Archivo de Junio, 2020

Pepe Luis Lucena, un espontáneo como El Cordobés

Miércoles, 24 de Junio, 2020

Sale de O Saviñao dispuesto a triunfar, se tira al ruedo en Barcelona y Pedro Balañá lo rebautiza

CUANDO MUERE MANOLETE, José Luis Doltón Rivas (O Saviñao, 1937) tiene tan solo diez años, pero ya sueña con imitar al maestro y aunque debe pasar todavía el tiempo, su ilusión se va a mantener hasta que con los 17 cumplidos emprende su periplo como maletilla con el mismo espíritu de Manuel Benítez y otros tantos aspirantes a toreros.

“Cuando me enteré de la muerte de Manolote, me entró el hormiguillo”, dice queriendo expresar que lo que le ha entrado es el gusanillo.

“Estoy dispuesto a los mayores sacrificios y lo intentaré a pesar de lo peligroso de mi empeño”, dice José Luis de la misma forma que El Cordobés dirá entonces: “O llevarás luto por mí”.

Con 17 se escapa de su casa y llega a Salamanca, donde trabaja en una dehesa. Conoce a Joseti Clavel, que le ayuda en sus primeros lances con los novillos y va con él a Barcelona.

Cuando puede se tira al ruedo, como es propio de los maletillas. Los espontáneos, se llamaban. Antes de que lo pillen le da tiempo a trenzar cuatro pases y el muchacho sale muy contento de la experiencia.

En Barcelona _ quizás después de saltar al ruedo _, conoce al famoso empresario Pedro Balañá, propietario de la plaza Monumental y es él quien le aconseja cambiar de nombre y ser a partir de ese momento Pepe Luis Lucena. El nombre, porque es el suyo; y el apellido, ¿por Lugo? ¿O porque el cantante Luis Lucena interpreta el pasadoble El Cordobés, otro espontáneo como él?

“Chamaco tampoco es su apellido y ya se ve lo que torea”, se disculpa el muchacho.

Tiene que volver a Lugo para que los padres firmen un permiso para torear, pues es menor de edad. Ellos se niegan, pero al ver que tiene una carta de Balañá, ceden y firman.

Rebautizado por el empresario, logra una novillada con picadores en Sevilla, otra en Valencia y el 23 de junio de 1957 vuelve a la ciudad condal para intervenir en el “Sensacional espectáculo cómico-taurino” de la verbena de San Juan, con Luis Barceló, Pepe Alférez, la Banda del Empastre y otros números. Él es presentado como “el valiente novillero Pepe Luis Lucena”. El 28 de abril de ese año se había lanzado El Cordobés en Las Ventas como espontáneo.

Le llega entonces la hora de hacer la mili y le toca Lugo. Un año después va a Escairón y en Monforte lo entrevista el corresponsal de El Progreso, Otervald, a quien confiesa que volverá a Salamanca para situarse definitivamente en el mundo del toreo. Tiene 21 años y todas las ganas del mundo.

Quiere que lo contraten en novilladas de Madrid o Barcelona, pero no descarta regresar a la dehesa de la ganadería de Pinohermoso, donde ya había trabajado, a la espera de que le llegue su oportunidad.

Los acontecimientos no le sonríen. Hacía cartel para una becerrada en Pontevedra, pero el espectáculo se suspende por la lluvia.

En este segundo viaje en pos de la fama le acompaña la persona a la que Pepe Luis define como su protector y apoderado, Manuel Álvarez Gino, también natural de O Saviñao.

El periodista le desea fuerte y que lo favorezca la Virgen de los Dolores, venerada en su lugar de nacimiento, y reflexiona: “Si de Escairón salen hoy en día excelentes futbolistas, ¿por qué no puede salir también de esa bella comarca el torero de Galicia?

Pepe Luis destaca con la muleta, pone bien las banderillas y se defiende a la hora de matar. Ahora que ya no puede ver a Manolete, su ídolo ha pasado a ser Antoñete, a quien sí lo ve en Madrid.

_ ¿Por qué eres valiente?

_ Porque soy gallego.

¿Qué habrá sido de él?

