Archivo de Agosto, 2019

El Progreso cumple 111 años

Lunes, 19 de Agosto, 2019

Tal día como ayer de 1908 ve la luz el periódico que acompañará a los lucenses desde entonces

TREINTA Y DOS años después de haber fundado El Progreso y a los 82 de vida, el año 1940 fallece Purificación de Cora y Más-Villafuerte (O Valadouro, 1858). También ha sido funcionario de la delegación de Hacienda, administrador de Beneficencia Provincial, concejal y diputado provincial, presidente del Casino y del Círculo das Artes; gobernador civil de Albacete, Ciudad Real y Cuenca e interventor de la delegación de Hacienda de Córdoba.

Dicen quienes lo conocen que la nota más sobresaliente de su carácter es su jovialidad, su optimismo y su capacidad para transmitir entusiasmo, tanto en su vida pública, en la familia, o en El Progreso fundado el 17 de agosto de 1908 y que hizo ayer 111 años.

Y es fácil comprender que haya sido así, porque un objetivo como el que se pone por delante no se consigue de otra manera, muy especialmente cuando se parte de cero, porque durante los primeros años de El Progreso nada se mueve por electricidad, salvo alguna luz mortecina, ni por vapor, ni por ninguna fuerza ajena a la que acumulan los brazos de los trabajadores, las manos de los cajistas y el cerebro de administradores y redactores. Solo si logramos penetrar en ese arcano de una industrialización sin electrificar podremos comprender el valor de fundar un periódico y de mantenerlo a lo largo de 111 años de existencia.

Como es propio de casi todos los medios impresos en los albores del siglo XX, el periódico que conciben en sus cabezas Purificación de Cora y Fernando Pardo Suárez estará ligado a la formación política en la cual ambos militan, el Partido Liberal.

La fundación va a un ritmo lento, sin embargo una circunstancia política lo precipita todo. El 17 de agosto de 1908 está anunciada la visita a Lugo de dos personalidades del liberalismo monterista. El diputado por Mondoñedo, Avelino Montero Villegas, hijo de don Eugenio, y el marqués de Alhucemas, su yerno Manuel García Prieto, que será presidente del Gobierno en cinco ocasiones, y ministro de ocho carteras.

La ocasión es pintiparada para que la visita coincida con la fundación de El Progreso, o viceversa. Lo malo es que no está la infraestructura preparada, no hay director, no hay talleres, no hay nada, salvo la voluntad y determinación para que lo haya.

La solución va a venir de la mano de Antonio Pardo y Pardo-Montenegro, propietario de El Norte de Galicia, que se edita en Lugo desde 1901, y que pone sus talleres a disposición de la sociedad formada por Purificación de Cora y Fernando Pardo Suárez en un gesto de generosidad que los nuevos editores no olvidarán jamás.

“Recuerdo que era un día caluroso, de cielo anubarrado con tendencia a la tormenta”, escribe el hijo del fundador, Puro de Cora Sabater. Él tiene 13 años, pero ya intuye la importancia de la jornada.

A la muerte del fundador, Francisco Leal Insua, redactor jefe, escribe: “Cuando don Puro bajaba y se quedaba en la Redacción entre nosotros, maravillaba la frescura juvenil de su mente. La jovialidad de sus ochenta y dos años, limpios de dolencia, se nos quedaba siempre en la admiración. Todo lo indagaba, todo lo tenía presente, y al final, acaso sin pretenderlo, nos dejaba el consejo de su experiencia. La característica mejor de su ancianidad era la alegría interior.

También Trapero Pardo, recién llegado a EP, recuerda el ambiente juvenil que Purificación de Cora, a sus ochenta y dos años, imprimía a la Redacción: “Con su fino aire de hidalgo, con su palabra precisa y elegante”.

Con él acabó el escándalo

Lunes, 19 de Agosto, 2019

Hoy se cumplen los 56 años desde el regreso a las pistas del atletismo femenino español

DE BERNARDINO LOMBAO Sotuela (Ribas de Sil, 1938) se habla mucho cuando se descubre que es el principal responsable de la tableta de José María Aznar, es decir, de sus músculos pectorales, abdominales y curiosamente, del psoas. Pero su biografía ya contaba méritos suficientes para figurar en la historia del deporte español.

Su padre nace en Lugo, una ciudad que está sembrada de Lombaos, según comentario del propio Bernardino, porque “solo los hermanos de mi padre eran 18”. La familia de su madre es de Quiroga y él nace en Ribas de Sil porque su padre es trabajador de Renfe en la estación de San Clodio. Luego se trasladan a Irún, el nuevo destino del padre.

Aún así, a Bernardino le tiran Lugo y Quiroga, donde tiene familia. “Cada vez me enamoro más de esa zona”. Recuerda a su madre con 90 años y sin dejar de hablar en gallego allá donde esté.

