Archivo de Abril, 2020

Juan Montes, nada de la música le era ajeno

Sábado, 25 de Abril, 2020

Se cumplen los 180 años del nacimiento del músico lucense y su busto sigue moviéndose de sitio

LA PRIMERA NOTICIA de Juan Montes Capón (Lugo, 1840) que tuve vino a través de una anécdota que mi padre contaba, cuando la ocasión lo requería, para ilustrar la dificultad en el arte de manejar la batuta, dicho en corto, saber música.

En 1949, con ocasión del cincuentenario de su muerte, se le dedican unos cuantos homenajes, algunos de los cuales tienen lugar delante de su busto, en el jardincillo de San Roque. En uno de estos actos, cuando la Banda Municipal interpreta Negra Sombra a la órdenes del maestro Méndez, el director le cede la batuta a Purificación de Cora, invitándole a participar de esa forma tan directa en las honras al músico.

El periodista toma la varilla, la baila por el aire y todo parece ir en conforme hasta que intuye llegada la hora de parar y no sabe cómo, de modo que la baja de repente y los músicos se quedan sin referente haciéndose una negra sombra sonora.

Quizá fue la interpretación más indecorosa de la famosa traducción musical del poema rosaliano, pero nos tronchábamos de risa. El busto de Montes residía entonces, como hoy, en el tercero de sus domicilios, después de conocer la plaza de Santo Domingo antes y después de convertirse en “la sartén”, como se la llamó. Hay intención de buscarle un cuarto destino y la peripecia es todo un símbolo ciudadano. ¿Dónde colocamos a Montes?, nos preguntamos desde 1903, cuando Eugenio Duque lo hace busto.

Montes, que era sacerdote sin órdenes, porque la música lo había atrapado en su mundano laicismo, oficiaba bajo las sábanas nocturnas sus ritos de guitarra y lo hacía cada vez con mayor pasión, hasta que logra ese rasgo que lo caracteriza como artista, ser considerado el Schubert gallego sin haber abandonado Lugo.

Director, intérprete y compositor, Montes no quiere que nada relativo a la música le sea ajeno y por eso las bandas y los orfeones; los conciertos y los recitales, lo sacro y lo profano, van a quedarse al margen de su actividad.

Destaquemos que en 1879 organiza la agrupación que va a originar el Orfeón, con el que triunfará dentro y fuera de Galicia y que le dará fama aquí y Lonxe da terriña.

La crónica de esos éxitos artísticos, sus avatares y desventuras está fielmente recogida en el libro Juan Montes. Un músico gallego (1990), de Juan Bautista Varela de Vega, al que nos remitimos para cualquier información sobre el compositor.

De vuelta de sus triunfos, Lugo le dedica un recibimiento apoteósico, comparable en las épocas modernas a los que se ofrecen a los equipos de fútbol cuando logran alguna hazaña, y no es cosa de denostar ahora el deporte, pero sí de lamentar que hoy se vibre por asunto tan prosaico y sea imposible experimentar aquellas emocionantes jornadas en torno a Montes, Chané o Veiga.

A Montes lo sitúan un paso por delante de sus colegas gallegos. Las causas escapan a este formato, pero bien puede valernos recordar las palabras de Chané, que por rivalidad natural, no es precisamente un entregado admirador: “Si yo fuera muy rico mandaría esculpir esta partitura (la Negra Sombra) en planchas de oro y que cada nota fuera un brillante, para regalarle una plancha a cada gallego”.

Se cuenta como cierto que en los primeros años del XX se organiza en Lugo un homenaje a los dos grandes músicos, Veiga y Montes, y se invita para la ocasión a la condesa de Pardo Bazán, que se levanta a los postres del banquete final y pronuncia un discurso sobre… Richard Wagner, sin citar ni por el forro a los dos músicos. Esas cosas pasan.

Sánchez, Princesa de Asturias

Sábado, 25 de Abril, 2020

Una medalla para ti, otra para mí

Al escuchar de labios del padre Ángel _ ángel o demonio, según quien hable de él _, que “Moncloa, el Gobierno, esa comisión que trabaja por los demás”, merece compartir este año el Premio Princesa de Asturias con los sanitarios, confirmé al instante una sospecha, barruntación o barruntamiento, tan antigua o más que los ojos del Guadiana, y que se formula de aquesta manera: Este país no tiene remedio.