Diálogos de Plató

Martes, 23 de Junio, 2020

JJV encantado con el Gobierno y cabreado con la Princesa

Mi interés por la obra completa de Jorge Javier Vázquez tiende a ser nulo, aunque me acuso de haberlo seguido con asiduidad los años del Tomate, porque coincidía con mi cabezada de emergencia vespertina y porque Carmen Alcayde lo hacía muy bien con su escote palabra de honoris causa.

Con el paso del tiempo y el cambio de horario, apenas he vuelto a tropezar con el filósofo, salvo cuando se sale de madre y aparece en medios distintos a los suyos para recordarle que debe encauzarse por el buen sendero.

Todos entendemos que encerrarse varias horas al día en una jaula de grillos con la pretensión de no acabar haciendo cri-cri con sus propios élitros, es tan descabellado como extraer carbón sin tiznarse de negro.

De Pedro a esta parte, sus tics histérico-partidistas se desatan a pasos agigantados y nos vemos en la obligación de preocuparnos por su salud. No se sabe si le pagan poco o le pagan demasiado, si lo han ascendido de bufón a paje, si le va ancho el traje y estrecho el cuello, o si es por ello que los grillos que apacienta se impacientan y disparan por su cuenta. Fijo es que al hombre se le atragantan los díscolos porque con ellos revueltos puede dejar de percibir los emolumentos.

Eso de que la Princesa del Pueblo critique al Gobierno es más grave que cincuenta cayetanas hablando sin parar en el Congreso. Espabila, Jorge Javier; que nos van a tirar de las orejas.

Y él se enfurruña, se enfosca, se agría. Barrita por los pasillos, grazna en el camerino, aúlla en maquillaje. Esto es un desastre. Se me ha derechizado la granja. Así no hay quien llegue a fin de mes.

Al filósofo se le nubla el entendimiento y no es capaz de percibir que no basta el tamaño del sobre para tapar todas la miserias. Su tinglado puede irse al traste si Andreíta, además de no comerse el pollo, salta con que está mal cocinado.

Jaime Alfonsín, el director general más joven de España

Martes, 23 de Junio, 2020

El abogado lucense pasa su infancia entre Nadela y Barro, antes de ser nombrado jefe de la Secretaría del Príncipe

LLAMA LA ATENCIÓN que dos de las personas más cercanas a los reyes Juan Carlos I y Felipe VI, José Manuel Romero Moreno, conde de Fontao, y Jaime Alfonsín Alfonso (Lugo, 1956), tengan su origen en la provincia de Lugo.

El primero, aunque nace en Madrid, mantiene su vinculación vital con Foz. El segundo, nace en Lugo, de donde es su familia materna.

La farmacéutica María de la Paz Alfonso Pardo, hermana del conocido médico internista y director del hospital de San José, Emilio Alfonso, se casa en la iglesia de la Santa Cruz de Madrid, con Jaime Alfonsín Castrelos, en aquel momento, jefe de personal de la Dirección General de la Deuda.

Llegado el momento de parir a sus hijos, Isabel, Cristina, Jaime y un cuarto fallecido de niño, la señora Alfonsín regresa a Lugo y los hace lucenses, aunque en el caso de Jaime, su infancia va a estar más cerca de Porráns, en el municipio pontevedrés de Barro, donde los Alfonsín tienen su casa familiar.

Aún así, nuestro personaje frecuenta también la Casa da Botica, de Nadela, propiedad de los Alfonso, donde su abuelo regentaba el negocio que se adivina en su nombre. Otra farmacia familiar la regenta hoy Cristina Alfonsín Alfonso, su hermana pequeña, en la Plaza de la Provincia de Madrid, inmediata a la Plaza Mayor. Isabel vive en Palma de Mallorca, donde trabaja en su momento para una conocida joyería.

Jaime Alfonsín padre va a ser vicepresidente de la Casa de Galicia en Madrid durante la larga época presidencial del general Constantino Lobo Montero, y será también uno de los firmantes del escrito en el que se solicita a Franco la creación de la cátedra de Galaico-Portugués en la Complutense.

Fue director general de la Casa de la Moneda y de Finanzas del Estado, subdirector general de la Dirección del Tesoro, Deuda Pública y Clases Pasivas.

