Archivo de Mayo, 2020

Matías López, el Amancio Ortega del s. XIX

Miércoles, 20 de Mayo, 2020

El sarriano logra un emporio moderno en maquinaria, márketing y política laboral

EL CÉLEBRE INDUSTRIAL Matías López (Sarria, 1825) tan solo sobrevive cinco meses a la muerte de su hijo homónimo, y un año a la de su hijo Pablo. Un estúpido accidente en la fábrica que él ha levantado acaba con el heredero y en buena medida acelera la muerte del padre.

Por su parte, Pablo, ingeniero industrial, había fallecido el 27 de mayo de 1890, a los 24 años. El patriarca lo hará el 18 de junio de 1891. De su matrimonio con Andrea Andrés deja tres hijas, Asunción, Rosa y Carmen.

Él había nacido un 17 de mayo y dentro de un lustro se cumplirán los dos siglos de tal acontecimiento. Su aventura comienza en 1844, cuando tiene 19 y se une a un arriero para que lo traslade a Madrid. Hasta siete años más tarde dura lo que podríamos llamar su época de instrucción, cuando descubre los secretos de la fabricación del chocolate.

Y una vez salvados esos trámites indispensables, da comienzo su inmensa labor en torno al producto. En un primer lugar con la creación de las fábricas y su correspondiente dotación de maquinaria de vanguardia. Luego, con sus pioneros estudios de mercado, de márketing y publicidad, para completar toda esa actividad con una política laboral en favor de sus trabajadores que lo convierte en ejemplar.

Consigue exportar su producto a media Europa y a Cuba y en dos decenios es ya uno de los grandes empresarios de España, tanto por su industria, como por las propiedades inmobiliarias adquiridas en Madrid. Salvando enormes distancias en volumen de negocio, Matías López fue en cierta medida el Amancio Ortega de finales de siglo.

Gana tantas medallas en los certámenes internacionales que la prensa bromea con la resistencia de sus solapas si tuviera que lucirlas todas. Él y Singer son los paradigmas del éxito.

Su famosa campaña publicitaria basada en la gordura de los consumidores de su chocolate _ “antes de tomar” y “después de tomar” _, lleva a que otro competidor de Madrid intente contrarrestarla con la edición masiva de carteles en una imprenta que para su desgracia comete una fatal errata, incomprensiblemente no detectada hasta que los carteles están distribuidos. De esa forma, donde debía aparecer: “Este chocolate está hecho de cacao”, aparece: “Este chocolate está hecho de caca”. Imagínense la risotada que suelta don Matías al leerlo.

En aquellos momentos el setenta por ciento del negocio del chocolate español se encuentra en manos de sarrianos, pues ahí está Venancio Vázquez, pariente de Matías, con sus fábricas. Sarria será el escenario de las acciones filantrópicas de ambos.

López es presidente de la Asociación Madrileña de Propietarios y diputado por Sarria en 1872 y en 1876, para acabar como senador vitalicio desde su pensamiento de republicanismo moderado.

En enero de 1891, su hijo Matías, de 28 años, acude a la fábrica de El Escorial para estar presente en una prueba de alumbrado de gas que realiza un ingeniero inglés, quien la señala para el martes día 13. Matías junior le pide aplazarla un día, porque el martes y 13 le da mal fario. El inglés accede y el miércoles 14 tiene lugar dicha prueba, a la que acude el joven de muy mala gana.

El agua del depósito para producir el alumbrado está helada y a un operario no se le ocurre mejor cosa que arrojar sobre ella agua hirviendo, lo que ocasiona una enorme explosión que mata a cuatro personas, el hijo de don Matías y tres operarios. Es el comienzo del fin del chocolatero, cuya biografía publica en 2001 el periodista de El Progreso Luis Rodríguez.

Los tocacazuelas

Miércoles, 20 de Mayo, 2020

La potacracia

Según la wikipedia, la historia de las caceroladas en España arranca de la que el 27 de marzo de 2003 se le dedica a José María Aznar para afearle la participación española en la guerra de Irak, un dato absolutamente erróneo.