Estando como estamos, con unos índices disparados de mortandad o letalidad, que uno ya no sabe ni cómo llamarle; con un caos en la administración que ni ellos lo podrían cuantificar; con un vicepresidente desbocado tirando contra el de Justicia, el de Justicia mirando para Pamplona; el de Universidades reconociendo que no sabe qué hace allí; el de Sanidad poniéndose al día en anatomía patológica y Calviño tirándose de los pelos, que se va a quedar la pobre como su propio apellido indica, va este personaje de sempiterna corbata roja y nos suelta una patada en el cielo del paladar pensando en saraos asturianos, con Pedro Sánchez subido al escenario para que le pongan una medalla por ese meritorio último puesto mundial en estrategias contra la pandemia, según aseguran varios ránkings, y con Illa al lado, recogiéndole la faldilla de la americana.

Eso, sin saber todavía cómo va a acabar el episodio, cuántas meteduras de pata faltan todavía por conocer o cuál será el balance final de víctimas. Que di tú que si solo quedan vivos cuatro españoles y los demás pueblos de la tierra han desaparecido, pues sí, que le den el Princesa de Asturias y al otro, el Nobel de Medicina.

Pero mientras eso no se confirme y se mantenga la situación descrita, solo cabe preguntarnos, ¿le pagaron, ha perdido el oremus, o simplemente es una manifestación más del síndrome del famoseo que padece el hombre?

La gallina dijo Eureka

Viernes, 24 de Abril, 2020

Marcos se lo dijo a los niños

A Iglesias, a su señora y a los restantes ministros de su partido no les ha gustado la sentencia que condena a su correligionaria Isa Serra por “atentado a la autoridad, lesiones leves y daños”.

Tampoco les agrada que la prensa diga cosas feas de ellos y le quieren poner un bozal rojo, aprovechando que hay virus y que el Manzanares pasa por Madrid.

No les parece nada bien que se relacione la mani del 8-M con el virus porque la alentó Irene y la chica nunca hace nada malo.

Y así todos los días, como solistas de un soniquete insoportable, engreído y simplón que parece más propio de una guardería en septiembre que de un grupo que comparte responsabilidades de Estado.

Su trayectoria, antes y después de la pesadilla nocturna de Sánchez, es un auténtico recital infantil plagado de caprichos e insensateces que no tendrían interlocutor a quien exponerlas si no se hubiese adueñado de la política española un siroco generalizado de caca, culo, pedo, pis, cuyo líder máximo es un señor al que le parece bien copiar en clase y presentar una tesis fin de carrera como si fuera uno de esos trabajos de corta y pega que piden en Sociales.

Que todo un vicepresidente del Gobierno español salga en defensa de una señorita que se dedicó a vomitar su ignorancia sobre unas agentes de la autoridad, sin que se le caiga la cara de vergüenza y por muy correligionaria que sea, solo es demostración palmaria de que les hemos dado la llave del armero a criaturas a las que todavía les huele el culo a pañal húmedo, sin madurar lo suficiente y sin haber conocido más vida que ese correcalles universitario que son los pasillos de Políticas, un mundo de Pinypon, flanqueado de caras del Che y Lenin para llevar en las camisetas.

Como defienden Les Luthiers, a los niños hay que decirles siempre la verdad. Hasta siempre, Marcos.

Los extraordinarios poderes de la Meiga de Torbeo

Jueves, 23 de Abril, 2020

El 23 de abril de 1938 muere en A Pobra de Brollón la enigmática Filomena Arias Armesto

DE FILOMENA QUEDARÁ para siempre el misterio sobre los límites y el origen de sus poderes, porque nadie de quienes la conocen en el ejercicio de sus sapiencias duda de que ella fue extraordinaria, _ lisa y llanamente dicho _, un ser singular y fuera de lo común.