Jaime hijo se revela como gran jugador de tenis y a los 17 años gana el campeonato celebrado en el Casino de Pontevedra, a donde acude también para participar en el tradicional baile de debutantes de la Peregrina, del mismo modo que a los sanfroilanes de 2012.

En cuanto a los estudios destaca mucho más. El años 1978 se licencia en Derecho en la Autónoma con premio extraordinario tres años antes de ingresar en el Cuerpo de Abogados del Estado. Ejerce la docencia, la abogacía en el Tribunal Supremo, y la función pública en las delegaciones de Hacienda de Teruel y Cuenca, así como en el Ministerio de la Presidencia.

El ministro de Administración Territorial, Luis Cosculluela, le nombra director general de Cooperación con los Regímenes Autonómicos de tal forma que con 26 años se convierte en el más joven director general de la historia, amén de otros destinos en el Barclays Bank y como profesor de Derecho de la UE en ICADE y como profesor de Derecho Fiscal en la Autónoma madrileña.

Trabaja en el despacho de Uría & Menéndez, que tiempo después sería el encargado de redactar las capitulaciones del matrimonio del Príncipe de Asturias.

En 1995, con 39 años, es nombrado jefe de su Secretaría, y 19 años después, con el inicio de su reinado, tal día como hoy de 2014, es nombrado nuevo jefe de la Casa del Rey, en sustitución de Rafael Spottorno, como era esperado en el entorno de la Jefatura del Estado.

Está casado con la abogada Natalia Uranga y tienen dos hijas, Natalia y Maria. Precisamente se conocen durante la época de trabajo en el despacho de abogados ya citado.

Carmen Correa, en el reparto de 23 películas

Lunes, 22 de Junio, 2020

La actriz de Baleira fue objeto de un homenaje por la Semana Internacional de Cine de Autor de Lugo en 2006

A LA TENACIDAD de Manuel Curiel se debe que hoy conozcamos a la actriz Carmiña Correa Castedo (Baleira, 1933). A lo largo de nueve años, el director de la Semanal Internacional de Cine de Autor de Lugo persigue la pista de la mujer para que el festival le dedique una de sus ediciones como homenaje y recuerdo, así como el libro de su autoría, Carmen Correa, do Queirogal ó cine.

Después de lograrlo y tras algún contratiempo imprevisto, Carmiña Correa pudo venir a Lugo en 2006 y darse a conocer ante sus paisanos, ignorantes hasta ese momento de que en el reparto de aquellas 23 películas había el nombre de una lucense.

Ella cuenta que su familia de O Queirogal, en San Lourenzo de Pousada, era muy humilde. Los padres y los siete hermanos apenas tenían garantizada la alimentación, de modo que una vez acabada la guerra y tras fugaz paso por la escuela de Vilar, aprovecha la amistad con una prima que reside en Madrid y en 1942 muda su mínima aldea por la populosa capital.

Empleada doméstica primero, y en una tienda después, su vida cambia de repente cuando lee en un periódico que un laboratorio cinematográfico busca una mujer para un puesto de trabajo como reparadora de las películas deterioradas con el fin de utilizar la copia en los cines de reestreno. Pagan 2.000 pesetas, que no está nada mal.

Se queda con el puesto y siempre recordará las prevenciones que le hacen para manejar materiales tan inflamables como aquéllos.

Cuando en el laboratorio se monta El expreso de Andalucía (1956), de Rovira Beleta, lo frecuentan el director y los hermanos Boué Pedregal, Agustín y Carlos, productores de la película. La belleza de Carmen no pasa desapercibida a ninguno de ellos, y así, mientras Rovira Beleta le habla de un pequeño papel en su próxima cinta _ Historia de la feria (1957) _, Carlos Boué inicia con ella un noviazgo que acabará en matrimonio.