Con 24 años es el atleta español mejor preparado. De hecho, en 1962 es el que puede representar a España sin desdoro para competir en la prueba de decathlon dentro de los II Juegos Iberoamericanos celebrados en el Vallehermoso. Después de dominar en las pruebas de velocidad, conseguir marcas discretas en los saltos y flojear en las restantes, obtiene un quinto puesto, y a los mandamases del deporte les parece una hazaña, porque no soñaban llegar tan lejos.

Sus éxitos en 100 m y 110 m vallas le conceden el calificativo de mejor atleta español. La prensa lo presenta como guipuzcoano y él deja hacer porque no está en polémicas de cuna, sino para marcas.

Esos años el atletismo femenino español está traumatizado. Durante los cuarenta casi todos los récords han caído pulverizados por una atleta que no parece tener techo. Se llama María Torremadé y es de Barcelona.

Sin embargo se va a descubrir que María ha nacido hombre y la reacción oficial será fulminante. Queda prohibida la competición atlética en las mujeres, pues a raíz del caso Torremadé, Pilar Primo de Rivera considera que masculiniza. Los récords de Torremadé se eliminan de un plumazo y se abre un parón de actividades deportivas para la mujer que se prolongará hasta esos II Juegos Iberoamericanos.

Cuando en Madrid se comprueba que todos los países han enviado un equipo femenino y que España es el único que no lo tiene, se derrumba la falacia. El ejercicio atlético nada tiene que ver con un caso de hermafroditismo y es una vergüenza que España no pueda competir al mismo nivel que los países a los que llevó su idioma y su cultura.

En consecuencia comienzan a adoptarse decisiones en sentido contrario, como por ejemplo, contratar a Bernardino y a otros entrenadores para que se hagan cargo del primer equipo de atletismo femenino universitario. También se exigirán pruebas deportivas para superar el Servicio Social, o el ingreso en la Universidad.

Le piden que destaque algún nombre y da tres: Lola Fonseca, Anne Gregorides y Mercedes González, todas ellas velocistas. Por lo tanto él es uno de los artífices de esta etapa de normalización tras el chusco episodio de Torremadé, que se culmina tal día como hoy de 1963, con el I Campeonato de España de Atletismo Femenino, en el viejo Montjuïc.

Después vendrá su etapa como jugador de balonmano en el Atlético de Madrid. Ganan varios campeonatos, pero todo acaba por culpa de una aventura sexual. Van de gira a Checoslovaquia y a uno de los jugadores de la plantilla, lo pillan en la cama con el presidente del Hannover. Como lo echan, el resto se marcha en solidaridad con el trotacamas.

Sicart, un lucense en Woodstock

Viernes, 16 de Agosto, 2019

Hoy se cumple el medio siglo de historia del mítico festival neoyorkino

A CINCUENTA AÑOS vista del primer festival de Woodstock, los que hoy se cumplen, apenas quedan ecos del solo de guitarra con el que Jimi Hendrix protesta contra el himno norteamericano por Vietnam. La gente sigue diciendo que allí canta Dylan y algunos creen que Woodstock es una isla de Gran Bretaña, pero nada de eso quita que el festival haya sido un punto de inflexión. Un antes o después de Woodstock.

Así lo va a recordar Informe Semanal en su edición de este sábado, donde aportará sus recuerdos el comunicador Manolo Sicart (A Pontenova, 1945), el único lucense presente en el festival y uno de los pocos españoles que lo viven tirado en la pradera del granjero Max Yasgur.

Sicart se había ido a la Gran Manzana para sentir en la piel lo que allí se cuece, que en esos diez años anteriores a la muerte de Franco _ otro antes o después de obligada referencia _, era mucho y muy variado porque el mundo cambia a medida que lo hace Norteamérica.

Allí fue M. Tracis _ Sicart al revés, para despistar _, en una peli porno que seguía la estela de Deep Throat, un título premonitorio de lo que iba a pasar en política, ya que esa Garganta profunda a la que alude será el nombre en clave del informante de los periodistas en el caso Watergate que se lleva por delante a Dick-el Mentiroso-Nixon, un pobre trolero al lado de la fauna que tenemos en España, tan versada en mentir que cuando dicen la verdad se enciende el real de la feria sevillana.

También fue Taxi Driver, universitario y marido de una joven judía que haría las delicias de Woody Allen como una de las hermanas de Hanna, aunque cuando va a Woodstock, Manolo ya está con otra mujer. Investiga la energía piramidal y acumula variados conocimientos antes de regresar al pequeño universo de Lugo, la ciudad de la nunca sale, o a la que siempre vuelve, que viene a ser lo mismo.