Veinte años antes los habitantes de Sagunto utilizan esa forma de protesta contra las medidas de reconversión industrial adoptadas por el gobierno de Felipe González, que a lo largo de toda la década de los 80 soporta en veinte ocasiones otras tantas protestas sonoras, sin que en ningún momento sean consideradas ni siquiera alteraciones del orden público.

Las cosas cambian, porque de repente se han convertido en un peligro para la democracia, que tratan de tumbar al gobierno, que expanden el virus cosa mala, que están prohibidas por el estado de alarma y que una cacerola cargada nunca se sabe a donde dispara la cuchara.

El señorito Marlaska ha enviado ayer a Galapagar cinco coches de la Guardia civil con sus respectivas dotaciones para custodiar el chalet del vicepresidente y su ministra esposa en una actuación inaudita a lo largo de la historia, así estuviese siendo asediada de verdad la vivienda de un juez, quemada la bandera o injuriado el Rey.

La desproporción salta a la vista, pero lo realmente asombroso es que siendo los manifestantes caceroleños tan peligrosos para la estabilidad política, para el Estado, para el Gobierno, para Carrillos Tortuosos, para la salud pública y para la Red de Paradores Nacionales, no se haya actuado contra ellos con la contundencia que se merecen, por ejemplo, con una masiva confiscación de potas y la prohibición de participar de por vida en Martes Chef, que por cierto, no sé por qué se emite los lunes.

Estando todo tan bien organizado, con unas perspectivas económicas de rechupete, vienen estos tocacazuelas a poner en peligro la estabilidad nacional. Así no hay manera.

M. Fernández Tablas, arruinado por un mono fumador

Martes, 19 de Mayo, 2020

El chamarilero se viene de Montevideo a Ribadeo con otros dos macacos y vende el Palacio Florentino

EL CHAMARILERO MANUEL Fernández Tablas (Ribadeo, 1847), cuya biografía comenzamos ayer con la de su hermano, duerme en Montevideo en una cama suspendida con cuerdas en el aire para dejar así más espacio a la entrada de trastos inútiles.

Una noche, las cuerdas ceden y Manuel cae sepultado entre aquel mar de latas viejas y la montaña de polvo, pues como dice su cronista “jamás fueron profanados aquellos pisos ni aquellas paredes con el contacto de escobas ni plumeros. El polvo se pasea allí como rey y señor, amparando bajo su manto oscuro a todos aquellos desechos, que son como sus súbditos”.

Las mujeres del barrio le piden hebillas, botones, tornillos, lámparas, platos, salivaderas, cuchillos… y de todo tiene. Hojas para mangos y mangos para hojas.

Un abogado al que le falta el segundo tomo de una obra de Derecho Internacional editada en París, ¡lo encuentra en su piso! Lo había comprado en un lote de otros quinientos libros.

Pero con el tiempo es tal la cantidad de objetos que se acumulan, que Manuel ya no encuentra lo que le piden. Como no podía ser de otra forma, en febrero de 1900, el almacén de Cachivache es pasto de las llamas y conviene saber cómo sucede.

Manuel se había hecho con un mono aficionado a fumar cigarros puros que el hombre le da, pero con gran estima de los finos y no los de la marca Ferriolo que fuma su dueño.

El día del incendio, el mono le pide un cigarro a Tablas y el de Ribadeo le ofrece uno de los suyos, un A. Ferriolo previamente encendido. Al ver que no es de su marca preferida, el macaco le da dos o tres chupadas y lo arroja encima de un montón de trastos grasientos, latas, maderas y demás basura, entre ella, las miles de cajas de cerillas sin uso, pero de gran ayuda para la combustión.

En segundos, todo es una llama destructiva que deja a Cachivache sin su tesoro. El mono, atado a la cocina económica, no puede huir y es la única víctima mortal de su propia exquisitez tabaquera, aunque tres bomberos resultan heridos al explotar unas latas que contienen balas viejas.

Gracias al suceso tenemos la imagen de Fernández Tablas, captada por la prensa delante de su casa, tras ser sofocado el fuego. El de Ribadeo valora las pérdidas en 10.000 pesos oro.