En los siete años siguientes, Carmen Correa va a participar en 23 películas, que además de la citada, son: El ángel está en la cumbre (1958), de Jesús Pascual; El emigrante (1958), de Sebastián Almeida; El traje de oro (1959), de Julio Coll; Altas variedades, de Rovira B.; El inocente, de José Mª Forn; y La rosa roja de C. Serrano de Osma, (1960); Regresa un desconocido, de J. Bosch, La cuarta ventana, de Coll; Carta a una mujer, de Miguel Iglesias y El último verano, de J. Bosch (1961); La boda era a las doce, de Julio Salvador; Trampa mortal, de Antonio Santillán y Senda torcida, de A. Santillán (1962); El mujeriego, de Francisco Pérez Dolz; Isidro el labrador, de Rafael J. Salvia; Vida de familia, de José Luís Font; y La barca sin pescador, de JMª Forn (1963); Una madeja de lana azul celeste, de José Luís Madrid; y Arriba las mujeres de J. Salvador (1964). En Sin bragas y a lo loco, de 1982, se encargará del maquillaje.

“Hay muchas que no llego ni a ver”, dice para quitarse importancia, pero recuerda con especial viveza haber coincidido con Concha Velasco y Conchita Bautista _ “nos llamaban Las Tres C” _; con Dolores Abril en El emigrante y con Arturo Fernández en El último verano.

La Semana de 2006 proyecta cinco de ellas y organiza una exposición sobre su vida. Para que el homenaje sea perfecto, el Ayuntamiento de Baleira la nombra hija predilecta y le dedica una calle.

Allí acude con su hija Mamen y se encuentra con su primo Emilio Correa Seijas. A Mamen no le agrada que en su turno de agradecimiento, Carmen diga que los catalanes son menos cariñosos que los gallegos.

Ayer Carmen habrá cumplido 87 años.

Los revisionistas

Lunes, 22 de Junio, 2020

Antes se le llamaba gamberrada y listo

La lucha actual es la de siempre, entre los que hacen y los que deshacen. La diferencia es que ahora los segundos ganan partidarios porque la destrucción no la impulsan a través de la cabeza sino de los calentones.

El calentón no es como los de antes, en la última fila de los cines. Eso está más pasado que los gorros de dormir con cenefa. Los de ahora se agarran con una foto y una frase en twitter. Mejor si hay vídeo y mejor todavía si la frase se reduce a un lema. E incluso, estupendo de la muerte si se puede reducir a unas siglas. Con MKGD todo el mundo entiende que significa me cago en diez y de ahí padelante.

Antes había que hacerse marxista y eso, por muy acelerado que fuese el cursillo, exige la lectura de El capital, cuatro cosillas de Engels, y para sacar nota, echar una ojeada a las Tesis sobre Feuerbach.

Hoy llega una cita: “Esta tarde a las cinco chimpamos a Fray Junípero Serra”. “¿Por qué?” “¿Qué cosas tienes? Tú empuja y calla”.

Le llaman revisionismo histórico, pero si fuera así, lo mínimo que esperarías encontrarte detrás de la palabreja es a mil tíos atiborrando las bibliotecas de los Estados Unidos durante meses, para salir luego de ellas con un discurso incendiario en una mano y el Manual del Buen Revisionista en la otra.

Ja. La vida es breve, brother. No dejes para mañana lo que puedas derribar hoy. ¿Ves? Ahí tienes un buen lema para seguir. Y mucho mejor sus siglas NDPMLQPDH.

Podía darles por escribir lo de Ryoki Inoue, el alias de José Carlos Ryoki de Alpoim Inoue, que iba por las 1.100 novelas publicadas la última vez que se las contaron, pero que al pasar una semana, va el tío y te destroza la contabilidad.

Está bien, de acuerdo. Lo de Ryoki es una barbaridad, pero lo de estos otros es una bestialidad.

Calienta Suárez

Domingo, 21 de Junio, 2020

El objetivo es la transición

Por encima de otros análisis, Felipe González es un símbolo de la transición, un garante de la convivencia, firmante con Morán y Marín de la entrada en la actual Unión Europea y primer gobernante de izquierdas que se amolda al marco constitucional. Un horror.

Un horror a los ojos de sus actuales correligionarios, cuyos objetivos son los opuestos. Y si no los son, sus compañeros de partida les obligan a que lo sean.

Por si fueran pocos los agravios que tanto él como Guerra acumulan, resulta que hoy son voces críticas contra el esperpento monclovita _ como no podía ser de otra manera _, y hablan de quienes gobiernan España como del camarote de los hermanos Marx, por ser benévolos.