Solo así se explica que su casa de Torbeo concite durante años la visita de gentes llegadas de cerca y lejos; de Castilla, León, Asturias o de Portugal. La fama de sus curaciones, de sus visiones y predicciones, la llevan a ser un nuevo oráculo de Delfos al que acudir en busca de respuestas que se producen tras el mal que le afecta con regularidad relojera. Se llama mal a esas convulsiones que le hacen traspasar la frontera de la percepción, ¿pero hacia dónde?

Los observadores, testigos y estudiosos de Filomena Arias Armesto (Ribas de Sil, 1865) coinciden en señalar que durante sus años mozos es una más de entre las mujeres de Torbeo, con los pies sucios, las zocas rotas cada cierto tiempo y analfabeta, como lo seguirá siendo hasta el fin de sus días. En realidad quienes mejor hablaron de todo eso fueron sus vecinos, como Ubalda Doval Arias, que lo escucha de labios de su madre, presente en el famoso fiadeiro donde se inicia su historia.

Sí, porque todo cambia cuando llega a los treinta años, o por ahí. El momento exacto de la crisis se cuenta a través de su participación en una fiada comunitaria celebrada en San Martiño, una de esas reuniones vecinales en las que se trabaja el lino para toda la aldea al tiempo que los hombres molestan tratando de palpar las partes mollares de ellas por si se tercia un revolcón.

La mujer sale a beber en la fuente de la Cruz do Barrio y regresa a donde están todos absolutamente transformada en otra persona. Se agita, se golpea la cabeza contra los muros y ladra como un perro hasta que se calma. Ésta es la primera experiencia de lo que ella y los vecinos llamarán el mal, una especie de ataque epiléptico que le transmite otra personalidad.

A partir de ese momento, los pasos mágicos quedan ya establecidos. Una vez cada veinticuatro horas y tras acostarse en un lecho, pasará largo rato —hasta sesenta minutos—, ladrando como lo haría un perro. Una niña médium _ La Niña, la llama ella _, aguarda a su lado mientras dura la barahúnda. Ése es un punto oscuro. Uno más. Después ya puede hablar y contestar a aquello por lo que se le pregunte. Eso sí, lo hará en perfecto castellano, pese a que normalmente se expresa en gallego.

Ese fenómeno y el hecho de que sus respuestas contengan informaciones sobre tierras muy lejanas provoca las mayores admiraciones, como si conocer los secretos de un carpintero de Verín, por ejemplo, no fuese suficiente maravilla, y lo fuese mucho más si el carpintero es de Toledo.

Después de las convulsiones pronuncia varias veces la palabra “chavaras”, que es el abracadabra con el que se abren las puertas de la clarividencia y cuyo exacto significado solo ella podría desvelarnos, aunque hay que emparentarlo con la suerte de palabras mágicas que en el mundo han sido, son y serán, desde alakazam al shazam, pasando por la más popular, ya citada antes.

A poco que nos fijemos, nos damos cuenta de que en la mayoría hay presencia vocal casi exclusiva de la letra A, que es el principio del abecedario y de todo lo que no tiene nada antes. A partir de aquí pueden suceder milagros, o que trate con gran familiaridad al propio Dios, llamándole Manolón, quizás por el segundo nombre de Jesús, Enmanuel, “Dios entre nosotros”.

La yenka asimétrica

Jueves, 23 de Abril, 2020

Vuelve a estar de moda

Hace años que en casa no hay niños en edad de ser paseados _ entiéndase bien _, no por las cunetas de Pimentel, sino por los parterres de Ángel López Pérez.

Los hubo siempre, pero claro, crecen y se pasean solos que da gusto verles. En estas últimas horas pienso mucho en ellos y en lo que pasaría si en vez de ser cuatro hombres y una mujer, fuesen cuatro infantes y una pipiola.

Viendo el bochorno que ofrecen nuestros dos presuntos presidentes y las correspondientes vicepresidencias trufadas de egolatría supina narcisista, he llegado a la conclusión de que no saldría de casa ni el primero.

No sabría si llevarlos atados o embozados; con mascarilla, bozal o chichonera; si meterlos en un banco para que jugasen al bingo con los numeritos de la cola, o en una farmacia, para que hiciesen churra monta la burra con las cremas de oferta. No sabría si sacarlos de madrugada, que es cuando menos gente hay, o a la hora de los aplausos, para que se sintiesen astronautas recién llegados de la Luna.