Aquí da clases y hace radio, televisión y prensa, casi por ese orden. En los tres medios es seguido porque suele hablar clarito, clarito. Gana el Ondas y conoce a Beatriz Díez Astoreka, fotógrafa, grafóloga y perito calígrafa, a cada cual mejor premio, porque Beatriz es la mujer de su vida con la que tiene dos hijos y con la que más tiempo vive, porque siendo Manolo hombre de ciclos, llega un día en el que añora su vagabundear y reinicia el camino.

En 1994, cuando vive uno de esos ciclos, la vida le da la oportunidad de trabajar con dinero y Manolo, que jamás lo ha hecho antes, se apresta a ello con la misma profesionalidad que pone en todo a lo que se compromete, ya sea una película porno o unas clases de inglés.

Ese año van a ocurrir una serie de circunstancias que encolerizan a Sicart y una vez que los ánimos vuelven a su estado, contará todos los secretos de lo que acontece a un solo medio, El Progreso, que lo anuncia el primer día en medio de un gran misterio y lo desvela al siguiente con el título de “La aventura bursátil del accionista minoritario”.

Se trababa de desvelar la identidad de un accionista anónimo que había pulverizado la cotización de Financiera y Minera y a uno de sus directivos dos semanas antes. Pocos lucenses podían sospechar que ese hombre era el que había ganado el Ondas la década anterior y el que iba a repartir estopa desde la tele en la década siguiente.

Sicart, tras once años de jugar en bolsa, se despide de esa actividad con una operación llamativa en la que se mueven 10.000 millones de pesetas. Alguna vez ya se la hemos contado.

El hombre de los mil oficios

Jueves, 15 de Agosto, 2019

Alconcio Queizán cocina para Tony Blair, cava el túnel del Guadarrama y toma copas con el doctor Barnard

COMO NACE SIENDO el octavo de sus hermanos, a sus padres ya no les quedan nombres a mano y piensan en un conocido que está en Cuba y se llama Aconcio, como el amante de Cídipe. De modo que ése le imponen, pero añadiéndole una ele, que nadie sabe qué significa, y en Alconcio Queizán Pol (Castroverde, 1935) se queda.

Su llegada se produce en Francelos hace 84 años que cumplirá pasado mañana. Su madre apenas lo lleva de su seno a la cuna, pues muere a pocos meses del parto. Eso lo hace distinto a sus hermanos. Quizá más independiente, más diestro, con más recursos, más polivalente.

A partir de 1950, con quince años apenas cumplidos, los oficios se suceden unos a otros, o se simultanean de tal forma que ni siquiera él es capaz de colocarlos hoy en correcto orden cronológico. Va por las ferias montado en la Derby de Manuel Novas, que es un hombre medio protésico dental, medio callista, y pronto él ya sabe hacer coronas y colocarlas.

También trabaja en el aserradero que los Gómez Besteiro tienen en Paderne, Maderas Sadot Besteiro; y se sube a los postes para electrificar las aldeas. Trabaja para Forestales haciendo agujeros y plantando pinos por los montes de Barredo, o hasta A Fonsagrada y más allá. También hace teatro con el párroco de Francelos. Montan una versión de La Casa de la Troya, de Pérez Lugín, y se lo pasa pipa. Es matachín, ayuda al fotógrafo Grandío, hace dientes, vende pieles, es chófer de La Huerta Quiroguesa, levanta la refinería de A Coruña, cava el túnel del Guadarrama y construye el pantano de El Grado, en Huesca. Bueno, las últimas obras, no en solitario.

En Huesca conoce a Nieves Ubiergo Tornil, se enamoran y se casan en 1963. A partir de ese momento, forman matrimonio y una especie de empresa que les llevará a buscar grandes objetivos.

Se ofrecen para todas las necesidades de intendencia en las casas de las grandes fortunas europeas. Desde la cocina a los coches; desde la mayordomía al mantenimiento.

Comienzan en Bélgica con los Henrion. Su hijo, Robert Henrion, es vicepresidente de la S. G. de Banca y profesor de la Universidad Libre de Bruselas. Pronto lo llamará el rey Balduino para que se haga cargo de las carteras de Finanzas y del Estado.

Ese trabajo le servirá para entrar en contacto con el embajador Ullastres y conseguir un local para el Centro Español de Namur.

Luego, estarán con madame Bourjois, propietaria de la concesionaria para el Benelux de Toyota, Rolls Royce y Jaguar. “Para ir a Japón con los vendedores fletó un Jumbo. Imagínense. Estuvo casada con un directivo de Goodyear y era amiga del diputado laborista Geoffrey Robinson”.

Estando con ella en Cannes, Pol conoce al doctor Christiaan Barnard, el pionero de los trasplantes de corazón, y juntos salen de copas. Ahora trabajan para un constructor de yates llamado Nicholson. “Sus clientes son la reina de Inglaterra, el mexicano Emilio Azcárraga y gente así”.