Y la guinda que remata los cargos contra él es la sombra del señor X proyectada por el foco que sostienen Bildu, ERC y a última hora, Podemos. Lo mejor de cada casa.

Es como el juego infantil de los deditos. Este fue a por república, este fue a cargarse la transición, este fue a por el emérito, este fue a vengarse y este gordito se quedó con todo y lo hicieron presidente de la cosa pública.

El gordito quiere ser Pedro Sánchez, por supuesto. Después de todo, piensa que sacrificar la pieza de Felipe le puede venir muy bien para acrecentar su ego como el más-más histórico del PSOE, o de lo que quede del partido después de su trote sobre él.

Hay que ver las vueltas que da la vida. Los herederos de los etarras, de los pistoleros catalanes y el hijo del FRAP, compinchados con el sucesor de Largo Caballero para imponer limpieza desde el poder. Limpieza a su estilo, claro.

A Fraga nunca dejaron de tirotearlo, al rey emérito creen que lo tienen tocado, van a por Felipe… ¿se salvará Suárez por haber fallecido, o será la próxima diana de los revisionistas? No me fiaría ni un pelo.

Secundino Gallego, un bedel entre los sabios

Domingo, 21 de Junio, 2020

El concursante de Outeiro de Rei gana Las diez de últimas en una reñida contra una experta cervantina

A SECUNDINO GALLEGO Trigo (Outeiro de Rei, 1928) se le recuerda por haber ganado el programa de TvE Las diez de últimas, aunque muchos se confunden y dicen que es Un millón para el mejor.

Sus conocimientos sobre los pájaros, su viveza en el dato, su humildad y su precisión conquistan a los espectadores. Sin embargo el verdadero hito de Secundino no es el concurso, sino entrar en el selecto grupo de la Orden de Alfonso X el Sabio, teniendo como único título el de bedel.

La condecoración se la impone el Príncipe de España, después de que el ministro Villar Palasí se la conceda a propuesta del rector de la Universidad de Barcelona, Fabián Estapé, que era un rojazo de tomo y lomo y le hacía una ilusión bárbara mezclar al humilde bedel lucense con toda la cuadra de grandes sabios españoles. Secundino era el hombre de los pájaros, aquél que sabía todo de ellos e incluso distinguirlos por su canto.

Aunque nace en Outeiro de Rei, sus ocho primeros años de vida los pasa en Lugo con sus tres hermanos en la casa que su padre, funcionario municipal, tiene en la calzada de A Ponte. Con la llegada de la guerra se trasladan a Santo Estevo de Benade, donde residen sus abuelos.

Allí es donde comienza a fijarse en los pájaros, a estudiarlos y a amarlos. Los españoles matándose y Secundino con la cabeza a pájaros. Ojalá otros lo hubiesen imitado. Tiempo tiene porque la escuela apenas funciona dos meses en todo el año. Y así hasta el 39, cuando vuelven a Lugo y se instalan en el barrio de Abuín. Él va a un colegio de Lamas de Prado hasta los 14 años.

En Barcelona se hace bedel de la universidad. Conoce y colabora con un profesor que también es aficionado a los pájaros. No fuma, no bebe y no le gusta el fútbol. Juntos se encargan de controlar los movimientos migratorios y la diversidad de especies, así como el censo de aves en el Parque Nacional de Aigüestortes, de Lérida, con un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. “Me sentía mal trabajando con los científicos, pues utilizaban una terminología que yo desconocía”, reconoce años después. Y en eso, Las diez de últimas.

Secundino compite con el tema “Clasificación sistemática y costumbres de las aves indígenas ibéricas”. Su rival en el programa final es María del Saliente Perán Mármol, de Albox (Almería, 1949), que compite con “Vida y obra de Cervantes” y cuyo comportamiento durante el mismo da lugar a vivos comentarios pocos favorables. El presentador de Las diez de últimas es José Luis Pécker.

Los nervios afloran, pero el ornitólogo parece estar más entero que la cervantina. Los dos fallan una pregunta y a partir de la tercera, María del Saliente _ María del Sobresaliente, la había llamado Pécker _, es todo un manojo de nervios que contrasta con la firmeza del lucense, hierático como una lechuza vigilante.