Si dejar que corriesen, que jugasen a la manga riega o que se llenasen de barro hasta las cejas. Ignoro tantas cosas que los pobres se quedarían en casa como los domingos de invierno, que tampoco está nada mal, habiendo casa y habiendo merienda.

“Pecamos de prudentes”, dice Sánchez, el hombre que se ha lanzado a la gobernación más insensata de las posibles, como él mismo decía semanas antes de emprenderla. No me lo creo. Pecásteis de lo de siempre, de indocumentados. Y ahí están sus declaraciones sobre los nuevos pasos a dar en esa desescalada lenta y asimétrica: Unos pasos serán hacia adelante, y otros, hacia atrás, como la yenka. ¿Y de qué dependerán? ¿Del número de niños contagiados?

Ya le digo. Por años me libro de tomar decisiones y me alegro tanto que no sé si irme a una farmacia a celebrarlo.

Carrocide, de la guerra de Nápoles, a la II Mundial

Miércoles, 22 de Abril, 2020

El 21 de abril de 1503 tiene lugar la batalla de Semirana, donde destaca el meirense Gonzalo González Riero

LAS HAZAÑAS BÉLICAS protagonizadas en el siglo XVI por los españoles en Italia tienen, entre otros héroes destacados, a un hombre de la provincia de Lugo, Gonzalo González Riero, o Rielo (Meira, 1480), cuyo apellido proviene de uno de los lugares de la parroquia de Santa María de Meira.

Los historiadores escriben indistintamente Riero y Rielo; Gándara y Lence respetan la forma del topónimo actual de Riero, Amor Meilán, con ele.

El caso es que Gonzalo está integrado en los batallones que manda Fernando de Andrade para combatir en la llamada guerra de Nápoles contra los franceses. Otros apellidos gallegos como los de Pita de Veiga o Méndez Figuerido se escribirán al lado de episodios tan sonados como la captura del rey francés Francisco I en la sonada batalla de Pavía.

Pocos soldados pueden exhibir en su hoja de servicios haber hecho prisionero al rey de las fuerzas enemigas, como el ferrolano Alonso Pita da Veiga, una familia de fuerte relación también con Lugo.

Tal día como ayer, 21 de abril de 1503 tiene lugar la batalla de Seminara, donde sobresale nuestro hombre González Riero, que persigue al comandante de las tropas francesas, Bérault Stuart D´Aubigny, al frente de un tercio de Infantería.

Puestos en desbanda los franceses por los hombres de Riero, éste logra apoderarse de tres de sus banderas, y si Andrade luce al final de las contiendas 18 estandartes enemigos, Riero aporta una sexta parte de ellas.

Andrade faculta al de Meira para que al escudo de sus armas, que es una banda negra atravesada de alto a bajo en campo de oro y en su remate tres ondas azules, añada tres flores de lis también azules, en recuerdo de las tres banderas ganadas en Seminara.

Gonzalo también está a las órdenes directas del Gran Capitán, su tocayo Gonzalo Fernández de Córdoba, y asimismo batallará en las de Garellano y Goeta, para regresar a sus tierras mindonienses una vez finalizada la campaña. Gonzalo contrae matrimonio con Catalina de Villar, originaria del obispado de Mondoñedo, en concreto, del lugar de Aldeguer, en San Xulián de Vilaboa, hoy municipio de A Pontenova.

Un informador espontáneo que firma como Griju, nos remite en su día amplia información sobre Riero y el pazo de Carrocide en Alfoz. Sus fundadores en la primera mitad del siglo XVI son Pedro González de Riero y María Alonso y Freire de Andrade. Pedro es hijo de Gonzalo.

En el pasado, los herederos del pazo ostentan, entre otros, los títulos de señores de Codesido, de la Torre de Mañente, de Mugardos y de Carrocide, entre ellos los Álvarez de Aguiar, caballeros de la Orden de Santiago; y los Cora-Montenegro.

En el año 2009 se informa que el zoqueiro Alberto Geada ha restaurado el antiguo escudo de los Reiro Andrade Freire, por encargo de la propietaria de dicho pazo.