Madame Bourjois vuelve a aparecer en sus vidas para ofrecerles cifras irrechazables. Se van con ella hasta que muere. A través de Geoffrey Robinson, le encargan que ponga a punto su mansión de San Giminagno, en la Toscana. La va a ocupar una temporada un tal Tony Blair y su familia. Dicen que va a ser primer ministro. Y lo es. Alconcio se hará con la amistad del político.

“También juego al tenis en Cannes con Gordon Brown. Como está ciego de un ojo desde que sufre un accidente de rugby, yo le mandaba las pelotas por donde no veía. Venía a Cannes a papear”.

Vencedor de la armada del Gran turco

Miércoles, 14 de Agosto, 2019

Rodríguez de Balboa sale victorioso de cien batallas en el Mediterráneo, Tierra Santa y Andalucía

MARTES Y TRECE. ¿Hablaremos hoy de un tipo con mala suerte? No tiene por qué, más bien se trata de alguien que la tuvo de cara, habida cuenta de los innumerables lugares que pisa cuando en ellos se reparte la muerte a destajo.

Se trata de Fernando Rodríguez de Balboa (Lugo, 1265?), al que Amor Meilán, hace hijo del Obispado de Lugo por recoger la información de Pallares Gayoso, pero sin más precisión. Su cuna ha de estar en el este-sureste de la actual provincia lucense, inexistente en aquellos años, o incluso en la actual de León.

Pero aprovechemos las afirmaciones de Pallares y de don Manuel para meterlo en el saco de los paisanos.

Su época al servicio de las armas la vive en los escenarios de todas las batallas que tienen lugar en el Mediterráneo finisecular del XIII. De todas sale con vida y sin mayores contratiempos, o al menos nada se dice de ellos.

También participa en las guerras de religión, sin saber muchas veces en qué tipo de enfrentamiento se está jugando uno el pescuezo contra turcos o angevinos.

Gándara lo sitúa en Tierra Santa, contra los otomanos, y luego en la ciudad chipriota de Limasol, para ser testigo luego de las conquistas de Nisario, Episcopia, Crachos, Lymonia, Simias, Logón y Sannícolo, así como “el célebre sitio que puso a Rodas el gran turco Othoman, de que salió el turco vencido y derrotado, año de 1303”.

Gándara narra su mayor gloria militar, y no teniendo otra fuente que añadir, a él nos remitimos: “Desbarató con treinta bajeles y galeras la poderosa armada del Gran turco Horchán, en que pasaron de diez mil los muertos y cautivos y se escapó el Gran turco con su galera. Adquirió para su Orden muchas fortalezas y castillos, y para la Encomienda de Quiroga grandes heredamientos en Caldelas, Lemos, Quiroga y otras partes de Galicia”.

Hay gestas de este Balboa en las que se entrecruzan los nombres de Pedro, Fernán y Fernando, aunque lo probable es que todas se refieran al mismo personaje, el que llegará a ser Gran Prior en España de la Orden de San Juan de Jerusalén y Comendador de los cinco Reinos, o sea Aragón, Castilla, León, Navarra y Portugal.

El rey Alfonso XI de Castilla, el Onceno por cronología y el Justiciero por méritos, lo tenía muy bien considerado, por lo que pone en sus manos la Mayordomía mayor de su Real Casa, dicen, para retenerlo a su lado.

Pero su amistad con el infante D. Juan Manuel provoca desavenencias con el monarca y de ahí que el Onceno intrigue con el pontífice y con los caballeros de la Orden de San Juan para descabalgar a Balboa del cargo de Gran Prior, y en consecuencia, de comendador, primer paso para el fin de otros privilegios.

Pese a ello las aguas vuelven a su cauce y el rey lo reintegra a su condición de favorito y si la hoja de servicios del Balboa en el Mediterráneo había sido limpia y existosa, no se va a quedar atrás su campaña en Andalucía contra el reino nazarí. Se dice que gracias a sus acciones se ganan ochenta fortalezas o castillos, una cifra con visos de leyenda, pero que en cualquier caso responde a un balance triunfal.

Uno de sus hermanos es fray Gonzalo de Balboa, también lucense y lego franciscano que llega al Generalato de la Orden en París. Es más conocido por el nombre de Gonzalo Hispano como filófoso y tutor de Juan Duns Escoto. Y también de Álvaro Rodríguez de Valcarce y del Adelantado del Reino de Galicia D. García.

Muere en Valladolid el año de 1331 y se entierra en la capilla de los caballeros de San Juan, en Quiroga.

O Xico, casado con A Rapadoira

Martes, 13 de Agosto, 2019

Medio siglo de una charla con el socorrista en la playa de Foz

HACE COSA DE medio siglo entrevisté a pie de A Rapadoira a Lisardo Rivas, O Xico (Foz, 1931), con destino al extra de las fiestas de este periódico. Fue un trabajo en amor y compañía de Siso y con el apoyo incondicional de Suso.

