimiento de la Teología entre los sacerdotes y se ocupa de examinar personalmente a los confesores, con frecuentes visitas pastorales por toda la diócesis.

También se ocupa de remediar la ruina que amenaza el palacio episcopal, anexo a la catedral, y lo erige de nuevo desde sus cimientos con resultados que son los que hoy se ven. Amor y el padre Flórez dicen que supone un notable dispendio por su parte, pero que evita nuevos gastos por mucho tiempo y asegura a sus sucesores “una segura y cómoda morada”.

A lo que el autor de la España Sagrada añade: “Dejó a la Iglesia un rico Pontifical y tuvo la honra de morir pobre, por gastar con los pobres cuanto le quedaba después de un porte muy moderado”.

El escudo que luce la fachada del edificio es hoy uno de los atractivos turísticos de la ciudad por su magnificencia y el notable trabajo con el que está realizado, como se puede ver en el cromo adjunto.

En 1758 Riomol autoriza el traslado de las ferias de San Lucas al 15 de agosto, como era deseo de la ciudad por ser el día de la Asunción, titular de la catedral.

Riomol muere de forma sorpresiva después de oir un sermón vespertino el cuarto domingo de Cuaresma, el 1 de marzo de 1761, cuando aún no se habían cumplido los diez años de su llegada a Mondoñedo. Fue sepultado en la Capilla Mayor de la catedral. De él se tiene un grato recuerdo.

No así del año de su muerte, ya que cinco meses después, durante la vacante que dejó su desaparición, cae sobre Mondoñedo una tormenta tan intensa que causa seis muertes y abundantes destrozos por la inundación que deben ser reparados con los 145 mil reales que aporta el rey Carlos III.

Antonio Bas, entre Agustina de Aragón y María Pita

Domingo, 27 de Diciembre, 2020

El marinero de Viveiro se comporta como un héroe frente al francés y muere a las puertas de la ciudad

LO COMPARAN CON María Pita y con Agustina de Aragón, cada uno en su guerra, y la verdad es que se puede hacer sin forzar un ápice la historia, simplemente dejándonos llevar por los relatos que sobre él nos han llegado.

Antonio Bas (Viveiro, 1770?) es un marinero embarcado en el velero Reina Luisa y más tarde en el San Isidro. El año 1797 está en la urca Asunción cuando sucede la batalla del cabo de San Vicente, donde el barco se gana la fama eterna con sus dos gemelas, la Santa Balbina y la Santa Justa. Las urcas son barcos similares a las fragatas, pero más anchotas en su parte central. En aquel combate de España y Francia contra Inglaterra queda inútil para la milicia con una grave herida en el pecho y una posterior tuberculosis.

En Viveiro se repone y vuelve al mar como pescador. Se casa con Andrea Osorio con quien tiene tres hijos, Francisco, María Josefa y Juana.

Sin embargo la curación no es completa y Andrea debe atender las necesidades de la familia con la venta de pescado y trabajando la tierra.

El 18 de febrero de 1809, cuando los franceses de Freni, que avanza desde Ferrol hasta A Misericordia, y Matieu, que lo hace desde Mondoñedo hasta A Xunqueira, atacan Viveiro para vengar su anterior derrota y liberar a los 48 soldados hechos prisioneros, Bas se levanta de su lecho de dolor y se hace con el cañón emplazado en el Castillo del Puente, la puerta de Carlos V, lo cual es interpretado como un aldabonazo de ánimo por los defensores. A quienes todavía no lo saben, les gritan: “¡Bas está en el puente!”.

Pero las fuerzas atacantes se cuentan por miles en ambos frentes y a sus jefes no les importa sacrificarlos por docenas con tal de doblegar la resistencia, de forma que horas después, los de Viveiro abandonan y retroceden.

La oposición del enfermo a las tropas de Napoleón continúa en Porta Labrada, de cuya exacta localización hubo noticias recientes, y más allá, en As Nogueiras, hacia San Lázaro y Santo Albites, nombres que unidos al del propio Antonio Bas conforman hoy la toponimia de aquella zona.