En agosto de 1902, Manuel Fernández Tablas embarca en Montevideo con destino a España. Lo hace con veintitantos bultos, como los grandes potentados. Nadie sabe lo que transporta, pero la mayoría de los bultos son latas de keroseno rellenas de otros materiales.

A todos les ha pegado un cartel que pone “Equipaje de mi industria”, con lo cual está claro que han de portar variadas especies. Se incluye entre los petates una jaula con dos monos, sucesores de aquel otro que dos años antes arruina la cachivachería, por fumar finolis.

Tablas no se despide de la capital uruguaya ni con tarjetas, ni con anuncios en la prensa, sino con pintadas en las aceras de su barrio. Me voy. Y se vino a Ribadeo.

De su vida volvemos a saber en diciembre de 1918, cuando ofrece al ayuntamiento el edificio llamado Palacio Florentino, de la Plaza de la Constitución ribadense.

Exige como condición una rentita y que en los almacenes que dan a la calle de la Trinidad se establezca un gran lavadero que lleve el nombre de E1 Patatero, O Pataqueiro, o se construya otro con la misma denominación en otro lugar.

Un año después, el Palacio Florentino es adquirido por Manuel de la Barrera por 34.000 pesetas.

Esto y cuatro cosas más hemos podido averiguar de los Fernández Tablas.

De aquellos mayos

Martes, 19 de Mayo, 2020

El primer punto del 15M era la supresión de los privilegios de los políticos. Se ve que se les olvidó

Los perroflautas se han transformado en cayetanos y quienes vivieron alborazados la toma de Sol en otro mayo florido, chirrían escandalizados por la toma de Núñez de Balboa, semiesquina Ayala.

Quizás se han dado cuenta de repente que eso era lo fácil. Cuatro tipos con labia, una cacerolada y a hacer demagogia con las contradicciones del sistema. ¿Contradicciones me dices? Las que arrastran ellos sí que son de libro.

Echenique, que nunca se distinguió ni por coherencia, ni por labia, ni por cultura, se lo pone a huevo para que el alcalde Almeida entre de cabeza y se lo zampe de un bocado

Monedero, que iba para intelectual dirigente y se ha quedado en gente, insulta, desbarra, se encocora y desgañita como esos aficionados al fútbol que se bajan el santoral cristiano del padre Croisset cuando los suyos fallan una pelota que solo había que empujarla.

De Iglesias, mejor no hablamos. Su historial parlamentario va camino de convertirse en el modelo que ningún diputado debe imitar si quiere que se le considere con criterio y no un mitinero a tiempo completo.

Ahora bien, nada tan grotesco como los lagrimones derramados ante el fallecimiento de Julio Anguita y la común pretensión de erigirse en herederos de su legado, como si fuese tan fácil.

Alguien les acaba de recordar que Anguita se mantenía con su Seat de los tiempos en que se extinguen los dinosaurios, pero ésa es la anécdota. Con lo que se mantenía el político de Fuengirola era con el ideario intelectual, no intacto, sino mejorado por la experiencia, algo que solo puede hacer quien ha tenido, porque escuchar que Garzón no sabe parar de llorar produce escalofríos.

Por cierto, nadie se preocupó de que los asistentes a su entierro respetasen las medidas de seguridad.

F. Fernández Tablas,honor y gloria a la patata

Lunes, 18 de Mayo, 2020

En Ribadeo se celebra el centenario del tubérculo como en Europa por iniciativa suya

NOTICIAS PUBLICADAS EN diferentes medios se hacen eco de que en el 15 de mayo de 1886 se ha celebrado en Ribadeo el Centenario de la Patata, una iniciativa de Florentino Fernández Tablas, descendiente directo de O Pataqueiro.

Los actos han consistido en bailes, fuegos artificiales, una función religiosa y reparto de patatas a los pobres.

Esta fecha conmemora la presentación a Luis XVI de la primera flor de la patata conseguida por Antoine Parmentier el año 1786 en Francia. Las fiestas se promueven en Montdidier, el lugar de nacimiento de Parmentier, imitado por otros lugares de Europa, entre ellos, Ribadeo, como se ve.