A la familia propietaria en el siglo XX pertenece la agente y galerista española Araceli González Carballo, casada con Juan Pujol García, alias Garbo, cuya intervención fue decisiva para el éxito del desembarco de Normandía, por lo que Carrocide da pie para comentar tanto la guerra de Nápoles como la II Guerra Mundial.

El linaje es objeto del libro “Una Rama Descendiente de Alfonso XI”, de Esteban Carvallo y González de Cora, perteneciente también a la familia. La tesis genealógica mantenida es que el linaje entronca con el rey Alfonso XI, con los condes de Lemos, con los duques de Arjona y con el propio mariscal Pardo de Cela, cuya emblemática fortaleza se encuentra cerca de Carrocide.

Bots de juja, sigue el circo

Miércoles, 22 de Abril, 2020

Ajustando un tornillo

Los he ido a ver como quien va al zoo con los niños. “Mira, Julio Alberto, ésos son los macacos”. Hoy fue: “Mira, éstos son los perfiles falsos de Facebook que aplauden al Ministerio de Sanidad”.

Apestan a fraude desde varios kilómetros. Basta leer sus nombres. Son los mismos que llegan todos los días a las cuentas de la red ofreciendo sexo con un escote ultramarino. Son bots o robots falsos de personalidades falsas que tratan de pasar por auténticos en un mundo dominado por las apariencias virtuales.

Dice Sanidad que ellos no fueron. Preguntamos entonces quid prodest _ a quién beenficia _ y solo nos sale una lista de perjudicados. Sanidad, porque al ser pillado no da la imagen de ser un Ministerio, sino un chiringuito sin papeles. Facebook, porque se ve que no es una red seria, que se adultera con facilidad y ofrece mentiras envasadas y el usuario, que acaba por desconfiar, no ya del bot, sino del BOE entero.

¿Los rusos? Bueno sí, a los rusos siempre se les puede colgar lo que haga falta porque son una masa informe, sin rostro ni sentimientos. Ya lo decía Eugenio: Muchos rusos en Rusia.

Los bots falsos van a juego con todo lo que nos rodea. Comenzamos por un presidente que tenía una tesis fin de carrera falsa, seguimos con un referéndum de independencia falso, y ahora ya todo lo es. Un lenguaje inclusivo que es falso, un CIS falso, unos tests falsos y unos bots falsos.

Le levantas el peluquín a Sánchez y descubres que hay en funcionamiento un mecanismo de ruedas dentadas, la última de la cuales lleva impreso Made in China y su fecha de caducidad. ¿Cuál? Sabe Dios.

Y pretenden perseguir los bulos. Como no se hagan el harakiri, no veo yo la manera.

Se les ha ocurrido mandar a la Guardia Civil, que siempre responde, ya sean bandoleros, maquis o perfiles Facebook de juja.

Terrazas, un marqués de la Ensenada nacido en Lugo

Martes, 21 de Abril, 2020

Varias carambolas propician que el VI marqués sea lucense y fallezca en Madrid el 21 de abril de 1923

LA HISTORIA DE Tomás Terrazas y Azpeitia (Lugo, 1866), merece tomarse desde un siglo y medio antes de su nacimiento. Así, recordemos que Zenón de Somodevilla y Bengoechea, el famoso ministro ilustrado del Catastro y consejero de Estado de tres reyes, Felipe V, Fernando VI y Carlos III, obtiene el título de marqués de la Ensenada por sus servicios a la Corona, pero al no tener descendencia, éste lo hereda su sobrino, hijo de su hermana mayor Juana, que está casada con Juan Bautista Terrazas y Pisón.

El segundo marqués de la Ensenada es por tanto Juan Bautista Terrazas y Somodevilla, que tampoco tiene descendencia, y el título pasa a su hermano José Francisco, que casa con María Imbruzqueta y Rubio. De esta unión sí hay hijos. El mayor de ellos, Francisco Terrazas e Imbruzqueta, se convierte por tanto en el IV marqués de la Ensenada.

Francisco casa con Tomasa Lastra y Fernández, con quien tiene a Juan Terrazas y Lastra, V marqués de la Ensenada y militar. Este hombre será gobernador en Galicia de los castillos coruñeses de San Antón, en A Coruña y de San Felipe, en Ferrol, además de comisario regio del Banco de Reus.