Quienes narran el hecho _ Donapetry, Espina, Leal Insua, Orlando González Surribas… _, se basan, aunque no lo sepan, en el testimonio que puso negro sobre blanco el guardián del convento de San Francisco, fray José López. Él ve con sus propios ojos el ir y venir de atacantes y defensores, y de ese modo se repiten unos a otros en la descripción de las heridas y las desfiguraciones sufridas por el marinero a causa de su férrea oposición al avance de la caballería francesa, hasta que sucumbe rodilla en tierra, para permitir que otros logren huir lejos de los sables de los dragones y los disparos de los fusileros.

Chao Espina sugiere que la caballería se lanza al galope contra los que huyen y los cascos de sus monturas destrozan el cráneo del infeliz Bas, “quien aún después de pasar sobre él aquella terrible avalancha, permaneció con el arma fuertemente afianzada con la mano derecha y la boca entreabierta, como queriendo gritar: ¡Mueran los franceses!”.

Su tocayo Noriega Varela canta la gesta y nos alerta sobre el olvido, que como se ve, está salvado:

“Sin cruces nin galós no chao tirado / dun balazo morreu, probe soldado. / Naide máis o recorda n’esta vida”.

Chao quiere ver en el cuadro de Vicente Palmaroli “Los enterramientos de la Moncloa el 3 de mayo” que recogemos en el cromo, una escena similar a la que pudieron protagonizar Andrea Osorio y sus hijas tras la muerte de su esposo y padre.

Emelina Miranda, la suegra de Fulgencio Batista

Jueves, 24 de Diciembre, 2020

Su hija es reconocida por el Guinness como una de las mujeres más ricas del mundo el año 1962

EN LA PRIMERA década del XX Emelina Miranda Casals (Ribadeo, 1896?), deja Galicia con diez años y se traslada con su familia a La Habana, donde se casará con Ricardo Fernández Ledo, natural de San Fiz de Asma, en Chantada.

El matrimonio se instala en Bellavista y tiene cinco hijos, Martha, Roberto, Rafael, Cecilia y Lilia. Su historia podría ser una más, si no hubiera sido porque en 1943, durante su paseo en bicicleta por el barrio de Marianao _ otros dicen El Vedado _, su hija Martha, a la sazón de 22 años, se cruza con el coche de Batista, que la arrolla.

El presidente, de 44 años, casado con Elisa Godínez desde 1926 y padre de tres hijos, queda prendado de ella. Se hace cargo de su hospitalización, comienza a verla con frecuencia y la relación desemboca en una segunda boda el año 1945.

Después vendrá el exilio en EE.UU., el golpe de estado, la dictadura, la llegada de los barbudos de Sierra Maestra _ otro oriundo de Lugo _, y su escapada a España.

Pero cinco años antes, en junio de 1953, doña Emelina llega Madrid en viaje privado. Es recibida como madre política de Fulgencio Batista. Al informar de su llegada, Cifra da la primera pista sobre el origen de su hija, pues afirma que la viajera viene con la ilusión de visitar Ribadeo, su lugar de nacimiento, aunque la familia estaba radicada en Mondoñedo.

La prensa madrileña le hace una entrevista, donde se descubre que apenas le queda familia en Lugo, aunque es propietaria “de unas tierritas, poca cosa”, en A Pontenova. El presidente del Centro Gallego de Madrid, Constantino Lobo Montero, le ofrece un banquete al que asisten, entre otros, el secretario del Instituto de Cultura Hispánica, Manuel Fraga Iribarne y el alcalde de Betanzos, Tomás Dapena. A los postres Lobo le entrega un aguafuerte de Castro Gil. De todo ello se hace eco Gallego Tato en El Progreso.

La actividad de Martha como primera dama se desarrolla en dos direcciones. Por una parte se distingue como mecenas de las artes con la construcción de la Galería Nacional y con ayudas a la infancia. Por otra, es la propietaria de medio Banco de Fomento Comercial y del 80% del Banco Hispano Cubano, así como la mayor accionista de la azucarera Agrícola Defensa. También participa en algunas de las cien empresas controladas por Batista, hasta el punto de su familia es la más importante la isla.

Todos ellos logran establecerse en lo más alto de la sociedad cubana. Roberto es ministro de Deportes, además de general jefe de la escolta de Fulgencio, dueño de hoteles y restaurantes y socio de Codeco, la constructora del régimen. Cecilia se casa con un hijo del exprimer ministro Saladrigas Zayas. Rafael es secretario de Obras Públicas y Lilia se casa con el ministro de Sanidad, Carlos Salas Humara.