En mayo de 1901, el cónsul de España en La Habana participa el fallecimiento abintestato de Florentino Fernández Tablas (Ribadeo, 1856), a los 45 años de edad. Era soltero y jornalero. Se consigna en una primera información que deja gran número de monedas antiguas de plata y de cobre, pertenecientes a diferentes países. Parece que también posee alguna finca en Ribadeo.

Días después se dice que de las pertenencias de Florentino se han robado entre 15 y 20.000 duros de plata, que no es ninguna calderilla.

En Montevideo (Uruguay) sucede otra historia en paralelo a ésta. En aquella capital era muy popular un trapero conocido como Cambalache. Cuando muere, su fama como chamarilero la recoge Manuel Fernández Tablas (Ribadeo, 1847), posiblemente hermano mayor del anterior y descendiente también de O Pataqueiro.

Durante el último cuarto del siglo XIX, Manuel comienza dedicándose a la carpintería, pero poco a poco su afición se dirige hacia los trastos viejos, por encontrarlos de mayor valor que los objetos sin estrenar.

Fabrica y colecciona cientos de cristos crucificados que cuelga por la vivienda. En una de las habitaciones acumula cajitas sin cuento. Cuando se le pregunta qué son, dice que carmín. Y si se indaga para qué conserva tantas, se averigua que las utiliza para marcar con rojo las heridas de los cristos.

“Había allí carmín para pintar todos los Cristos que pueda la cristiandad producir en un siglo”, calcula un periodista que le hace un reportaje en 1886.

Otra estancia la ocupan miles de cajas de cerillas que ni siquiera encienden, pero que estaban muy baratas y las compró. Aquello es un polvorín. ¿Por qué lo hace?, se pregunta un periodista uruguayo todavía no acostumbrado a los síndromes de Diógenes, y se responde:

“Para nada; para guardarla, para hacer más grande el montón de los objetos inútiles, para darse el placer de ver su casa atestada desde el piso hasta los tirantes, desde el patio hasta la azotea, revuelto todo y confundido en el más espantoso desorden que pueda nadie imaginarse”.

Vive en la calle de Tacuarembó, frente al paredón de la iglesia del Cordón, y la casa rebosa ya por la azotea, convertida en depósito de cien mil baratijas, hacinadas las unas sobre las otras, mezcladas, revueltas…

“La cama en que nuestro hombre duerme está encaramada allá, en el techo, merced a una combinación de cuerdas y poleas que la hacen subir y bajar. Al recogerse, de noche, hace descender la cama hasta una altura que le permita treparse sobre ella, y una vez metido entre las cobijas, tira de una cuerda, y se hace levantar con cama y todo hasta una vara de los tirantes, y en aquellas alturas duerme sosegadamente, libre de los ratones que tienen minado el piso, y que viven allí con toda holgura, confiados y tranquilos, comprendiendo que nadie puede darles caza en medio de aquel espantoso revoltijo”.

(Cont.)

Saber, querer, poder

Lunes, 18 de Mayo, 2020

Lo único que no imitan de Venezuela es el gusto por enfundarse la bandera

Fabrican pobres porque no saben fabricar ricos, que es lo inteligente y lo que a todos nos gustaría. Bueno, digo todos en un ejercicio de extralimitación mayestática de poderes interpretativos, porque a la vista está que hay una buena bolsa de españoles que los apoya y que aspiran a ser mañana más pobres que Carracuca.

El culto y atildado escritor Vicente Revest hizo campaña para que Carracuca, a quien decía haber conocido, fuese sustituido en el lenguaje popular por el nombre de la mujer que lo arruina, llamada la señora Debolamar, un apellido realmente ruinoso. Lo lamentable no es ser pobre, que eso casi siempre está fuera de la voluntad, sino sembrar la pobreza.

A lo que íbamos, estos empobrecedores naturales de los patrimonios no pueden proponer otro plan porque no saben y porque no quieren. ¿Qué futuro político les espera en un pueblo sano, próspero y feliz? El mismo que a las bacterias sobre superficies desinfectadas, ninguno.

Su sueño son miles de familias Carracucas indignadas a las colas de cualquier oficina de la paguita, agradecidas al gran macho alfa y a Carrillos Tortuosos por tener un régimen tan cojonudo que reparte miseria a manos llenas.