Llegan empatados a la última. La pregunta a la concursante es sobre el padre de Cervantes. La contesta a medias y el jurado la da por errónea. Gana Secundino. María del Saliente sale corriendo del plató y fuera de cámaras se arroja llorosa en brazos de una amiga. Luego regresa para decir una solemne tontería que la hunde todavía más en su papel de mala perdedora: “Yo no tengo por qué saber la vida del padre de Cervantes. Vine a concursar sobre Cervantes y su obra”.

En el 92 es el encargado de la suelta de la paloma en la presentación de los Juegos Olímpicos de Barcelona y al año siguiente se jubila. Todavía le quedan doce años de vida para escuchar gorjeos.

Tuñas Bouzón, por prensa, radio y televisión

Domingo, 21 de Junio, 2020

Se cumplen los 43 años de la muerte del periodista nacido en Santiago que divulgó Lugo en todos los medios

DURANTE LOS TRES primeros lustros de su actividad profesional, Francisco Tuñas Liñares es médico titular de Vedra, donde colabora con las fiestas de la Virgen de los Dolores hasta el punto de que el ramo con el que dan comienzo sale de su casa hacia la iglesia.

Allí vive con su mujer, María Bouzón Rosales, y sus cinco hijos, Carmen, Lourdes, Francisco, José y Teresa. José Tuñas Bouzón (Santiago, 1921), su madre y sus hermanos se trasladan a Lugo el año 1929, cuando Francisco Tuñas es nombrado uno de los médicos titulares de Begonte, el de Carral, y aquí permanecerá hasta su fallecimiento en 1966.

José se empapa de Lugo desde los 8 años y durante cuarenta va a dar buena muestra de que conoce bien su provincia a través de infinidad de reportajes e informaciones que ven la luz, bien en las páginas de La Hoja del Lunes coruñesa, El Progreso y Faro de Vigo, bien a través de los micrófonos de Radio Lugo y Radio Nacional, con imágenes de Televisión Española y el No-Do, o en despachos de la agencia Mencheta.

En Lugo se casa con la asturiana Eloína Dugnol Villasonte, inolvidable enfermera de la Residencia, y tienen ocho hijos. También es funcionario de la Delegación de Información y Turismo y autor del Libro Lugo-España en Paz (1964), con prólogo de Trapero Pardo.

Cuando Radio Nacional lo ficha como corresponsal, debe desplazarse a Madrid para seguir un cursillo de especialización en corresponsalía radiofónica que se desarrolla en septiembre y octubre, por lo que ese año se pierde los sanfroilanes, lo cual lamentará más de una vez.

La voz profunda, grave e inconfundible de Tuñas contará el acontecer lucense con su estilo amable y cariñoso que también le distingue.

Forma parte del cuadro de actores de Radio Lugo con los clásicos de entonces, cuando la emisora practica el noble arte del teatro radiofónico. Eran, además de él, Margarita Iturralde, Amalita Paredes Zorzo, María Teresa Carpintero, Daniel Hortas, Losada, Severo Rodríguez y otros.

Su extraordinario sentido del humor y su afán por llegar a las raíces de la información lo convierten en protagonista de un sinfín de anécdotas, que él mismo cuenta con gran aderezo literario en las tertulias y sobremesas, de modo que sentarse a su lado es toda una garantía de pasar un rato agradable.

Sirvan como muestra el día en que, retransmitiendo en directo, se cae al mar desde el puerto de Ribadeo, por caminar hacia atrás, dando cara a la cámara; o una nueva caída que sufre al entrar en el resbaladizo suelo de la cova do rei Cintolo, en Mondoñedo.

También son muy celebradas una crónica suya sobre el derrumbe del muro del cementerio de San Froilán, por lo florido del lenguaje utilizado, y la desternillante conversación con dos oficiales de la Marina sobre un inexistente acorazado insumergible, que él jura haber visto.

Recibe centenares de premios, especialmente aquellos destinados a la promoción turística de Lugo, forma parte de un buen puñado de directivas de la ciudad y participa en otras iniciativas culturales, como fue la revista oral Amadis, que impulsa Federico Bouza durante años y en la que él siempre aporta amenas entrevistas.