Se dice que en la huida de la isla, en diciembre de 1958, Martha y Fulgencio marchan con 300 millones de dólares y otros 700 en obras de arte. El Guiness World of Records de 1962 la considera una de las mujeres más ricas del mundo.

Ese mismo año, Batista, Martha y el periodista Jesús Evaristo Casariego, aparecen de forma sorpresiva en la fonda de Rosendo Cabanela en Mondoñedo. Hacen el viaje de Coruña a Oviedo y el matrimonio quiere conocer los orígenes de Emelina. Su hija ya es Hija Adoptiva de Ribadeo desde 1957. El poder es lo que tiene.

Fallecido Fulgencio, su viuda se traslada a West Palm Beach, en Florida, donde muere en 2006. Por su parte, Emelina, que se había erradicado en Madrid, fallece el 4 de julio de 1968.

Ferreiro Goyanes, entre dos jefes de Estado

Miércoles, 23 de Diciembre, 2020

El general de Rábade está muy cerca de Franco y del Rey Juan Carlos I hasta que fallece

PERTENECE A LA generación de Gerardo Harguindey Banet, Benxamín Casal Vila, Chichi Álvarez y José Luis Dadín Rivadas, los nacidos en el inicio de la guerra.

José Luis Ferreiro Goyanes (Rábade, 1936) se decanta por la Guardia Civil, en la que ingresa el mes de julio de 1958, siendo destinado como teniente a la 236 comandancia de Almería. En agosto de 1961 obtiene el mando del subsector de la Agrupación de Tráfico de Ourense.

Luego pasa a la Dirección General de la GC de Madrid, donde llega a ser teniente coronel. A través del matrimonio de su hermana Sara con Alfonso Santos Montes, su familia se unirá a los Casanova Santos y él será el padrino de su primera hija. Él será padre de dos hijos.

Siendo capitán es nombrado jefe de la Escolta del Jefe del Estado y una de las obligaciones del cargo, lógicamente, es acompañar a Franco durante las jornadas de pesca que organiza en el río Eo, cuando se establece en el Parador de Turismo de Ribadeo en los días de Semana Santa, o bien, cuando se desplaza desde Meirás.

En una de estas ocasiones, El Progreso es autorizado a acompañarlo durante toda la jornada, labor que se encomienda a los redactores Alfredo Sánchez Carro y José Luis Vega. Aquel día de pesca sirve también para descubrir a los lucenses la importante jefatura que su paisano Ferreiro Goyanes desempeña al lado de Franco.

Sánchez Carro llega a hacerle una pregunta al jefe del Estado, por lo que así se convierte en uno de los pocos periodistas que le interrogan a lo largo de todo su mandato.

El redactor de El Progreso se interesa por el número de salmones pescados en toda su vida.

_ Muchos _ contesta Franco_, pero no tengo ni idea del número exacto de los que he pescado desde 1944 cuando logré el primero en el río Nansa, en Santander.

A su lado Max Borrell, su amigo y asesor cañista, apunta: “El caudillo lleva pescados sobre 300 salmones”. Una barbaridad de ser cierto.

Con Borrell y Ferreiro está Ricardo Catoira Garaboa, otro hombre fundamental en el círculo cercano de Franco, algo más que su secretario particular y personaje de absoluto peso a la hora de elegir quiénes tendrá el general a su lado.

En un primer momento, Catoira pasa a ser secretario general de la intendencia de la Casa de S.M. El Rey que lleva el general Fernando Fuertes de Villavicencio, por lo que parece correcto pensar que también es Catoira quien favorece el pase de José Luis Ferreiro al servicio del nuevo jefe de Estado.

Lo mismo ocurre con el periodista Manuel Lozano Sevilla, el coronel José Sánchez Alcaide, Policarpo Mestres, José Luis Salazar, Cástor Sánchez y otros.

Ferreiro se incorpora como adjunto de Seguridad hasta el año 1988, momento en que es nombrado jefe de Seguridad de la Casa hasta 1991. Entonces dirige la Agrupación de Actividades, dentro de la Secretaría General, encargado de coordinar la programación y seguridad de los actos a los que deben asistir los miembros de la familia real.