Que no les hablen de riqueza salvo para arrebatarla mediante impuestos de distinta formulación, y eso mientras exista porque a ese ritmo los impositores durarán menos que el invierno en el Sahara.

No crean riqueza porque no saben, porque no quieren y porque no pueden. Son incompatibles como el agua y el aceite. Es algo que está fuera de su alcance. La insultan y se burlan de quienes aspiran a conservarla. Cayetanos, les dicen.

Eso sí, se tiran a los chalets cosa mala. Los llaman dachas para disimular, pero la única diferencia es que los pagan con un dinero que ellos no han generado.

Y les extrañan las protestas.

Domínguez, de concejal de Cervo a obispo en América

Domingo, 17 de Mayo, 2020

Eduardo Andrés Domínguez Villar cuenta su azarosa vida desde Burela a Panamá

DURANTE LA MILI estuvo exento de asistir a misa debido a su fe protestante. Era el cabo más raro del Ejército, porque mandaba formar a la tropa, pero él no entraba en la iglesia. La vida de Eduardo Andrés Domínguez Villar (Burela, 1942), siempre fue distinta al resto.

“Yo soy un niño de Burela con zuecas que vive en cuatro de sus barrios; desde la Carretera general, hoy Arcadio Pardiñas, donde nazco, hasta Eijo Garay, donde mis padres hacen una casa, pasando por el puerto”.

Va a la escuela de don Camilo y luego, para preparar el ingreso al bachillerato, al colegio de los Hermanos de la Instrucción Cristiana, de Foz, donde está un año y cuatro más en el instituto de Lugo.

“Mi intención es entrar en el Ejército. Mando instancias a todos los sitios, incluso a la Legión. Entonces mi padre, como era amigo del comandante Rego, le pide que me conteste diciendo: “Lo sentimos mucho. Escribe el año que viene, porque éste no hay plazas”. Era mentira, claro”.

“Me dedico a estudiar por correspondencia y me matriculo en un curso de CCC, de San Sebastián. Cálculo mercantil y contabilidad. Me mandan unas revistas que proceden de Matosinhos (Portugal). Un día le consulto al capellán de los cursos CCC y me dice: “Mucho cuidado, porque eso que estás estudiando es protestante”.

“En Burela soy concejal durante la primera legislatura democrática, de 1979 a 1982, y luego, presidente de la asociación de vecinos O Vencello y uno de los impulsores de la independencia de Burela, aunque hoy no estoy plenamente convencido de la iniciativa”.

“Arturo Sánchez Galñán, IV obispo diocesano de la Reformada, me ordena diácono en la iglesia de Santiago de Salamanca, que es católica, y me mandan a abrir la parroquia de Jesús Salvador en A Coruña. Hago el oficio, pero no doy la comunión. Al año el obispo Carlos Madrid me ordena presbítero en la madrileña iglesia catedral del Redentor”.

“Después voy a Costa Rica. Tomo un taxi y me voy a Radio Nacional de Costa Rica. Me abren la puerta y resulta que allí esperaban varios alumnos de radio. Me recibe el director y me dice que les haría falta un programa nocturno. Me propone hacer algo parecido a Hablar por hablar. “Empiezas el 8 de enero del año 2000″.

“Entonces pensé en volver a Burela y alquilar el piso. A los quince días de estar en Burela, en el mes de noviembre, cruzando los semáforos, viene un BMW y me arrolla. El brazo roto, la rodilla rota también por tres sitios. Me operan, quedo cojo. La cosa va peor de lo que se espera y me paso dos años de rehabilitación para aprender a andar de nuevo”.

“A los dos años cobro la indemnización de la compañía de seguro y me marcho de vacaciones. Me largo a mi aire a Arequipa y a Cartagena de Indias. De allí a Santa Marta. En uno de esos viajes, en el 2007, en el mismo hotel de Cartagena de Indias, veo a un tipo que sale con una camisa roja y habla español. “Soy el obispo anglicano de San José de Costa Rica. Necesitamos a un capellán examinador”. Es decir, a alguien que les mire los diplomas, a ver si son verdad. Como la ordenación vale para todas las iglesias anglicanas, me nombran presbítero y capellán examinador para la nueva diócesis. Y así estoy, desde el 2007, hasta el 2012.