Paco Rivera Cela recuerda haberlo visitado con su padre en el lecho de su temprana muerte a los 66 años del sanatorio de La Milagrosa, la actual sede de El Progreso, y cómo el moribundo Tuñas los entretiene a ellos contándoles un chiste, como luego recordará Paco durante sus funerales, hace ahora 43 años.

Últimos detalles

Sábado, 20 de Junio, 2020

El Guerrero dentro del foso

A pasos agigantados la casta se deshace del pelo de la dehesa, tan molesto, tan plebeyo.

Ya han conseguido que su calle esté cerrada al resto de los mortales. Mejor les acaería una avenida de sauces llorones intercalados por cipreses que simbolicen el luto y las lágrimas que desparraman a manos llenas, rematada al final por un parterre de alocasia, una planta enana que bien puede aportar al conjunto el emblema de la paga mínima.

La calle se encuentra desde hace días al gusto de los residentes, bien pertrechada de fuerzas armadas y de todo aquello contra lo que antaño lanzó sus bravatas el señor hasta que adquiere el castillo de Galapagar.

No los hemos contado, pero hablan de 50 alabarderos 50, con sus carrozas y un alférez de estradiotes muy gritón, que se pone de los nervios cuando la tropa no identifica a los amables ciudadanos que acuden a la mansión para presentar sus respetos y su agradecimiento a los señores.

Cincuenta sueldos al mes que pagamos muy gustosos entre todos para que la casta no sea molestada en su reposo, que eso de triturar un régimen es labor muy cansada por la constancia y empecinamiento que ha de emplearse en ello.

Al moderno y distinguido palacete solo le faltan las tinajas para arrojar el aceite hirviendo que fuese menester en caso de asedio, y el foso de los cocodrilos que rodee la finca con su agua estancada, encastada y ponzoñosa.

De tinajas le van a servir las cubas electrolíticas de Alcoa, que aunque pesadas, son muy capaces y resistentes; y de cocodrilos, ya tienen a Juancho y al que se ha escapado en Valladolid, Pisuerga arriba.

Sin bien ellos no son mucho de curas, en la iglesia de San Ginés de Arlés, dentro de la madrileña calle del Arenal, pueden expropiar a la parroquia el caimán de Montalbán, muerto, pero resultón.

Un inexperto y su comité

Viernes, 19 de Junio, 2020

Aquí mando yo y quiero que me diga qué tengo que hacer

Tantos comités de sabios, tantos expertos y tantos asesores me dan muy mala espina. El primer mensaje que recibes al oír que se van a formar, o que el político de turno se ha rodeado de docenas de ellos, es que ese responsable, al que finalmente le pedirán cuentas de su gestión, no tiene ni pajolera idea del asunto que se trae entre manos.

_ ¿Pero cómo ha hecho eso?

_ Ya ve, las malas compañías.

Ninguno de los grandes hombres tuvo asesores. En todo caso, se supo rodear de ayudantes y colaboradores para formar equipos de personas que trabajaron bajo su dirección porque la cabeza pensante era la suya; no al revés, docenas de expertos diciéndole al número 1 por dónde tiene que andar. Sí, aunque hablemos del covid-19, o de la crisis de Alcoa.

Ahora el Gobierno nos habla de un grupo de trabajo con cien economistas de variadas sensibilidades ideológicas, más otro que forma Calviño, más otro que ya estaba formado con antelación, más los que cada ministro se ha dado el gustazo de nombrar, más los de los partidos… ¿pero esto qué es? Más que comités de expertos parecen sacas de ignorantes.

¿Variadas sensibilidades ideológicas? ¿Unos tienen alergia al polvo y otros a los ácaros, o qué demonios les pasa? No son más cursis porque llegan con el umbral saturado.

Ante un diagnóstico médico se suele pedir “una segunda opinión” y hasta una tercera, si quieren, pero lo de esta administración es un sindiós donde unos se escuden en los otros y la casa permanezca sin barrer.

Probablemente todo está relacionado con ese aforismo que se atribuye a Napoleón o a Perón, y que probablemente sea de Cicerón: Si quieres solucionar un problema, nombra un responsable; si quieres que el problema perdure, nombra una comisión.

Nosotros tenemos problema para rato.