A lo largo de su vida recibe la Cruz de San Hermenegildo, la Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar y la Cruz de Plata del Mérito de la Guardia Civil. En 1998 asciende a general.

Poco después, antes de cumplir los 60 años, muere prematuramente. Guillermo Díaz, uno de los agentes a sus órdenes, cuenta en un libro de memorias cómo lloran algunos de sus compañeros del cuerpo ese día: ”¿Y ahora qué voy a hacer yo?”, clama entre llantos uno de ellos. No consigue la misma consideración su sustituto, el comandante Domingo Martínez Palomo, hombre de escasas simpatías.

Álvaro Cunqueiro, el más grande

Martes, 22 de Diciembre, 2020

En el próximo año coinciden un puñado de efemérides relacionadas con el escritor de Mondoñedo

2021 VA A ser un año muy propicio para recordar a Álvaro Cunqueiro Mora (Mondoñedo, 1911). Se cumplen los 110 años de su nacimiento, precisamente tal día como hoy; los cuarenta de su muerte, el 28 de febrero; los treinta del Día das Letras que se le dedicó y además se alcanza el centenario del inicio de su bachillerato en Lugo, así como alguna más. Apúntelas el instituto y quien se sienta concernido por tanta efeméride cunqueiriana.

Cunqueiro es impresionante y su tamaño sigue creciendo con el paso del tiempo. Suele ocurrir con los creadores más extraordinarios en cualquier ámbito, porque la distancia, lejos de separarnos de ellos, nos los acerca, los abre, los expone a más ojos y a más profundas investigaciones.

Por ejemplo, supongo, confío y deseo que durante ese año salga a la luz un precioso libro que le dedica José María Besteiro. Lo titula Un hombre que se parecía a Cunqueiro, así, muy a la mindoniense, y les aseguro que les va a encantar… si les encanta Álvaro, su mundo y sus libros.

Valgan estas líneas como recordatorio de las fechas que se avecinan y como pequeño anticipo de lo que sin duda se organizará en torno al escritor.

No repetiremos aquí que nos hemos quedado cortos en reconocimientos al novelista, al poeta, al periodista o al dramaturgo, porque siendo verdad que hay deudas difíciles de pagar, todavía existe mucho tiempo por delante para mejorar esa relación con él. De hecho, esta sección ha publicado hasta ahora la biografía de 475 lucenses de patria o adopción, y todavía no había salido el cromo de Cunqueiro, lo cual, desde el punto de vista del coleccionista es lo recomendado, porque el de Di Stéfano siempre fue el más escasito y Álvaro es otro número uno.

Si las hemerotecas no lo desmienten, la primera vez que Álvarito vio su nombre en letra impresa fue el 23 de septiembre de 1922, después de aprobar el Ingreso y las asignaturas del primer año de bachillerato, noticia que el semanario de Mondoñedo Justicia ofrece a sus lectores para que se regocijen con los éxitos de las nuevas generaciones.

Los aprobados de Cunqueiro los comparten también dos Manolitos, Lombardía y Gayoso, preparados los tres por el padre del último, Antonio Gayoso. Dirige Justicia su fundador, el perito agrícola y futuro alcalde, José Ramón Villamarín Pallín, padre adoptivo de Alicia Tella-Villamarín Ferreiro, la bibliotecaria fallecida el año pasado, esposa de Juan Puchades Quilis, el escultor que sentó a Álvaro para siempre en su plaza, frente a la catedral.

Ambos fueron grandes amigos suyos, lo cual demuestra que Mondoñedo es mundo suficiente para que todo ocurra allí en santa armonía, aunque para completar el gentío que cabe en los libros futuros de ese niño que progresa adecuadamente ante los examinadores de Lugo, sería necesario redactar varios volúmenes, dedicándoles tan solo diez líneas a cada uno de ellos, un trabajo todavía sin abordar y que bien pudiera estar en algún desconocido proyecto.

No sería de extrañar, pues ya decíamos que Cunqueiro crece con el tiempo, y sin necesidad de mover un dedo más de lo hecho a lo largo de los años, el inmenso caudal de su obra aporta en cada crecida nuevas riadas de sabiduría y entretenimiento, como si entre las rocas de A Recadeira habitasen espíritus burlones que siguiesen su docencia para producir nuevas historias, nuevos enlaces con bretones y normandos al norte y con Sinbad y Orestes al sur.