Más de una vez, comentábamos que éramos los más desgraciados de la provincia, pues siempre íbamos a los sitios en fiestas cuando no había fiesta. Era broma, claro, porque en realidad era divertido.

O Xico, el socorrista de A Rapadoira, me pareció un hombre entrañable. No tanto en ese momento de la charla, como después, al recordarlo. Desborda pasión por lo que hace y se le ve dispuesto al máximo esfuerzo con tal de no manchar su historial con un ahogado en el arenal de sus amores. O en el de Sopelana, en Vizcaya, donde está desplazado unos años hasta que la morriña lo vence definitivamente para A Rapadoira.

La figura de O Xico distingue a la playa de Foz, pues posiblemente en ninguna otra de la provincia ejerce un socorrista como él. Quiero decir, ni como él, ni distinto. Cuando empieza a generalizarse, o a ser obligatorio en las de bandera azul, O Xico ya es leyenda. Siempre se dijo que gracias a él A Rapadoira había ganado la primera bandera para A Mariña de Lugo, aunque ahora mismo no sé si el dato es exactamente cierto.

Lo más sobresaliente de su anatomía era el tórax, ancho y pronunciado como el de los héroes del cine péplum que arrasaba en las carteleras y cuyos principales protagonistas eran Steve Reeves y Gordon Scott.

O Xico, visto de cerca, impresionaba como ellos y pensabas que puesto sobre las aguas a pelear con las olas, no habría galerna suficiente que lo doblegase, como así fue más de una vez, aquí y en Sopelana. La discreta prensa que tapa sus evidencias, no evita que se adivine la masa muscular conseguida a base de oportunos ejercicios.

Para ser fieles a la verdad, diremos que otras partes de su cuerpo se llevaron tantas admiraciones o más, hasta tal punto de que en Foz se dice sin reparos que por esas razones, a O Xico se le ve siempre rodeado de mujeres. Dejémoslo así.

Suso ya contó varias veces la historia del humorista Sir Cámara, el alias de Ricardo Cámara Lastra, colaborador de La Cordorniz y de infinidad de publicaciones, entre ellas, El Progreso, a través de Fax Press.

El caso es que O Xico le enseña a nadar, según él, de una forma muy sencilla. Se adentra en el mar con él en un patinete y a determinada distancia, lo tira al agua diciéndole: “Agora, volve”. La cosa no tiene misterio, porque Sir Cámara volvió y se puso a pintar monas, pero en tierra.

Cuando el año 1963 Julio Coll rueda en A Mariña su película Fuego, se piensa en él como doble para una arriesgada escena en Estaca de Bares, donde debería lanzarse al mar desde una considerable altura. La leyenda del socorrista se agranda en este episodio y divide a quienes afirman que sí lo hizo, y los que cuentan que no se atrevió, por lo peligroso que ve el mar, tirándose un muñeco.

El nieto de Lisardo, Marcos Rivas, recuerda la obsesión de su abuelo con el mar y en concreto, con A Rapadoira, a través de una única anécdota: Siempre come mirando hacia ella. Y añade para mayor abundamiento: “Estaba casado con A Rapadoira”.

Marcos, al mando de la zódiac de salvamento Protección Civil, siente la fuerza de la herencia, y eso que nace tierra adentro, en Ponferrada.

Foz no olvida a su icono playero. De hecho sigue allí gracias a un busto y a la rúa do Xico.

Lorenzo Varela, Seoane e Celso Emilio nunha mesma morte

Lunes, 12 de Agosto, 2019

Onte cumpríronse os 103 anos do nacemento do poeta no barco La Navarre, a piques de chegar a La Habana

COMO DI CON moito acerto Antón Lopo no centenario do escritor, Lorenzo Varela (Alta mar, 1916), morre en tránsito, como nace, pois se o nacemento ocorre a bordo do vapor trasatlántico La Navarre _ o barco onde os pais viaxan de Monterroso a Cuba _, a morte vén buscalo nunha ambulancia que percorre as rúas de Madrid na procura dunha salvación imposible. Sempre a piques de chegar.

Podería tamén dicirse, xogando a metafórico, que foi un Ulises entre dúas sereas, a do mar das Antillas e a do vehículo de Urxencias que levaba o canto triste ao seu paso polas rúas aquela mañá do 25 de novembro de 1978.

As outras, as que celebraron a súa chegada ao mundo nun camarote de La Navarre, cantaron o 10 de agosto de 1916, é dicir, tal día coma onte, hai cento tres anos.

As sereas simbólicas e as reais foron unha constante na vida de Lorenzo Varela, mesmo para as persoas que tiña ao seu redor. Celso Emilio Ferreiro morre o 31 de agosto de 1979, antes do primeiro cabodano de Lorenzo. As penúltimas liñas que escribe na súa vida o poeta de Celanova foron para crear un pequeno artigo en castelán que vai publicar o ABC precisamente o 30 de agosto, é dicir, o día anterior á súa morte.