De su matrimonio con Leandra Torres y Aysa tiene descendencia, pero por motivos que no hemos podido confirmar _ quizá relacionados con la salud de sus hijos _, le sucede en el marquesado su sobrino, nuestro hombre.

Tomás era hijo de un hermano del marqués, aunque de distinta madre. Se llamaba Jacinto Terrazas Imbruzqueta, casado con Ramona Azpeitia y Ferránz de Cambronero. Jacinto es nombrado tesorero de la Hacienda en Lugo poco antes de nacer Tomás, y poco después, es nombrado para la provincia de Granada. Así se explica que un lucense lleve en vida un título que nada tiene que ver con la provincia, a no ser esa suerte de carambolas.

Tomás sigue la carrera de Artillería, donde alcanza el grado de coronel. Participa en acciones de guerra en Filipinas y merece por ello varias grandes cruces, como son las de María Cristina, cruces rojas del Mérito Militar, medallas de Filipinas, placa de San Hermenegildo y otras. Su hermano Manuel (1881), capitán de Infantería, muere el año 1911 en la guerra del Rif.

En 1916, Tomás se casa con la segunda hija del fallecido presidente de Guatemala, Justo Rufino Barrios Auyón, que en compañía de su madre había disfrutado de la inmensa fortuna heredada de Barrios, primero en Nueva York y luego en Madrid.

Es Cánovas del Castillo quien se encarga de introducir a Francisca Aparicio y Mérida y a sus hijas en la alta sociedad madrileña, de donde surgen aristocráticos matrimonios para ellas.

La boda se celebra en julio de 1916 en la iglesia de Saint Pierre de Chaillet, de París. María Barrios y Aparicio, se presenta como hija del difunto presidente guatemalteco y de la actual marquesa viuda de Vistabella. Y el novio, como distinguido comandante de Artilleria y marqués de la Ensenada. Como parece ser norma en el marquesado, María enviuda de Tomás sin hijos. Éste muere a los 57 años el 21 de abril de 1923 y ella lo va a sobrevivir hasta el 11 de abril de 1959, cuando fallece también en Madrid.

La ausencia de heredero directo se suple haciendo marqués a Juan Terrazas y Azpeitia, hermano del titular, que se convierte así en el VII marqués de la Ensenada. ¿Tuvo hijos? No, claro. El VIII marqués será su sobrino, hijo de su hermana Ramona Terrazas y Azpeitia y de José Álvarez y Alcaide, Ricardo Álvarez y Terrazas, padre, ahora sí, del actual titular, Ricardo Juan Álvarez de Furundarena.

Nunca imaginé

Martes, 21 de Abril, 2020

Por lo menos a Godzilla se le veía venir

Cuando salgamos no podré presumir de imaginación, porque jamás alcancé las fantasías vividas en estas semanas. Nunca imaginé que podríamos estar recluidos varios meses con la orden expresa de jugar al chinchón.

Que sería protagonista de una película de terror en la que un bicho salido de un pangolín causa estragos en la población y ésta se recluye despavorida.

Que un día nos convocarían las autoridades para manifestar en masa nuestra inquebrantable adhesión a los Principios Fundamentales del Movimiento Feminista, y que al siguiente nos multarían por estar en la calle, aunque fuésemos solos.

Que la policía detendría a un peligroso ciudadano al verlo pasear por un parque.

Que veríamos a otros vecinos ejerciendo como dasaforados inquisidores desde sus ventanas contra quienes pasan a más de 50 m de ellos.

Que aplaudiríamos a los sanitarios en una misa diaria de palmas sin homilía.

Que me lavaría las manos muchas más veces de las que mi madre tenía por correctas.

Que de la noche a la mañana todos seríamos grandes expertos en guantes, mascarillas y tests PCR.

Que se contaría el número de muertos como si fuesen indios sobre una colina, a ojo, y que al sumar 20.000 de ellos no habría ni luto.

Que la Guardia Civil se dedicaría a minimizar el clima contrario a la gestión del Gobierno en las redes sociales.