Estando en Burela, el obispo me llama y me dice que ya está aprobada la nueva Diócesis, Latina de la Iglesia Anglicana. “Vamos a nombrar un obispo y habíamos pensado en ti”. Hacen el sínodo en Panamá al que no puedo ir por una enfermedad. Me llaman y me dicen que desde ese momento soy el nuevo obispo electo”.

Medio século dunha conversa con Carballo Calero

Domingo, 17 de Mayo, 2020

En 1970 o ferrolán ocupaba de facto a cátedra de Galego en Santiago sen nomeamento

FOI UNHA DAS miñas primeiras entrevistas e xa hai diso medio século. Ten lugar no seu despacho da Universidade de Santiago en abril de 1970, cando aínda no fora nomeado catedrático de Galego, aínda que si o era de facto.

A entrevista con Ricardo Carballo Calero (Ferrol, 1910) se le hoxe, 50 anos despois, como un petroglifo.

_ O fenómeno máis interesante da actualidade literaria galega é o predominio da prosa sobre a poesía. Tradicionalmente, a poesía era o xénero máis característico polo seu volume e calidade.

_ Moitos escritores galegos utilizan o castelán, que lle parece?

_ Semella natural que o escritor galego cultive a súa lingua nativa; pero, polo demais, hai que ter un criterio liberal e recoñecer a todo o mundo o dereito a escribir en calquera lingua que domine, sexa esta o castelán, o francés, o ruso ou o chinés.

_ Coñece a nova xeneración de poetas lucenses: Rábade, Cabana…?

_ Interésame todo o que se refira a Lugo. Formei parte de xurados que outorgaron premios a algún deses mozos.

_ A tendencia por revalorizar o galego que leva a cabo principalmente a mocidade, cre que é sincera, ou existe tamén unha certa porcentaxe de esnobismo?

_ A sinceridade é un problema de conciencia. Habería que coñecer a intimidade de cada un para decidir caso por caso. Pero en xeral non hai motivo para alimentar a prevención.

_ A que motivo pensa que hai que agradecer este movemento a prol do galego?

_ A dúas causas, ao meu xuízo. En primeiro lugar, hoxe o galego estúdase como outra lingua, e este estudo científico favorece novos horizontes culturais ao alumnado. Por outra parte, o galego foi conservado polas clases populares do país, e xa sabe que hoxe priva unha tendencia xeral á exaltación do popular.

_ Cal é a situación actual do ensino do galego?

_ A nivel universitario, estudan galego uns 150 alumnos. Sendo opcional esta materia para a maior parte, ese número é moi elevado xa que polo momento non existe máis cátedra que aquela da que estou encargado, e non se ensina o galego nin nas escolas de Maxisterio nin nos institutos. Fóra de Santiago, en todas as facultades de Linguas Románicas apréndese, dun xeito ou outro, o galego-portugués. En universidades, como Barcelona, hai materias especiais. E, por suposto, os estudos de galego por filólogos extranxeiros, en moi distintos países, son cousa corrente.

_ Que opina da Nova Canción Galega?

_ Está en crise de crecemento na procura da súa orientación definitiva.

_ Todas as cancións deben reflectir temas sociais ou comprometidos?

_ Non parece natural proscribir ningún tipo de contido como tema literario. A poesía chamada social é característica do noso tempo, pero toda poesía é social se é humana.

_ Para rematar, que posibilidades de adaptación aos novos tempos ve ao galego?

_ Calquera lingua pode servir para expresar toda clase de vivencias. Só persoas moi confundidas cren hoxe que o galego non é apto para calquera forma de expresión. Nas relacións sociais, só un sector moi limitado da clase media deixa de usalo no pasado século. En Lugo, a aristocracia local, vencellada coa terra, nunca o abandona totalmente como lingua familiar. Ninguén dubida que é unha lingua de cultura. As variedades dialectais do galego non afectan a súa unidade substancial. A riqueza do léxico galego é extraordinaria, e iso plantexa problemas de elección ao galego literario. A solución deses problemas é o labor ditoso á que os escritores están entregados hoxe. Elixir entre o abondoso non é unha desgraza, senón unha sorte.