Títulase “Homaxe de Lorenzo Varela”, e nel Celso Emilio conta como é que Luis Seoane preparaba na Coruña o deseño dun libro así chamado, como homenaxe ao seu amigo e compañeiro de emigración Lorenzo Varela, falecido nove meses antes, cando o propio Seoane é visitado pola Parca, feito que ocorre o 5 de abril dese mesmo ano.

Celso Emilio fai referencia a unha nota que se inclúe no libro para explicar que cando xa estaba no prelo, desaparece Seoane sen concretar nin a portada _ que vai ser un boceto do artista con tres follas que tiña intención de esculpir en madeira _, nin a dedicatoria, aínda que a súa intención era que fose naturalmente a Lorenzo Varela e a súa viúva, a anticuaria xudía Marika Gerstein.

O libro, “en edición Cuco Rei de Luis Seoane”, conta cun texto da escritora brasileña Lidia Besouchet e os versos do poeta de Monterroso.

Moi probablemente Celso Emilio non chega a ver publicado ese histórico artigo no que se da conta das mortes de Varela, Seoane e a súa propia. E para rematar o ano, o 1 de decembro vai morrer tamén Eduardo Blanco Amor. Sempre a piques de chegar.

Diciamos que o artigo de Celso Emilio fora o penúltimo traballo da súa vida, porque os paradoxos do destino queren que o derradeiro sexa tamén outro homaxe a Lorenzo Varela.

O 6 de setembro, cando xa leva seis días morto, o mesmo xornal de Madrid vai publicar a reseña do seu colaborador C.E.F., sobre o libro Poesías de Varela, que Edicións do Castro tira do prelo pola súa morte e onde se recollen os poemas dos seus libros: Torres de amor, Catro poemas para catro grabados, Lonxe e Homenaje a Picasso, ilustrados novamente con dezanove grabados de Luis Seoane.

O de Celanova felicítase pola edición de Poesía, xa que era unha obra de difícil adquisición, da que todo o mundo falaba, pero que moi poucos leran.

Acompaña o seu derradeiro artigo _ este si _, dunha breve biografía de Lorenzo Varela onde di que logo do seu regreso a España en 1976 reside provisionalmente en Madrid, “agardando a súa instalación definitiva en Galicia”, que xamais virá, agás para ser soterrado tres anos despois no cemiterio de San Martiño de Fufín. Sempre a piques de chegar.

E así foi como as tres mortes veñen de súpeto entre sereas.

La División Aguilar lucha en Moscú

Lunes, 12 de Agosto, 2019

El 10 de agosto de 2013 consigue el mejor puesto español de la historia en maratón femenino

MANEL SÁNCHEZ Y Mateo Sánchez, Chilares y Carmen Villar, Daniel Aguilar y Alessandra Aguilar (Lugo, 1978). A veces los grandes deportistas tienen una segunda vida activa a través de sus hijos. Y a veces éstos arrastran una pesada losa que consiste en aguantar constamente las comparaciones con sus progenitores. A medida que el historial de aquéllos sea más elevado, la losa se hace más y más fatigosa.

Ocurre también en otras actividades, pero nunca de una forma tan evidente como en el deporte, porque en este campo todo son pruebas, competiciones, marcas y registros… Todo es muy fácil de medir.

También es cierto que comer y cenar todos los días en la misma mesa con una persona ducha en hacer el recorrido que un joven pretende, y que sabe de esa empresa más que los ratones colorados, es una gran ventaja que otros no tienen.

En cualquier caso al hijo hay que suponerle la vocación, voluntad y disfrute que el padre, porque si no, ¿para qué te metes?

Alessandra tuvo en casa todo eso, con la ventaja de que además Daniel no había sido un supercampeón, sino un enamorado de las maratones y las zancadas largas, con lo cual su losa era muy llevadera.

Hablar de Alessandra en términos deportivos es sumamente complicado para quien haya leído la biografía que le escribe el año pasado Emilo Navaza, el gran periodista del atletismo gallego. Allí está toda la carrera _ nunca mejor dicho _, de Alessandra Aguilar; desde sus primeras discusiones con Daniel sobre modo de encarar los entrenamientos _ “nos parecemos mucho y chocamos” _, hasta sus grandes triunfos internacionales contados al detalle por quién sabe cuáles son los esfuerzos y las dificultades; y pasando por aquel aciago y malhadado tranco del heptaminol, relatado también con todas las cartas sobre la mesa para ilustración de incautos y suspicaces.