Viene un año plagado de referencias a Cunqueiro y lo vamos a pasar muy bien. Que tiemble la pandemia por lo mucho que nos ha hecho sufrir.

Rafael Santos, el más joven redactor de El Progreso en 1908

Martes, 22 de Diciembre, 2020

El periodista de Sober dará el salto a Cuba y al Diario de la Marina

FUE UNO DE los primeros redactores de El Progreso y el más joven de aquel grupo fundacional antes de marchar a Cuba, donde forma su hogar y desarrolla una prolongada actividad periodística jalonada de premios, como el Gibraltar, convocado por el ABC, y otros reconocimientos, como su nombramiento como miembro correspondiente de la Real Academia Galega.

Roberto Santos y Díaz- Varela (Sober, 1887), nace el 6 de mayo en la parroquia de San Miguel de Rosende y en Lugo obtiene los títulos de bachiller y maestro. Como periodista se inicia en las columnas de El Norte de Galicia y poco después es llamado por El Progreso para integrar su redacción ¡y encima cobrar!, como contará años más tarde, lo cual nos informa de que antes todo era gratis et amore.

Se le encarga una columna bajo el título de Crónica y diversos artículos sueltos. Fole recuerda haberle leído la crónica de la boda de Xesús Corredoyra, probablemente en una fecha posterior, y reproduce casi literalmente cómo la acaba: “Oculta tras la vaquiña, atisba curiosa, arrogante rapaza”. De la boda en sí no dice ni pío.

Santos es un alma inquieta. Escribe para otras cabeceras como La Correspondencia, de Pontevedra y La Escuela Nacional, de Valencia. Es nombrado subdirector para la provincia de Lugo de la compañía de Seguros francesa La Confiance, vicepreside el Círculo Antoniano y forma parte de su rondalla y su orfeón, dirigidos ambos por Jesús Rodríguez López y donde se codea con los Mármol, los Iglesias y con Rodríguez Mourelo.

Su himno dice así: “Aquí estamos os de Lugo, / Amigos da boa vida, / que non temos medo á naide, / en falar coas raparigas”.

Su estancia lucense termina en 1914, el año en que decide cambiar de continente y buscarse los garbanzos en Cuba. A los nueve días de llegar, sin recomendación ni amistades, entra en la redacción del Diario Español, fundado por el periodista ferrolano Adelardo Novo y Brocas. Permanece en él tres años y llega a ser jefe de Información.

En el 1917 se pasa al Diario de la Marina, fundado por otro gallego, Isidoro Araujo de Lira, que será su casa de ahora en adelante. En la nómina del Diario, el más importante de aquella Cuba, hay que citar a Curros Enríquez, Armada Teijeiro, Lezama Lima, Atanasio Rivero, Alejo Carpentier, Gastón Baquero, Miguel Ángel Asturias, Jorge Luis Borges y Ramón Fernández Mato, entre otros muchos.

También da clases durante ocho años en el colegio Concepción Arenal, del Centro Gallego, y su trabajo se incrementa durante los años de la guerra española, a la que dedica quinientos artículos, muchos de los cuales tienen eco en cabeceras americanas y españolas.

Otros trabajos destacados de Roberto Santos fueron “Rosalía de Castro y Galicia” (1937), con motivo del centenario de la poetisa; “Curros Enríquez, caballero andante de bellos ideales cristianos”, la biografía de Ramón de la Sagra, y un artículo titulado “¡Esos gallegos!”, que se recortó y enmarcó para ser colgado en muchos establecimientos de gallegos en la isla.

En Lugo gana un certamen convocado en honor de Juan Montes el año 1949 y siete años más tarde, como ya se dijo, obtiene el premio convocado por el diario ABC sobre Gibraltar.

Al menos en una ocasión regresa a Lugo y visita la redacción de El Progreso, donde ya no trabaja ninguno de sus antiguos compañeros.

El periodista de Sober se había casado en Cumanayagua con María Teresa González-Posada y Granda, perteneciente a una influyente familia oriunda de Asturias.