Alto standing

Domingo, 17 de Mayo, 2020

Pasta permanente y pretenciosa

El señorito de Consumo, comunista él, se ha revelado esta semana como un exquisito degustador de las excelencias turísticas y un enemigo declarado del turismo español, que no le gusta nada, porque es un “sector de bajo valor añadido, estacional y precario”.

Si buscamos los antónimos de los tres defectos que el señor Garzón achaca al sector español, encontramos que el ministro desea un turismo de alto valor añadido, permanente y suntuario, poco más o menos. Un modelo contra el que nada tenemos, excepto que reduciría el disfrute de nuestras estructuras turísticas a los millones de asalariados extranjeros y españoles que las disfrutan.

También sería necesario dotarlas de una suntuosidad de la que hoy carecen y eliminar un buen porcentaje, porque restan lujo y trabajan a unos precios, en lenguaje del ministro, con escaso valor añadido. Casi ná.

Ya lo he contado en otras ocasiones, pero viene al pelo. La Cuba de Castro y la Asociación de Escritores de Turismo nos llevó a un grupo de periodistas a la isla para que al final de una semana espléndida les respondiésemos a una pregunta. ¿Qué podemos hacer para atraer a Varadero un turismo del alto standing que nos proporcione un mayor valor añadido?

La respuesta exacta no se la podíamos dar, porque era grave: Cambiar de régimen, abandonar el comunismo, dotarse de lugares de lujo donde los ricachones pudiesen dejar sus dólares y construir un puerto deportivo capaz de albergar miles de yates.

Dijimos lo del puerto, lo de las tiendas y restaurantes y les bastó para comprender las dificultades.

Ahora es otro comunista el que viene a revolucionar la principal fuente de ingresos de España con la misma receta que le llevamos a Cuba, siendo España y la isla lo que son.

Es evidente que a los comunistas les gusta cualquier cosa menos el comunismo.

El dogma mutante

Sábado, 16 de Mayo, 2020

Pobrecillo, toda la noche con el rotulador para un ridículo histórico

No es cierto que hayan detenido a una señora porque antes de comprar una cacerola le haya preguntado al dependiente:

_ ¿Puedo probar qué tal suena?

No, no es cierto, pero no se extrañen de que cualquier día se declare a Sánchez dogma de fe y a Iglesias, verdad revelada, porque acaban de descubrir la infabilidad mutante.

Son la Santísima Trinidad. Pedro, Pablo y el Espíritu Santo de Sabino Arana, alias el Disgregador, aunque más les pegaría ser los cuatro jinetes del Apocalipsis si les sumamos Teruel Existe.

Los dogmas, ya saben, son verdades incuestionables y en política resultan de una utilidad extraordinaria, especialmente si vas saltando de uno a otro, cual perro de pis en pis, según los necesites.

El 8 de marzo el dogma era que el bichito no tenía ninguna posibilidad de contagio, que no existía la distancia de seguridad y que lo suyo era tirarse a las calles para inundarlas de sandungueras saltarinas que supiesen rimar fascista con feminista. Les quedó una foto molona para la historia de la gilipollez humana.

Pero el bichito creció y pasamos al dogma del encierro a cal y canto, acopio de papel higiénico y consumo masivo de televisiones recién engrasadas para la propagación de la santa doctrina: Quédate en casa.

Se llegó a decir entonces que cuidado con los balcones, porque te podía caer en las narices el corona del vecino de arriba, como cuando los de general echaban cáscaras de cacahuetes a los del patio de butacas.

Vino después la cacerolada al Rey, ésa que el ínclito Iglesias enmarca dentro de la libertad de expresión, que es otro dogma de quita y pon. Ahora la hay, ahora no la hay.

Y en cuanto a la distancia de seguridad, ya ven, pasamos de atrancar la calle todas juntas, a mandar policías para sofocar caceroladas. Va a ser complicado de explicar a los nietos.