Pero el motivo por el cual Alessandra es hoy el cromo en este Álbum de Lucenses tenemos que buscarlo el 10 de agosto de 2013, cuando se celebran los Campeonatos del Mundo de Moscú. A las dos en punto de la tarde _narra Navaza como si de una corrida de toros se tratase _, y cuando el termómetro marca los 28 grados, Alessandra se encuentra en la salida, al lado de las 72 participantes de la prueba de maratón; la o el maratón, al gusto del redactor.

Durante los primeros cuarenta kilómetros, que se dice pronto, la italiana Straneo marca la cabeza y la iniciativa. Solo las keninanas, o keniatas, Kiplagat y Melkamu, parecen capaces de estar a su ritmo, y para eso, la segunda de ellas cede la presión una vez sobrepasado el kilómetro 30.

A falta de dos para la meta, Edna Kiplagat acelera y Valeria Straneo queda segunda. Alessandra entra en quinto puesto. Y como Navaza cede el balance de esta carrera a la publicación Atletismo Español, nosotros hacemos lo propio:

“Exhibió un despliegue táctico primoroso. Amparada en los rigores del calor y la humedad _ que tanto trabajó en la que probablemente haya sido la preparación más dura de sus seis grandes campeonatos en los 42,195 km _, supo mantener a raya el desenfreno, alejarse de las guerras suicidas del grupo cabecero y aguardar el momento de coger la tijera para recortar a su antojo la clasificación general. Nunca, jamás, una maratoniana española lo había hecho mejor que ella en un Mundial: quinta (la referencia era Mónica Pont y el sexto puesto de Gotemburgo 95), el mismo puesto que hace tres cursos facturó en el Europeo de Barcelona. La marca, 2h32:38 (recordemos, carrera sin liebres bajo paupérrimas condiciones meteorológicas), debe motivarla todavía más…”

¿El mejor día de Alessandra? Ella dirá.

Codeándose con Dior, Arden y Rubinstein

Viernes, 9 de Agosto, 2019

Este sábado se celebra la XXXIV edición de A Maruxaina, un invento suyo y de otros

ÉL LO NIEGA por no darse aires, pero Tino Soto (Gijón, 1946) es el alma pater de A Maruxaina de San Ciprián, desde que en aquella histórica merendola de agosto de 1985 en el Faro, los ramistas de las pasadas fiestas del Carmen cavilan qué hacer con las 80.000 pesetas sobrantes. Comérselas, no, porque son del pueblo. Una queimada tampoco, porque ya la hace Cervo. Y él dice: “Algo relacionado con el mar”.

Después todo vino rodado. Él había visto un cuadro de A Maruxaina en la casa vivariense del oculista Juan Manuel López Roibal, se propuso y listo.

Los ramistas y los principales colaboradores de la primera edición fueron Jesús Murados, Segovia, Alfredo Fernández, Fero; los Pillado, Kalila, Moncho Díaz, Vicente Vázquez, José Basanta, Babi, Beto, José Barros, Tomás Martínez, Roberto Santos, Juan Rodríguez, Nardo Martínez, María Elena Ron y otros muchos.

Tino se encarga de los carteles durante los treinta primeros años y de sus pinceles salen obras dignas del mejor cartelismo. Él prefiere el del año 1986, quizás porque con la novedad pone toda la carne en el asador.

La calidad de los pasquines maruxainos de Tino no debería ser ninguna novedad para quien lo conozca, no en vano fue llamado a París por la casa Christian Dior para ser figurinista suyo cuando la dirige Marc Bohan. Tino reconoce que hizo la prueba un tanto nervioso, pero todo se frustra por la muerte de su padre, Constantino Soto Paleo, que le obliga a hacerse cargo del patrimonio familiar en San Ciprián. Porque Tino es de la banda de Fero que defiende ese topónimo frente al de San Cibrao.

El hombre no está mal servido de grandes firmas de la moda, porque es contratado para hacer el arte de las publicaciones españolas de Elizabeth Arden y Helena Rubinstein. Ahí queda eso.

En su periplo madrileño empieza haciendo los dibujos industriales de unas piezas que él llama “muy raras” y acaba al frente de una gran empresa de fotocomposición, M.T., que durante los años 1973-1991 tuvo en sus manos la elaboración de las Páginas Amarillas de toda España, la edición de las novelas de Barbara Cartland y los libros de bolsillo de Alianza Editorial, entre otros encarguitos.

En ese período hay que hacer un paréntesis para recoger la aventura americana de Tino para vender “La autenticidad de la Sábana Santa de Turín” y “Para salvarte”, en compañía de su autor, el jesuita Jorge Loring y el padre Molina, comentaristas de TvE. Hasta 17 ediciones se repartieron por los Estados Unidos, aunque Tino no guarda buenos recuerdos de otros aspectos del viaje.