Que ocuparía la Vicepresidencia alguien deseoso de acabar con la Constitución que se lo permite, que insulte a la Corona, que desprecie al Ejército y que le gustaría prohibir los medios de comunicación privados, pues lo considera la garantía de la libertad de expresión.

Que el CIS se utilizaría para desbrozarle el camino en esa dirección.

Que volveríamos tan de de golpe al Medievo. Al político.

Batán, un taboadés que bautiza una ciudad

Lunes, 20 de Abril, 2020

Estudia en el Seminario de Lugo antes de marchar a Cuba y Argentina, donde llevará a cabo su fundación

UN JOVEN LUCENSE, Domingo Batán (Taboada, 1853), llega al llamado Paraje Ortiz, o de los Ortices, en Argentina, en la década de los setenta del XVIII.

Ha cumplimentado los primeros niveles de educación primaria y secundaria, y también inicia los estudios eclesiásticos en Lugo, aunque los abandona, por motivos desconocidos, ajenos “a su firme convicción religiosa”.

Al dejar el Seminario, opta por la emigración y lo hace hacia Cuba, donde no asienta sus reales. De modo que apenas sin solución de continuidad, Batán llega a Buenos Aires. La gran ciudad tampoco es de su agrado. Demasiada gente, demasiado bullicio para que decida instalarse allí. Él busca… otra cosa.

Desciende entonces unos doscientos kilómetros hacia el sur y encuentra trabajo en Dolores, una población de unos seis mil habitantes, que presume de ser el primer asentamiento humano en fundarse como ciudad tras la independencia, aunque hay otras candidatas que compiten para hacerse con ese título.

No se puede precisar el tiempo que permanece en Dolores, pero sí que tampoco acaba por convencerlo para echar raíces. Ahora que sabemos lo que va a hacer a continuación, podemos asegurar que Domingo desea rodearse de otras dimensiones, quizás de algo que se parezca más a la Taboada de donde viene.

Ese nuevo salto es de otros doscientos kms, también en dirección sur. La etapa finaliza en el Paraje de los Ortices, ya citado, frente a lo que será Mar del Plata. Cerca de donde recala se encuentra la estancia de Andrés Liendo, que además de propietario de los terrenos, es padre de Carmen Liendo Peralta. El primer apellido de ambos procede de un municipio cántabro.

La historia nos dice que Domingo, a la sazón un muchacho de veinte años, y Carmen, a la que suponemos de una edad similar, se gustan y entablan un breve romance, pues en 1874 ya se concreta la boda. Las investigaciones de Leticia Laffranconi Celayeta, confirman que el matrimonio Batán-Liendo es el primero registrado en la Capilla Santa Cecilia, lo que les confiere ese carácter pionero, que más adelante confirmará la propia ley fundacional, como veremos.

En ese mismo año, un vecino de Buenos Aires de igual apellido que la novia, Patricio Peralta Ramos, se afana en la fundación de Mar del Plata, cuyo centro urbano actual está tan solo a 16 kilómetros del centro urbano de Batán.

El matrimonio Batán-Liendo tiene nueve hijos, seis de los cuales son varones y tres, mujeres. Poco a poco, a medida que sus ganancias se lo permiten, la familia se va haciendo con las tierras que hoy constituyen la ciudad, algunas de las cuales serán donadas más tarde para la construcción de diversos servicios comunes.

Así, en 1901, la familia inaugura un almacén donde pueden ser adquiridos muy diversos artículos. Domingo le pone el nombre de Nuevo Rumbo y dan ganas de imaginar que se refiere a uno o a todos los que él emprende desde que sale de Taboada; a Cuba, a Buenos Aires, a Dolores, a los Ortices…

Al frente del Nuevo Rumbo el lucense coloca a sus hijos Maximiliano y Domingo, y claro, enseguida los pocos clientes que tiene le cambian el nombre y pasa a ser conocido como “el boliche de los Batán”. Solo es el principio.

Domingo fallece en 1933, cuando aquellas tierras comienzan a tener la consideración de ciudad. Su nieta, Carmen Miranda Batán Orsi, recopila los datos que su madre, Amalia Batán, recuerda y que nos han servido para reconstruir su historia.