Otro episodio pintoresco de los años madrileños de Tino Soto lo protagoniza en compañía del mindoniense Eduardo González Seco-Iglesias, con quien comparte piso en Madrid y aficiones cinéfilas. El caso es que participan en un concurso de la revista Sábado Gráfico sobre cine y lo ganan. El premio, que es una sorpresa, se entrega en una gala a celebrar en el Hotel Meliá Castilla. Allá van los ganadores entre otras muchos miembros de la farándula y el famoseo. “Aquella caja que está tapada con una lona es vuestro premio”, les dicen antes de la entrega. ¿Qué será?, se preguntan.

El misterio se desvela a los postres. Levantada la tela, ellos y todo el público comprueban que debajo hay ¡un caimán vivo! “¡Con el pánico que le tengo yo a los reptiles!”, comenta Tino.

Hemos de concluir que aquel bicho tiene que ser el Cocodrilo Leopoldo que Eugenio Suárez tenía en su despacho y que luego transforma en revista de humor, como muy bien sabe Alberto Barciela.

Montero, o personaxe que se lle escapou a Cunqueiro

Jueves, 8 de Agosto, 2019

O máis medieval do XXVII Mercado mindoniense ten que ser á forza o mago Merlín

EN MONDOÑEDO, MANOLO Montero é Merlín. Os demais son a familia.

Eu daría algo por poñerlle a data de nacemento despois do nome, como fago cos outros cromos do álbum, pero con Montero é imposible. Padece coquetería máxica e prefire facer manteiga coas penas de Oirán antes de confesar o ano da súa chegada a Vallibria, onde agardou a que Alvarito se fixese novelista para vivir en plena liberdade a súa condición merlinesca acariñando unha cachola xibarizada.

Non sei se llo aprenderon, ou foi cousa do seu caletre filosófico, pero Manolo sempre bota man da mesma resposta cando alguén ten o atrevemento de lle preguntar pola súa idade. “Eu son un mago. Non teño medida no tempo, nin hoxe, nin pasado, nin mañá”. E os de fóra _ xa que ninguén de Mondoñedo lle fala diso _, marchan de fociños sen sacarlle, nin con propina, de que exerxicio vén sendo.

E algo de razón teñen, porque tanta maxia non pode ser ben. Se este home foi libreiro, quere dicir que houbo un antes e un despois. Se os pais foron matachines é que houbo preñez. A min que non me tolee, porque se pode ser mago, pero non se pode nacer por xeración espontánea. Hai que ser epígono do anterior!

Non sei. Pregúntadelle a Cunqueiro.

Se cadra Merlín Montero nace canda o mago do seu amigo e atrás queda outro, chamado Manolo M. Rego, que foi libreiro e que terma coa maledictio de amorear revistas impúdicas para o contento de xente talar. Que eu non o dixen, que foron outros.

Se foi verdade, nada queda hoxe do invento e as únicas imaxes que se poden sacar del son fotografías de recordo ao seu carón, coma se vas a Londres e pides á túa parella que che faga unha cun garda do pazo de Buckingham.

Se non lle doe o oído, fala cos visitantes do que lle pregunten, e se saen na conversa males de amores, seguro que Merlín ten algo que dicir para remedialos. Hai tempo fixo unha mostra de bruxería xacobea, que son dous conceptos moi achegados un doutro, se só buscamos o ben. Especializouna no mal de ollo, iso que os italianos chaman jettatura, que é arma moi poderosa contra a que cómpre unha defensa eficaz, como pode ser a propia cuncha de peregrino e outros escudos que Merlín colecciona, se non os fabrica el mesmo.

Daquela aínda mantiña consulta e levaba cos seus clientes unha relación moi profesional, de mago a fodido. Logo a cousa veu a menos. Os vellos deron en consultar o tarot con xuízas de Vixilancia Penitenciaria, e os novos foron máis polo Instagram. Entón Merlín quedou atrapado entre a incredulidade e as novas tecnoloxías, e por moita túnica que levase posta perdeu o consultorio. Non así as peticións para se afotografar con el, que xa digo, ir a Mondoñedo e non traer un selfie con Montero, é coma ir a Teixido e voltar sen a herba de namorar.

Non só de Cunqueiro vive o home. Manuel María dedicoulle uns versos ben bonitos e el pagounos cunha xuntanza na honra do poeta que foi de medo. Darío Xohán tamén falou moi ben de el e despois Requeixo, Reigosa e Piñeiro encheron Mondoñedo dun universo cunqueirán para que propios e estraños tropecen polas rúas co Simbad e co Pallarego; co Lence-Santar e co Merlín.

O seu museo é un totum-revolutum que recorda o que José María Kaydeda monta en Oleiros, mellorando o presente. Mesmo os dous teñen unha sección de olería que paga a pena ver dúas veces.

O de Merlín habería que desorganizalo un pouco. Está en orde de abondo e aínda se pode camiñar polo medio. Os magos non precisan tanto amaño, porque fan así, zas, e xa o teñen todo ben aquelado.